COMPAÑERO PROFESOR BOSCH DENUNCIA TRAMA EXTRANJERA*

  • 01 septiembre 1974

Artículos del Prof. Juan Bosch
Escrito en la Obras completa de J.B
Del 1 al 15 septiembre de 1974 (1)
Páginas desde 29 hasta 39.-

—VdP: Profesor Bosch, yo tenía pensado hacerle hoy preguntas acerca de la situación económica internacional y nacional, que es un tema del que hace mucho no habla Ud., pero el secretario general del PLD, Dr. Antonio Abreu, me insinuó que hablara con Ud. del tema que fue tratado por el Comité Político en una reunión extraordinaria que según me dio a entender acaba de celebrarse. ¿Pueden hacerse públicos los puntos tratados en esa reunión?

—JB: Sí, pueden hacerse públicos; es más, deben hacerse públicos, y el compañero Abreu te pidió que me preguntaras sobre ellos por eso, porque deben hacerse públicos.

—VdP: ¿A qué se refieren esos puntos?

—JB: Se refieren a una información recibida por el partido. Esa información indica que una poderosa empresa yanqui que tiene aquí grandes negocios va a lanzar en las próximas semanas, tanto en el país como en varios países de América, una campaña de publicidad de proporciones gigantescas cuyos fines son la destrucción de mi imagen política. Para llevar a cabo esa campaña la poderosa compañía cuenta fundamentalmente con cubanos exiliados en los Estados Unidos, en México, en los países de América Central, en Panamá, Colombia y Venezuela, y además con periodistas en todos esos países.

*Vanguardia del Pueblo, Año I, N° 3, Santo Domingo, Órgano del PLD, 1-15 de septiembre de 1974, pp.4-5.

—VdP: ¿Puede decirnos el nombre de la compañía y explicarnos qué persigue con esos planes?

—JB: La compañía es la Gulf and Western, que dispone de medios de todo género, especialmente dinero y organización, para llevar a cabo cualquier plan, sobre todo si es de publicidad, y lo que ella persigue es, parar en seco el desarrollo del PLD, que va viento en popa. En eso de querer parar en seco el desarrollo del PLD la Gulf and Western no se halla sola. Hay mucha gente, aquí y en los Estados Unidos, que daría un ojo de la cara con tal de que al PLD le sacaran los dos. Por suerte, la verdad es que también hay muchos más, tanto aquí como fuera de aquí, que están dispuestos a llegar a lo que sea para evitar que destruyan al PLD.

Debo decirte que los informes que han llegado a nuestras manos dicen que detrás de la Gulf and Western está la CIA, pero esos informes vienen de la Gulf and Western, y no de la Gulf and Western dominicana sino de la yanqui. Es probable que aquí, es decir, en la República Dominicana, sean muy pocos los funcionarios de la Gulf and Western que conozcan el plan; tal vez Álvaro Carta y Teobaldo Rosell y algún otro cubano, pero no más. Entre los cubanos que trabajan con la Gulf and Western en los Estados Unidos se dice que la CIA está tomando parte en ese plan, pero ése puede ser un rumor echado a rodar con la idea de que ese rumor le dará fuerza a la campaña; quiero decir, fuerza propagandística. Seguramente la CIA está enterada del plan a través de los cubanos de New York y de Miami que trabajan con ella, y quizá a través de algún cubano de los muchos que trabajan en los Estados Unidos con la Gulf and Western. Ahora bien, que la CIA esté o no esté en el plan, eso para nosotros es secundario. Lo importante es que el plan existe y va a ser puesto en práctica rápidamente, y hay que salirle al paso cuanto antes, y la mejor manera de salirle al paso es denunciándolo, primero, y atacándolo militantemente después.

—VdP: ¿Y en cuanto a lo que persigue la Gulf and Western con ese plan, qué puede Ud. decir?

—JB: Para responderte qué persigue la Gulf and Western (y también la CIA, si está en eso) debo explicar antes a qué se debe la existencia del plan. El Comité Político del PLD analizó el punto y llegó a la conclusión de que para la Gulf and Western (y también para la CIA y para los que hacen la política exterior de los Estados Unidos), en la República Dominicana se ha presentado una situación con la que no contaban ni los yanquis ni las grandes empresas yanquis establecidas aquí. Esa situación es el desgaste político del Dr. Balaguer. El Dr. Balaguer les ha servido a los intereses económicos y políticos norteamericanos como nadie lo ha hecho en América, ni siquiera los Somoza, que son más yanquis que nicaragüenses, y esos intereses políticos y económicos norteamericanos descansaban en la seguridad de que el problema dominicano estaba resuelto para ellos mientras el Dr. Balaguer viviera. Pero de buenas a primeras se han enterado de que el burro se les acabó. ¿Tú conoces el cuento del burro? ¿No? Pues te lo voy a contar, y antes de explicarte que aunque en La Vega se lo achacaban a dos veganos conocidos que iban subiendo el Santo Cerro en un burro, la verdad es que el cuento figuraba en una comedia española, no recuerdo de qué autor. El caso es que iban los dos tipos en el burro subiendo la cuesta, uno sentado en el aparejo y otro en el anca, y según el burro subía el aparejo iba resbalando hacia atrás y empujando al que iba en el anca, hasta que llegó el momento en que el hombre estaba sentado ya en el tronco del rabo del animal; entonces le dijo al de alante: “Párate, párate, que el burro se me está gastando”. Eso mismo les ha pasado a los yanquis con Balaguer: el burro está gastándoseles, y ellos no se habían preparado para eso; no habían preparado lo que se llama una alternativa, es decir, no cuentan con una persona que pueda ocupar el lugar del Dr. Balaguer. Y naturalmente, al llegar a ese punto, al darse cuenta de que no tienen preparada una alternativa, se han llenado de miedo pensando qué pasaría a ellos, o mejor dicho qué les pasaría a ellos si el PLD fuera al poder. Ya una vez les sucedió eso, y fue precisamente cuando sacaron al Dr. Balaguer del Gobierno, pues fueron ellos quienes lo sacaron del poder en enero de 1961. En esa ocasión los yanquis creían que tenían una alternativa; creían que la Unión Cívica era lo suficientemente poderosa en la opinión pública para tomar el poder en las elecciones que se harían después de salir de Balaguer, y creían desde luego que el PRD no tenía el menor chance de llegar al Gobierno. Es más, todavía en el mes de octubre de 1962 la Embajada norteamericana aquí y todos sus altos funcionarios creían que el PRD era un fracaso; ¿y qué sucedió? Pues sucedió que el 20 de diciembre de ese año, día de las elecciones, el PRD barrió en todo el país. Actualmente los yanquis se ven en la misma situación de 1962 y están pensando que lo que pasó ese año va a pasar otra vez, con una sola diferencia: que en vez de ser el PRD el que va a ir al poder será el PLD, y resulta que yo, que en el 1962 era el presidente del PRD, soy ahora el presidente del PLD; de manera que para ellos estamos en la misma situación que en aquella época, pues de acuerdo con su mentalidad no se trata de PRD y PLD, se trata de Juan Bosch, y ellos saben que Juan Bosch no puede ser para ellos la alternativa a Joaquín Balaguer. Yo tengo abiertos los dos oídos para oír al pueblo dominicano, y Balaguer tiene tapado el oído para oír al pueblo, tapado el oído izquierdo para no oír al pueblo, y tiene aumentado y abierto el derecho para oír solamente a la Gulf and Western, todos los ruidos que vienen de los Estados Unidos y la música que le toca la Comisión Nacional de Desarrollo.

Los yanquis no tienen preparada una alternativa a Balaguer. Tal vez crean que pueden prepararla a base de Gómez Bergés y eso explicaría la candidatura de Gómez Bergés a la Secretaría General de la OEA, porque desde ese cargo le darían prestigio exterior para sustituir el que no tiene aquí; pero si ese es el plan van por mal camino.

—VdP: ¿Por qué dice Ud. que van por mal camino?

—JB: Porque el Dr. Balaguer no va a aceptar que Gómez Bergés sea su heredero. Es más, Balaguer no admite, siquiera, la idea de que alguien pueda heredarlo. Él ha acabado aceptando la necesidad de dejar el poder por cuatro años, pero no más de cuatro años, y en ese caso su plan es dejar el poder a una persona que se lo aguante ahí en lo que él vuelve, cuatro años después, y ése no será Gómez Bergés. Pero me parece que estamos desviándonos, pues lo que debe interesarnos ahora no es el tema de si Gómez Bergés es o no es el escogido de Balaguer para aguantarle el Gobierno mientras él vuelve. Lo que tiene interés, a mi juicio, es que los yanquis se han encontrado de buenas a primeras con algo que no habían previsto, con el hecho de que Balaguer se les ha gastado antes de que ellos contaran con una persona que les rindiera tan buenos servicios como los que les ha rendido Balaguer. Ese es el caso no solamente del gobierno norteamericano, sino también el de las empresas yanqui que operan en el país. Tampoco ellas tienen alternativa, pero especialmente en el caso de la Gulf and Western hay una cosa que ese tiburón no puede aceptar ni siquiera en sueños, y es que la alternativa pueda ser el PLD. Por esa razón, mientras buscan y encuentran el sustituto del Dr. Balaguer, hay que andar de prisa con el PLD, hay que majarlo, hay que hacerlo aserrín, y por tanto hay que destruir la imagen política del poder del PLD. Además, si se llega al extremo de que haya necesidad de eliminarme, habría ganado mucho camino con la campaña de descrédito, pues desacreditar a un hombre es una manera de matarlo, y además matar a un hombre desacreditado es mucho más fácil que uno que no lo esté. Entre los gánsteres, antes de encomendarle a uno de sus matones el asesinato de un rival se le convence de que esa persona es depravada, es tan inmoral que merece la muerte, y para eso se le enseñan documentos falsos, fotografías arregladas, y hasta se le hacen oír cintas grabadas, también falsas, del candidato a muerto. Esos métodos son bien conocidos en el mundo del hampa y en el mundo de los servicios secretos.

—VdP: Compañero Bosch, pero contra Ud. se han usado algunos de esos métodos y no han dado resultado. Por ejemplo, el año pasado, cuando estaba actuando la guerrilla de Caracoles, se tiraron en las calles muchos miles de volantes acusándolo a Ud. de haber traicionado al coronel Caamaño, y el Pueblo no lo creyó.

—JB: Sí, contra mí se han usado varios de esos métodos, y hasta se han escrito libros, y no uno ni dos, con el fin de desprestigiarme; por ejemplo, el libro de John Bartlow Martin, que fue embajador yanqui durante el Gobierno que yo presidí, y efectivamente esos métodos no han dado resultado. Recuerdo el caso de una cinta grabada que se pasó por Radio Caribe unos días antes de las elecciones de 1962, en esa cinta se imitaba la voz de Fidel Castro y se le pedía al Pueblo que votara por mí porque votando por mí se estaba votando por el triunfo del comunismo. En ese momento el comunismo era el coco de este país; ¿y qué pasó? Pues que esa cinta no le restó ni un voto a mi candidatura. Durante unos cuantos años la campaña contra mí fue a base de presentarme como un agente comunista, y eso no evitó que llegara a ser presidente de la República, y presidente elegido limpiamente, no por medio de un golpe de Estado o por medio de un fraude electoral. Durante la campaña electoral de 1962 se decía que yo era un ladrón, ¿y quién lo creyó? En el libro de Martin se me presenta como un cobarde, y se dice que yo tenía tanto miedo durante esa campaña electoral que me metía en la cama y me tapaba la cara con la sábana, y sucede que en ese año de 1962 estuve recorriendo el país entero, de día y de noche, con la única compañía de Cabrerita, que manejaba el carrito en que hacía los viajes, los dos desarmados. Años después, cuando Julio Guzmán fue muerto a tiros, y su padre el ingeniero José Delio Guzmán gravemente herido, en un atentado que tuvo lugar en la casa en que yo vivía entonces (la de José Ares Maldonado, yerno de don José Delio), y en el mismo sitio de esa casa donde estuve sentado la noche anterior al crimen, el Dr. Balaguer me ofreció públicamente una escolta militar y le respondí, también públicamente, que si la gente del Pueblo no podía tener escolta (y entonces caían asesinados a cada rato hijos del Pueblo) que yo no aceptaba tener una. En otra ocasión, días después de haberse lanzado contra mí en un discurso en el que amenazó con sacarme del país, el Dr. Balaguer mandó a un emisario suyo a decirme que el G-2 del Ejército tenía informes de que gente de la extrema derecha y de mucho dinero estaba planeando matarme, y que él me ofrecía una escolta militar, y le mandé decir con el emisario suyo que no podía aceptarle su oferta. La campaña de cobarde que inició John Bartlow Martin y mantuvo la CIA se disolvió como esas nubecitas que el viento arrastra, tal como se disolvió la de ladrón y se han disuelto otras.

Pero tú no puedes imaginarte lo que es el poder de una empresa yanqui como la Gulf and Western o un servicio de espionaje y propaganda como la CIA, y probablemente tampoco llegas a darte cuenta de lo que es hoy una campaña de publicidad o propaganda a nivel internacional. En una campaña de ese tipo corre mucho dinero, y lo mismo corre para vender Coca-Cola en todo el mundo que para desprestigiar a un hombre. Ahora bien, de lo que estoy seguro es que pase lo que pase, a mí no me van a doblar. En veinticuatro años de exilio, nunca me sentí cansado ni derrotado; vine aquí y recorrí todo el país, como dije ya, con la única compañía, casi siempre, de Cabrerita, y fui elegido presidente de la República, y a los siete meses de estar en el poder la misión militar yanqui tumbó ese gobierno para que no se descubriera que entre ella y el embajador Martin habían organizado campamentos de guerrilleros haitianos dentro de la República Dominicana a espaldas mías. Pues bien, me tumbaron y yo salí al exilio, o mejor dicho, me sacaron en un barco de guerra, y no me cansé ni abandoné la lucha. ¿Cómo se les ocurre pensar que voy a abandonarla por ataques pagados por la Gulf and Western y hechos por agencias de publicidad? ¿Y cómo creen ellos que van a sacarle del pecho al pueblo dominicano la imagen de honradez y de patriotismo que él se ha formado de mí, con razón o sin ella?

—VdP: ¿Pero Ud. No cree que hubiera sido más fácil para la Gulf and Western y la CIA buscarle una alternativa a Balaguer dentro del Acuerdo de Santiago?

—JB: Es que ni la Gulf and Western ni la CIA le tienen confianza al Acuerdo de Santiago o al PRD, no por razones de principios sino porque sus líderes han demostrado tener poca capacidad para dirigir el país. Esos líderes son de derecha y quieren que el Pueblo crea que son de izquierdas; halagan a los Estados Unidos diciendo que los liberales de Washington son los mejores amigos del pueblo dominicano y más revolucionarios que Mao Tse-Tung y Fidel Castro, pero al mismo tiempo, para hacerse pasar por izquierdistas, acusan a la CIA de cualquier cosa, hasta de interferir un teléfono que nunca estuvo interferido. Están aliados a un partido marxista-leninista y son partidarios de la democracia representativa. Es más, al proclamar su estrecha amistad política y personal con los liberales de Washington y decir al mismo tiempo que van a nacionalizar la Gulf and Western y que la CIA los persigue olvidan que entre esos liberales de Washington no hay uno solo que no se apoye en la CIA; ¿o no usó Kennedy la CIA para actuar en Cuba, en Vietnam y en Laos? ¿No fue CIA la que organizo la invasión de Bahía de Cochinos, que se llevó a cabo con la autorización personal de Kennedy?

—VdP: Profesor, pero los líderes del Acuerdo, o mejor dicho, del PRD, dicen que son antiimperialistas y que si llegan al poder nacionalizarán la Gulf and Western.

—JB: Lo dicen, pero no lo harían nunca. No se puede ser al mismo tiempo antiimperialista y partidario de los liberales de Washington, porque los liberales de Washington serán muy liberales de palabra, pero nunca jamás tocarán ni con el pensamiento a una empresa como la Gulf and Western o como la Standard Oíl fuera de los Estados Unidos. Dentro de los Estados Unidos pueden tomar medidas contra la Standard Oil o la ITT o el National City Bank of New York, pero jamás lo harán fuera. Al contrario, los liberales de Washington, exactamente igual que los no liberales, exactamente igual que Nixon o que los republicanos de derechas, apoyan la expansión del capital norteamericano por el mundo de la misma manera que apoyan a la CIA, porque esa expansión y las actividades de la CIA son necesarias para sostener el poderío mundial de los Estados Unidos. ¿Fue o no fue liberal John F. Kennedy; fue o no fue liberal su hermano Robert F. Kennedy? Pues bien, el primero, como dije ya, usó la CIA para atacar Cuba, Viet Nam y Laos, y en el prefacio del libro “El capital monopolista” se lee este episodio de su hermano Robert:

“En Indonesia fui presentado —dice Robert— a otro grupo grande de estudiantes y al final de mi discurso un muchacho se puso de pie y planteó una pregunta. En el curso de ésta describió a Estados Unidos como un sistema capitalista monopolista. Y cuando usó esa expresión, la mitad de los estudiantes aplaudió. Así que dije: “Ahora bien, desearía yo saber algo. Aquí represento a Estados Unidos. ¿Qué es lo que quiere usted decir con capitalismo monopolista? ¿Qué comprende esa descripción de Estados Unidos? Usted lo dijo en un sentido peyorativo [palabra que quiere decir malo]. ¿En qué sentido corresponde a la descripción de Estados Unidos? ¿Qué significa capitalismo monopolista?”. No pudo responder; yo dije: “Bien, cualquiera persona de las que aplaudieron, cualquiera de los que lo hicieron cuando este caballero usó esa expresión, que me diga qué es lo que entiende por capitalismo monopolista. Y ninguno de ellos salió a la palestra”.

En esas palabras está descrito por un liberal de Washington de los más famosos lo que siente cualquiera de ellos cuando se le menciona siquiera eso de “capitalismo monopolista”. Se consideran insultados, consideran que están ofendiéndolos personalmente, que están ofendiendo a su patria. Y como es natural, los defensores de los liberales de Washington no son mal vistos en los Estados Unidos, especialmente en las esferas del Gobierno; al contrario, ahí se cree que son buenos aliados del poderío yanqui. También en el idioma inglés hay el refrán aquel de los amigos de mis amigos son mis amigos. El problema del Acuerdo y del PRD no está en su posición política, que es muy bien vista en Washington; está en su conducta, está en que curvea más que una culebra, unas veces para un lado y otras para otro; en que dicen una cosa y hacen otra, en que al mismo tiempo se van y se quedan, salen sin haber entrado, quieren lo que no tienen y rechazan lo que tienen. Y con esa manera de actuar no se va a ningún sitio ni en política ni en ninguna actividad.

—VdP: Profesor Bosch, ¿y qué va a hacer el PLD para hacerle frente a la campaña de la Gulf and Western y de la CIA?

—JB: Eso que acabas de decir, hacerle frente, denunciarla enérgicamente ante el pueblo dominicano y los pueblos de América y del mundo. Afortunadamente, en la lucha contra la infamia no estamos solos ni aquí ni fuera de aquí. El PLD no se va a dejar doblar por los enemigos de este país y de los pueblos del mundo. Vengan por donde vengan y de quien venga, responderemos a los ataques aquí y donde sea necesario. La gulf and Western es muy rica y la CIA muy poderosa, pero no nos asustan ni juntos ni separados. Creemos en nosotros mismos y en los ideales que mantenemos, y decimos como Juan Pablo Duarte: “Santo Domingo será libre o se hundirá la isla”.