Compañero Profesor Juan Bosch analiza actitud del partido.

  • 01 octubre 1974

Artículos del Prof. Juan Bosch

Escritos en Vanguardia del Pueblo

Del 01 al 15 octubre de 1974 (1)

Páginas 4 y 5.-

Compañero Bosch, usted anunció en el número pasado de VANGUARDIA que en este número iba a hablar de la necesidad de organizar al pueblo y de la manera de hacerlo, y nosotros hemos preparado una serie de preguntas sobre ese tema tomándolas de compañeros del Partido a quienes les hemos pedido que nos manifiesten sus preocupaciones en relación con la situación del país y del Partido. Por ejemplo, hay compañeros que opinan que en vez de organizar Comités Patrióticos y Populares, deberíamos ponernos a organizar comités de Partido.

¿Qué cree usted de eso?

El PLD tiene que ser un partido de militantes que acepten y defiendan su posición ideológica sin titubeo. En el PRD no había diferencias entre miembros y simpatizantes, pero en el PLD sí las hay.

Creo que esa opinión obedece a que algunos compañeros no se han dado cuenta todavía de que el PLD no es el PRD ni puede serlo. El PRD era un partido populista, en el que cabía todo el mundo sin que hubiera que hacer definiciones ideológicas, y el PLD no puede ser eso. El PLD tiene que ser un partido de militantes, y lo primero que se requiere para ser militante de un partido es aceptar y defender su posición ideológica sin titubeo. Nosotros no podemos organizar comités del PLD así como así, porque no todo el mundo tiene las condiciones que se necesitan para ser miembro del PLD; no todo el mundo está dispuesto a sacrificar tiempo y energía en servicio del Partido, y el que no se sienta dispuesto a hacer eso no cabe en el PLD como miembro. En el PRD no había diferencia entre miembros y simpatizantes, pero en el PLD si las hay, y grande. El paso de simpatizante a miembro no es fácil en el PLD, y si no es con miembros no pueden formarse comités del PLD. No podemos, pues, ponernos a formar comités del Partido con la gente que diga que simpatiza con nosotros, porque esa gente tiene que demostrar que es verdad que simpatiza con nosotros, y después tiene que entrar en un círculo de estudio, y en este círculo tiene que demostrar condiciones de militante para pasar entonces a un comité de base. Como ves el proceso de pasar de simpatizante a miembro del Partido es largo y necesita tiempo para llevarlo a cabo.

¿Entonces no hay manera de organizar al pueblo dentro del Partido? ¿No significa eso que estamos poniéndoles obstáculos a los simpatizantes que desean ser miembros del Partido?

Los miembros del PLD deben tener la calidad política que hace falta para dirigir a este pueblo en la lucha por su liberación, y esa calidad no la tiene todo el mundo ni aquí ni en ninguna parte.

No estamos poniéndole obstáculos a nadie; lo que estamos haciendo es estableciendo las condiciones indispensables y necesarias para mantener en el Partido una calidad determinada. Más que cantidad necesitamos calidad, y me refiero a calidad política. Los miembros del PLD deben tener la calidad política que hace falta para dirigir a este pueblo en la lucha por su liberación, y esa calidad no la tiene todo el mundo ni aquí ni en ninguna parte; la tiene siempre una minoría de hombres y mujeres que traen a la vida condiciones para dirigir y voluntad se servir al pueblo y después mejora esas condiciones mediante el estudio y la práctica diaria. Hay gente que se asombra cuando me oye decir esto que acabo de decirte porque sucede que para algunas personas hablar de un partido minoritario es como hablar de una herejía, pero se trata de una confusión. Los partidos no tienen que ser mayoritarios. Lo que tiene que tener un partido político no es una mayoría de miembros sino una gran autoridad moral sobre el pueblo. El partido puede ser chiquito y sin embargo tener el respaldo del pueblo o de aquella parte del pueblo que tiene poder para hacer cosas (porque es bueno aclarar que no todo el pueblo y no todos los sectores del pueblo tienen poder para hacer cosas). Ahí está el caso nuestro en el 1961 y el 1962. ¿Cuántos éramos en el 1961? Un grupito de hombres que volvían del exilio desconocidos del pueblo. Recuerdo que cuanto llegue al pis, el 20 de octubre de 1961, pedí que se hiciera una reunión de dirigentes perredeístas y se reunieron 14, de ellos, 2 de San José de Ocoa y el resto de la Capital. Sin embargo, exactamente un año después una convención nacional me eligió candidato presidencial y dos meses después, el 20 de diciembre de 1962, ganábamos las elecciones por una mayoría enorme. En catorce meses, un grupito de desconocidos se puso a la cabeza del pueblo y el pueblo los siguió. Esa lección de la historia política reciente de nuestro país nos dice que la importancia de un partido no está en el número de sus miembros. En el PLD no necesitamos cientos de miles de miembros sino capacidad política y mucha capacidad de sacrificio.

Eso lo entendemos bien, pero hay compañeros que no comparten esa posición aunque por disciplina acepten lo que ha dispuesto el Partido, y esos compañeros creen que organizar al pueblo fuera del Partido es perder tiempo y trabajo. Como le dijimos, compañero presidente, para ellos lo que hay que hacer es organizar a todo el mundo dentro del Partido, y si no a todo el mundo, por lo menos al mayor número posible de personas.

Hay una manera de organizar al pueblo, pero fuera del Partido, no dentro del Partido, y esa manera es a través de los Comités Patrióticos y Populares.

Pues si piensan así hay que convencerlos de que no están pensando correctamente, y hay que convencerlos también de que hay una manera de organizar al pueblo, pero fuera del Partido, no dentro del Partido, y esa manera es a través de los Comités Patrióticos y Populares. A esos compañeros a que te refieres deben explicárseles algunas cosas; por ejemplo, hay que explicarles que a medida que una sociedad crece se va produciendo la división del trabajo, y que en el campo político esa división se da en la formación de partidos en los cuales no puede tomar parte todo el mundo sino solo los que se dedican a la actividad política y comparten las ideas del partido en que se apuntan como miembros. Un partido, y especialmente si es un partido como el PLD, tiene una tarea que realizar y no puede estar perdiendo tiempo y energías en otra cosa, y por otra parte tampoco puede el pueblo hacer por sí mismo lo que el partido debe hacer para servirle al pueblo. Políticamente, el partido representa al pueblo y actúa en el campo político para servir al pueblo, y hace en ese campo lo que el pueblo no puede hacer. Aun en el caso de los partidos que representan a una clase, como por ejemplo, los que representan a la clase obrera, no todos los obreros pueden ser miembros de ellos, y por eso los partidos comunistas están formados por un número minoritario de obreros, por los que Lenin llamó la vanguardia de la clase. Los partidos comunistas son las vanguardias de las clases obreras; por ejemplo, el partido de Lenin, que era el Social Demócrata Obrero Bolshevique, era la vanguardia de la clase obrera rusa, y el alemán era la vanguardia de la clase obrera alemana. En este país donde no hay todavía una clase obrera (y estoy hablando en el sentido político, porque aquí todavía los obreros no tienen conciencia política como tales , es decir, no tienen conciencia de clase en el orden político), nos vemos obligados, por razones históricas, a actuar como vanguardia del pueblo, entendiendo por pueblo la suma de las capas trabajadoras, entre ellas el proletariado.

¿Quiénes forman esas capas trabajadoras, además del proletariado?

Pues las forman, en primer lugar, el proletariado, y en segundo lugar las capas pobre y muy pobre de la baja pequeña burguesía y los sectores más explotados de la baja. Pero el PLD no representa a la totalidad de los miembros de esas capas y sectores. Por ejemplo, los policías, los soldados, los calieses, los lumpen de este país proceden de las capas pobre y muy pobre, ni es muy pobre de la baja pequeña burguesía, y a veces también de la baja, es decir, de la baja que ni es pobre ni es muy pobre; y los policías, los soldados, los calieses y los lumpen, cuando son de derechas, no están representados en el PLD. ¿Te das cuenta con esta explicación de que nosotros representamos una vanguardia, y no la totalidad, de ciertas capas sociales del pueblo dominicano? Representamos una vanguardia porque nuestros militantes tienen que ser revolucionarios, y no todos los miembros de esas capas son revolucionarios; y naturalmente, los que no son revolucionarios no están políticamente representados por nosotros.

Eso lo comprendemos bien y nos parece que lo comprende también la mayoría de los peledeístas. Cuando le hablamos de que hay compañeros que piensan de otra manera nos referíamos a una minoría, pero creemos que es importante que esa minoría quede convencida de que el acuerdo de los Comités Patrióticos y Populares fue un paso correcto.

Tenemos por delante una tarea muy difícil, que es la de acostumbrarnos a pensar de manera diferente a como pensábamos en el PRD.

Sí, comprendo tu posición y la de los compañeros que la comparten, y yo también la comparto, y la alta dirección del Partido la comparte. En sentido general, hay que hacer todos los esfuerzos que sean necesarios para que cada compañero peledeísta comprenda sin reservas, a fondo, cuales son las razones que han aconsejado la aplicación de una medida. El compañero que no queda totalmente convencido de la bondad de un acuerdo o de una decisión, no podrá apoyarla con todo su entusiasmo. Por eso es absolutamente necesario que entre todos los miembros del Partido haya una comunicación constante y amplia. En eso todavía tenemos fallas, pero las fallas se explican parque el PLD tiene una vida muy dinámica, muy activa. Es mucho el trabajo de los compañeros y por eso hay que hacer ajustes constantes para que las estructuras del Partido se acomoden al ritmo de trabajo y de crecimiento del Partido. Sin embargo, hay que acabar con esas fallas. Por ejemplo, todavía el Partido en su conjunto no se ha dado cuenta de que tenemos un periódico. Es decir, se ha dado cuenta, pero hacia afuera, no hacia adentro, y por esa razón a esta altura, cuando ya vamos por cinco números de VANGUARDIA, los compañeros no se detienen a pensar que VANGUARDIA debe dar información de las actividades del Partido; que es necesario que los compañeros, digamos de Santiago Rodríguez, o los de Higuey, sepan por medio del periódico que los de Nagua o los de San Cristóbal dieron un acto o hicieron una fiesta. Falta comunicación porque falta el hábito de la comunicación. Creemos que el periódico es para darles noticias a otras personas, no a los peledeístas, a pesar de que las instrucciones para venta de VANGUARDIA del Pueblo son muy precisas: solo debe ser vendido a los miembros y a los simpatizantes del Partido.

Mira, nosotros tenemos por delante una tarea muy difícil, que es la de acostumbrarnos a pensar de manera diferente a como pensábamos en el PRD. Sí, ahora hay una disciplina que no había en el PRD, y hay entusiasmo, espíritu militante, pero eso no basta. Los compañeros se sienten orgullosos cuando refiriéndose a la disciplina peledeísta, la gente de otros partidos les dicen: “Ustedes son guardias”. Pero la disciplina sola no forma la sustancia de un partido. Hay que tener disciplina, sin embargo esa disciplina debe ser el resultado de una conciencia política desarrollada, y para que haya verdadero desarrollo político debe haber, entre otras cosas, una comunicación franca y clara entre todos los miembros del Partido; que todos acepten los acuerdos por convicción, no por disciplina nada más, y para que todos queden convencidos se necesita que comprendan porqué se han tomado los acuerdos, y para que comprendan eso hay que mantener funcionando una buena comunicación entre todos.

Compañero presidente, usted ha sido el maestro en esa materia de comunicarse con los demás, el maestro no solo dentro del Partido sino también fuera de él. Como esa materia es tan importante, ¿podría usted decirnos en qué consiste, a su juicio, el arte de comunicarse con los demás?

Mi consejo a los compañeros es que se comuniquen con los compañeros usando las palabras más simples, y además que lo hagan explicándoles detalladamente cada problema.

Eso es un poco complicado. En realidad, no hay un arte de comunicarse con los demás; hay tantas maneras de hacerlo como lo exigen las circunstancias. Por ejemplo, veamos el caso del pueblo dominicano, que no es igual al del pueblo español o al del pueblo inglés. El dominicano habla una lengua que se considera que es la española, y sin embargo no es igual a la lengua de Cuba, de Colombia, de Chile o de España; es un modalidad peculiar no solo porque tenemos formas propias de pronunciar las palabras sino además, y yo diría que sobre todo, porque las mismas palabras tienen en nuestra lengua significados diferentes a los que tienen en España o en Costa Rica. Por ejemplo, decimos: “Fulano se descalentó”, y se descalentó quiere decir que se enfrió, que es lo contrario de calentarse, y sin embargo en el habla del pueblo descalentó quiere decir que se calentó. Promedio, entre nosotros, quiere decir suma, cantidad. Una mujer dice: “Tengo un promedio de seis hijos” por decir que tiene seis hijos o la cantidad de seis hijos, y luego, a la hora de emplear correctamente la palabra promedio, no hay manera de hacerlo. Pero además de esos problemas de comunicación que tienen que ver con el aspecto lingüístico nos hallamos con uno más profundo, derivado de ese, y es que por falta de conocimiento del valor de las palabras al pueblo dominicano hay que hablarle con un lenguaje muy simple, usando, digamos, 800 o mil palabras nada más, y además hay que explicarle cada cosa de manera detallada, paciente, meticulosa.

Desde luego, estoy hablando de un método de comunicación que se aplica con un criterio clasista, pues son las capas sociales que componen eso que llamamos pueblo las que necesitan que se las hable en la forma que acabo de decir. De la mediana pequeña burguesía para arriba, especialmente si se trata de los sectores profesionales de la mediana y la alta pequeña burguesía, la situación cambia mucho y además va cambiando en términos generales de manera rápida. No hay que olvidar que la radio y la televisión están influyendo de manera constante en el lenguaje nacional por lo menos en un sentido, el de la igualación de los valores de las palabras.

Mi consejo a los compañeros es que se comuniquen con los compañeros usando las palabras más simples, y además que lo hagan explicándoles detalladamente cada problema, tratando cada problema desde todos los puntos de vista posibles, y que lo hagan con paciencia, con mucha calma, y que nunca dejen un tema a la mitad ni traten dos temas, o más, a la vez.

Usted dijo hace muy poco, en una reunión que tuvimos en el Partido, que todos los asuntos o problemas políticos deben ser vistos en desarrollo, y como eso se relaciona estrechamente con las tareas organizativas, y estamos hablando de la manera de organizar al pueblo, ¿podría explicar que significa eso de ver los problemas en proceso de desarrollo?

La política, la dirección política del pueblo debe ser obligación y trabajo nuestro, del PLD, pero la lucha diaria para resolver los problemas diarios debe ser obra del pueblo a través de los CPP.

Como no, y me alegro de que me dé la oportunidad de repetir lo que dije en la reunión a que te referiste. Efectivamente, todo problema político, científico o artístico, debe ser visto en desarrollo; es decir, debemos verlo como es y cómo va a ser en el futuro inmediato y también como va a ser más tarde e incluso como serán sus partes cuando se descomponga. Si un problema político no se ve así, en su proyección hacia el futuro, no sabremos nunca adonde nos conducirá lo que vamos a hacer, lo que estamos haciendo o lo que hacen otros, incluyendo en estos a nuestros amigos y a nuestros enemigos. Ver el problema en sus distintas fases es ejercer el análisis desde el punto de vista estratégico. El que ve así los hechos políticos lleva mucha ventaja sobre los que ven los hechos como si fueran estáticos, es decir, como si se conservaran siempre igual, lo cual es anti-dialectico. La organización es un hecho social y por tanto es dialectico, y hay que ver los planes organizativos en proceso de desarrollo; hay que preguntarse: ¿Cómo evolucionara este organismo? Por ejemplo, para evitar la burocratización de los organismos del Partido y del Estado (una burocratización que debía producirse necesariamente sobre todo en un país de tan viejo tradición burocrática como era Rusia, cosa que él sabía muy bien), Lenin creo el concepto de la revolución cultural, pero los soviéticos no lo han aplicado; quienes los aplicaron fuero los chinos, y aplicado; quienes lo aplicaron fueron los chinos, y a juzgar por esa obra, maestra del cine mundial, “La muerte de un burócrata”, también los cubanos, pues los cubanos no habrían podido hacer una película tan extraordinaria si no hubieran conocido en su extraña el problema dela burocratización.

(Y fíjate en esto que voy a decirte, así, saliéndome del tema: ahorita hable de la comunicación y de cómo hay que llevarla a cabo en nuestro país. Pues mira, ahora he estado usando las palabras burocratización y burocrática sabiendo, como se, que la mayoría de los dominicanos no saben cuál es el significado de cualquiera de los dos; y necesariamente, para que los que van a leer esta entrevista no se confundan, debo decir que esas dos palabras vienen de burocracia, y que a su vez burocracia viene de una palabra francesa que significa empleado público y también mando o gobierno de los empleados públicos, y como en los países socialistas los empleados públicos son miembros de los partidos comunistas, si se burocratiza el partido se burocratizan los empleados del gobierno y tanto los partidos como los gobiernos pasan a ser de hecho mandados por esa burocracia, y en algunos casos eso tiene malas consecuencias para el proceso revolucionario).

En el caso de la organización del pueblo fuera del Partido, esa es una tarea que debe ser vista en desarrollo; es decir, debemos plantearnos esa organización no solo como va a ser al iniciarla sino también como será dentro de cierto tiempo, digamos, un año o dos o tres, pues solo viéndola así podremos sacarle utilidad para el país y para el Partido. Lo que el Partido propuso, y por cierto está llevándose a cabo muy bien, es que esa organización se haga a base de Comités Patrióticos y Populares, y que esos Comités Patrióticos y Populares se formen con gente del pueblo, no con peledeístas, pues el plan no es formar otro PLD fuera del PLD; el plan no es tener dos PLD, uno formado por miembros del PLD y otro formado también con miembros del PLD pero que se llama Patriótico y Popular. Nada de eso. El plan es que la gente del pueblo se organice en comités suyos para hacerles frente a sus problemas, a los que les presentan cada día a los hijos del pueblo, y además que se enfrente, como pueblo, a su destino inmediato, que es el de seguir gobernado muchos años más por del Doctor Balaguer si no se reforman, la Constitución para prohibir la reelección, y el sistema electoral para impedir que las elecciones sigan siendo fraudes, como han sido las de 1966, la de 1970 y la de 1974. La política, la dirección política del pueblo debe ser obligación y trabajo nuestro, del PLD, pero la lucha diaria para resolver los problemas diarios y para lograr la reforma de la Constitución y del sistema electoral, debe ser obra del pueblo llevaba a cabo a través de los Comités Patrióticos y Populares. Si nosotros, el PLD, tuviéramos que reclamar que se recoja la basura de tal calle, que se ponga un bombillo en tal esquina, que se arregle la calle tal, acabaríamos siendo agentes de relaciones públicas del pueblo, no sus líderes, no los que deben dirigirlo políticamente hacia metas políticas serias, hacia el establecimiento de una sociedad diferente de esta. No; nuestra tarea no es estar reclamando lo que puede y debe reclamar el pueblo; nuestra tarea es mucho más importante, es una tarea histórica, y se resume en pocas palabras: es dirigir al pueblo hacia su liberación de aquellos que lo explotan y lo esclavizan y lo asesinan. ¿Entendido?

Sí, claro. Usted dice que hay que organizar el pueblo fuera del Partido porque el Partido tiene una función y el pueblo otra. Pero queda un punto por aclarar, el de la organización del Partido. ¿Va a quedarse la organización del Partido como es ahora o va a ampliarse y a evolucionar?

Mira, el Partido es un cuerpo que se desarrolla creciendo como lo hacen todos los seres vivos. Tú trabajas en un comité del Partido y sabes por tu propia experiencia que el Partido crece cada día. Es más, ahora hay solamente en el Distrito, para no dar más ejemplos, Comités Intermedios que no existían hace tres o cuatro meses. Eso es una demostración de crecimiento en cantidad o cuantitativo, pero hay también crecimiento en calidad o cualitativo, como se ve en el caso de miembros del Comité Central y hasta del Comité Político que han pasado a ser también miembros de comités de base, como la compañera Milagros de Basanta o los compañeros Rafael Alburquerque o Norge Botello; y tenemos el ejemplo al revés, el del compañero Cheche Luna, que de miembro del Comité Central y del Comité Político fue bajado, como sanción, a un comité de base, cosa que el acepto disciplinadamente. Esta entrevista que tú me haces. ¿Para qué es? ¿No es para ser publicada en VANGUARDIA del Pueblo? ¿Y que es VANGUARDIA del Pueblo? ¿No es una prueba de que el Partido crece? VANGUARDIA del Pueblo no existía hace tres meses, y hoy existe y ha creado dentro del Partido todo un aparato de distribución y venta en cien lugares distintos del país. El Partido es un hecho y su desarrollo está en marcha y además está garantizado, al menos en esta etapa, por la existencia de los Circulas de Estudio, cuyos miembros pasan a ser miembros del Partido. No hay que preocuparse por el porvenir del Partido, que mientras esté bien dirigido, es decir, mientras no engañe o confunda al pueblo, mantendrá su autoridad moral sobre él, y autoridad moral quiere decir autoridad política. Por lo que hay que preocuparse ahora es por el pueblo. Al que hay que organizar y hacerlo de tal manera que su organización lo lleve a desarrollarse políticamente, es al pueblo; y la manera natural de organización del pueblo es la formación de Comités Patrióticos y Populares. Y digo que es la manera natural porque el pueblo lo ha comprendido así, y ya está actuando, en defensa de sus intereses, dentro de Comités Patrióticos y Populares; no solamente resuelve problemas como el de enterrar un muerto, sino que se enfrenta a la corrupción en los barrios y lo hace por sí mismo y a nombre de esos comités. Solamente en la Capital ay ya más de 50 Comités Patrióticos y Populares. ¿Podría haber ese número si el pueblo fuera indiferente a este tipo de organización? ¿Verdad que no? Pues claro que no, y ten la seguridad de que no somos tú y yo los únicos que pensamos así. Voy a terminar diciéndote una cosa: De aquí a un año en el país va a haber más Comités Patrióticos y Populares que verdolaga en el campo.