Bosch: La Acumulación Originaria (I)

  • 17 febrero 1977

Vanguardia del Pueblo
Del 17 al 25 de febrero de 1977
Página 4.-

La acumulación originaria fue descrita por Carlos Marx, como dijimos en el número anterior de VANGUARDIA, en el capítulo XXIV de su libro El Capital. En el capítulo IV se leen estas palabras: “La biografía moderna del capital comienza en el siglo XVI, con el comercio y el mercado mundiales”; y como el siglo XVI fue el que comenzó en el año 1.501 y terminó en el 1.600, debemos entender que para Marx, que j fue el inventor del concepto de la acumulación originaria, ésta empezó en ese siglo y tal vez antes, y efectivamente el propio Marx lo dirá en ese capítulo XXIV de El Capital más de una vez. Dice él:

Aunque los primeros indicios de producción capitalista se presentan ya, esporádicamente, en algunas ciudades del Mediterráneo durante los siglos XIV y XV, la era capitalista (y Marx subraya esas dos últimas palabras) sólo data, en realidad, del siglo XVI (y también subraya la palabra siglo) y unas líneas después de haber dicho eso agrega que en la historia de la acumulación originaria hacen época todas las transformaciones que sirven de punto de apoyo a la naciente clase capitalista. Según Marx, la acumulación originaria viene a desempeñar en economía política el mismo papel que desempeña en teología el pecado original, palabras a las cuales agrega éstas: Al morder la manzana, Adán engendró el pecado y lo transmitió a toda la humanidad.

Más tarde, pero en el mismo capítulo XXIV de El Capital, como para no dejar dudas acerca de la época en que nace el capitalismo, dice Marx:

El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, la cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la ‘ i población aborigen (palabra que se usa corrientemente para referirse a los indios de los países de América), el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista. Estos procesos idílicos representan otros tantos factores fundamentales en el movimiento de la acumulación originaria.

Ahora bien, fue en nuestro país, en esta isla de Santo Domingo que entonces se llamaba La Española, donde comenzaron la extracción del oro americano, el uso de los indios para sacar ese oro de las arenas de los ríos y el de esclavos africanos para producir azúcar. Así pues, en lo que se refiere a la explotación de oro y plata de América, a la de los indígenas de nuestras tierras y del esclavo africano, fue por aquí por donde empezó la acumulación originaria. ¿Tuvieron razón, entonces, los dos o tres marxófagos (palabra que significa los que viven comiéndose a Marx) que dijeron que en el siglo XVI había burguesía dominicana? Y además, si la era capitalista data, en realidad, del siglo XVI, según afirmó Marx, ¿por qué dijimos en el número 70 de VANGUARDIA del Pueblo que la República Dominicana se halla en medio del proceso conocido con el nombre de acumulación originaria?

Capitalistas y Oligarcas

A la primera pregunta respondemos diciendo que no. En el siglo XVI no sólo no había burguesía dominicana, o si ustedes lo prefieren, capitalistas dominicanos, sino que ni siquiera había dominicanos. En ese siglo en esta isla nuestra había españoles, indios y esclavos negros. Los indios nacidos en la isla desaparecieron rápidamente, y para el 1550 no llegaban a 600; en cuanto a los esclavos, en el censo del gobernador Osorio, hecho en el 1604 (esto es, a principios del siglo XVII) figuran unos 10 mil (9 mil 648). Los dominicanos iban a aparecer más tarde. Es más, la palabra dominicano vino a usarse, y sólo en algunos lugares del país, sólo a principios del siglo pasado, y para principios de ese siglo en nuestro país había sólo un capitalista, el oligarca esclavista Francisco Espaillat

No se puede ser marxista si se ignora lo que dijo Marx, y en las tantas veces mencionado capítulo XXIV de El Capital Marx dijo lo siguiente:

El botín conquistado fuera de Europa (como el que se conquistaba en La Española o Santo Domingo, que se hallaba fuera de Europa) mediante el saqueo descarado, la esclavización y la matanza, refluía a la metrópoli (es decir, a Europa) para convertirse aquí (en Europa) en capital.

Ahora bien, antes de escribir ese párrafo, pero en el mismo capítulo XXIV, Marx había dicho esto:

Ni el dinero ni la mercancía son de por sí capital, como no lo son tampoco los medios de producción ni los artículos de consumo. Necesitan convertirse en capital. Y para ello han de concurrir una serie de circunstancias concretas, que pueden resumirse así: han de enfrentarse y entrar en contacto dos clases muy diversas de poseedores de mercancías: de una parte, los propietarios de dinero, medios de producción y artículos de consumo, deseosos de valorizar la suma de valor de su propiedad mediante la compra de fuerza ajena de trabajo; de otra parte, los obreros Ubres, vendedores de su propia fuerza de trabajo y, por tanto, de su trabajo. Y a seguidas aclara: Obreros libres, en el doble sentido de que no figuran directamente entre los medios de producción, como los esclavos, los siervos, etc., ni cuentan tampoco con medios de producción propios, como el labrador que trabaja en su propia tierra, etc.; libres y dueños de sí mismos.

De acuerdo con la opinión de Marx, que fue el descubridor de las leyes que rigen el nacimiento y la vida del sistema capitalista, si la producción de un país se hace a base de trabajo esclavo, en ese país no hay todavía capitalismo y por tanto no puede haber burguesía. Por eso Marx no les llamaba burgueses a los dueños de esclavos sino oligarcas. Ahora bien, como para que haya capitalismo debe haber también propietarios de dinero, (de) medios de producción y artículos de consumo” que puedan comprar fuerza ajena de trabajo para establecer el modo de producción llamado capitalismo, hallamos que hay países donde la acumulación originaria no se llevó a cabo en la época en que era natural hacerlo, desde principios del siglo XVI en adelante, saqueando, esclavizando y explotando a otros pueblos, sino que se hace ahora, mediante la explotación y el saqueo del propio pueblo; y ése es el caso de la República Dominicana.

Capitalista y Patriarcal

Marx dijo que La llamada acumulación originaria no es más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción, palabras con las que alude al sistema de producción feudal, en el cual el trabajador, fuera artesano o fuera campesino, era el productor y al mismo tiempo era el dueño de los medios de producción, así se tratara de herramientas y madera, cuero o tela en el caso de los artículos que hacían los artesanos, o de tierra, arado y bueyes en el caso de los campesinos. Y agrega Marx: Se la llama originaria porque forma la prehistoria del capital y del régimen capitalista de producción.

Hay que aclarar que eso fue así, pero solamente en Europa, donde, tal como el mismo Marx dice en la línea que sigue a la que acabamos de copiar, “La estructura económica de la sociedad capitalista brotó de la estructura económica de la sociedad feudal. Al disolverse ésta, salieron a la superficie los elementos necesarios para la formación de aquélla”. Ahora bien, en América, o para hablar en forma concreta, en la isla que Colón bautizó con el nombre de La Española no hubo feudalismo, y por tanto aquí no podía establecerse el capitalismo como brote natural “de la estructura económica de la sociedad feudal”.

Dice también el autor de El Capital que “Las diversas etapas de la acumulación originaria tienen su centro, por un orden cronológico más o menos preciso, en España, Portugal, Holanda, Francia e Inglaterra”; y hablando de los métodos que se siguieron para establecer ese proceso añade: “Pero todos ellos se valen del poder del estado, de la fuerza concentrada y organizada de la sociedad”, palabras que el padre del socialismo científico usaba para referirse al poder político.

Efectivamente, en el caso de los conquistado-res de nuestra isla, los que montaron ingenios de azúcar lo hicieron gracias a la ayuda que consiguieron por el hecho de ser funcionarios del gobierno de España o familiares y allegados o socios de esos funcionarios. Primero obtuvieron que se les dieran tierras y les repartieran indios para trabajarlas; después consiguieron que el emperador Carlos V les diera fondos para construir ingenios y comprar esclavos. Sin embargo, ese reparto de medios de producción y de dinero que tuvo lugar en nuestra isla no correspondió a la acumulación originaria del capitalismo dominicano sino a la del capitalismo español, que no llegó a desarrollarse entonces a pesar de toda la riqueza que le proporcionaron los territorios de América, lo que indica que aunque la acumulación originaria sea una condición necesaria para el establecimiento del capitalismo, ella sola no es suficiente para darle sustento y vida a ese sistema, pues además de la acumulación originaria hacen falta otras condiciones que no se dieron en nuestro país en el siglo XVI y que tampoco se „dieron en España ni en ese siglo ni en ¡os que le siguieron inmediatamente.

Lo que producían los esclavos “refluía a la metrópoli para convertirse (allá) en capital, como lo dijo Marx. La metrópoli era Europa, y en el caso concreto de esta isla era España. Al llegar a Europa, el producto del trabajo esclavo quedaba convertido en capital porque entraba en los canales del capitalismo mercantil, y por eso la esclavitud africana de los países de América puede ser calificada como capitalista, lo que la distingue de la esclavitud del mundo antiguo, la de Roma y Grecia. Cuando el producto del trabajo esclavo no entraba en los canales del capitalismo mercantil, sino que se limitaba a la producción de víveres y animales de carne para la comida de amos y esclavos, como sucedió en nuestro país en los siglos XVII, XVIII y XIX, la esclavitud pasaba a ser patriarcal. Pero se tratara de la esclavitud capitalista o de la patriarcal, los dueños de esclavos no eran capitalistas sino oligarcas. Y así respondemos a la primera de las dos preguntas de este artículo.