Bosch: La Consulta a las Bases del PLD (2)

  • 08 febrero 1977

Vanguardia del Pueblo
Del 08 al 16 de febrero de 1977
Página 4.-

El Comité Político del PLD no puede dar ni de juego la impresión de que pretende influir en los peledeístas de la base para que se inclinen en tal o cual sentido a la hora de decidir-con su voto si el Partido debe ir o no debe ir a las elecciones del año que viene; pero los compañeros que están organizados en Comités de Base tienen derecho a saber, y nosotros estamos en la obligación de decírselo, qué ganarían o qué perderían el Partido y el país si ellos decidieran que el PLD vaya a esas elecciones o si decidieran lo contrario.

Por de pronto, ¿qué significado tienen las elecciones en la República Dominicana?

Eso depende de a quién se le haga tal pregunta. Para los que necesitan la política porque viven directa o indirectamente de ella, porque no saben o no quieren trabajar o porque aspiran a sacar de esa actividad ventajas personales, sean de tipo económico o de ascenso social, las elecciones que se llevan a cabo en nuestro país son una coyuntura estupenda porque a su sombra es más fácil engañar al pueblo haciéndole creer que ya está cerca el día en que se le matará el hambre con un empleo público. (El pueblo es tan inocente que todavía no se ha dado cuenta de que en países como la República Dominicana no hay ni puede haber un empleo público para cada cabeza de familia). En ese caso se hallan casi todos los perredeístas, pero también se hallan casi todos los reformistas. Ahora bien, los pele- deístas no vivimos de la política ni aspiramos a vivir de ella; no podemos pensar siquiera en engañar al pueblo ni necesitamos hacerlo, y empezamos por no engañarnos a nosotros mismos. Los líderes de partidos políticos no gubernamentales que dicen que el suyo va a ganar las próximas elecciones son unos charlatanes de tomo y lomo porque saben bien que desde que se produjo la intervención norteamericana de 1965 aquí hay mataderos electorales, no elecciones en el verdadero sentido de la palabra. Uno de esos líderes es el del PRD que dijo el 14 de mayo de 1974 que su partido tenía que retirarse ese mismo día del proceso electoral porque si participaba en las elecciones todos sus dirigentes iban a ser asesinados; y efectivamente, el PRD no tomó parte en las elecciones que se celebraron dos días después. El mismo pobre diablo que dijo esas palabras el 14 de mayo de 1974 dijo también en una convención que celebró el PRD en octubre o noviembre del año que acaba de pasar que el Dr. Balaguer ganó las elecciones de 1966 “porque el Cibao Central votó por él”. (Por Cibao Central quería decir las provincias de La Vega, Espaillat (Moca), Duarte (San Francisco de Macorís) y Salcedo). Pero ese astro al que le cortaron la luz porque no la pagaba vio el 2 y el 3 y el 4 de junio de 1966 las pruebas del fraude electoral y olvidó la existencia de tales pruebas así como olvida con el mayor desparpajo, porque necesita engañarse para engañar a los demás, lo que les sucedió a él y a su partido en el 1974, y habla de la victoria electoral del PRD en el 1978 con la misma cara de persona inocente con que habla el fullero cuando está proponiéndole a alguien un negocio que él sabe que es una estafa. Y tal vez eso no sería tan malo si se tratara de ese señor nada más; porque sucede que un compañero suyo sabe muy bien que en las elecciones de 1970 su propia señora y una amiga a quien ella quería convencer de que aquí no había elecciones si no mataderos electorales votaron veinte veces en dos horas en veinte colegios de la Capital, y sin embargo ese señor dice y repite con la insistencia de los idiotas que el PRD va a sacar el año que viene tres votos por cada uno que saquen los balagueristas.

La Acumulación Originaria

¿Cómo es posible que personas como los dos sujetos a que hemos aludido hablen de las elecciones en la forma en que lo hacen sin que nadie salga a decirles que lo que están haciendo es dañino para el desarrollo político del pueblo?

Nadie sale a decirles eso porque la gran mayoría de los dominicanos quiere creer que lo que se celebran aquí cada cuatro años son elecciones y que es a través de esas supuestas elecciones como el país saldrá de su situación de miseria general y de dependencia económica y política.

¿Y qué lleva a las mayorías de este pueblo a pensar (y tal vez sería mejor decir que a sentir) de esa manera?

Esa es una pregunta que nos habíamos hecho algunas veces, lo que explica que estemos hoy en capacidad de responderla más o menos con 1as mismas palabras que dijimos en la reunión del 15 de enero, cuando el Comité Central del PLD acordó consultar a las bases del Partido sobre si debemos o no debemos ir a las elecciones de 1978. En esa ocasión dijimos que el país se halla en medio del proceso llamado de acumulación originaria, que fue descrito en el capítulo XXIV de El Capital, el más importante de los libros de Carlos Marx, y que consciente o inconscientemente, la mayoría de los dominicanos que aspiran a enriquecerse creen que pueden ser beneficiados de alguna manera por los ríos de dinero que pone a correr el proceso de la acumulación originaria.

En esa reunión del Comité Central del PLD nos hicimos las preguntas siguientes: “¿Por qué razón el Dr. Balaguer y su equipo pueden tomar la decisión de mantenerse en el poder por tiempo indefinido, “mientras viva el Dr. Balaguer”, como dijo hace poco en Puerto Plata un mayor de la Policía y como hemos estado diciendo nosotros desde hace años? ¿Por qué pueden ellos tomar esa decisión y que el pueblo dominicano lo acepte, puesto que hasta cierto punto lo acepta? ¿Por qué las sucesivas reelecciones del Dr. Balaguer no causan alarma en los centros de poder económico del país? “.

Y respondimos:

Porque nos hallamos en el momento histórico de la formación de capitales en un país sin desarrollo, y el Dr. Balaguer lleva a cabo la tarea de distribuir de manera caprichosa los fondos del pueblo, que el gobierno maneja a través del presupuesto nacional. El Dr. Balaguer hace millonarios a sus amigos, en algunos casos de un día para otro, y son muchos los dominicanos que aspiran a que el Dr. Balaguer los haga millonarios, y todos esos aspirantes apoyan las sucesivas reelecciones del Dr. Balaguer, y como tanto el Dr. Balaguer como el equipo que gobierna con él desean mantenerse en el poder, y quieren hacerlo legalizando su permanencia en el gobierno, aquí se celebran cada cuatro años elecciones de forma, elecciones aparentes, que se hacen con el único fin de hacerle creer al mundo que el Dr. Balaguer y su equipo tienen el apoyo del pueblo”.

Ahora bien, hay un número importante de personas que creen que otro gobernante haría lo mismo que hace el Dr. Balaguer, pero haciendo esa distribución de dinero entre ellas, no entre los balagueristas, y eso es lo que explica la existencia de partidos políticos como el PRD o el llamado Movimiento de Salvación Nacional, que no le han presentado al país programas de gobierno sino que lo único que le ofrecen es el poder; y el poder, tal como lo entienden en este momento varios sectores de la población significa reparto de puestos públicos y del dinero del presupuesto nacional; reparto hecho mediante contratos de obras, pero también en los muchísimos negocios sucios que se hacen a la sombra del poder; el reparto y la corrupción que son los cauces por donde corren aquí las aguas de lo que Carlos Marx llamó la acumulación originaria.

Para Servir al Pueblo

Si las elecciones de nuestro país han pasado a ser mataderos electorales desde la intervención norteamericana de 1965, como las hemos calificado tantas veces, ¿por qué entonces la alta dirección del PLD les pide a las bases del Partido que digan si debemos o no debemos terciar en ellas? En el caso de que las bases respondieran que sí, ¿qué ganarían el Partido y el país, si sabemos por anticipado que los votos favorables al PLD no aparecerán en las urnas, al menos en su totalidad? ¿Por qué, mientras estuvimos en el PRD, los actuales miembros de la alta dirección del PLD se oponían a que el PRD participara en elecciones?

Esas preguntas se las han hecho también los miembros del Comité Central y del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana, y las dos primeras fueron los puntos de discusión en la reunión que celebró el Comité Central el 15 de enero de este año; y la conclusión a que se llegó en esa reunión fue que si para el PRD y el Movimiento de Salvación Nacional y para otros partidos tradicionalistas las elecciones de 1978 serán elecciones verdaderas, que van a ganar el PRD y el MSN y la llamada Oposición Conjunta por montañas de votos (aunque parece bastante difícil que haya tres ganadores en unas elecciones), para nosotras los peledeístas no son sino una oportunidad, quizá muy buena, de movilizar al Partido en el seno del pueblo, y son más que nada una oportunidad que no se da todos los días de trabajar en la tarea de construir el Partido, que debe ser por ahora y quizá durante algún tiempo lo más importante para todo peledeísta. Si ir a las elecciones del año que viene facilita esa tarea, debemos participar en ellas; pero si tomar parte en las elecciones obstaculiza la construcción del Partido o puede contribuir a retardar su desarrollo, debemos abstenernos de tomar parte en ellas. Lo que tienen que hacer las mujeres y los hombres de la base del Partido es plantearse en su conciencia el problema de nuestra participación en las elecciones de 1978 en los términos que acabamos de presentar, y decidir en consecuencia con su voto en el plebiscito que estamos organizando.

En cuanto a la tercera pregunta, la de por qué, mientras estuvimos en el PRD, los actuales miembros de la dirección del PLD nos oponíamos a la participación del PRD en elecciones (a la cual podríamos agregar la de por qué no pensamos que el PRD podía aprovechar los procesos elecciones para su desarrollo), si nos la hicieran responderíamos que estando, como estamos, en la dirección del PLD podemos ver la relación del Partido con las elecciones desde un punto de vista diferente al que teníamos en el caso del PRD. En el PRD estábamos obligados a tomar en cuenta el aspecto moral de la participación en un proceso electoral porque sabíamos que una parte importante de los perredeístas que aspiraban a alcanzar puestos públicos (sindicaturas, senadurías, diputaciones) lo hacían con el ánimo de servirse a sí mismos, no, como dice el lema del PLD, para servir al Partido, y mucho menos para servirle al pueblo.