Algo más sobre la Semana Trágica (I)

  • 24 abril 2017

Los hechos de la Semana Trágica han dado lugar a que se pongan en evidencia la mala fe y la ignorancia de los líderes del Frente de Izquierda Dominicana (FDI) y su incapacidad para analizar los acontecimientos que tuvieron lugar en los días finales del pasado mes de abril. De lo que acabamos de decir hay pruebas abundantes en las páginas 8 y 9 del semanario Hablan Los Comunistas, número 309, que reprodujo El Nacional de Ahora del 23 de mayo, reproducción avalada por las firmas de los seis más destacados dirigentes del FID.

La mala fe y la ignorancia aparecen mezcladas en uno de los párrafos de la publicación del FID, aquel en que se pretende hacer burla, y al mismo tiempo falsifican su explicación, del uso de la palabra poblada con la cual describimos el levantamiento popular de los días 23,24 y 25 de la Semana Trágica, pero en ese caso la ignorancia llega a extremos ridículos, porque es ridícula la pretensión de darle lecciones en materia del uso de la lengua española a una persona que han escrito más libros de los que han leído en toda su vida algunos de los firmantes del trabajo a que estamos aludiendo sin que se le haya hecho la primera acusación de que desconoce su idioma, y la mala fe se pone de manifiesto allí donde le sustraen palabras claves a la explicación de lo que significa la voz poblada que dimos en el artículo Una Lección de Lenin Para las Izquierdas Dominicanas publicado en el número 448 de Vanguardia del Pueblo del 16 de mayo.

“Poblada”, decíamos nosotros en ese artículo, “es una palabra que sumaron a la lengua española los pueblos de América Latina y su significado es “multitud, gentío, turba, populacho, en especial cuando está en actitud levantisca o agresiva”, y agregábamos: “descripción bien precisa de lo que paso en nuestro país los días mencionados, pero también de lo que sucedió los días 20 y 21 de abril de 1917. Hace nada menos que 67 años, en una tierra lejana que por esa época se llamaba Rusia y después paso a llamarse Unión Soviética”.

Esa explicación fue deformada por los señores líderes del FID de esta manera: “Ni mucho menos ha reducido (el FID) la caracterización de esas protestas sociales a simples “pobladas” cuyo significado es “multitud, turba o populacho en especial actitud levantisca o agresiva”; y agregan: “¡Cuanto se parece ese lenguaje al de las fuerzas conservadoras!”; añadido que da la medida del grado de ignorancia, y al mismo tiempo del penoso infantilismo mental de los líderes del FID, pero sobre todo de su falta de seriedad puesta de manifiesto en la deformación del párrafo en que aparece nuestra explicación de lo que significa la palabra poblada.

¿Por qué razón esos señores consideran que poblada es una palabra propia de lo que ellos llaman “fuerzas conservadoras”? ¿De dónde sacan autoridad Para hacer esa calificación?

La sacan de su ignorancia. Como ninguno de ellos conocía ese vocablo todos creyeron que él tenía una valoración política, que pertenecía al vocabulario de la gente de derechas, lo que nos da la medida de la pobreza intelectual de esos señores, del formalismo burocrático y barato que dirige sus ideas y con ellas sus actitudes, pues la palabra poblada fue creada por los hispanohablantes de la América del Sur Para diferenciar los levantamientos de los pueblos porque poblada es una voz extraída directamente de la palabra pueblo.

Luchas de Clases

Los líderes del FID no tomaron en cuenta que en el artículo en que usamos la palabra poblada y les explicamos a los lectores el significado de es vocablo habíamos usado las calificaciones de levantamientos populares y levantamientos Para referirnos a los sucesos de la Semana Trágica, pero tampoco pusieron la menor atención en un párrafo del artículo titulado La Crisis Social no es Crisis Política que se había publicado en Vanguardia del Pueblo catorce días antes que el que ellos criticaron con su habitual falta de seriedad y con su tendencia, tan miserable, de llevar la discusión política al terreno del ataque personal. En ese artículo nosotros señalamos el origen clasista de la poblada, o mejor dicho, de las pobladas de abril, y decimos que lo señalamos porque lo hicimos con ese carácter a fin de llamar la atención de los marxistas—leninistas dominicanos hacia el hecho de que las crisis sociales se manifiestan siempre en luchas de clases, cosa que dejamos dicha al aclarar que como las grandes masas del pueblo dominicano están compuestas “mayormente por bajos pequeños burgueses pobres y muy pobres, y el bajo pequeño burgués de esas dos capas es un ser que lucha contra toda la sociedad, la crisis que estalló el lunes 23 de abril estaba agazapada en el alma de cada uno de ellos y al estallar lo hizo con la violencia acumulada en esas almas a lo largo de los seis años de defraudación que les hizo padecer el PRD”.

¿Qué quería decir ese párrafo de nuestro artículo?

Quería decir que lo que impulsaba la violencia de las masas que se lanzaron a la acción el 23 de abril era la lucha de clases, pues aunque lo que desató esa violencia fue una medida del gobierno, las masas no atacaron las oficinas gubernamentales, salvo ene l caso de los depósitos de Inespre que fueron asaltados porque en ellos había víveres y granos, sino locales del PRD, de los cuales destruyo varios. Lo que hicieron esas masas, por lo menos en la Capital, fue sobre todo atacar comercios pequeños y medianos, cuyas puertas abrían a como diera lugar si estaban cerradas, y esos ataques a casas de comercio pequeñas y medianas en lo que las multitudes se apoderaban de arroz, aceite, leche en polvo y de todo lo que sirviera para aplacar el hambre, fue lo que llevo al gobierno a lanzar la Policía a las calles, y más tarde, cuando creyeron que la explosión era de carácter político y obra de los comunistas, los líderes del PRD y del gobierno echaron a las vías públicas a los militares con ordenas de tirar a matar a toda persona, hombre o mujer, que se hiciera sospechosa de estar participando en acciones que a juicio de esos líderes se llevaban a cabo con el fin de derrocar el gobierno.

Pero el derrocamiento del gobierno no estaba en el programa de los autores de la poblada, que no seguían ningún plan político porque el levantamiento fue de tipo social, no político; fue el resultado de una lucha de clases llevada al paroxismo por razones sociales, y lo que es muy llamativo, la lucha estaba limitada a las capas mediana y bajas de la pequeñas burguesía; era de las dos capas más bajas —la pobre y la muy pobre— contra la mediana, y de manera muy concreta, contra los establecimientos comerciales pertenecientes a miembros dela baja —la gran mayoría— y de la mediana.

Líderes y Masas

Acabamos de decir que los que participaron en la poblada de abril no tenían un plan político, y así fue, y porque no tenían un plan de esa naturaleza no tenían un liderazgo conocido, pero los líderes del FID no tomaron en cuenta que la ausencia de una dirección y de un plan en cualquiera acción de masas es señal contundente de que esa acción será incontrolable debido a que el aventurerismo se adueña de los que la ejecutan, y en consecuencia es aventurerismo de la peor clase hacer lo que hicieron los dirigentes del FID según lo afirman ellos mismos al decir en el trabajo a que estamos refiriéndonos. “Nosotros por el contrario hemos declarado sistemática y responsablemente que estimulamos, apoyamos, promovemos y participamos en esas luchas” (que ellos mismos admiten que fueron levantamientos espontáneos).

Por si sola, esa declaración descalifica a los dirigentes del FID para seguir proclamándose marxistas—leninistas y para encabezar partidos de esa línea aunque se trate de partidos de pocos seguidores, porque lo que tenían que hacer ellos era dirigir sus partidos, no dejarse dirigir por otros, y mucho menos por las masas. El más reciente de los casos de un líder que se dejó dirigir por un amasa de seguidores, que en ese caso eran de su partido, fue Maurice Bishop, y todos sabemos cuáles fueron para él y para su país las consecuencias de ese error.

Los autores del deslucido trabajo publicado por la dirección del FID dicen que ellos entienden “que las tomas de tierra, los paros, las huelgas, las movilizaciones callejeras y otros recursos de la protesta popular son formas de lucha legítimas y necesarias para hacerle frente a la explotación y al empobrecimiento de nuestro pueblo”, y en eso estamos de acuerdo con ellos, pero con una condición, que todo eso haya sido planeado, sea dirigido y ejecutado de manera organizada y por una fuerza propia, no ajena, y lo que han hecho hasta ahora los grupos reunidos en el FID ha sido lanzarse a participar en acciones que ellos no han planeado ni dirigen ni ejecutan, y participan con el fin de apropiarse de movimientos espontáneos de las masas, actitud que además de aventurera es políticamente deshonesta y peligrosa, no tanto para los que la asumen como para las fuerzas progresistas que no comparten ese aventurerismo barato.

Sin los que dirigen los partidos del Frente de Izquierda Dominicana admiten —y no solo admiten sino que van más allá puesteo que les recomiendan a sus seguidores hacerlo así— que sus partidarios tienen el deber de unirse a los movimientos de las masas cuando estas actúen como lo hicieron en la Semana Trágica, están admitiendo que los que actuaron en las pobladas de abril tienen como dirigentes de masas más capacidad y más decisión que ellos, y en consecuencia lo que les loca hacer es renunciar a sus funciones de líderes para que los líderes de las pobladas pasen a tomar la dirección de sus partidos.

Probablemente nadie ha dicho tantas veces como nosotros que la guerra es la actividad más parecida a la política, y los jefes guerreros saben que los buenos generales son aquellos que dan la batalla en el lugar y a la hora que ellos han elegido, no en los que escoge el enemigo o en os que imponen circunstancias ajenas a los planes que se hayan hecho. Esa es una lección de la historia, no de la vida, que la vida no se planea; se vive nada más, y los que pretenden dirigir hombres o mujeres deberían saber eso y no dejarse llevar por emociones del momento, propias de muchachos pendencieros, no de personas que se auto-titular líderes políticos.

1 de junio, 1984.-