Bosch: Clases y Psicología (y 3)

  • 10 mayo 1978

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 10 de mayo de 1978
Página 6.-

Junto con la baja pobre, la baja pequeña burguesía muy pobre forma la mayor parte del pueblo dominicano, y por esa razón no podemos conocer la realidad social de nuestro país si no sabemos por qué motivos esa porción de la sociedad en que vivimos actúa de ésta o de aquella manera; en otras palabras, si ignoramos cuáles son sus condiciones materiales de existencia.

Nadie sabe en este país cuál es la aportación de la pequeña burguesía al Producto Nacional Bruto (PNB), y por tanto no hay quien sepa cuál es la de cada una de las capas que componen nuestra pequeña burguesía. Por observación de la realidad entendemos que el lugar que ocupa cada una de ellas en las relaciones de producción va en orden descendente; que la que más aporta es la alta seguida por la mediana, la baja, la baja pobre y la baja muy pobre, y que al llegar a la capa pobre ese lugar es insignificante y al llegar a la muy pobre es mínimo a tal punto que sería difícil hallar su expresión en términos económicos, pero el conocimiento práctico nos lleva a algunas conclusiones. Por ejemplo, en cualquiera de los barrios marginales de las ciudades y hasta en ciertos campos cibaeño es relativamente fácil darse cuenta de cuáles son las casas de los altos, los medianos y los bajos pequeños burgueses; se conocen por los materiales con que están hechas, la pintura que las adorna, la calidad de los muebles y la limpieza de los pisos y los patios, mejores, en todos los casos, cuando son propiedad de la capa alta, y se pueden distinguir a simple vista las diferencias entre las de la capa mediana y la baja, pero las distinciones se hacen menos fáciles cuando queremos hacerlas entre las que corresponden a la baja y a la baja pobre, y más difíciles todavía cuando nos proponemos aislar a las de la caja baja muy pobre; sin embargo, podemos señalar algunos aspectos formales que son característicos de los hogares de los bayos pequeños burgueses muy .pobres, o lo que es lo mismo, los aspectos que nos indican cuáles son las condiciones materiales de existencia de esa capa.

Por lo general, la vivienda de una familia de bajos pequeños burgueses muy pobres está hecha con desechos de varios materiales, como pedazos de madera, calones, yaguas, zinc, lata, a veces todos o parte de ellos juntos; a menudo esas viviendas están en lo que en la Capital se llama “parte atrás”, en callejones oscuros, estrechos, o en aceras, y pegadas a paredes que sirven como cercas de edificios o solares; las aguas negras corren por delante, por detrás y hasta por dentro de las viviendas; se cocina en un espacio muy pequeño al lado o detrás de la casa. Esos ranchitos, como les llaman, se levantan casi siempre en terrenos que nadie sabe de quiénes son y cuando la movilidad social empieza a llevar al propietario del nivel de la baja pequeña burguesía muy pobre hacia la pobre o hacia la baja, o más allá, en esas casuchas se pone el letrero de “Se vende”. Y a veces aparecen varios compradores, porque esa capa social se reproduce en la República Dominicana más que los conejos y los curios.

El Vendedor de Guineos

Los capitalistas son los dueños de los medios de producción y generalmente su trabajo consiste en dirigir los negocios o las empresas que emplean esos medios que les pertenecen; los obreros les venden su fuerza de trabajo a los capitalistas y trabajan en los negocios o empresas de quienes se la compran; los altos y los medianos pequeños burgueses, y a menudo los bajos, trabajan al servicio de los capitalistas (por ejemplo, cuando son abogados o ingenieros o médicos a sueldo de compañías y clínicas) o en negocios propios (cuando son médicos o dentistas que trabajan en sus consultorios o farmacéuticos propietarios de farmacias o técnicos que tienen laboratorios o talleres, y comerciantes medianos que se hallan en un nivel superior al de los ventorrilleros pero inferior al de los importadores de poco capital; los empleados, que pueden ser de alta categoría, como los profesores universitarios y los ejecutivos de bancos y compañías, y los técnicos de industrias, deben ser colocados entre los altos y los medianos pequeños burgueses; le» dueños de una o dos casas con cuyos alquileres pueden sostenerse bastante bien entran oí la capa de los medianos; y los baje» pueden ser todos aquéllos que tienen medios de producción en pequeña escala, como por ejemplo los choferes de carros públicos que son propietarios de los vehículos que manejan o los dueños de colmaditos de barrios pobres.

A partir de ese nivel lo que hallamos en la pequeña burguesía son bajos pequeños burgueses pobres y bajos pequeños burgueses muy pobres, y si bien los últimos ron mucho más numerosos que los primeros, la suma de unos y otros forma, como hemos dicho, la mayoría de la población dominicana ¿Qué distingue a los bajos pequeños burgueses pobres de los muy pobres?

Que los últimos ron los clásicos chiriperos, palabra que a nosotros nos suena como muy dominicana pero que es españolísima y sirve para calificar al que se gana la vida por pura casualidad, a veces con ayuda de la suerte pero más gracias al coraje y a la habilidad del que se lanza a buscar el pan porque tienen que comer, él y los suyos, pase lo que pase, mientras que los bajos pequeños burgueses pobres saben hacer algo, y aunque les es difícil conseguir trabajo, podrían tenerlo en un país donde la distribución de la riqueza (o de la renta o del producto nacional, para decirlo con lenguaje de economista) fuera menos injusta, o sea, donde los menos no ganen tanto y los más ganen lo que necesitan para vivir.

Debido a la enorme variedad de oficios que los bajos pequeños burgueses muy pobres se ven obligados a desempeñar, resulta casi imposible describir sus condiciones materiales de existencia, y tendremos qué limitarnos a presentar un caso concreto, digamos, el caso del vendedor de guineos.

El vendedor de guineos no tiene dinero suficiente para comprar un racimo de guineos, pero si consigue un peso, pidiéndoselo a un amigo o a desconocidos, deja en su casa lo necesario para la comida y emplea veinticinco centavos en comprar una mano grande de guineos maduros que sale a vender por las calles, especialmente en los puntos donde los semáforos detienen los automóviles que van hacia los barrios ricos; y si le va bien, unas semanas después habrá acumulado suficientes beneficios como para comprar un racimo. Un racimo de guineos no es tan fácil de manejar como una mano, pero el bajo pequeño burgués que vive, y mantiene a su familia, de la venta de esa fruta, no tiene dinero suficiente para comprar una carretilla o los materiales que necesitaría para hacerla, y por tanto no dispone de un medio de transporte en qué lleva’ un racimo de guineos de una a otra parte de la ciudad; y para remediar la situación recoge en cualquier parte un pedazo de madera redondo, o que manda redondear, y coloca en sus extremos dos alambres o cuerdas que le sirven para colgar dos pedazos del racimo, y al hacerse de ese instrumento de trabajo, que le ha costado centavos, queda convertido en vendedor profesional de guineos, en un comerciante de la más baja escala, pero comerciante que al cabo de algún tiempo podrá comprar cada día o cada dos días un racimo de la fruta hasta que llegará el tiempo en que podrá disponer de un ahorro de diez y quizá de veinte pesos, y cuando haya llegado a esa altura, habrá comenzado a dejar de ser muy pobre sin que eso signifique que haya entrado en la categoría de los bajos pequeños burgueses pobres.

Explotador y Explotado

¿Por qué decimos eso?

Porque si algo le da carácter distintivo al bajo; pequeño burgués muy pobre, ese algo es el i hecho de que no tiene un oficio, no está ji especializado en nada, y por tanto se ve obligado a hacer el trabajo que le salga al camino, y estábamos hablando de uno de ellos que logró: reunir veinte pesos de beneficio vendiendo guineos, actividad en la cual aprendió a comprar y a vender. Tal como dijimos, los bienes de ese bajo pequeño burgués muy pobre dedicado a detallar guineos en las calles de una ciudad son mínimos, a tal punto que si tuviéramos que describirlos con una línea en un papel, la línea sería tan fina que resultaría casi invisible, mientras que la que correspondería a los de un alto pequeño burgués tendría tal vez una pulgada de ancho, pero por lo menos puede agregar a esos bienes de producción el conocimiento, que ha adquirido vendiendo guineos, de los trucos que se usan en el oficio de comprar y de vender, pero todavía no pisa el terreno en que se mueven los bajos pequeños burgueses pobres porque la miseria lo lleva a ser al mismo tiempo un explotador y un explotado, ya que su condición de comerciante del más bajo nivel no le permitiría acumular un beneficio de veinte pesos si les diera a su cuerpo y a los de su familia los alimentos que esos cuerpos reclaman, y en el caso del suyo nada más, si le diera el descanso que necesita, porque es bueno tomar nota de que el bajo pequeño burgués muy pobre que se dedica a comerciar, con frutas o con otros productos, trabaja mucho más de ocho horas.

Objetivamente, el chiripero vendedor de guineos (o de lo que sea) es un comerciante en escala mínima, pero no es eso nada más, pues al mismo tiempo que sus ideas son las de un comerciante, su cuerpo es el de un peón que carga el racimo, o los dos racimos de guineos, llevándolo calle arriba y calle abajo, y ese peón invisible que comparte su vida con el comerciante se alimenta mal, con dos o tres guineos de los que lleva colgando de un palo durante las largas ¡ horas en que cumple su tarea de cargador, y duerme poco porque debe estar en el mercado antes de que salga el sol debido a que los camiones de frutos ponen sus cargas a la venta de madrugada.

El comerciante que hay en él explota al trabajador que vive en su cuerpo, y esa dualidad es lo que determina la posición que ocupa entre las diferentes capas de la pequeña burguesía dominicana y también lo que hace muy difícil que alguien pueda describir lo que son las condiciones materiales de existencia de un bajo pequeño burgués muy pobre de nuestro país.

VANGUARDIA DEL PUEBLO, miércoles 10 de mayo de 1978, PAGINA 7

ALIADOS

El embajador Robert Hurwitch les sirvió como nadie a las empresas norteamericanas que explotan nuestros recursos, pero rompió normas elementales de uso de fondos de los contribuyentes de su país, y como vimos en el análisis anterior, en su destitución estuvo de por medio la delación practicada por un máximo dirigente político en combinación con un funcionario en el país de una de las compañías que explotan minerales dominicanos.

¿Sacó alguien alguna ventaja con la destitución de Hurwitch? A los ingenuos, que son muchos en este país, se les hizo creer que el cambio de embajador era una prueba de que el gobierno de Jimmy Cárter estaba interesado en impedir la reelección del doctor Joaquín Balaguer. Seguramente eso sería lo que trataban de hacer ver quienes habían sido víctimas conscientes de la misión que tuvo Hurwitch de acercar al poder norteamericano a un partido que vive engañando con el cuento de que hará la revolución “nacionalista democrática”. Pero la verdad j;s que la salida del anterior y la llegada del nuevo embaja-dor permite que se anoten un tanto a su favor sectores de la clase dominante de los Estados Unidos que han puesto al PRD y a algunos de sus máximos líderes a servirle a una estrategia mundial que recién comienzan a ejecutar grupos de poder de Alemania y Estados Unidos.

Justamente, el contacto norteamericano que llevó la querella contra Hurwitch por mucho tiempo ha estado vinculado a personas y grupos socialdemócratas norteamericanos que si bien no son una fuerza determinante en la política interna o doméstica de los Estados Unidos, hoy son muy útiles a los planes de figuras visionarias que están en el gobierno para servirle al capital monopolista trazando una política exterior acorde con el principio de cambiarlo todo para que finalmente los resultados sigan siendo favorables a las empresas bancarias, manufactureras, mineras y otras multinacionales.

LOS ORIGENES

internacionales —entre otros), pertenezcan a una asociación fundada en 1973 para trazar una nueva estrategia: la Comisión Trilateral, sobre la cual tratan algunos trabajos incluidos en el libro “Entrevistas, Análisis y Reportajes”, que fueron publicados el año pasado en VANGUARDIA.

EL PLAN

La economía y la sociedad en los Estados Unidos están atravesando por una etapa de ajustes estructurales que definirán las modalidades de su existencia desde el futuro inmediato hasta los finales de este siglo veinte. La hegemonía económica y militar norteamericana que se inició al final dé la segunda guerra mundial creó al mismo tiempo las bases para su desaparición con el surgimiento de grandes poderes capitalistas en Japón y Europa, principalmente en Alemania. La crisis económica en los años 70 y la lucha por la reivindicación de las materias primas del Tercer Mundo ha añadido un nuevo ingrediente a las rela-ciones de poder mundial tras el deterioro del dominio norteamericano que tuvo su sello con la victoria del Viet-Nam. Estos fenómenos se han visto apuntalados, al mismo tiempo, con el éxito y fortalecimiento de ios países donde existe el modo de producción socialista.

Como ya los Estados Unidos no pueden seguir ejerciendo por sí solos la dominación mundial, a la vez que compiten por los mercados, sus empresas están comprometidas a coordinar sus planes en el plano de la política de Estado con las también grandes compañías multinacionales de Japón, Alemania, Holanda, Francia, Inglaterra e Italiav. De ahí que el propio presidente de los Estados Unidos, Jimmy Cárter, y sus principales funcionarios (Cyrus Vanee, secretario de Estado o Ministro de Relaciones Exteriores, y Michael Blumenthal, del Tesoro o relaciones económicas

Como podemos ver, hay algunas fuerzas en el gobierno de los Estados Unidos (incluyendo hombres de negocios como Cyrus Vanee y el negociador de los tratados del canal de Panamá, Sol Linowitz), que favorecen que por distintos mecanismos el Estado norteamericano cree las condiciones para llevar a las multinacionales a aceptar la distribución de una mayor parte del capital que acumulan en los países del Tercer Mundo en favor de las burguesías locales con la finalidad de crear vínculos estrechos entre éstas y las compañías logrando así reducir las tendencias nacionalistas.

Esos señores se han dado cuenta de que para favorecer a las transnacionales hay la necesidad de un sistema político que integre y vincule sectores de las poblaciones locales (campesinos, trabajadores y estudiantes), y favorecen a los partidos que influyen en esos sectores mediante posiciones ideológicas populistas. ¿Y cuáles son los principales instrumentos, actualmente, para conseguir ese sistema pol ítico?. Pues los movimientos socialdemócratas de Europa y particularmente los socialdemócratas de “izquierda” de los Estados Unidos, entre ellos Donald Frazer. Eso de ser socialdemócrata de izquierda quiere decir, al contrario de ser de derecha, que los primeros ponen en primer término las reformas como instrumentos para impedir el avance de los revolucionarios marxistas leninistas. Sin embargo, tanto los de izquierda como los de derecha (éstos ponen en primer lugar el combate contra los comunistas), tienen una larga historia de relaciones de cooperación con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque más los de derecha. Y la verdad es que los socialdemócratas de la CIA coinciden en preservar las grandes empresas multinacionales, y también se ponen de acuerdo ambos en el objetivo de esa filosofía de eliminar los conflictos de clase y lograr que el capital y los obreros puedan cooperar y resolver problemas sociales.

En este plan mundial, los socialdemócratas alemanes prácticamente liderean a las fuerzas capitalistas monopolistas interesadas en desarrollar la nueva estrategia. Es así como de buenas a primeras aparecen activos en la política internacional los miembros de la Internacional Socialista, cuya cabeza visible es Willy Brandt, principalmente luego de la crisis económica mundial y del auge de la lucha de los pueblos del Tercer Mundo. Los alemanes tienen acumulada la experiencia europea, donde los socialdemócratas generalmente han sido los mejores aliados para llevar a caminos reformistas las luchas de los trabajadores y para contrarrestar el gran desafío del liderazgo entre la clase obrera de los partidos comunistas. En los Estados Unidos los socialdemócratas, los pocos que se han destacado hasta el momento, no han tenido tanta influencia en la política doméstica porque la burguesía monopolista y la oligarquía financiera de ese país han impedido el desarrollo de un partido de la clase obrera, y a diferencia de Alemania no ha necesitado valerse de ellos, teniendo los socialdemócratas norteamericanos que existir dentro del Partido Demócrata junto a grandes burgueses y en algunos grupos sindicales.

La primera gran división entre los socialdemócratas norteamericanos se manifestó a raíz de la guerra de Viet Nam, y su líder, Norman Thomas, jefe del Partido Socialista, no pudo evitar que los de derecha (representados por la organización sindical AFL—CIO, el dirigente del Partido Liberal de Nueva York y actualmente senador Pa- trick Monyhan, así como las publicaciones The New Leader y Commentary), se enfrentaran a los de izquierda. Fueron estos últimos los que apoyaron a McGovern, abierto opositor a la guerra del Vietnam, aunque debemos aclarar que el senador McGovern, es independiente y no forma parte del movimiento de los socialdemócratas norteamericanos. Entre los socialdemócratas de izquierda debemos mencionar, además de Frazer, al representante de California Ronald Delleum y al intelectual Michael Harrington, así como al propio vicepresidente Walter Móndale (quien al igual que Hubert Humphrey tuvo el respaldo en su Estado del Partido Laboral de Minessotta).

Aquí cabe la ubicación del funcionario de la empresa minera que fue a serrucharle a Washington el puesto a Hurwitch como socialdemócrata de izquierda y podríamos situar al ex embajador como socialdemócrata de derecha. Y es preciso indicar que tanto unos como otros buscan los mismos fines pero a través de métodos que pueden variar según las circunstancias, y valiéndose de las instituciones políticas y de inteligencia que usa el sistema norteamericano para mantenerse. Como gente tan importante como Vanee y Linowitz se han dado cuenta de que la política exterior puede ser muy útil, es natural que en el gobierno de Cárter los planes de los socialdemócratas se hayan fortalecido y que estén tratando de forzar a las multinacionales a aceptar la nueva estrategia.

EL PRD

Al llegar a este punto del análisis, de seguro que quienes lo han seguido se preguntarán por qué razones entonces el PRD se ve impedido por ahora de alcanzar el poder en la República Dominicana, ya que la estrategia cuenta con el impulso de sectores importantes del imperialismo. Y respondemos que en primer lugar, la propia burguesía (dependiente) de este país no tiene conciencia de clase, y eso es fundamental, como lo explicó el compañero presidente en una serie de artículos. Al mismo tiempo, si bien el programa del PRD, y sus principales dirigentes, se han transado con las multinacionales, el máximo líder sigue dando pasos erráticos que le van a costar su salida del país pase lo que pase el 16 de mayo a instancias de Washington y a través de la Internacional Socialista. Y lo que es más importante: comenzar a forzar a las multinacionales a aceptar una posición dé ningún modo significa que el propósito se haya logrado, además de que el régimen del éxito de la ocupación militar de 1965 cuenta con el apoyo de fuerzas importantes que coinciden con algunos de los visionarios del gobierno de Carter en que si bien existe la necesidad de .establecer el sistema de los dos partidos en el país, aún no han sido creadas todas las condiciones para que se produzca la transí- j ción. Y en esas circunstancias el PRD y su máximo líder están atrapados y al servicio de una política de dominación que no la deciden ellos! mientras vemos con pena a muchos dominicanos | que creen en la historia de que su ídolo está | engañando a sus manipuladores.