Camino de Chile

  • 11 junio 1976

Vanguardia del Pueblo
Del 11 al 20 de junio de 1976
Página 7

Tomado de la Revista Colombiana ALTERNATIVA.-

Kissinger paso por aquí y a su llegada le dispararon 19 cañonazos, aunque sin mala intención porque ninguno le dio ni le anduvo cerca. El secretario de Estado norteamericano iba para Santiago de Chile a tomar parte en la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), y a las pocas horas de haber salido de Santo Domingo camino de la tierra de la fiera humana que gobierna en Chile un periodista norteamericano decía en El Caribe lo siguiente:

“…el gobierno norteamericano ha usado dineros escondidos para sacar de apuros a la junta (de Pinochet). He aquí los hechos secretos:

“La Corporación de Inversiones Privadas de Ultramar, una institución semi-oficial norteamericana, ha aceptado comenzar a asegurar secretamente a las compañías que inviertan dinero en Chile. Según nuestras fuentes, el Departamento de Estado (léase el señor Kissinger) forzó a esa corporación a aceptar esto. Esto deberá estimular una inundación de inversiones a Chile.

“Tanto el Departamento de Estado como el del Tesoro han alentado a 14 bancos norteamericanos y canadienses a darle prestados de 100 a 125 millones de dólares a la dictadura militar (chilena)… El First National City Bank de New York suministrara la mayor parte del dinero a la junta (chilena) con el respaldo del Bank of América, varios otros bancos de NEW York y dos bancos canadienses.

“Consejeros norteamericanos también le han hecho presión al presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Antonio Ortiz Mena, quien ha prometido que… le dará prestados a Chile hasta 125 millones de dólares. Ya han sido aprobados los primeros 20 millones.

“El Departamento de Estado ya le ha dado a Chile una garantía de 55 millones de dólares para viviendas”… a pesar, explica ese periodista yanqui, de que el Congreso había acordado que no se le debían dar a Pinochet más de 90 millones en un año fiscal, es decir, del 1ro de julio del año pasado al 30 de junio de este.

Lo que olvido el Doctor

Kissinger y Balaguer tienen dos cosas iguales; los dos son doctores. Pero el doctor Balaguer es, según parece, muy olvidadizo. Por lo menos, en el discurso que dijo al terminar la comida que ofreció al secretario de Estado se le oyeron palabras como estas:

“…compartimos, dentro de nuestra modestia en el concierto interamericano, los ideales de los Estados Unidos en favor de la paz del mundo, de la solución jurídica de los conflictos entre Estados, de la no intervención de ningún país en los asuntos domésticos de otro, de respeto a la soberanía ajena, de adhesión irrestricta a la justicia internacional y al derecho de los pueblos no desarrollados a recibir la cooperación de los más ricos…”.

El doctor Balaguer se olvidó completa, totalmente, de que el doctor Kissinger era el que había ordenados los tremendos bombardeos de 1972 en Vietnam para obligar a los vietnamitas a aceptar las propuestas de paz que él les hacía en Paris; se olvidó completa y totalmente de que él fue quien ordeno el bombardeo y la ocupación militar de Cambodia; se olvidó de que hace solamente diez años en este país había fuerzas militares norteamericanas de las que nos habían ocupado a partir del 28 de abril de 1965.

Pero hay algo más importante, en muchos sentidos, en los olvidos del doctor Balaguer: que el doctor Kissinger iba camino a Chile y que fue el quien como jefe del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos ordeno las operaciones de “estabilización” del gobierno chileno de Salvador Allende, llevadas a cabo por la CIA según ha afirmado un comité del Senado de los Estados Unidos competente en la materia, y que esas operaciones condujeron al asesinato del jefe del Ejército de Chile, del presidente de la Republica y de miles de chilenos, y al establecimiento en ese país hermano de una tiranía verdaderamente repugnante.

Los olvidos del doctor, del doctor nuestro, son casi tan grandes como los olvidos del doctor Kissinger, que hablo en el discurso que trajo escrito desde Washington de que “los derechos humanos tienen que conservarse, protegerse y defenderse”, y de que “la dignidad humana es vital”, como si en Vietnam del Sur o en Corea del Sur no hubiera habido nunca violaciones de los derechos y de la dignidad de los hombres, y como si en Chile, hacia donde iba cuando paso por aquí, a los derechos humanos.

En cambio, Jamaica…

Pero a cambio de los olvidos del doctor Balaguer, los que nos sentimos hermanos de los pueblos de América tenemos la satisfacción de que hubo hombres de esos pueblos hermanos que no olvidaron nada; y entre ellos estuvo el ministro de Relaciones Exteriores de Jamaica, Dudley Thompson, quien un día antes de que Kissinger pasara por Santo Domingo le dijo a Pinochet (y se lo dijo en su cara, en Santiago de Chile), que todas las repúblicas de América, incluyendo en ellas las dictaduras militares, estaban obligadas a respetar “las normas internacionales que regular los derechos humanos”.

Jamaica es una isla que igual que la nuestra pertenece a las Antillas, y entre las islas antillanas, al grupo de las llamadas Antillas Mayores, que son cuatro: Cuba, nosotros (Santo Domingo y Haití), Jamaica y Puerto Rico. Jamaica es actualmente una república de origen inglés y por tanto de lengua inglesa, y la mayoría de su población es negra o mestiza de negros y blancos; pero hasta el año 1655 fue española, igual que lo éramos nosotros. Pero en ese año salió de Inglaterra una gran expedición militar que envió Oliverio Cromwell, dictador inglés, a conquistar nuestro país.

La flora o el grupo de buques enviados por los ingleses estaba compuesta de 57 barcos que traían 2 mil 800 marineros y unos 9 mil 500 soldados, y se presentó frente a la Capital el día 13 de abril, según el calendario que seguíamos nosotros, y el día 23 según en que seguían los ingleses. (El de España y sus territorios en todo el mundo era el calendario Gregoriano y el inglés era el llamado Juliano, y entre los dos había 10 días de diferencia).

Esa expedición se conoce en nuestra historia con el nombre de la Expedición de Penn y Venables, que eran los dos hombres que mandaban, uno como jefe de la marina y otro como jefe de la infantería; y al ser derrotada aquí se dirigido a Jamaica, cuyas autoridades firmaron el 17 de mayo (1655) la rendición de la isla en la ciudad llamada Santiago de Las Vegas.

Jamaica fue convertida por los ingleses en una gran productora de azúcar y también en un centro de piratería. La mayor parte de la población de origen español se fue a Cuba, pero otros se pusieron al frente de sus esclavos y bajo la dirección de Cristóbal Arnaldo Issasi mantuvieron contra los ingleses una guerra de guerrillas que duró muchos años. Los españoles y los criollos de origen español abandonaron la lucha allá por el 1660, pero los esclavos la siguieron.

Inglaterra tuvo que llegar a un acuerdo con ellos, lo que vino a suceder en marzo de 1739.

A pesar de ser una de las cuatro Antillas Mayores, Jamaica es diez veces más pequeña que Cuba y siete veces más pequeña que Cuba y siete veces más pequeña que la Hispaniola, que es el nombre correcto de Santo Domingo-Haití; y fue colonia inglesa hasta el año 1962, cuando paso a ser república. Pero la dignidad no se mide por el tamaño; el representante de Jamaica en la reunión de Santiago de Chile tiene la dignidad de su cargo y encarna la de su país. Por eso dijo claramente el día 5 de este mes en Santiago de Chile, en las propias barbas de Pinochet:

“Cada país tiene la responsabilidad de mantener la lay y el orden y una situación de emergencia o de guerra puede limitar los derechos humanos. Pero tenemos que distinguir entre una emergencia y un Estado policial permanente”.

Kissinger iba camino de Chile, y al llegar se enteró de que en estos países pequeños no todo el mundo es tan olvidadizo como el Doctor.