BOSCH: Informe al Comité Central (4)

  • 22 febrero 1978

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 22 de febrero de 1978
Página 4.-

Hablemos ahora de otros aspectos de la vida actual del Partido que se nos presentan con síntomas bastante precisos de eso que hemos llamado una baja de su calidad política. Por ejemplo, en el Departamento de Finanzas aparecen dos organismos (Bonao y Puerto Plata) que al 31 de enero de este año (1978) no habían entregado sus datos, y hubo varios (San José de Ocoa, Cotui, Moca, Santiago, Hato Mayor, Castillo, Hostos, Nagua y Salcedo) que entregaron datos parciales, no de todo el año, algunos de ellos porque no han logrado dominar aún el uso de los formularios que ha adoptado el Departamento, y en esa falta tiene responsabilidad la Comisión que dirige ese Departamento, ya que a ella le tocaba la tarea de simplificar lo más que se pudiera esos formularios y al mismo tiempo la de enseñar la manera de llenarlos aún en el caso de que no fueran todo lo simples que deberían ser.

Pero eso no es todo: Conocemos el caso de organismos que le han solicitado al Departamento autorización para hacer rifas, locales, y eso equivale a volver, en el campo de las finanzas, a los métodos populistas que dejamos atrás cuando resolvimos abandonar el PRD para fundar el PLD; y ese retorno al populismo se advierte no sólo en el hecho de proponer rifas locales, sino porque si se ha pensado en recaudar fondos de esa manera es porque antes se ha caído en la costumbre, eminentemente populista, de hacer gastos de manera imprevista, no planeada, no ajustada a las cantidades que debían entrar, o que tal vez entraron, por las vías que usa el Partido.

En el mes de marzo de 1977, en una reunión en que tomaron parte los miembros de los Departamentos de Educación y de Finanzas, propusimos, y se aceptó, que se capacitara aun determinado número de activistas para que cumplieran las tareas de supervisar los trabajos de educación y de finanzas en todo el país, y a ese acuerdo no se le dio cumplimiento tal como se había acordado. Los activistas recibieron cursillos, algunos fueron enviados a provincias por corto tiempo y otros fueron dedicados a actividades de auxiliares de contabilidad en la Casa Nacional. Hay un hecho sobre el cual queremos llamar la atención, y es que el día 30 de ese mismo mes de marzo se celebró el Congreso Efraín Calderón Fernández, en el cual el Partido decidió terciar en las elecciones de este año, y con esto queremos decir, sin que creamos que estamos cayendo en actitudes subjetivas, que a nuestro juicio el plan de trabajo de esos activistas no se cumplió porque al entrar en el proceso electoral, los Departamentos de Educación y Finanzas fueron arrastrados, como todo el Partido, por la ola de populismo a que nos hemos referido.

Finanzas y Educación

Para los miembros y los aspirantes a miembros del PLD es muy importante aprender a recaudar y administrar fondos. Nuestra meta es hacer del PLD una organización de líderes de todos los niveles, y no se puede alcanzar la categoría de líder, aunque sea del” nivel más bajo, si no se desarrolla la capacidad de recaudar fondos y también la de administrarlos, y esto último significa que hay que saber gastar los fondos sin caer en el derroche y al mismo tiempo sin provocar un daño por negarse a usarlos cuando hace falta; y tanto la recaudación como los gastos tienen que quedar reflejados en números, o sea, en el tipo de relación que llamamos contabilidad.

Una de las dos tareas que tenía que cumplir cada uno de los activistas a que estamos refiriéndonos era enseñar y al mismo tiempo supervisar los trabajos de finanzas a los compañeros que formaban los organismos del Partido fuera de la Capital; la otra era enseñar y supervisar cuanto se relacionaba con la educación. Si el plan se hubiera cumplido en todas sus partes se habría establecido alguna forma de control que le hubiera permitido al Partido saber en cualquier momento no sólo cuántos Círculos de Estudios estaban funcionando sino también cuál era el grado de desarrollo de cada, uno de ellos. Ahora conocemos en términos de cantidad cuántos son los Círculos de Estudios que hay en el país (690 al 31 de diciembre del año pasado), pero no tenemos informes acerca de la calidad de ninguno de ellos, o sea, no sabemos cuáles son sus respectivos grados de desarrollo; y cuando se trata de informes, si se nos dan solamente datos de cantidad, y no de calidad, de cualquier organismo del Partido, podemos tener de esa actividad una visión numérica, y por tanto formal, y por lo mismo populista, pero no la visión que necesitamos, que es la de la actividad en marcha, avanzando, para bien del Partido y del país, hacia adelante, o yendo, para su mal, hacia atrás.

Lo que nos falta decir sobre las tareas que debían cumplir los activistas en el aspecto de las finanzas es muy parecido a lo que acabamos de decir en lo que se refiere a los trabajos que debían hacer esos mismos activistas en el campo de la educación, pues no debemos olvidar que ellos iban a trabajar indistintamente en ambos terrenos; pero nos parece que si nos propusiéramos poner de nuevo en acción aquel plan, el tiempo perdido se recuperaría con más facilidad en el terreno de las finanzas porque lo que habría que hacer en ese caso sería enseñarles reglas de contabilidad a algunos organismos, o para ser más precisos, a una persona en cada uno de los organismos que no rindieron informe de finanzas completo y a su debido tiempo, y tal vez habría que enseñarles a unos cuantos de ellos a poner en ejecución los métodos de trabajo que aplica el Partido para recaudar fondos. Pero en el terreno de la educación el problema no es tan sencillo.

¿Por qué no es tan sencillo?

Por varias razones, y veamos la primera: Si un Círculo de Estudios pasó a Comité de Base sin haberse desarrollado hasta donde debió haberlo hecho, los trabajos que hayan llevado a cabo ese Comité de Base y todos los organismos que han dependido de él han sido deficientes en parte pequeña o grande, y sin duda han dejado marcas negativas en la calidad política del Partido, pero podemos estar seguros de que las han dejado también en la cantidad de actividades que realizaron, y eso tiene que haberse reflejado en los aspectos cuantitativos, o sea, en el número de esas actividades, y con todo lo que acabamos de decir queremos indicar que si no hubo el control necesario en las tareas educativas hemos tenido como resultado una baja en calidad y una baja en cantidad, aunque sólo hayamos visto hasta ahora la última Por otra parte, la baja en calidad seguirá produciéndose en cada organismo afectado por fallas en el proceso de su desarrollo, hasta el momento en que el descenso en la calidad haga inevitable la desintegración de esos organismos, y entonces su desintegración reflejará en la cantidad los efectos de su baja calidad.

No tenemos que entrar en el terreno de las suposiciones para ver una muestra de lo que acabamos de decir. En la parte 2 de este informe explicamos que los ocho números de VANGUARDIA correspondientes a las últimas ocho semanas del año habían tenido un aumento promedio de 154 ejemplares, pero sí de esos ocho números nos atenemos a los cinco que correspondieron al mes de diciembre, hallamos que el promedio semanal bajó a 125. Esos datos nos indican que cuando el Partido fue arrastrado por la ola populista levantada por la campaña electoral, entró en un terreno que lo condujo rápidamente a una baja de calidad política que afectó de manera especial a los Círculos de Estudios, que eran los encargados de distribuir el periódico y de conquistar nuevos lectores.

Efectos en los Círculos

Marzo de 1977 fue un mes muy importante para el PLD porque en él se llevaron a cabo tareas que significaban cambios. Uno de esos cambios fue el paso de VANGUARDIA de decenal a semanal, un hecho que tenía la apariencia de ser una simple medida administrativa, pero que podía afectar de manera peligrosa el desarrollo de los Círculos de Estudios porque a ellos les tocaba un aumento de trabajo, en la distribución y el cobro del periódico, de 25 por ciento más en el mismo tiempo; el otro fue la celebración de las primeras elecciones en que las bases peledeístas debían tomar una decisión política que podía afectar de arriba abajo a todo el Partido. El Congreso Elector Efraín Calderón Fernández tuvo lugar el día 30, pero las elecciones se habían preparado con anticipación para que cada Comité de Base pudiera fijar su fecha de votación en cualquier día dentro de los primeros veinte del mes, lo que nos da idea de que para mediados de febrero ya había actividad electoral.

Esos dos hechos (el paso del periódico de decenal a semanal y el plebiscito para decidir si debíamos o no tomar parte en el proceso electoral de 1978) equivalían a dos sacudimientos que podían dejar sus huellas en el Partido, sobre todo si como resultado del Congreso Efraín Calderón Fernández el PLD tenía que embarcarse en elecciones de candidatos; y para evitar, en la medida de lo posible, las consecuencias de esos sacudimientos debíamos fortalecer las estructuras orgánicas del Partido, porque como podemos ver observando con cuidado todo lo que nos rodea, hasta un lugar determinado de la Tierra cambia de calidad si se le cambia uno de los factores que lo forman.

Para alcanzar el excesivo número de periódicos con que aumentó en los meses de agosto y septiembre la venta de VANGUARDIA (que fue el momento en que más alto subió la ola de populismo que arrastró al Partido) tuvieron que trabajar todos los organismos del Partido, principalmente en los sitios donde se hizo la campaña electoral de manera directa, esto es, en contacto con el pueblo; pero los que cargaron con los resultados de ese trabajo fueron de manera general los Círculos de Estudios ya que a ellos les tocaba la tarea de distribuir y cobrar los periódicos. ¿En qué medida afectó a muchos circulistas, y por tanto a muchos Círculos, ese exceso de trabajo? No lo sabemos porque el Departamento de Educación no llevaba la cuenta detallada de los Círculos ni una apreciación de sus progresos y de sus retrocesos.

Aspiramos a que esa situación cambie y a que este informe sirva para que los compañeros pele- deístas se den cuenta de la importancia que tiene la supervisión de todas las actividades del Partido y su registro pormenorizado, hecho de tal manera que podamos evaluar en cualquier momento el grado de desarrollo de nuestros organismos.