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¡Hay que entenderse!

Lo racional es poner sobre la mesa propuestas que faciliten un entendimiento para finalmente aprobar la Ley de Partidos. Ese entendimiento debe darse hacia dentro del PLD y éste con las organizaciones políticas de oposición.

Las diferencias no deben ser tratadas haciendo un pulso de fuerza, como si fuera entre personas ásperas, sino en un diálogo localizar las variables y posibilidades de entendimiento. Luce que el punto de mayor distanciamiento es lo relativo a las primarias; se da hacia dentro del PLD, y dependiendo con lo que el CP apruebe, con la oposición.

Estas diferencias crean siempre pasiones; cuando eso predomina “crean lluvias que luego traen lodo”. Se está a tiempo para conversar y entenderse.

Adentro del PLD porque siempre se ha tenido sentido de cuerpo. Cuando un Presidente de la República (del PLD), llámese Leonel o Danilo, asume una posición, el CP siempre busca la forma de no desautorizarlo, siempre que sea un tema de Estado. Pero las primarias no es un tema de Estado, es rol partidario. Si fuera un tema de Estado se viera en el Palacio Nacional, por el Presidente o el Gabinete; pero, es partidario, por eso lo decide el CP.

Además, Danilo no ha planteado él una posición de manera formal en el CP, dicen que favorece las primarias con padrón abierto y hubo quien hasta declaró que a él le da igual abierta o cerrada. Han hablado por él, aún él no ha hablado.

Sobre este tema se tiene una gran responsabilidad política. Si por mayoría mecánica, llena de emocionalidad, al creer que se derrota a Leonel, se aprueba primarias abiertas; efectivamente, van a crear esa percepción en muchos sectores; unos cuantos se alegrarán y otros se entristecerán. Pero, lo único que puede hacer el CP, al aprobarla, es proponerle al Bloque Parlmentario de la organización es cómo votar en el pleno de cada cámara.

Cuando la propuesta la conozca el Congreso, por ser ley orgánica, requiere las 2/3 partes de los legisladores; es votación calificada que no tiene el PLD. Los votos faltantes los tiene la oposición. Ese requerimiento en la votación no está en un reglamento, sino en el artículo 112 de la Constitución.

Es obvio que la oposición política espera con los brazos cruzados a que la propuesta llegue al Congreso. Al momento de conocerla se va a caer la Ley, dirán que fue por Danilo; entonces unos celebrarán y otros se entristecerán.

Aunque viendo esos resultados fríamente, se dirá que el CP lo derrotó, o dirán se derrotó primero a Leonel y luego a Danilo. Sin embargo, la verdadera consecuencia política de esa actuación impensada, si ocurre, es que el CP derrotó al PLD, o que el PLD derrotó al PLD. Sucederá, entonces, lo que decía Peña Gomez que iba a pasar con el PRD, y sucedió.

Existen variables que pueden considerarse, y entre ellas, covenir en que ese punto de las primarias se deje fuera de la Ley, aprobando los demás. Así la JCE, en atención a otras disposiciones establecidas, requiera de los partidos la entrega anual y para cada proceso de su Padrón de membresía, para ser auditado y que disponga apoyo y supervisión para asistir a los partidos.

Son sugerencias, porque lo sano es que hay que entenderse.

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Las raíces de la desigualdad social

Luego de la crisis de finales de la década pasada, que sumió al mundo en las tinieblas económicas y financieras, se ha escrito mucho sobre la desigualdad social y el hecho de que haya una ciudadanía privilegiada y otra que sufra los embates de un sistema excluyente.

En las raíces de esa desigualdad podemos encontrar muchos temas subyacentes, que nos llevan a cuestionar el estado social y democrático que propugnan las constituciones políticas actuales. Encontramos allí grandes carencias económicas, serios cuestionamientos a la democracia y a sus instituciones, especialmente a los partidos políticos, un sentido de desesperanza hacia el futuro, una falta alarmante de cohesión social y de pertenencia a la sociedad y, más que nada, un desdén colectivo hacia las acciones que, a corto, mediano o largo plazo, intentan revertir la situación existente.

El libro El capital en el siglo XXI de Thomas Pikkety, como muchos saben, generó un inusitado interés sobre la distribución de la riqueza y los ingresos entre los ciudadanos, sustentando de manera objetiva, las cimientes de la desigualdad social que hoy experimentamos. Existen cuestionamientos a los planteamientos de Pikkety, que si bien tienen sustento o no; que hayan sido aclarados por el autor o no; lo importante ha sido el debate que ha generado sobre como la economía debe servir al bienestar colectivo y qué papel debe jugar el Estado en la redistribución de las riquezas.

La discusión sobre el papel del Estado en el combate a la desigualdad social es esencial, para construir el mundo que estamos legando a nuestros hijos, nietos y futuras generaciones. Las medidas para combatir la desigualdad no han sido suficientes, y una de las razones por las que este fenómeno se mantiene, es porque no lo comprendemos en su totalidad. La evolución en la medición de la pobreza es un ejemplo claro de ello.

Es preciso impulsar la adopción de medidas multidimensionales de la pobreza, tal y como ya lo ha hecho la República Dominicana con el IPM/RD que estamos implementando desde el SIUBEN, con el propósito de atacar la pobreza no sólo desde la carencia de ingresos, sino desde las desigualdades que la economía ha generado, que es lo mismo que decir, desde la desigualdad social.

La desigualdad es parte de un círculo vicioso. Como ha dicho Joseph Stiglitz, es la “causa y consecuencia del fracaso del sistema político… contribuye a la inestabilidad de nuestro sistema económico, lo que a su vez contribuye a aumentar la desigualdad”. Las tres raíces que alimentan la desigualdad (lo social, lo político y lo económico) son, a la vez, causa y consecuencia de un fenómeno complejo, difícil de abordar.

Para América Latina y El Caribe, región que tiene muchas deudas sociales acumuladas con sus ciudadanos, el tema no solo es prioritario, también es urgente. Los países de la región en su próxima reunión de la Conferencia de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) y la Reunión de Ministros de Desarrollo Social que organiza el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), continuarán la discusión sobre el fortalecimiento de los programas de protección social y el tránsito hacia nuevos modelos, tales como la Renta Básica Universal.

Desde la protección social es que podremos abordar la extrema desigualdad que existe en la región, porque es en esos programas donde existen metodologías que reduzcan a su mínima expresión las estructuras que sustentan la pobreza. Los servicios más importantes tales como salud, educación, atención a primera infancia, alimentación, se fortalecen en los programas de protección social, tal y como lo evidencian numerosas investigaciones.

Sin dudas, superar la desigualdad social requiere de un compromiso colectivo, que se inicia desde el Estado, pero que debe permear a todos los estamentos de la sociedad. Hay que iniciar por el fortalecimiento de los programas sociales, porque son el principal impulso al desarrollo de quienes están en la pobreza y el instrumento más eficaz de reducción de desigualdad.

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¡División Berlanga! (XXIX)

Para el año de 1956, cuando el autor de esta columna había cumplido veinte años de edad, el desarrollo en el orden agrícola, técnico y burocrático que había ejecutado la dependencia de la United Fruit Company en nuestro país, era realmente extraordinario. La División Berlanga, escenario productor y Manzanillo, ese pequeño poblado y puerto, donde estaban instaladas las oficinas burocráticas de más jerarquía, los talleres técnicos, el hospital, y otras dependencias de la empresa bananera. Como hemos relatado, “La Grenada” hacia diez años que había iniciado la exportación de bananos o guineos llamados “Johnson”, en racimos que se producían en las matas sembradas en las fincas de La Cruz de Palo Verde, Isabel, Madre, Maguaca, Julián y Jaramillo. Estos guineos de gran tamaño, hermosos y dulces, tenían su mercado asegurado en los Estados Unidos de América.

En aquel momento en Monte Cristi y Manzanillo, habían venido al mundo una gran cantidad de niñas y niños, hijos de los empleados, técnicos y trabajadores agrícolas de la empresa; más adelante señalaremos por sus nombres a muchos de esos niños, algunos de los cuales han llegado a ser figuras importantes en la vida económica, burocrática y profesional de nuestro país. Son conocidos también como “grenadinos”, los que eran hijos de los empleados burocráticos de Manzanillo y de los empleados agrícola de la División Berlanga, desde niños asistían a una Escuela de Inglés, establecida en Manzanillo en “El Cerro”, que ascendía entre hembras y varones tal vez a sesenta o setenta; los que vivían en las fincas bananeras eran transportados a más de veinte kilómetros, en una cómoda y hermosa guagua de la marca Ford, que eran conocidas con el nombre de “guagua verde”. Casi todos aprendieron a hablar, a leer y escribir en ese idioma.

Desgraciadamente o lamentablemente, para ese momento comenzó a aparecer en las plantaciones bananeras una enfermedad que se extendía con una rapidez espantosa, conocida con el nombre de “el mal de Panamá”, que vino a sumarse a la otra enfermedad que afectaba las plantaciones bananeras, llamada “Sigatoka” con la diferencia de que esta última era mantenida bajo control, por el extraordinario y excelente servicio de fumigación que con máquinas modernas de gran capacidad, se usaban para fumigar los pesticidas que mantenían relativamente en condiciones de producir, las plantas o matas de guineos como popularmente se les llamaba. Nuestro padre que llego a convertirse en uno de los empleados de la División Agrícola, más eficiente y conocedor de sus funciones, que terminaron convirtiéndolo empíricamente, en un agrimensor de incuestionable autoridad. Hizo de su criterio una lección para la empresa bananera, porque aseguraba que una de las razones que auspiciaba esas enfermedades era el estilo o modelo de fumigación que usaba la compañía.

Nuestro padre era contrario a la “fumigación aérea” que se practicaba por medio de torres metálicas de treinta pies de altura, con unos proyectores llamados “pistones”, que roseaban el agua en forma circular cubriendo un radio de aproximadamente treinta metros. El afirmaba que “El Panamá” se extendería con más rapidez en las fincas, Isabel, Madre, Maguaca y Julián que de las seis fincas eran las que estaban irrigadas por la fumigación aérea, ya que La Cruz de Palo Verde y Jaramillo recibían el regio por canales de superficie. Continuaremos…

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¡La prudencia aconseja no desafiar!

Sin padrón cerrado se pierde la identidad de una organización política. El padrón cerrado le da sentido como organización ¿Qué se organiza? Personas identificadas con una posición política definida. Crea un vínculo con una posición política partidaria, por lo que son quienes tienen derechos a elegir, ser elegidos y tomar decisiones. Esa identificación se llama padrón cerrado.

El padrón abierto es el de la JCE, que registra a los ciudadanos; pero no todos los inscritos en él tienen derecho a elegir y ser elegidos para cargos públicos de elección popular; no pueden los ciudadanos extranjeros ni los militares. A nadie se le ocurre que ese padrón abierto, el de la JCE, esté igualmente abierto para los extranjeros, aún con cédulas como ciudadanos extranjeros residentes. En ningún país del mundo el padrón de sus electores esta abierto para los ciudadanos de otros países que quieran votar.

Esa referencia es para demostrar que un país pierde su identidad si cualquiera puede elegir y elegirse como autoridad del Estado. Llevado eso a los partidos, éstos pierden su identidad y se disluyen como organización de personas, si los que no están organizados deciden igual que aquellos.

Las debilidades de los partidos no pueden ser encubiertas pasándole a las instituciones del Estado, lo que deben hacer ellas. Si uno, o muchos partidos, no tiene padrón de menbresia, está faltando a un requisito que ordena la ley, en cuanto a tener un listado de afilados para ser reconocido; luego, retiene su reconocimiento si alcanza un porcentaje mínimo de votación.

Con Ley de Partidos y sin ella, la JCE está compelida a disponer que cada partido, para retener su reconocimiento, actualice y deposite, en ese organismo electoral, su listado de afiliados; eso se llama padrón de membresia o padrón cerrado. La JCE debe establecer un plazo de entrega y poner como condición el mNtener su reconocimiento; eso significa hacer respetar los derechos de esos afiliados. Sin padrón no puede haber propuestas de candidaturas, porque son esos quienes las hacen.

Si se està registrado en una organización política como miembro, se debe proclamar con voz altisonante: “Yo soy el padrón cerrado”; si sólo está en el de la JCE, se tiene derecho a elegir de las propuestas partidarias. Esa es una Tribucio n constitucional de los partidos.

La defensa del padrón cerrado no es atribución de un sólo partido, vale para todos. El debate es a propósito de la Ley de Partidos y quien aprueba las leyes es el Congreso Nacional, no es la JCE, esa decisión la toma por separado la Cámara de Diputados y el Senado. Ambos hemiciclos han creado una Comision Bicameral para buscar el consenso entre las organizaciones políticas con representación congresional.

Fue sabio y prudente poner en manos de esa Comision Bicameral, la búsqueda del consenso, porque esa Ley no se aprobará, ni que quiera la JCE, en caso de asumir el liderazgo, si el PRM, el PRSC y otras organizaciones representadas en el Congreso se oponen, porque favorecer primarias con padrón cerrado. La Ley no se aprobaría sin ellos, debido a que es ley orgánica y por aplicación del artículo 112 de la Constitución se requieren las 2/3 partes de los legisladores.

¡La prudencia aconseja no desafiar, hacerlo es una invitación a la ingobernabilidad!.

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Mi presencia en Venezuela

La primera vez que visité Venezuela fue hace casi 30 años, a finales de 1988, en compañía del profesor Juan Bosch. Nos alojamos en la residencia de un apreciado amigo suyo, el escritor Miguel Otero Silva.

Durante ese viaje visitamos al presidente Carlos Andrés Pérez, en su despacho presidencial de Miraflores. Entre el escritor y líder político dominicano y el mandatario venezolano se produjo un diálogo que giró, fundamentalmente, en torno a sus remembranzas de las luchas contra las dictaduras de Rafael Leónidas Trujillo, en República Dominicana; y de Marcos Pérez Jiménez, en Venezuela.

Recuerdo con precisión la explicación que, con mucho orgullo, nos brindaba el presidente Carlos Andrés Pérez acerca de un globo terráqueo que se encontraba en uno de los salones del palacio presidencial, obsequio del presidente francés François Mitterrand, en ocasión de su toma de posesión.

En mis viajes más recientes he vuelto a ver el referido globo terráqueo, ahora un poco más desgastado por el tiempo; y entonces me ha correspondido compartir información privilegiada sobre ese objeto, cuyo origen resulta tan desconocido como misterioso para la mayoría de los funcionarios palaciegos.

Siendo candidato a la Presidencia de la República, en 1995, tuve el privilegio de conocer e iniciar una amistad con el expresidente Luis Herrera Campins, cuyo hogar visité en distintas oportunidades.

Pero, en realidad, volví a Venezuela por segunda vez, en 1997, en visita oficial de Estado, cuando ostentaba la condición de Presidente de la República. En esa ocasión, para expresar su respeto y admiración al pueblo dominicano, el presidente Rafael Caldera hizo un gesto verdaderamente hermoso e inolvidable. Envió a darnos la bienvenida, a un par de aviones F-15, que se colocaron a ambos lados de las alas de nuestra aeronave, tan pronto entramos al espacio aéreo venezolano, a los fines de escoltarnos hasta nuestro aterrizaje en el aeropuerto de Maiquetía.

Esa visita consolidó la relación de amistad entre nuestros pueblos; y sirvió para acordar un conjunto de acciones de interés mutuo, entre los cuales se encontraba el financiamiento de varios proyectos de obras de infraestructura, que se obtendría a través del acuerdo de San José.

Así pues, como queda establecido, durante el transcurso de una década, habíamos logrado establecer relaciones cordiales, de afectos y de amistad con varios de los principales líderes políticos venezolanos, tanto del partido Acción Democrática, de orientación socialdemócrata, como de COPEI, de inclinación socialcristiana.

Chávez en escena

Aunque tuve conocimiento acerca de Hugo Chávez desde su intento por derrocar el gobierno de Carlos Andrés Pérez, en el 1992, no fue sino cinco años después, en el 1997, que lo conocí de manera personal.

En esa oportunidad, nos visitó al Palacio Nacional, en compañía de su esposa, María Isabel Rodríguez. Me refirió su decisión de participar como candidato presidencial en los próximos comicios venezolanos que tendrían lugar el año siguiente, es decir, en 1998; y nos inquirió acerca de cómo podríamos colaborar con su esfuerzo.

Estaba bien informado sobre la República Dominicana. Había venido en varias ocasiones previas al país, y decía tener amigos en el barrio de Los Mina. Recitó unos versos del poeta nacional, Pedro Mir. Me habló de manera elogiosa de la figura de Juan Bosch; y se desparramó en reconocimientos en torno al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.

Al término de nuestra conversación, me trasladé con él al frente del Palacio Nacional, a la casa del ingeniero Hamlet Herman, presentándoselo como acompañante del coronel Caamaño en la guerrilla de Playa Caracoles de 1973.

Me reencontré con Hugo Chávez el día de su toma de posesión, en febrero de 1999. Conforme a las indicaciones del protocolo, me correspondió sentarme al lado del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.

Chávez, luego de haber indicado que tomaba el juramento sobre una constitución moribunda, se persignó y besó el crucifijo que pendía sobre su cuello, a lo cual, en tono de broma, el comandante Fidel, me preguntó: “¿Y el es tan religioso?”. A eso respondí: “Comandante, me acabo de enterar”. Fidel sonrió, y seguimos la ceremonia.

Mi primera gestión de gobierno culminó al año siguiente, en el 2000, y el presidente Hugo Chávez daba inicio a sus batallas, que le llevarían a álgidos enfrentamientos con la oposición, hasta el punto de suscitarse un golpe de Estado que lo depuso del poder por breve tiempo, en el 2002.

Aunque estaba fuera del gobierno, mantuve relaciones con el presidente Chávez. Según me cuentan algunos amigos, él mismo llegó a hacer referencia, en varias ocasiones a nuestro vínculo de amistad en su programa de radio, Aló Presidente.

Luego de su retorno al poder, se inició en Venezuela un proceso de diálogo, con la finalidad de lograr la estabilidad política del país y rescatar la confianza entre los principales actores de la vida política nacional.

A ese diálogo, hace 15 años, fui invitado a participar, tanto por parte del gobierno venezolano, como de la oposición. Ahí estuve junto al expresidente Jimmy Carter y a otras figuras de América Latina, en las distintas mesas que se organizaron para establecer acuerdos que garantizasen la estabilidad política, el desarrollo económico y la prosperidad del pueblo venezolano.

De Chávez a Maduro

Con nuestro retorno al gobierno en el 2004, tuvimos múltiples encuentros con el presidente Hugo Chávez, quien siempre fue solidario con la República Dominicana, muy especialmente a través de su programa de Petrocaribe. Al fallecer en el 2013, le sucedió el presidente Nicolás Maduro, quien fue electo ese mismo año por el voto mayoritario de sus conciudadanos.

Pero, desde la llegada del presidente Maduro al poder, empezó a experimentarse una caída en los precios del petróleo en los mercados internacionales, lo que condujo a inestabilidad macroeconómica, a un descontento social y a una situación de turbulencia política.

Con motivo de las elecciones legislativas de diciembre del 2015, fui invitado por UNASUR a presidir la observación electoral en representación de esa entidad de carácter subregional.

Al término de ese certamen, que fue ganado abrumadoramente por los partidos integrantes de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), varios de esos dirigentes de oposición se me acercaron para solicitar mi intermediación en un proceso de diálogo nacional en Venezuela.

Les dije que estaría dispuesto a asumir ese papel siempre que fuese autorizado por UNASUR. Así se hizo, y de esa manera he estado participando, junto a los ex presidentes del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; y de Panamá, Martín Torrijos, durante casi dos años, en esa gestión de acompañante al diálogo en búsqueda de una solución pacífica y democrática al drama de Venezuela.

Durante ese tiempo, y luego de cerca de 20 viajes continuos a Caracas, ha habido momentos en que parecía que el conflicto llegaría a su fin, como ocurrió, por ejemplo, a finales del 2016, cuando se contó con la participación de un representante personal del Papa Francisco.

Sin embargo, diversas circunstancias, sobre todo de desconfianza entre los principales actores del gobierno y de la oposición, agravaron la situación conflictiva durante los últimos meses en la patria de Bolívar.

Pero además, con la culminación del periodo del expresidente Ernesto Samper, como Secretario General de UNASUR, y en razón de los cambios políticos producidos en varios países del cono sur, la participación de esta entidad subregional en el acompañamiento al diálogo se ha visto disminuida.

Al encontrarse en esa situación, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, contando con el apoyo de la Cancillería del gobierno español ha estado desempeñando un rol más activo durante los últimos dos meses.

Pero ahora, en una nueva modalidad, en la que se procura que varios países se integren en calidad de acompañantes, el diálogo tiene como anfitrión al gobierno de la República Dominicana.

Mi presencia en Venezuela ya alcanza casi tres décadas. Durante ese periodo he participado, de manera modesta, junto a sus principales líderes, de gobierno y oposición, en la búsqueda de fórmulas que permitan la convivencia democrática y civilizada en ese hermano país.

A pesar de mi ausencia como acompañante en este nuevo episodio del diálogo venezolano, cuyas verdaderas razones solo el tiempo se encargará de esclarecer, albergamos la esperanza de que en esta ocasión, dada la situación de grave violencia que le ha precedido, existan las condiciones óptimas para una solución definitiva que permita devolverle al pueblo venezolano la paz, la tranquilidad y el bienestar que anhela y se merece.

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Un paso de avance

La sabiduría oriental dice que “un viaje de mil millas comienza con el primer paso”. Fue el espíritu con el que asistimos a la pasada reunión del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana, donde las 6 mujeres que nos honramos en ser parte de ese organismo, defendimos al unísono la paridad de género en las posiciones a los organismos de dirección y a los puestos públicos.

Durante más de 20 años, luego de la Conferencia de Beijing y el Plan de Acción que emanó de esa cita histórica, las mujeres que somos parte de la política hemos impulsado, poco a poco, pero con certeza, una mayor participación de la mujer en el ámbito político. Ese largo camino inició con el establecimiento de una cuota de género de un 25% en la legislación electoral del 1997, y su posterior aumento a un 33% en la modificación que instruyó la Ley núm. 12-00.

Más adelante, la Ley núm. 176-07 estableció el 50% en las candidaturas a Alcalde/sa y Vicealcalde/sa, con el mandato de la alternancia, y por igual una cuota del 33% para el caso de las regidurías.

De acuerdo a la Junta Central Electoral, el 50.79% del padrón de votantes es femenino. En el pasado torneo, se presentaron 561 candidaturas femeninas, divididas en 513 posiciones territoriales (Alcaldías y Diputaciones), 29 circunscripciones de ultramar y 19 Diputaciones nacionales. Sin embargo, apenas un 24.4% de las curules del Congreso Nacional están ocupadas por mujeres. En el ámbito municipal, la situación es más crítica, puesto que apenas un 12.7% del total de cargos electivos a nivel municipal, es ocupado por mujeres.

En ese contexto, es un paso importante de avance el que ha adoptado el Partido de la Liberación Dominicana, que contempla aumentar la cuota de género a un mínimo de 40% en el caso de los cargos al Congreso Nacional y hacia lo interno de los Partidos; y a un 50% en lo referente a las candidaturas a regidurías.

Muchos son los argumentos a favor de este aumento. Iniciando porque es un tema de ejercicio de derechos y de justicia hacia la mujer, y que responde al hecho de que la equidad de género ya es un postulado constitucional. De igual manera, el aumento irá neutralizando las limitaciones que el sistema electoral actual impone como restricción y cual espada de Damocles al continuo avance de la mujer en la política.

Todavía hay quienes osan criticar las cuotas de género, y se oponen al avance de la mujer por temor infundado a perder sus espacios, pero las investigaciones han demostrado la necesidad de discriminaciones positivas que equilibren la participación política.

No aspiramos a favores ni concesiones, pero rechazamos las limitaciones y las trabas que nos impiden llegar en igualdad de condiciones.

Por ejemplo, la incorporación de la paridad de género en la Constitución Nacional del Estado Plurinacional de Bolivia de 2009, jugó un papel esencial en que hoy en día el Congreso de dicho país esté formado por un 53% de mujeres.

La cuota de género es esencial para que aumente la participación de las mujeres en posiciones de liderazgo y que, en consecuencia, exista una respuesta normativa a las temáticas relacionadas a la mujer que, en la mayor parte de los casos, también impactan a la familia en su conjunto.

Ahora necesitamos que los demás actores del sistema político se sumen a esta iniciativa y la impulsen con gallardía y determinación, para que se convierta en una realidad, de cara a los procesos internos de cada Partido o agrupación político, y a los comicios del próximo 2020.

El aumento de la cuota de género es un paso firme en ese camino de mil millas, que es la equidad de género, un noble propósito que nos une a todos como dominicanos.

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No fue falta de acuerdos

Hubo acuerdos en el CP, sólo que una organización habituada a pensar en voz alta, como excelente ejercicio democrático, donde hay 34 miembros, y sólo tres ausentes con excusas, los 31 restantes exponen sus pareceres y, lógicamente, se necesitó de siete horas para ir aprobando los temas sobre la mesa de la Ley de Partidos.

Se vio el financiamiento público de los partidos y se aceptó el 80% en partes iguales para los que obtengan más del 5% de la votación y el otro 20% en proporción de igualdad para los que obtengan menos del 5%. Se conociò el financiamiento privado y sobre ese punto se llevarán las propuestas a la Comisión Bicameral, ámbito donde se está conociendo el proyecto de Ley, con la participación de los partidos con representación congresional.

Sobre el tema de género se llevó del 33% a 40% la representación de la mujer en las candidaturas congresionales y a 50% a nivel municipal. En cuanto a la dirección nacional partidaria de elección en primarias, propone el 40%; esto significa que el PLD tendrá esa representación en el Comité Central.

Sobre el financiamiento a los partidos, se establece la diferencia pública y privada; y de ésos, los aportes a los precandidatos en las primarias para elegir a los cargos de elección popular. En cuanto a los fondos aportados por el Estado deben ser sólo los que se entregan al través de la JCE y sobre los que se rendirán cuentas a èsta y en página digital debido a que sobre fondos públicos se obliga por leyes como Acceso a la Información y por controles financieros a esos fondos. En este tema se vieron otros aspectos, como los topes.

En cada tema y subtemas, los miembros del CP interesados en abordarlos fueron escuchados para hacer sugerencias. Pensar en voz alta y acercar los criterios y sugerencias es democrático. Entender esas características del PLD parece hacerse difícil para muchos sectores que tienen como referencia el manejo torpe de temas con muchas diferencias y conflictivos.

Las primarias con padrón cerrado o abierto, se dejó para último, no sólo porque en el orden del proyecto está así, sino por ser el más espinoso.

Cuando se llegó a ese punto se tenía siete horas de debates sobre aquellos temas y se prefirió conocer ese en otra sesión; se fijó para el lunes 2 de octubre. Era evidente, además, cierta complicidad implícita, no hablada, que eso era lo preferido, sino en todos, casi en todos.

Definitivamente, en los medios de comunicación se aprecia cierta frustración “porque la sangre no llegó al río”. Los mismos reporteros y periodistas sufren más estrés que cualquier otro, porque esperan un ruido, con disgustos en voz alta y rompimientos, para hacer su noticia. Pero cuando no oyen voces altas ni resultados ruidosos, en vez de celebrar una fiesta de la democracia y un ejercicio civilizado de la política, se muestran decepcionados. Y es que antes, creyendo al PLD igual a otros referentes se equivocan y siembran en el imaginario de todos esa percepción.

Pero el CP tiene sentido de cuerpo; es decir, se expresan las ideas y se piensa en voz alta. Los periodistas, los demás partidos y sectores de opinión deben convencerse de que el PLD es otra cosa.

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La novia de Barranquilla

Durante la cruenta y vil dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, llegó al país de allende los mares una intérprete hija del caribe colombiano, dotada de un “temperamento” artístico muy especial, que al pisar suelo dominicano sintió como suya la tristeza que embargaba al pueblo en dictadura, sometido a los designios de quién se consideraba a sí mismo un “benefactor”.

La mujer de la que escribo había recorrido todos los pueblos que bordean el río Magdalena, el mismo que nos describió tantas veces el inmortal de la literatura Gabriel García Márquez, del que dijo estaba repleto de “palpitante vida” y de un “paisaje inacabable de animales y plantas”.

Tan inspirador fue el río Magdalena y sus alrededores para la literatura, como lo fue para la música que con tanto amor escribió Esther Forero, que luego la llevó por 11 años a una gira por todo el Caribe.

La novia de Barranquilla, como es reconocida en toda Colombia, une a la República Dominicana y al hermano país de Colombia, de una manera que resulta hasta mágica.

Preocupada por la tristeza que sintió al llegar a la capital de nuestro país, entendió que el símbolo más evidente de la opresión era el crimen que había constituido desterrar el nombre “Santo Domingo” y llamar a nuestra capital “Ciudad Trujillo”. Invitada por un grupo de periodistas opositores al régimen, participó de un evento benéfico, al que se propuso aportar una bella composición que llamó “Bolero a Santo Domingo”. Fue su primera canción, según ella misma contó en algún momento.

El “atrevimiento” de Esther Forero causó la molestia del régimen. Incluso, mientras ella cantaba en el Teatro Capitolio acompañada del Trío Jaragua, el dictador encabezó otro acto social que buscaba eclipsar el evento de sus opositores.

Lamentablemente, el Bolero a Santo Domingo fue eliminado de la cultura popular dominicana. Es desconocido para la mayoría de los dominicanos. Ha sido gracias a las gestiones del Embajador de la República de Colombia en nuestro país, el amigo José Antonio Segebre, que se ha podido rescatar esta joya dedicada a nuestra ciudad.

Forzada a salir del país luego de su afrenta al régimen, la novia de Barranquilla viaja a Puerto Rico, y de ahí a Cuba y a otros países de la región, donde lucha contra el hecho de ser mujer y ser artista, afrontando, tal y como escribió Heriberto Fiorillo, columnista de El Tiempo de Colombia, “el desprecio de ceja levantada desplegado por una sociedad que solo imaginaba y respetaba a sus mujeres en el hogar”.

Jorge Artel, poeta cartaginés, su compañero y consejero, le diría alguna vez “no cantes de todo, cante lo nuestro”, en referencia a que debía cantar del folclor colombiano. Hoy en día “lo nuestro” de Esther Forero es tan de Barranquilla como de todo el Caribe y, en especial, de la República Dominicana.

Con el rescate de tan bella canción, hemos redescubierto el rol de Esther Forero en la música dominicana, los vínculos musicales que unen al Caribe y el papel del merengue y el folclor colombiano, en las relaciones dominicano-colombianas. A ella debemos “La guacherna”, “Volvió Juanita” y tantas otras canciones más.

Reunidos en el Salón La Fiesta del Hotel Jaragua hace unas semanas, se hizo homenaje al papel que juega la música en las relaciones de ambos países, donde quedó claro que nuestros merengueros son adorados en tierra colombiana, en especial en Barranquilla, ciudad mágica, caribeña como nosotros.

Hace apenas unas semanas, una misión oficial nos llevó a Medellín, Colombia, con la excelsa compañía del Embajador Segebre. Entre actividades oficiales, reuniones, discursos e intervenciones públicas, hubo tiempo para hablar de la música como el lenguaje común del Caribe. La pasión con la que nos habló de Esther Forero es inspiración de estas líneas, para que sirvan de testimonio de los lazos y sueños comunes de libertad, democracia y progreso que unen a nuestros países.

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Procede consenso en ley de partidos

Son adecuadas las declaraciones ofrecidas por el Dr. Rafael Alburquerque y el Ministro Gonzalo Castillo, ambos miembros del CP, sugiriendo buscar el consenso en la aprobación de la Ley de Partidos.

Así se respetan las sugerencias ajenas y persuadir sobre las propias. Los actores involucrados en una Ley de Partidos deben hacerla suya para su aprobación, puesto que el PLD no tiene en la Cámara de Diputados los votos necesarios.

Esa Ley sin ninguna discusión es orgánica y los votos faltantes los tienen el PRM y el PRSC. Los artículos 112 y 113 de la Constitución definen las leyes orgánicas así:

“Artículo 112.- Leyes orgánicas. Las leyes orgánicas son aquellas que por su naturaleza regulan los derechos fundamentales; la estructura y organización de los poderes públicos; la función pública; el régimen electoral (negritas mías, FA); el régimen económico financiero; el presupuesto, planificación e inversión pública; la organización territorial; los procedimientos constitucionales; la seguridad y defensa; las materias expresamente referidas por la Constitución y otras de igual naturaleza. Para su aprobación o modificación requerirán del voto favorable de las dos terceras partes de los presentes en ambas cámaras.

Sostener posiciones excluyentes, una de la otra, conduce a una obligada salida civilizada y racional, para acercar formas de entendimientos; eso es lograr consenso.

Desde el principio fundacional del PLD se acordó, que en temas sobresalientes se buscara el consenso; en temas cotidianos aplicar el centralismo democrático. Como consecuencia de la crisis interna en mayo de 2015, se consignó en los acuerdos que las decisiones del CP fueran de consenso y en su defecto las 3/4 partes.

Ahora con la aprobación de la Ley de Partidos, el CP podría ponerse de acuerdo, pero se requiere de mayoría absoluta para aprobar la ley en el Congreso; no se trata de una interpretación, está dicho en los artículos referidos. El PLD no la tiene en la Cámara de Diputados; para lograr esa votación se debe consensuar con los partidos representados en el Congreso, particularmente PRM y PRSC.

Se debe asumir que el régimen de partidos adolece de muchas debilidades y este es el momento para empezar a superarlas; no ponerse de acuerdo en aspectos tan sensibles para su organización y funcionalidad, significa descuidar su crítica condición.

En el CP se ha dado todo el apoyo a las propuestas de conjunto presentadas por el Presidente del Partido, Dr. Leonel Fernández, y el Presidente de la República, Lic. Danilo Medina. Procede a propósito del proyecto de Ley de Partidos, que se haga lo mismo. Se requiere además que previamente se hagan las consultas entre los líderes de las demás organizaciones.

Sobre las primarias simultáneas con padrón abierto deben cuidarse los aspectos constitucionales. No sólo por haber sentencia irrevocable de inconstitucionalidad, irrevisable conforme el artículo 277 de la Carta Magna, sino que también establece:

“Artículo 216.- Partidos políticos. La organización de partidos, agrupaciones y movimientos políticos es libre, con sujeción a los principios establecidos en esta Constitución. Su conformación y funcionamiento deben sustentarse en el respeto a la democracia interna y a la transparencia, de conformidad con la ley”.

Democracia interna en su conformación y funcionamiento consiste en que sus miembros ejerzan el derecho de elegir y ser elegidos a posiciones internas y a cargos de elección popular.

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Apología de la vejez

Con la vejez ocurre una paradoja. Todos aspiran alcanzarla, pero una vez llegada a ella, se quejan de manera angustiosa. Alegan que ésta ha llegado más rápido de lo esperado, y de que los ha tomado de sorpresa. Afirman, también, que no hay ningún consuelo para endulzar una vejez necia.

Para eludir su connotación de pesadumbre, hasta le han cambiado el nombre. Algunos, para hacer su carga más ligera prefieren la expresión de envejecimiento. Otros, la de tercera edad; y en inglés se emplea un término bastante benigno y cordial: senior citizen.

A lo largo de la historia ha habido épocas en que no se ha tenido la debida consideración hacia los ancianos. Hace cerca de dos mil años, en la Sátira de Juvenal, el gran poeta latino, contemporáneo de Horacio y Persio, se leen frases como estas:

“Los ancianos son todos iguales: les tiemblan la voz y los miembros; ya sin pelo en el pulido cráneo. Tienen encías sin dientes para triturar el pan. Ya no oyen. A unos les duele el hombro; a otros los riñones, a otros el muslo. En cuanto al amor, hace mucho tiempo que lo han olvidado”.

Sin embargo, en lo relativo al papel político de la vejez, desde los tiempos de la República romana se ha depositado gran confianza en las personas de edad avanzada.

Así, el Senado, que durante varios siglos dirigió los destinos del pueblo en la península itálica, estaba integrado por hombres de edad, de gran experiencia, quienes podían asegurar la estabilidad política y el progreso de Roma.

El ejemplo más notable de esa época fue Catón el Viejo, quien murió a los 85 años, y fue un político activo y dinámico hasta que la muerte le sorprendió en pleno ejercicio de sus funciones.

Influyentes en la vejez

La historia cuenta que mientras Lucio Cornelio Sila, uno de los más notables políticos y militares romanos, decidió poner fin a su carrera política a los 59 años, su contrincante, Cayo Mario, se aferró al poder hasta su muerte, a los 71 años, luego de haber sido elegido Cónsul siete veces, algo sin precedentes en la historia de Roma.

Durante la época del Imperio, la vejez no fue impedimento para que algunas de las figuras más destacadas de ese momento alcanzaran a desempeñar el papel de emperadores.

Fue el caso de Tiberio, quien condujo a Roma hasta los 77 años; de Vespasiano, quien falleció a los 70; y de Nerva, quien fue escogido emperador a esa misma edad.

Pero, de igual manera, fueron los casos de Galba; de Septimio Severo; de Diocleciano; y de Constantino, todos los cuales asumieron la categoría de emperadores de Roma, al encontrarse en el eclipse de sus vidas.

En ese contexto, aparece la única obra latina dedicada, con carácter de exclusividad, a los ancianos. Se trata del opúsculo, Acerca de la Vejez, de Marco Tulio Cicerón, un genio de la oratoria, considerado como una de las figuras más notables de la política y la literatura.

En ese trabajo, escrito en forma de diálogo, como lo hacía Platón, el filósofo griego, aparece la figura de Catón el Viejo, de quien acabamos de hacer referencia y de los jóvenes, Escipión y Lelio.

Estos últimos le manifiestan a Catón la admiración que le tienen porque nunca dio la sensación de que para él fuese pesada la vejez, cuando para la mayoría de los ancianos resultaba tan odiosa que decían soportar una carga muy pesada.

Catón les responde diciendo que si suelen admirarle “es tan sólo porque sigue a la naturaleza, el mejor guía que hay, y la obedece. No es verosímil que ésta, habiendo escrito bien las otras partes de la vida, haya descuidado el último acto”.

Afirma que fue necesario que hubiese algún final, igual que ocurre con los frutos de la tierra, a causa de la maduración estacional, y que los ancianos deben aprender a sobrellevarlo con paciencia, pues de lo contrario, enfrentarse a la naturaleza sería como hacer la guerra contra los dioses.

Relata que muchas veces escuchaba las quejas de gente de su misma edad. Refiere que se lamentaban no sólo de estar privados de los placeres y de que la vida les resultaba vacía, sino que se sentían menospreciados por quienes con anterioridad se habían beneficiado de sus favores.

Frente a eso, Catón el Viejo reacciona, diciendo: “En todo ese tipo de quejas, la culpa no está en la edad, sino en las costumbres, pues los ancianos moderados, no exigentes y de buen carácter, pasan una vejez tolerable; en cambio el fastidio y el mal carácter resultan molestos a cualquier edad”.

Más adelante, añadió: “Las armas más adecuadas para la vejez son los conocimientos y la práctica de las virtudes, que cultivadas en cualquier edad, si has tenido una vida larga e intensa, producen frutos admirables, no sólo porque nunca te abandonan ni siquiera en el último momento de la vida (cosa que ya es de gran importancia), sino también porque la conciencia de una vida bien llevada y el recuerdo de las muchas cosas bien hechas son algo muy gratificante”.

Cuatro motivos

Luego de hacer esa hermosa apología de la vejez, Catón el Viejo se sumergió en una profunda reflexión, de la cual extrajo la siguiente aseveración: “Cuando lo medito en mi interior, encuentro cuatro motivos por los que la vejez puede parecer miserable. La primera, porque aparta de las actividades; la segunda, porque debilita el cuerpo; la tercera, porque priva de casi todos los placeres; la cuarta, porque no está lejos de la muerte”.

En cuanto a la primera, responde que las cosas grandes no se hacen con las fuerzas o la rapidez, o agilidad del cuerpo, sino mediante el consejo, la autoridad y la opinión; cosas de las que la vejez no sólo no está huérfana sino que incluso suele acrecentarlas.

Admite que con la edad la memoria disminuye, pero que eso es relativo, ya que nunca escuchó decir que algún anciano había olvidado el lugar en el que había escondido su tesoro; así como quién les debe o a quién ellos deben.

Para Catón, la temeridad es cosa propia de la edad que florece, y la prudencia, de la que envejece. Se llega a viejo aprendiendo algo cada día; y viviendo mucho tiempo uno ve hasta lo que no quiere ver.

Lo único verdaderamente miserable en la vejez, es sentir que en esa edad uno mismo es odioso para el otro.

Pero, respondiendo a su segunda inquietud, manifiesta que la vejez es honorable si ella misma se defiende; si mantiene su derecho; si no es dependiente de nadie y si gobierna a los suyos hasta el último aliento.

Alaba la vejez que está bien asentada sobre los cimientos de la juventud. Asimismo aprueba a un joven que tenga algo de viejo que a un viejo que tenga algo de joven. Ni las canas pueden proporcionar autoridad de repente, sino que es la vida anterior vivida honestamente la que recoge los últimos frutos de la autoridad.

Ante la insinuación de que la vejez carece de placeres, responde con un circunloquio. Argumenta que se trata de cosas de las que la vejez, aun sin tenerlas en abundancia, tampoco está privada del todo.

Por ejemplo, alega que del mismo modo que el que asiste al espectáculo en la primera fila se recrea, el que está en la última también se divierte. Así la juventud quizá goza más porque contempla los placeres de cerca, pero también la vejez disfruta de ellos lo suficiente aunque los vea de lejos.

Su conclusión es lapidaria. Indica: “¡Cuánto valor tiene que el espíritu, licenciado ya del servicio del deseo, de la ambición, de la rivalidad, de las enemistades, de todas las pasiones, esté consigo mismo. Si, además, tiene, a modo de aliento, algo que estudiar o enseñar, nada hay más agradable que una vejez ociosa”.

Con respecto al tema de la muerte, el cuarto aspecto de reflexión, su respuesta es de una simplicidad pasmosa: “Cada uno debe contentarse con el tiempo de vida que le ha sido dado. Por breve que sea ese tiempo, es bastante largo para vivir bien y con honestidad”.

Cuenta la leyenda que en cierta ocasión se le preguntó a Isócrates, el orador y educador griego, por qué razón, acercándose ya al centenario de su natalicio trabajaba tanto, a lo que respondió:

“No tengo de qué acusar a la vejez”.

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¡División Berlanga! (XXVII)

Cuando el autor de esta columna se trasladó desde las fincas bananeras de la “División Agrícola Berlanga”, de la “Grenada Company”, filial de la “United Fruit Company”, en Monte Cristi, a la ciudad capital a estudiar derecho, teníamos experiencia en el periodismo, como cronista deportivo, colaborador del periódico “La Nación”, propiedad del régimen de Trujillo y habíamos sido productor de un programa deportivo que realizábamos cuando cursábamos el bachillerato en el municipio cabecera, en el “Teatro Centenario”, propiedad de Isabel Mayer, política de gran influencia en el régimen que gobernaba al país, que había sido arrendado por el profesor Santiago Augusto Mena Valerio. Ese programa deportivo tenía treinta minutos de duración y lo realizábamos a partir de la 7:30 de la noche y comentábamos en el sobre la pelota profesional de Cuba, Puerto Rico y las Grandes Ligas. Incorporamos a ese programa a Jorge Bournigal Loynaz, nuestro amigo, oriundo de Puerto Plata que vivía en Monte Cristi.

Jorgito, con el transcurso de los años, estimulado por el autor de esta columna, llegó a convertirse en una de las grandes figuras del periodismo deportivo de nuestro país. De ese proceso de nuestro querido amigo, hablaremos en otra ocasión. Pero en la ciudad capital, llevado de la mano de Luis Rafael Del Castillo Morales, excelente profesional del derecho, fuimos incorporados como secretario, taquígrafo-mecanógrafo, a la oficina de abogados del Licenciado Rafael Augusto Sánchez, figura profesional e intelectual de gran categoría en la vida política y profesional de la nación. En esa oficina, ubicada en la calle Sánchez No. 47, laboraban también como profesionales, además de Luis del Castillo, Rafael A. Sánchez Sanlley, “Papito”, Augusto Luis Sánchez Sanlley, “Augustico”, hijos del dueño de la oficina y Homero Hernández Almánzar, casado con Nora Sánchez, hija de Rafael Augusto. Estaba también Marino Ariza Hernández; esa fue en la realidad de la vida, la escuela donde el autor de esta columna se formó como profesional del derecho.

Cuando regresamos a Monte Cristi en las vacaciones de navidad, nuestro padre había sido trasladado en la División Berlanga, al cargo de mayoral de la finca “La Cruz de Palo Verde”, que era la capital agrícola, si cabe el calificativo, de la compañía porque en ella estaba la Superintendencia, asiento del Superintendente de la División y las residencias que servían de domicilio a los empleados de más jerarquía de la División, que como hemos relatado eran hermosos Chalets, con amplios patios y hermosos jardines, que sumaban catorce hermosas viviendas y la escuela más importante, que iniciaba en el 4to. curso primario hasta el 8vo., que como hemos reiterado estaba dirigido por una dama oriunda de Puerto Plata, que fue nuestra maestra, Isabel Miller de Pimentel. En “La Cruz de Palo Verde”, estaban instalados los talleres mecánicos de la empresa en los que había trabajado como mecánico diésel, una figura de importancia histórica de la vida dominicana, como lo fue Antonio Imbert Barrera, participante años después en la acción del ajusticiamiento de Rafael Trujillo Molina

Regresamos a nuestra residencia familiar en las vacaciones señaladas, cuando nuestro padre había comenzado en el paraje de “El Ahogao” a trasladar dueños de pequeños negocios que se habían establecido en los predios del batey de los trabajadores de La Cruz, y se había iniciado la repartición de solares para construir las viviendas y locales comerciales necesarios para el mantenimiento del orden. Ese poblado que se levantó bajo la dirección efectiva de nuestro padre, es ahora el “Distrito Municipal de Palo Verde”. Continuaremos…

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Un beneficio para ejercer derechos

El actual panorama político-económico de la región de América Latina y El Caribe está dominado por un discurso que se enfrenta a los supuestos estructurales que sustentan la desigualdad social. Algunas organizaciones no gubernamentales no logran entender que existe un consenso a nivel políticos, sobre la concentración inaceptable de riquezas en pocas manos, que resulta en una fuerte desigualdad social en toda nuestra región.

Los Gobiernos de la región hemos acudido a tres estrategias principales para romper esta desigualdad: una política social de tercera generación que impulse el empoderamiento en derechos, una inversión sin precedentes en la educación y una política agresiva que propicia la generación de ingresos y empleos para las clases más desposeídas.

A pesar de los logros que presenta la política social en nuestro país, hay instituciones que se empeñan en demandar un programa de transferencias monetarias condicionadas que “garanticen servicios universales de calidad, construyan conciencia de derechos y enfrenten las desigualdades de género”, sin antes evaluar lo que es Progresando con Solidaridad y de qué manera está propiciando justamente todo aquello que se reclama.

Es el consenso global, avalado por organismos y expertos internacionales, que las Transferencias Monetarias Condicionadas permiten comprometer a las personas que viven en pobreza, a ser partícipes de toda una estrategia que demanda de ellos un gran número de corresponsabilidades y compromisos, diseñados para que puedan empoderarse de su propio destino, vencer barreras culturales y estructurales y romper el círculo vicioso de la pobreza.

Progresando con Solidaridad no es gratis para las familias participantes, tiene un costo para ellos en términos de tiempo dedicado a mejorar sus condiciones de vida, a capacitarse para generar ingresos, educarse en valores y entender la importancia de la salud, la educación, las tecnologías de la información y la comunicación y el emprendimiento, entre otros, un esfuerzo que moviliza a más de 21 mil personas voluntarias a nivel nacional, quienes acompañan a los participantes para que mejoren sus condiciones de vida y, por ende, puedan salir de su condición de pobreza.

En fin, las Transferencias Monetarias Condicionadas también son un mecanismo de redistribución de riquezas y reducción de la desigualdad que nos arropa vorazmente; desigualdad que se traduce en delincuencia, inseguridad y desesperanza.

Es una estrategia que también aborda la desigualdad de género. Más de un 70% de quienes dirigen los hogares que forman parte del programa son mujeres, por lo cual, el apoyo que reciben es determinante para que no tengan que depender emocional ni económicamente de otras personas y puedan impulsar a su familia en base a su propio esfuerzo. Esto va acompañado de varias iniciativas para enfrentar la violencia de género, trata de personas, embarazo en adolescentes y la discriminación de género en todas sus facetas.

Las políticas públicas que hoy están en ejecución, demuestran que la prioridad del Gobierno dominicano es la inversión en servicios sociales de calidad, como vemos que sucede en torno a la educación y la salud. Sin embargo, igual de importante es la inversión en las personas, para que puedan aprovechar correctamente estos servicios y sacar el mejor provecho de ellos.

Progresando con Solidaridad ha superado el concepto clientelista y asistencialista que erróneamente se supone a los programas sociales. Hoy en día, es un instrumento reconocido por toda la región y por los organismos internacionales, sustentado en un proceso de selección de beneficiarios muy exigente y transparente, certificado también por instituciones internacionales.

No hay riesgo de que la política social del Gobierno sea “un privilegio que niega derechos”, porque hemos puesto todo el esfuerzo para que sea todo lo contrario, un programa que busca mejorar a los individuos para que tengamos un mejor país.

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