¡Sin Miedo!

El pueblo dominicano ha sido en toda su historia, desde su génesis, un ejemplo de dignidad, valor y consistencia, y tiene para su honra y honor, la experiencia de haber sido el único pueblo hispanoamericano en cuyo territorio se ha combatido, a lo largo de esa historia contra ejércitos de las naciones mas poderosas del mundo: España, Inglaterra, Francia, Haití, España otra vez, y Estados Unidos de América. Por eso Fidel Castro Ruz, uno de los dirigentes políticos más importantes en la historia de América, en valiente actitud de nobleza, amistad y reconocimiento lo bautizó como “Pueblo Legendario, Veterano de la História y David del Caribe”. Y esa frase o reconocimiento que nos llena de satisfacción y orgullo, el legendario revolucionario cubano la repitió con frecuencia allá en su país y aquí, en territorio dominicano, cuando nos honró y distinguió dos veces con su visita.

Ahora, este pueblo dificil, si cabe el calificativo, que solamente puede ser gobernado, en términos realmente democráticos, de dos maneras; primero: educándolo y segundo: por la vía del terror. Juan Bosch el “Gran Maestro Político Dominicano y de América”, que era en la práctica, como lo llamó el presidente Hugo Chávez en presencia del autor de esta columna “Capitán de todos los tiempos”, después de haber estudiado profundamente nuestra historia, escribió una obra extraordinaria, llamada “Composición Social Dominicana” y fue después de haber puesto en circulación ese libro, dos o tres años luego, que Don Juan nos honró para que lo presentáramos, que se decidió abandonar las filas, del PRD y fundar el Partido de la Liberación Dominicana. ¡Qué grande era Juan Bosch! Qué manera tan correcta y profunda de interpretar la Composición Social de nuestro pueblo.

Hablamos el mismo idioma que hablan los pueblos hispanoamericanos, tenemos las mismas costumbres y hábitos de vida y estamos unidos, también, a través del sentimiento religioso; pero, no somos iguales. Y no somos iguales, porque en Santo Domingo, volviendo al nombre con el q ue se conocía nuestra isla, allá por el siglo XVI, en la realidad de los hechos no hubo esclavitud. Los colonos y aventureros españoles se ausentaron a otros lugares de América cuando llegó como gobernador de esta colonia española Diego Colón, el hijo del Gran Almirante que incorporó esta parte del mundo a la monarquía española. Después de Caonabo y Mairení, apareció Enriquillo, el Capitán invicto del Bahoruco, a quien imitaron inmediatamente después, los negros esclavos convertidos en cimarrones, a lo largo del siglo XVI, conocidos con los nombres de Juan Vaquero, Diego Guzmán y Sebastián Lemba.

Los problemas que enfrenta ahora nuestro pueblo, nos obligan a recordar a esos hombres y mujeres que lucharon por el derecho a la vida en este territorio, que no es propiedad del “conglomerado humano” que todavía se conoce con el nombre de Haití; que no está organizado y que no es un Estado o República, aunque lo querian decir los Estados Unidos de América, Francia, Canadá y organizaciones desacreditadas, enemigas de la soberanía, independencia y dignidad de todos los pueblos del mundo, como son la Organización de las Naciones Unidas, y la Organización de los Estados Americanos. ¡Sin miedo, como antes, después, y ahora!.