Bosch: Petróleo y Política (1)

  • 28 junio 1978

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 28 de junio de 1978
Página 4.-

El 21 de mayo, cinco días después de las elecciones, hablando por el programa de radio El Debate de la Semana que dirige el compañero Víctor Grimaldi, nos referíamos a la posibilidad de que las declaraciones que habían hecho pocos días antes los presidentes Cárter y Carlos Andrés Pérez en relación con la intervención de militares en el proceso del conteo de los votos estuvieran impulsadas por algunas empresas petroleras norteamericanas; y lo dijimos con estas palabras: “…muy bien puede ser que esas empresas estén influenciando al presidente Cárter a través del Departamento de Estado o a través del Consejo Nacional de Seguridad o a través de algunos congresistas… Si es como lo suponemos, el presidente Cárter está usando al presidente Carlos Andrés Pérez”; y para hablar así nos apoyábamos en publicaciones que acerca de la existencia de petróleo en el país se habían hecho en VANGUARDIA y en la posibilidad de que una o más compañías petroleras de los Estados Unidos estuvieran maniobrando para tomar en sus manos el control del petróleo dominicano.

Lo más lejos que teníamos en ese momento era que antes de su muerte, ocurrida al empezar el mes de septiembre (1977), Enrique Apolinar Henríquez (Don Quiqui), con quien hacía largos años que no cambiábamos una palabra, le había dicho al periodista Mario Álvarez (véase “Lo que se Dice”, El Caribe, 13 de junio, 1978, pág. 24) que “La República Dominicana poseía ocultos yacimientos petrolíferos” (cosa que debía saber porque hasta la hora de su muerte fue presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo), y que “la existencia de esos yacimientos uniría a los norteamericanos con los venezolanos en lo que calificaba de intervención del imperialismo y del neocolonialismo en nuestros asuntos domésticos”.

Naturalmente, lo de neocolonialismo fue una exageración, explicable porque Don Quiqui no tenía idea del significado de esa palabra. Lo que hacía Carlos Andrés Pérez al cantar a dúo con Jimmy Cárter era hacerle el juego por razones de identidad ideológica. Pero la importancia de lo que dijo Henríquez no estaba en la mención del imperialismo y del neocolonialismo sino en que debido a sus funciones de presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo hablaba acerca de un asunto que debía conocer porque esa refinería es propiedad en parte del Estado dominicano y en parte de la Shell Oíl, y el petróleo que destila (porque no lo refina) viene de Venezuela enviado por la Shell Oíl de ese país, que es a su vez una de las más valiosas subsidiarias o sucursales de la Shell Oíl anglo—holandesa, y los jefes de la Shell Oíl tienen por fuerza que estar muy bien enterados de cuáles son las posibilidades de que en la República Dominicana haya petróleo.

La Superior Oíl

En los últimos días de abril del año pasado el país se enteró por medio de un programa televisado (Economía al Día, dirigido también por Víctor Grimaldi) de que las áreas donde podía haber petróleo, o las cuencas petroleras dominicanas para decirlo en la lengua de los expertos en esa materia, habían sido concedidas para exploración, a varias compañías y entre ellas la llamada cuenca de Enriquillo le había tocado a la Eastern Petroleum Company, que un año después iba a aparecer ligada con la Canadian Superior Oíl; solicitando del gobierno exoneración de derechos dé aduanas y de otro tipo para 50 vehículos, entre los cuales hay varias unidades destinadas a tareas muy concretas de investigación geofísica para localizar petróleo; y resulta que la Canadian Superior Oíl es una de las numerosas subsidiarias de The Superior Oíl Company, que es la dueña absoluta de la Canadian Superior of the United Kingdom, de la Canadian Superior of the United States, de. la Canadian Superior Mining, de la Canadian Superior of Australia, de otras 20 compañías que operan en varios puntos del mundo, y accionista mayoritaria de varias más, entre las cuales se halla la Falconbridge Nickel Mines, que es a su vez dueña de un alto número de empresas mineras, entre ellas de la Falconbridge Dominicana (Falcondo).

La revista norteamericana Fortune es el vocero de los grandes capitales de los Estados Unidos, y es tan celebrada y respetada en el alto mundo de los negocios que funcionan a base de cifras seguidas de nueve ceros, que nadie se atreve a poner en duda una información publicada en Fortune. En esa revista, número del 24 de abril de este año (1978) hay un trabajo sobre la Superior Oíl y especialmente sobre Howard B. Keck, el hombre que la dirige; y para que el lector se dé cuenta de lo que es la Superior Oíl Company le diremos que de acuerdo con una nota que aparece en la página 86 del libro “Anatomía de una Corporación Transnacional”, de John Deverrell y el Latin American Working Group, publicado en español el año pasado por Siglo XXI de México, en mayo de 1974 se le calculaba (a la compañía) un valor de mercado de mil 189 millones 735 mil dólares, y según Fortune, sus ventas del año pasado fueron de 545 millones y está considerada como la más fuerte compañía petrolera independiente de los Estados Unidos. Howard B. Keck había pasado a ser dueño del 37 por ciento de las acciones de la Falconbridge Nickel Mines entre 1965 y 1967, cuando se convirtió en el mayor accionista de la Mclntre Mines, que era la dueña de la Falconbridge, y como la Falconbridge Nickel Mines era a su vez la dueña de la Falcondo o Falconbridge Dominicana, Keck quedó convertido en el gran jefe de la compañía niquelera de Maimón justamente en el momento en que el precio del níquel estaba subiendo y prometía subir más, como en efecto sucedió.

Fue, pues, a través de la Falconbridge como Howard B. Keck conoció la .República Dominicana, país que no sólo tenía-ferroníquel sino además bauxita, oro, plata y probablemente petróleo; y el petróleo era el fuerte de Howard B. Keck. Por eso se explica que cuando el gobierno dominicano decidió dar contratos de exploración petrolera, la Superior Oíl dijo aquí estoy yo y hay que contar conmigo, y entró en campaña disfrazada con el nombre de Eastern y vestida de Canadian Superior Oíl: y consiguió que se le concediera la cuenca de Enriquillo, que comienza en la Bahía de Neiba y llega hasta la frontera de Haití, por Jimaní del lado sur y al oeste de Tierra Nueva del lado norte.

La revista Fortune dice que más del 95 por ciento de los gastos de capital que hará este año la Superior Oíl será en operaciones de petróleo y de gas, de ellos, 150 millones para hacer exploraciones y unos 200 millones en desarrollo de explotaciones, y a fin de contar con el personal que le hace falta para llevar a cabo ese plan, le ha sonsacado a la Mobil Oíl, una de las gigantes mundiales en los negocios petroleros, nada menos que 31 ejecutivos de reconocida capacidad en diecisiete meses (a razón de uno cada dos semanas, como dice Fortune). .Convencida de que Keck se llevó esos hombres para la Superior Oíl porque tiene la intención de ampliar sus actividades en el campo del petróleo y del gas, lo que en fin de cuentas va a significar una dura competencia con ella, la Mobil Oíl ha llevado a Keck a los tribunales acusándolo de que al sonsacarle a sus mejores ejecutivos les ha hecho “un daño irreparable a sus negocios”.

¿Petróleo Dominicano?

En su número 106 (del 26 de octubre, 1977), VANGUARDIA del Pueblo publicó un editorial titulado Buscando el Petróleo en el que reproducía varios párrafos de una publicación de circulación privada llamada The Washington Letter (en español, la Carta de Washington) en los cuales se decían estas cosas:

“La posibilidad de que en la República Dominicana haya petróleo en cantidades lo suficientemente grandes como para que su extracción se justifique desde el punto de vista económico ha llamado la atención de compañías norteamericanas que están convencidas de que hay petróleo fuera de la costa norte de aquel país, aunque tal vez se halle a mucha profundidad, lo que podría encarecer la perforación para extraerlo”.

Ahora, ocho meses después, podemos decir que lo de que el petróleo dominicano está “fuera de la costa norte” puede ser cierto, pero los técnicos dicen otra cosa. Por ejemplo, el ingeniero geólogo Romeo Llinás declaró para el Listín Diario (25 de abril, 1977, pág. 13A) que “la cuenca de Enriquillo, asignada a la Eastern y la Canadian Superior Oíl es de las que presenta mejores indicios de la existencia de petróleo”, y esa cuenca está en la parte sur del país. La misma Carta de Washington aclara en el segundo de los párrafos que tradujo VANGUARDIA que funcionarios del gobierno de los Estados Unidos dicen que hay compañías interesadas y notan que esas firmas tienen interés particular en perforar en las áreas del Caribe donde hay posibilidad de hallare petróleo. Unas líneas después se lee en la mencionada Carta de Washington que ha habido informes periódicos de que hay petróleo en la República Dominicana, Haití, Jamaica, las Antillas holandesas y Puerto Rico, pero que “en estos momentos las compañías privadas y el gobierno norteamericano creen que las mejores posibilidades están en la República Dominicana.

En esa ocasión decía VANGUARDIA que había un indicio claro de que ya va a empezar la lucha de las empresas petroleras norteamericanas contra todo el que se le atraviese en el camino de dominar el negocio de la extracción del petróleo que pueda haber en nuestro país, con lo cual VANGUARDIA aludía a unas palabras de la Carta de Washington que decían lo siguiente: …los funcionarios (del gobierno norteamericano) temen que la República Dominicana esté moviéndose demasiado de prisa, tanto en la forma como están siendo dados los contratos (de exploración) como en la manera en que se ha hecho pública la posibilidad de que en el país haya petróleo. De ese modo tan velado, ¿qué se quería decir o qué se quería ocultar? Evidentemente, que el gobierno dominicano había hecho mal en darle un contrato de exploración a la firma venezolana Las Mercedes y hacía mal también en darles a compañías que no eran norteamericanas la noticia de que en el país hacía o podía haber petróleo. El que no lo entendiera así no sabía descifrar la clave que se usa en el mundo de los grandes negocios.