Bosch: Historia de una Carta

  • 02 noviembre 1977

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 2 de noviembre de 1977
Página 4.-

Seminario es una palabra que significa reunión de pocos días para celebrar un cursillo de investigación de alguna materia, pero como en la República Dominicana cualquier zoquete les da a las palabras el significado que a él le parece, aquí se ha llevado a cabo con el nombre de seminario una reunión organizada por el PRD en la cual tomaron parte varios latinoamericanos y algunos norteamericanos que se dedicaron no a investigar sino a hacer propaganda electoral perredeístas. Uno de los norteamericanos vino al llamado seminario como representante personal de un diputado del Congreso de los Estados Unidos (no senador, como dijo algún periódico) llamado Donald Frazer, que no es una organización política a menos que en su país, donde suceden muchas cosas raras, esté dándose ahora el caso de que haya organizaciones formadas por una sola persona, si bien las hay de cuatro o cinco, como pasa con el titulado Partido Socialista de los Estados Unidos, que ni es partido ni es socialista sino un grupo muy pequeño de amigos sobrevivientes de un partido que tuvo ese nombre hace varios años y dejó de existir cuando murió su fundador. Norman Thomas. Tampoco representan a un partido los señores William Brown y Joseph Eldrich o Eldridge, que no son miembros del Congreso norteamericano como se dijo en periódicos dominicanos sino jefes de una organización privada que se llama Oficina Latinoamericana de Washington cuya actividad consiste en vender a políticos, periodistas y estudiantes información acerca de la América Latina.

Entre los norteamericanos que no tenían títulos para venir a la reunión organizada por el PRD, porque no representan a nadie, por lo menos oficialmente, estuvo Ben Stephanski, que hace más de doce años fue embajador de su país en Bolivia y después pasó a ser algo así como un ayudante personal de Edward Kennedy, el hermano menor de John F, Kennedy.

A Ben Stephanski se le ha querido presentar en Santo Domingo como un personaje muy importante de la política norteamericana, y la verdad es otra. Stephanski es amigo de algunos políticos y funcionarios de los Estados Unidos, pero no es influyente en ningún medio norteamericano. Adonde es influyente es aquí, y eso, sólo entre los líderes del PRD, y no másallá; y su influencia proviene del hecho de que el Dr. José Francisco Peña Gómez se hizo tan amigo suyo que fue a él a quien le envió una carta de la cual el Dr. Peña Gómez no ha hablado nunca.

El Dr. Peña Gómez estuvo en los Estados Unidos varios meses del año 1972 cumpliendo una misión que le había confiado la dirección del PRD y volvió a la República Dominicana al comenzar el mes de noviembre viajando con escala en San Juan de Puerto Rico, desde donde nos llamó por teléfono y empezó a hablar a gritos, en un tono de exaltación que nos preocupó mucho debido a que teníamos noticias de que el Dr. Peña Gómez iba a volver al país como agente de un plan norteamericano. Lo que nos decía el Dr. Peña Gómez en esa conversación telefónica era que Ben Stephanski lo había llamado para darle la información de que desde la Casa Blanca habían hablado con el Dr. Balaguer y le habían recomendado que no tratara de impedir la entrada de Peña Gómez en Santo Domingo y que se abstuviera de causarle la menor molestia. La alegría resonaba como un clarín de guerra en la voz de Peña Gómez cuando nos decía en esa ocasión: ” ¡Balaguer no puede impedir mi entrada; Balaguer no puede hacerme nada!”. Su euforia era la de un oligarca que se siente apoyado por todo el poder militar y económico de la gran potencia que son los Estados Unidos.

Santo Domingo—Nueva York

Los datos que acabamos de dar sirven para que el lector se haga una idea de cuáles eran los vínculos que se habían establecido entre Peña Gómez y Ben Stephanski, aunque no podamos decir a quién representaba el último cuando llamó por teléfono al primero para infundirle esa exaltada seguridad que manifestaba Peña Gómez al hablar con nosotros. Pero el vínculo existía y su existencia dio pie para que el Dr. Peña Gómez le enviara una carta a la que Peña, tan amigo de presentarse como personaje histórico, no se ha referido nunca. La carta fue escrita quizá tres días después de haber entrado Peña Gómez y nosotros en la clandestinidad y tal vez una semana antes de que Caamaño muriera en las soledades de la Cordillera Central.

Peña Gómez escribió esa carta en la casa donde se hallaba escondido y se la mandó con una persona a Jacobo Majluta, quien a su vez se la hizo llegar al jefe de la AID en la República Dominicana, un señor de apellido Robinson, y hoy se sabe que desde antes de 1970 la CIA pasó a operar en los países de la América Latina encubierta por la AID. A fin de que la carta llegara a su destino con seguridad y rapidez, Robinson ordenó que un avión comercial norteamericano que debía volar hacia Nueva York demorara su salida el tiempo necesario para que la carta llegara al aeropuerto Las Américas mientras por su parte Jacobo Majluta se comunicaba con Winston Arnaud y José Ovalle, miembros de la dirección neoyorkina del PRD, y les pedía que estuvieran en el aeropuerto Kennedy a la hora de la llegada del avión que llevaba la carta.

La dirección del PRD estaba entonces a cargo de la Comisión Permanente, un cuerpo colegiado compuesto del presidente del partido y cuatro miembros del Comité Ejecutivo Nacional, y la Comisión Permanente no sabía una palabra de lo que estaban haciendo Peña Gómez y Majluta, que habían pasado a sustituir a la dirección del Partido de manera ilegal y habían llevado su atrevimiento y su falta de hombría al punto que van a ver dentro de poco los lectores de este artículo.

Winston Arnaud y José Ovalle, a quienes Majluta les enviaba la carta de Peña Gómez para que ellos a su vez se la hicieran llegar inmediatamente a Ben Stephanski, eran, a esas alturas, dos agentes de Peña Gómez organizados por él en célula secreta, y su misión era dirigir desde Nueva York la lucha contra la Comisión Permanente que debían llevar adelante también en el país tan pronto pudieran venir. Sin embargo lo que decía la carta que debían hacer llegar a Washington era algo tan grave que Arnaud y Ovalle no se atrevieron a cargar ellos solos con la responsabilidad de darle curso y convocaron a los miembros de la dirección perredeista en Nueva York para que decidieran lo que debía hacerse.

Lo que decía La Carta

Al llegar a este punto debemos pasar a explicar algo que el lector no sabe ni puede sospechar, y es que con la excepción de Winston Arnaud y José Ovalle en Nueva York, y de Jacobo Majluta en Santo Domingo, nadie más de los que estaban en puestos de dirección del PRD conocía los planes en qué se hallaba comprometido Peña Gómez, y por tanto, no había en Nueva York, como no la había en Santo Domingo, otra persona a nivel de dirigente que estuviera enterada de que Majluta y Peña Gómez habían pasado a usurpar la autoridad que sólo podía ejercer en el PRD la Comisión Permanente. Sabiendo eso es fácil darse cuenta de lo que vamos a decir-

Como la mayoría de los que dirigían el PRD en Nueva York ignoraban en qué actividades ocultas estaban Peña Gómez y Majluta, creyeron que una carta tan comprometedora como la que les presentaron Winston Arnaud y José Ovalle no podía escribirse, y mucho menos despacharse, sin la aprobación de la Comisión Permanente, y aunque esa mayoría se escandalizó con lo que decía la carta, los que formaban esa mayoría dieron su voto favorable para que fuera enviada a Ben Stephanski y aprobaron también la designación de una comisión para que la llevara a Washington. Quien encabezó la comisión fue el Dr. Juan López, un abogado de San Juan de la Maguana que para esa fecha (principios de febrero de 1973) tenía varios meses viviendo en Nueva York.

La creencia que tenían Jaime Vargas, Miguel Andújar, Cosme Pérez y Pablo Reyes de que la Comisión Permanente había autorizado el envío de la carta que le escribió Peña Gómez a Ben Stephanski hizo posible que ninguno de los cuatro (todos pasaron al PLD cuando nos separamos del PRD) se refiriera nunca a esa carta y mucho menos a lo que se decía en ella, porque no hubiera sido raro que uno de ellos mencionara la carta sin repetir sus términos o que hablara de sus términos sin dar detalles de la forma en que la carta había llegado a su conocimiento. Fue de manera muy casual que en su último viaje a Santo Domingo el compañero Jaime Vargas, secretario general del Comité Seccional del PLD en Nueva York, mencionó esa carta y despertó, al mencionarla, nuestras sospechas a tal punto que pasamos a hacerle preguntas hasta que-el episodio quedó aclarado de la a la zeta en todo lo que se relacionaba con la llegada de la carta a Nueva York y su envío a Washington. Sólo nos faltaba conocer también todos los detalles relacionados con la carta aquí, en tierra dominicana, y necesitamos varios meses para recogerlos y comprobar que eran verdaderos. Un golpe de buena suerte quiso que tuviéramos la información completa sobre la carta en ocasión de la llegada a Santo Domingo de Ben Stephanski, que vino a tomar parte en el llamado Seminario de la Socialdemocracia Latinoamericana.

¿Pero qué decía la carta del Dr. José Francisco Peña Gómez al ex—embajador norteamericano en Bolivia?

Lo que decía era que quien estaba en las montañas de la Cordillera Central de nuestro país era el coronel Francisco Alberto Caamaño y que Peña Gómez tenía las pruebas de ello. Y efectivamente, era Francisco Alberto Caamaño, como lo demostró su muerte, ocurrida una semana después de haber llegado a Washington la comisión que le llevó esa carta a Ben Stephanski.