Historia Electoral del PLD en la Presidencia

Historia Electoral del PLD en la Presidencia

Historia Electoral del PLD en la Presidencia

En 1978, apenas a cuatro años y escasos cinco meses de su fundación, el Partido de la Liberación Dominicana participa en su primer torneo electoral, con el objetivo fundamental de darse a conocer como entidad política nueva en el país, liderada por Juan Bosch, quien hasta noviembre de 1973 fuera presidente del Partido Revolucionario Dominicano.

Los resultados obtenidos: 18,375 votos, para un porcentaje de un 1.5% del total de sufragios válidos, fueron significativos si se toma en cuenta que la organización morada era muy joven y la hegemonía que prevalecía para la época de los partidos Revolucionario Dominicano y Reformista.

Uno de los fundadores del PLD, Franklin Almeyda Rancier, explica que la entidad decidió no participar en las elecciones de 1974 por el ambiente viciado que prevalecía en el país, y que dificultaba el clima democrático, así como en el interés de marcar diferencia frente a los partidos tradicionales.

Juan Bosch como candidato a la Presidencia de República, y Rafael Alburquerque a la Vicepresidencia, integraron el binomio presentado por el PLD en su boleta electoral de 1978.

Con el inicio de la década de los 80, el PLD determinó como concluida su etapa de construcción, diseñó y comenzó a aplicar una línea de masas con el propósito de vincularse a la sociedad y apuntalar su crecimiento.

Es así, como asume el reto de participar en los comicios de 1982 de una manera activa y creativa. Se inaugura un nuevo estilo de hacer proselitismo que encuentra gran acogida entre la población: Vistosas marchas en lugar de las frías caravanas tradicionales, ferias moradas, patanas decoradas como carrozas espectaculares; murales artísticos y propagandísticos en lugar de los letreros y grafitis amorfos con que los partidos tradicionales embarraban las paredes.

Pero además: novedosos stikers, que exhibían orgullosos conductores en sus autos y estudiantes en sus mochilas. Se crearon los “toques de bandera” en las principales confluencias de avenidas y también los “mano a mano”, recursos inéditos y de gran impacto en el mercado electoral.

Pero el arma principal en la propaganda electoral del PLD, además de realizar selecciones de candidatos potables, escogidos en procesos igualitarios y transparentes, fueron las consignas bien estructuradas, así como la música, sobre todo el merengue, y uno que otro aporte internacional, como la salsa “Tiburón” de Rubén Blades.

Las patanas decoradas con motivos morados y amarillos, con jóvenes bailando, con la animación de locutores y cantantes, y una banda musical, se hicieron tan populares que la gente salía en masa a aclamarlas a su paso, y las reclamaban para sus actividades los organismos intermedios y municipales y hasta gente del pueblo.

Con relación a las consignas, Juan Bosch enseñó que la calidad de un slogan es directamente proporcional a la bondad de una propuesta política. Por eso el PLD ha cuidado siempre ese renglón.

“Luchar, vencer, el PLD al Poder”, “Para salir de la crisis, vota por el PLD”, “El PRD nos engañó, por eso estamos con Juan Bosch” y “Juan Bosch amarra los gatos, pa’ que el pueblo coma barato”, fueron algunos de los slogan que identificaron nuestras campañas.

Otro punto relevante fue el “Bosch Móvil”, un vehículo desde donde nuestro fundador y guía, Juan Bosch, podía ser visto y saludado por el pueblo durante las movilizaciones.

Hay que decir que el PLD fue pionero en la incorporación al proselitismo de los grupos de batton ballet a la campaña, lo mismo que los redoblantes, tambores, platillos, pitos, guirnaldas y otros elementos festivos y propios de los carnavales.

Incluso, El PLD creó, patrocinó e incorporó el primer merengue compuesto especialmente para usos electorales, “A votar morao”, orquestado por el maestro Félix del Rosario, e interpretado en versiones distintas por las vocalistas Cecilia García y Adalgisa Pantaleón.

Tanto el prestigio ganado por el PLD, su líder Juan Bosch, y los demás dirigentes, se reflejó en una multiplicación por diez del apoyo obtenido en 1978, ya que en el 1982 conquistó 179,849 votos, un 9.36% de los votos emitidos, y alcanzó por primera vez representación congresual, siete diputados, además de 25 regidores distribuidos en once municipios.

Los peledeístas que ingresaron ese año a la Cámara Baja, fueron: Vicente Bengoa, Norge Botello, Juan de la Cruz Buret y Ligia Amada Melo, por la Capital; mientras que José Ramón Fadul y Ramón Ventura Camejo representaban a Santiago y Tomas Beltré a La Romana.

Tal como lo vaticinó Vanguardia del Pueblo, esos siete diputados se destacaron tanto en su labor conjunta, que contribuyeron en gran medida a incrementar aún más el prestigio del PLD en la población y afianzar su trayectoria ascendente.

El proceso electoral de 1986, conllevó para el PLD romper de manera definitiva y marcada con el bi-partidismo que prevalecía en la sociedad dominicana y ratificar su condición de fuerza en ascenso, con una votación de 387,881 votos, que duplicaban su marca anterior y porcentualmente ascendió al 18.3 por ciento.

Esta participación se expresó en 16 diputados, y por primera vez, consiguió representación en la Cámara Alta, dos senadores, y además tres síndicos, lo mismo que 63 regidores distribuidos en 31 municipios.

La culminación del crecimiento geométrico y continuo experimentado por el partido morado se verificó en 1990, cuando con Juan Bosch como candidato a la Presidencia gana los comicios de ese año, aunque las expectativas de la población quedaron frustradas por el fraude.

No obstante, la incidencia del PLD en el mercado electoral quedó plasmada al conquistar las sindicaturas de 37 de los municipios más importantes del país y con mayor incidencia de los sectores productivos y de avanzada, incluyendo prácticamente todo los del Cibao Central y los principales de la región Este.

Asimismo, en esa ocasión, el PLD, que se le computaron 647,038 votos, alcanzó 12 senadurías, 45 diputados y 67 alcaldes.

Los efectos negativos del fraude colosal de 1990 se dejaron sentir en el 1994, cuando en una participación electoral limitada, con Juan Bosch como candidato presidencial, y Leonel Fernández a la vicepresidencia; el PLD vio interrumpida su escala de crecimiento, obtuvo 395,653 votos, para descender a 13.3 por ciento.

Sin embargo, los peledeístas desplegaron su carácter indoblegable y mantuvieron encendida la llama del trabajo político, por lo que el prestigio cimentado de la organización viabilizó que emergiera de la crisis de 1994 con una imagen fortalecida, al jugar un papel determinante en la solución encontrada.

Es así, que en 1996, tan solo dos años después, el PLD se reposiciona en las preferencias del electorado, y con Leonel Fernández como candidato,al acumular un 39 por ciento de los votos válidos, obtiene el derecho a terciar en la Segunda Vuelta de las Elecciones Presidenciales del 16 de mayo de ese año, con un sufragio de un millón 130 mil 523 en términos absolutos.

La Segunda Vuelta, celebrada mes y medio después, esto es, el 30 de junio, fue ganada por el PLD y sus candidatos Leonel Fernández y Jaime David Fernández, con el apoyo del Partido Reformista Social Cristiano, con quien conformó el Frente Patriótico, y obtuvo 1,466,384 votos, 51.2 por ciento.
Las primeras elecciones a medio término después de la modificación constitucional de 1994, en 1998, coincidieron con la desaparición física del Dr. José Francisco Peña Gómez, lo que fortaleció las candidaturas de su organización y por tanto, el PLD obtuvo resultados discretos en los órdenes congresual y municipal. Sólo las senadurías de El Seibo, Elías Piña, La Romana y Salcedo. También, 42 diputados y 12 sindicaturas.

En el 2000, con Danilo Medina en su primera experiencia como candidato presidencial, el PLD obtuvo un 24.94 por ciento de la votación, con un Joaquín Balaguer que aspiraba igualmente a la jefatura del Estado por su PRSC.

Aunque tenía todo su derecho a ir a Segunda Vuelta, Medina declinó y decidió reconocer el triunfo de un candidato perredeísta que no alcanzaba el porcentaje requerido de 50 por ciento más uno de los votos validados.

A pesar de que en 2002 el PLD alcanza ganar una sola Senaduría, el que se tratase de una plaza emblemática para el PRD, como la del Distrito Nacional, conllevó un profundo significado para el evento; más aún, al visualizarlo junto al triunfo de la propuesta morada para la sindicatura de la Capital, otro estamento hasta entonces sagrado de los blancos.

Es así, como el senador José Tomás Pérez y el síndico Roberto Salcedo se constituyeron en la clarinada que marcó un momento clave: el efecto de consolidación de la fuerza peledeísta en el escenario electoral, en una proporción muchas veces superior, y en otras ocasiones algo menor a la mitad del número de personas con derecho al voto.

Ya en 2004, el PLD y su candidato presidencial Leonel Fernández, esta vez secundado por Rafael Alburquerque a la vicepresidencia, protagonizan un rebase espectacular, que se expresó en un triunfo contundente en la misma primera vuelta, al alcanzar un 57.11%, nada menos que dos millones 63 mil 871 votos, en términos absolutos.

Los comicios congresuales y municipales de 2006 marcan un hito para el PLD, no sólo porque marcan el segundo triunfo electoral de la saga que mantiene, y que ya llega a cinco, sino que es cuando alcanza materializar la premisa “Un Congreso para el progreso”.

En una alianza con más de diez partidos emergentes agrupados en el Bloque Progresista, el PLD ganó 22 de 32 senadurías; 96 de 178 diputaciones y 67 de 151 alcaldes.

La aprobación del pueblo a las gestiones de gobierno del PLD se verificó en otro triunfo categórico en primera vuelta en el torneo electoral de 2008. Leonel Fernández se reeligió con una votación de 53.83 por ciento, es decir, que la organización prácticamente reeditó sus anteriores resultados.

En 2010, la propuesta morada gana 31 de las 32 senadurías en disputa; 102 diputados provinciales junto a sus aliados; tres diputados nacionales por acumulación y, para el Parlamento Centroamericano, 10 diputados.

Llegan las Elecciones Presidenciales de 2012, el PLD presenta por segunda ocasión a Danilo Medina, quien con su acertado eslogan de “Continuar lo que está bien, corregir lo que esté mal y hacer lo que nunca se ha hecho”, valida su triunfo en primera vuelta con dos millones 323 mil 146 votos, equivalentes al 51.21% del sufragio universal.