BOSCH: Métodos Populistas

  • 19 abril 1978

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 19 de abril de 1978
Página 4.-

En una visita que nos hizo recientemente un periodista extranjero oímos de su boca la opinión de que el Partido Comunista Dominicano estaba obligado a hacer propaganda electoral usando los métodos que usan el Partido Reformista y el PRD; y agregó: “Y ustedes (el PLD) hacen mal en rechazar esos métodos porque ustedes deben darles la batalla a esos partidos en su propio terreno y con armas iguales a las de ellos”. A esos argumentos respondimos diciendo que a través del uso de métodos populistas penetran en los partidos revolucionarios las ideas y los hábitos del populismo, y se trata de ideas y de hábitos que tienen el poder aniquilador de varias bombas atómicas porque forman en la práctica diaria toda una concepción ideológica, o sea, toda una concepción de la vida.

El periodista admitió que teníamos razón, pero nosotros nos quedamos pensando que nadie sabe cuántos peledeístas y simpatizantes del PLD pueden confundirse y pensar como pensaba él, porque no hay literatura acerca del populismo y de sus métodos de trabajo que sirva para orientar a los compañeros en lo que se refiere a ese tema.

Naturalmente, es difícil vivir con posiciones opuestas al populismo en un medio donde todas las ideas, y por tanto las actitudes, responden a la concepción populista de la vida, y por tanto a la concepción populista de la política; pero precisamente, el secreto de ser o no ser revolucionario está en saber distinguir cuáles pensamientos, y en consecuencia, cuáles actos o actitudes son populistas y cuáles se oponen al populismo; pues se es revolucionario en la medida en que se lucha, en el campo de las ideas y en el dé los hechos de todos los días, contra el tipo de sociedad en que nos hallamos, y en el orden político, la expresión acabada de esa sociedad es el populismo.

Ahora bien, no es fácil distinguir entre lo aparente y lo real, entre lo que parece populismo y es revolucionario, así como entre lo que parece ser revolucionario y es sólo apariencia; y para saber hacer esa distinción hay que desarrollar la conciencia política, con lo cual queremos decir que la capacidad de distinguir entre una cosa y la otra no viene en el cerebro cuando uno nace, romo un don de la Naturaleza, sino que tiene que ser adquirida mediante el estudio y la observación.

Si no aprendemos a estudiar los hechos analizándolos en todas sus partes, y a observar de manera muy detallada sus características, se nos hará difícil darnos cuenta de cuándo una actividad es populista y cuándo no lo es, y para presentar algunos ejemplos de esa dificultad vamos a hablar de tareas que ha llevado a cabo el PLD en los últimos tiempos, y de los métodos que se usaron para realizarlas.

Las Caminatas

Empezamos hablando de las caminatas o recorridos, que no tardarían en ser imitadas por el PRD, pero de manera superficial, porque un partido típicamente populista como es el PRD no podía darse cuenta de lo que había, más allá de lo aparente, en esa actividad del PLD.

Las caminatas o recorridos fueron producto de una experiencia que vivimos en Moca, ciudad a la que habíamos ido a mediados del año pasado con el propósito de tomarle el pulso al estado de ánimo de la gente en una región que no se había distinguido por su desarrollo político. Ai volver a la Capital, la dirección del Partido analizó lo que vio en Moca y de ese análisis sacó una conclusión: que debíamos hacer recorridos siguiendo un método que nos permitiera alcanzar un fin inmediato y uno algo más tardío; el inmediato sería provocar que las familias salieran a las puertas de sus hogares y que se tomara nota de aquéllos que manifestaran inclinación hacia el PLD; y el más tardío sería que el Partido estableciera relaciones permanentes con esas personas. No vamos a hacer públicos los métodos que se usaron para conseguir esos fines, pero debemos advertir que aunque otro partido los usara esos métodos no podrían dar los resultados que le dieron al PLD porque para ponerlos en práctica se requiere de un tipo de organización que sólo tiene el PLD.

Los líderes del PRD creyeron que las caminatas eran una forma de propaganda electoral, pero ellos no fueron los únicos que pensaron así. Más de una vez tropezamos en caminatas con jóvenes izquierdistas que se indignaban con nosotros porque pensaban lo mismo que los perredeístas, lo cual nos servía para medir el grado de desarrollo político de izquierdistas y perredeístas, que era el mismo porque ni unos ni otros alcanzaban a darse cuenta de que en política, como en la vida, hay cosas que se ven y cosas que no se ven, y a menudo las que no se ven son más importantes que las que se ven, y así era ciertamente en el caso de las caminatas, porque su importancia no estaba en lo que de ellas se veía sino en el trabajo metódico que hacían los peledeístas que iban anotando las reacciones de la gente que salía a las puertas de sus casas y el que hacían después las comisiones que iban de visita a esos hogares.

Pero como sucede siempre en todas las actividades humanas, las caminatas, que tuvieron un resultado positivo, tuvieron también su aspecto negativo, del cual vinimos a darnos cuenta en el mes de noviembre, cuando empezó el análisis de los datos sobre la formación de organismos que debían figurar en el informe de fin de año que sería presentado al Comité Central. Esos datos indicaban que entusiasmados por el buen éxito de las caminatas allí donde se llevaban a cabo (que fue en Santo Domingo, San Pedro de Macorís y Haina, aunque en este último punto sólo se hizo una), los compañeros llevaron la venta de VANGUARDIA de un aumento semanal de 202 en promedio durante los meses de junio y julio, a 574 por semana en los meses de agosto y septiembre, pero olvidaron que el Partido había decidido terciar en las elecciones no para conseguir votos sino para fortalecerse orgánicamente, y la fortaleza orgánica debía conseguirse aumentando el número de sus organismos, y si no se formaban más organismos el aumento de venta del periódico impediría el desarrollo orgánico porque todos los peledeístas tendrían que dedicarle su tiempo libre a la venta, la distribución y el cobro de los periódicos, y eso los convertía de miembros de un partido en pregoneros de VANGUARDIA. Empujado por el trabajo de las caminatas, VANGUARDIA pasó a venderse sin que hubiera necesidad de hacer esfuerzos para convencer a la gente de que lo comprara, y eso llevó a muchos compañeros a creer que ya no era necesario dedicarle tiempo a la formación de organismos porque el PLD se había convertido en una fuerza arrolladora. Esos compañeros se dejaron arrastrar por una corriente populista que los confundió a tal punto que se olvidaron de la meta que nos habíamos fijado: tener, el día 17 de mayo de este año, 2 mil organismos pele- deístas que para esa fecha estarían vendiendo 50 mil ejemplares de VANGUARDIA del Pueblo.

Esa corriente populista fue captada a tiempo por la dirección del Partido, pero ya había hecho el daño que tenía que hacer, porque nos quedamos atrás en el cumplimiento de las metas, no sólo en cuanto al número de organismos sino también en lo que se refiere a la cantidad de periódicos que debíamos estar vendiendo, lo que se explica porque la venta de VANGUARDIA tiene que aumentar en la proporción en que aumente el número de los organismos.

Los Métodos

Un partido como el PLD no puede usar métodos populistas en ninguna de sus actividades porque según sean los métodos que se usen así serán al fin y al cabo las ideas, la disciplina y los fines del partido; y por esa razón el PLD se ha negado a ensuciar paredes de casas, negocios, industrias, oficinas públicas y paseos o monumentos ron afiches o pintura, y por eso nadie ve fuera de los locales del PLD las iniciales de nuestra organización; y sin embargo la negativa a hacer lo mismo que hacen el Partido Reformista, el PRD o cual-quiera de los partidos del sistema es, en cierta medida, una forma de propaganda, porque los hombres y las mujeres que tienen sensibilidad política se dan cuenta de que el PLD es otra cosa, y lo dicen; y eso es lo que explica que un partido municipal haya empezado a hacer propaganda a base de pedir excusas por haber cometido el error de pintar las paredes de las casas, que el PRD les haya ordenado a sus propagandistas no pintar propiedades privadas y que el PRSC haya apoyado nuestra carta a la Junta Central Electoral en la que pedimos que se prohíba ese tipo de propaganda de mal gusto.

El PLD no usa guagüitas anunciadoras, la radio o la televisión o la prensa para invitar a la gente a que presencie sus Encuentros con el Pueblo, el tipo de acto que venimos celebrando desde hace algún tiempo en la Capital y en las ciudades de las provincias. Si hiciéramos eso estaríamos encargando a los llamados medios de comunicación social de llevar a cabo tareas que deben realizar los miembros y los circulistas del Partido, porque si el estudio de la política no se complementa con la actividad práctica en el seno del pueblo, no habrá posibilidad de formar los cuadros que el país necesita, y esa conclusión nos lleva directamente a esta otra: No podemos poner a aparatos mecánicos a hacer lo que deben hacer las mujeres y los hombres del PLD.

Pero ésa no es la única razón de que nos neguemos a usar métodos populistas para llevar a cabo nuestros trabajos; hay otra muy importante, y es que el Partido debe mantener contacto permanente con sus simpatizantes, y para eso tiene que conocerlos, saber dónde viven, qué vida hacen, en qué se ocupan. Para nosotros no tiene el menor interés que a un acto nuestro vayan cien mil personas si de ellas noventa y cinco mil son desconocidas, que hacen acto de presencia movilizadas por guagüitas anunciadoras o por avisos de periódico; y en cambio le damos mucha importancia al hecho de que vayan dos mil, y menos también, invitadas por compañeros miembros o circulistas que han ido hasta sus casas, han hablado con ellas, las han convencido de que yendo a ese acto aprenderán algo de los problemas del país, algo que les interesará; algo que puede tener significación en sus vidas.

Lo que nosotros perseguimos es entrar en relación con dominicanos que tengan sensibilidad política, y eso no se consigue trabajando con métodos populistas.