Bosch: Los Problemas de la UASD (3)

  • 25 mayo 1977

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 25 de mayo de 1977
Página 4.-

De cada cien actuaciones de orden político que tome la masa universitaria (profesores, estudiantes, empleados), noventa y nueve serán equivocadas porque está en la condición de clase de la pequeña burguesía deformar la realidad para ver- la de acuerdo con su manera emocional de juzgar todos los fenómenos sociales y políticos; y donde hay cinco capas de pequeña burguesía conviviendo y actuando, naturalmente habrá por lo menos cinco maneras diferentes de deformar una misma realidad, a menos que las cinco vean en peligro, al mismo tiempo, unas sus sueldos y otras sus estudios.

En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx y Engels llaman lumpemproletariado al producto pasivo de la putrefacción de las capas más bajas de la vieja sociedad, y aquí el lumpemproletariado sale de las filas de la baja pequeña burguesía pobre y muy pobre. Marx y Engels dicen que ese elemento social puede a veces ser arrastrado al movimiento por una revolución proletaria, pero agregan que sin embargo, en virtud de todas sus condiciones de vida está más bien dispuesto a venderse a la reacción para servir a sus maniobras; y eso lo sabemos los dominicanos por lo que pasó con La Banda, a la cual fueron a dar en su casi totalidad los llamados Comandos Clandestinos Revoluciónanos, que habían sido reclutados en las masas juveniles de la baja pequeña burguesía muy pobre. Actualmente, en la UASD abundan los calieses y los agentes provocadores, que son también lumpemproletarios. Sin embargo, el criterio de ese producto pasivo de la putrefacción de las capas más bajas de la vieja sociedad, convertido en “revolucionario” por su violenta necesidad de lograr ascensos sociales, llegó a imponer en la UASD la idea de que esa institución estaba llamada a ser el manantial de la revolución dominicana, el centro del cual saldría el asalto que destruiría a la vieja sociedad. Ese fue un ejemplo de la capacidad que tiene la pequeña burguesía para deformar la realidad, y un ejemplo muy caro puesto que costó vidas valiosas. Es más, el hecho de que nosotros nos enfrentáramos contra ese error y lo denunciáramos sin la menor debilidad es algo que no se nos perdona a pesar de que al fin, aunque a regañadientes, se ha acabado aceptando la tesis de que la UASD no es, ni está llamada a ser un poder revolucionario.

Pero mientras la UASD fue usada como el lugar de donde debía salir (e iba a salir) la revolución dominicana, en su recinto se cometieron tantos actos descabellados y los “revolucionarios” de la UASD salieron a las calles a cometer tantos disparates, que la UASD acabó perdiendo la autoridad moral que debían darle sus ejecutorias y su historia de la universidad más vieja de América. En pocos años la UASD quedó desprestigiada, fundamentalmente debido a las actividades de los agentes provocadores disfrazados de revolucionarios.

Lo “Revolucionario”

Lo “revolucionario” hace algunos años era impedir con movilizaciones y amenazas que hombres como Pablo Neruda y Miguel Otero Silva, paladines de las luchas de los pueblos de América, fueran invitados por la UASD; lo “revolucionario” era salir de la UASD a romper vidrieras, apedrear automóviles, quemar gomas y gritar por las calles consignas emocionales, sin ningún mensaje que pudiera interesar al pueblo, y como consecuencia de esas actividades sin valor político real, los profesores, los empleados y los estudiante de la UASD tienen que cargar ahora con el descrédito de esa venerable institución; y tienen que cargarlo sin haber alcanzado la UASD a con-seguir ninguna clase de beneficio.

El gobierno no respeta a la UASD porque sabe que ella no pesa en la vida nacional y al pueblo no le importa el destino de la UASD debido a que a los supuestos revolucionarios de la UASD no les importó nunca para nada la situación del pueblo. El título de estudiante universitario equivale para las autoridades públicas, especialmente para la policía, a una etiqueta de delincuente, y el pueblo no sale a defender a un estudiante perseguido por la policía porque el estudiantado de la UASD no se mezcló nunca con el pueblo a pesar de que la gran mayoría de ellos salía de su seno; el estudiante no fue a buscar al pueblo a los barrios donde se hunde en la miseria para curarle sus enfermedades, ayudarlo en sus problemas o siquiera a alfabetizarlo*.

Los hechos han demostrado que lo que se creyó que era revolucionario en la UASD acabó desacreditando a la UASD, y sin embargo todavía los líderes estudiantiles no se han planteado la pregunta de qué es lo revolucionario ahora, en este momento; qué debe hacerse para beneficiar a la UASD y con ella a sus estudiantes, profesores, empleados y al pueblo. La respuesta a esa pregunta equivale a trazar la línea política que deben seguir los profesores, empleados y estudiantes de la UASD.

Por de pronto, podemos afirmar que una línea política correcta para la UASD tiene que ser opuesta o diferente de la que se siguió antes y no se ha abandonado todavía; y decimos que no se ha abandonado porque aunque ya no se saca al estudiantado a cambiar con la policía piedras por tiros, todavía no se les ha dicho a los estudiantes que seguir haciendo eso es abrirle al gobierno el camino para que ocupe la UASD.

¿Ocupar la UASD? ¿Y se atreverá el gobierno a ocupar la UASD? , preguntarán algunos de ustedes**.

Claro que se atreverá. Ya en el país hay suficientes universidades y centros de estudios de nivel universitario para que el cierre de la UASD se justifique desde el punto de vista educativo con el argumento de que la educación universitaria no debe ser gratuita. Ustedes saben que ésa es la razón que da el Dr. Balaguer para no proporcionarle a la UASD los fondos que ella necesita; y cuando se presentó la oportunidad de obligar al Dr. Balaguer a darle a la UASD los dineros que eran propiedad de la UASD porque así lo establecía la ley por la cual se recaudaban, las autoridades de la UASD se negaron a actuar en la forma que se les aconsejó porque quienes dijimos que esa forma era la correcta éramos nosotros, y entonces, como ahora, lo revolucionario era dar por malo, perjudicial y derechista todo lo que nosotros decíamos o hacíamos. El Dr. Balaguer, que sí se dio cuenta de que si se le seguía una demanda por la vía de lo Contencioso Administrativo iba a verse obligado a darle a la UASD el dinero que le correspondía, aprovechó la pequeñez mental de esos supuestos revolucionarios de la UASD y valiéndose de ese instrumento incondicional que se llama el Congreso Nacional cambió la ley y se quedó con los fondos de la UASD; y ahora no hay posibilidad de obligarlo a entregarle a la UASD lo que era suyo.

*) Hay que hacer la excepción de un grupo de 123 estudiantes y profesores de Medicina y profesiones afines que visita los barrios desde julio de 1974, pero se hace la salvedad de que en la UASD hay unos 5 mil estudiantes de esas carreras.

**) La ocupó un año después de haber sido escritas estas pa-labras, cuando los líderes estudiantiles repitieron el error de cambiar piedras por tiros, y la UASD estuvo militarmente ocupada desde el 11 de marzo hasta 42 días después.

El Por Que

¿Pero por qué quiere el Dr. Balaguer ocupar la UASD?

Porque a pesar de todas sus debilidades, esas debilidades que han sido creadas y alimentadas por los supuestos revolucionarios de la UASD, ésta es una institución de cultura superior que desde el Movimiento Renovador ha mantenido una actitud crítica ante la sociedad dominicana y el sistema en que ella vive; y eso no le conviene al imperio del cual dependemos. El imperio no quiere que en la República Dominicana haya jóvenes que estudien los problemas de nuestro pueblo, y mucho menos que los estudien a la luz de las ciencias sociales realmente modernas y científicas. El imperio quiere que la UASD forme técnicos que él necesita. En estos momentos la población latinoamericana en los Estados Unidos es de varios millones de personas, y cada día están llegando más. Cualquiera de ustedes que eche un vistazo al Consulado norteamericano de esta Capital verá que constantemente están dándose visas, y en efecto, cada día se dan cientos de visas a dominicanos a pesar de que la proporción de los que se hallan en Norteamérica en condición de indocumentados es muy alta.

¿Por qué si tantos dominicanos van a los Estados Unidos como turistas y se quedan allí trabajando se sigue dando visas a otros dominicanos?

Porque la economía norteamericana necesita mano de obra barata, y la consigue permitiendo que haya en el país mexicano, colombianos, nicaragüenses, dominicanos, y, en fin, latinoamericanos que por hallarse en situación de ilegales tienen que trabajar por menos dinero que lo que la ley fija para los obreros yanquis. Lean en The New York Times del 19 de este mes , en la página editorial (N° 33), el artículo The Sheep Squadron de Joel Solkoff, que en él van a encontrar estas palabras: “La ventaja de los ilegales es que los ganaderos les pagan unos 50 dólares menos por mes (que a los norteamericanos) y no tienen que fastidiarse con (tener que pagar) beneficios (adicionales) como compensación para los trabajadores, y si tienen algún problema con los trabajadores consiguen que los deporten (esto es, los mantienen bajo amenaza de que los sacarán del país)”. Dice además el autor que “es más fácil para los empleadores sacarles ventajas a gentes que están lejos de sus países”.

Los latinoamericanos que están en los Estados Unidos en condición de indocumentados son varios millones y se cree que para fines de este siglo serán más de 60 millones. Para atender los problemas de salud, vivienda, comida, comunicación y aprendizaje de esos latinoamericanos hacen falta miles de médicos, arquitectos, pequeños comerciantes, choferes que sean de su mismo origen y hablen su lengua. Pero lo más urgente son los técnicos de nivel universitario de habla española. De ahí la presión para que la educación universitaria de los países del Caribe que hablan español pase a ser privada, pues como a ese nivel la educación es cara, los que tengan que pagarla tratarán de graduarse en el tiempo más corto posible, y el factor tiempo es de vida o muerte para el enorme complejo industrial norteamericano.