Los Orígenes Históricos del PLD

Vanguardia del Pueblo

Miércoles 29 de diciembre de 1993.-

Por: Euclides Gutiérrez Feliz

La situación descrita en nuestra entrega anterior hizo posible que Luperón pasara, en tránsito, por la presidencia de la República en el año 1879, asesorado por Eugenio María de Hostos (una presidencia provisional que le abrió las puertas, en 1880, a la presidencia de Fernando Arturo de Meriño). Después de Meriño vendrá Ulises Heureaux (Lilís), quien por conveniencias políticas cederá la presidencia convertido en jefe militar del país y más luego presidente de nuevo, asumirá la dirección del Estado a partir del año 1886 hasta el 26 de julio de 1899, cuando es ajusticiado en la ciudad de Moca.

En ese extenso periodo de gobierno de Heureaux, desapareció el ideal patriótico y liberal, como señala Juan Bosch en la “Composición Social Dominicana”. Lilís se conformaba con que la República fuera una república burguesa, pero nada de liberal ni de patriotismo, que pusieran en peligro el control absoluto que él tenía, no solamente del aparato administrativo del Estado, sino de la fuerza represiva. Para ese momento el país se encontraba profundamente endeudado. Báez había concertado un acuerdo oneroso, el famoso Tratado Harmont en 1869 después se suscribió el tratado con la Westerndorp para sustituir el de Harmont, y el indefenso pueblo dominicano fue arrastrando una cadena de cuentas y pagos de intereses, que estaban por encima de sus posibilidades materiales de producción. El producto bruto de nuestro país, el trabajo de los dominicanos, si hubiesen trabajado todos en aquel momento, cuando nuestra población no llegaba a más de 200 mil habitantes, no daba para pagar el monto del capital y los intereses que esas deudas representaban en términos de compromisos anuales. No había tampoco, como consecuencia de la debilidad y del atraso de la sociedad una institución política, un partido, que planteara la ejecución de un programa, la organización del país sobre la base de un criterio determinado: la construcción de carreteras, de escuelas, de puentes; la necesidad del establecimiento de los organismos reguladores de las actividades comerciales y de bancos; la necesidad de crear fuente de trabajo o de encauzar hacía aun sector determinado la producción agrícola de la nación.

Ese estado de incapacidad abrió las puertas al caos después del ajusticiamiento de Heureaux y ya que, como consecuencia del mismo, hiciera acto de presencia en nuestro destino una fuerza económica y política nueva en el orden internacional en el año de 1898, en los finales de la guerra de independencia cubano—española. Esa fuerza es la que nosotros conocemos con el nombre del imperialismo. ¿Cómo hace su aparición histórica el imperialismo? En un lapso de cuatro a cinco años, despojaron a Colombia de Panamá, para construir el Canal, la vía interoceánica del Atlántico y del Pacifico, y le impusieron a nuestro país, como acreedores directos, el Laudo Arbitral de 1904. Ellos habían asumido los compromisos del pago de nuestra deuda externa y esa obligación será el punto en manos de los Estados Unidos el derecho de recaudar impuestos directos en República Dominicana de manejar las aduanas y que su presidente designara los empleados que realizaban esas actividades.

En ese extenso periodo de tiempo, 50 años, no había surgido en la historia política dominicana un partido con un programa de gobiernos; con una plataforma y estatutos que no tenían esos partidos de los que se habla, en términos explicativos, en la historia tradicional. El partido de Báez, el Azul, los jimenistas, etc. O el grupo social que sirvió de plataforma al gobierno de Ramón Cáceres, que había sido el ejecutor principal de Ulises Heureaux.

Cáceres morirá en las mismas condiciones en un atentado en el año 1911, después de haber promulgado la ley de Franquicias Agrarias, que abrió las puertas de la república a la inversión económica de los Estados Unidos. Por medio de esa ley se estableció en nuestro país, en plena vigencia de la Convención Dominico—Americana, la South Puerto Rico Company que será lo que es hoy el Central Romana.

Muerto Ramón Cáceres, se produjo en el país un proceso de desorden descomunal en términos políticos, en el cual entraron en lucha, y se enfrentaron, todas las capas de la pequeña burguesía dominicana. Vino la guerra de los “Quiquises” fue derrocado Eladio Victoria, le sucedió el Arzobispo Nouel; le siguió José Bordas Valdez y en el año de haberse iniciado, y de la escasez de azúcar en Europa, porque los campos productores de remolacha habían sido destruidos en el conflicto, los Estados Unidos ocuparon nuestro territorio para consolidar sus inversiones y establecer emporios económicos: los grandes ingenios productores de azúcar de caña.

Se inició la ocupación militar norteamericana ¿y que ocurrió en términos políticos? En ese momento del ideal de soberanía, de independencia, nadie hablaba. Desiderio Arias, que tenía mil 600 hombres baja su mando al momento de desembarcar las tropas norteamericanas, en vez de enfrentar a los invasores con las fuerzas y las armas que tenía, se escapó a Santiago. Era el Ministro de la Guerra del gobierno, y olvidando su deber se retiró al Cibao sin disparar un tiro.

Recoge ese agravio a nuestra dignidad, Carlos Daniel y un joven cibaeño de la pequeña burguesía urbana de la región, que se llamaba Máximo Cabral. A la cabeza de un grupo de patriotas marchan a sacrificarse a “La Barranquita” defendiendo la soberanía y el honor del pueblo dominicano. Es en ese personaje de nuestra historia, el capitán Máximo Cabral, que se resume, en el ciclo que cierra la intervención militar de Estados Unidos, el ideal de patria y de independencia que los republicanos habían enarbolado en 1838.