Bosch: Los Métodos de Trabajo del PLD

  • 14 diciembre 1977

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 14 de diciembre de 1977
Página 4.-

En los días 26 y 27 de noviembre de este año el PLD celebró un cursillo dedicado a los com­pañeros activistas en el cual estuvieron presen­tes cuadros y líderes municipales e intermedios, y en ese cursillo nos tocó hablar acerca de las bases teóricas en que descansan los métodos de trabajo del Partido. Ese tema había sido tratado por nosotros originalmente en la Conferencia Salvador Allende (10 y 11 de mayo de 1974), pero en aquella ocasión hablamos de teoría sin que ésta fuera el resultado de una actividad prác­tica determinada y ahora teníamos que hablar de aquella teoría después de haber sido comproba­da en tres años y medio de aplicación de varios planes de trabajo, ninguno de los cuales había sido ni siquiera imaginado cuando llevamos a ca­bo la Conferencia Salvador Allende. (De paso debemos decir que aunque la fundación formal del PLD tuvo efecto el 15 de diciembre de 1973, su fundación real, desde el punto de vista del sal­to ideológico y orgánico que le siguió, debe con­tarse a partir de los dos días que duró esa Confe­rencia, en la cual se elaboró lo que podemos llamar con toda propiedad la sustancia vital del PLD).

PLANES Y METODOS

Los planes de trabajo empezaron a surgir en el Partido como resultado de la Conferencia Salva­dor Allende, en la cual se adoptaron las bases teóricas para elaborar los métodos de trabajo del Partido.

Los planes son proyectos que sólo pueden eje­cutarse si se siguen métodos correctos para con­vertirlos en hechos o acciones, de manera que el plan viene a ser la suma de un proyecto (o idea) y del método para llevarlo a cabo. Por ejemplo, la idea de volar apareció en la mente humana hace varios siglos, pero vino a ser a principios del actual cuando se inventaron los métodos apro­piados para volar con cierto grado de seguridad, y esos métodos fueron mejorados poco a poco hasta llegar en estos momentos a tal punto que varios millones de personas vuelan todos los años con una proporción de accidentes mortales tan baja que es enormemente inferior al número de muertes provocadas por accidentes de automóvi­les.

En el caso de la aviación como en todos los que se relacionan con actividades industriales, los mé­todos de trabajo se crean a partir de las bases cien­tíficas que se forman con la acumulación de los conocimientos de la naturaleza que vienen ha­ciéndose desde hace siglos, pero en el caso de un partido político los métodos de trabajo se crean partiendo de las bases teóricas que nos propor­cionan las ciencias sociales, o sea, las que se em­plean en el estudio de las sociedades. Cuando se elige un metal para fabricar la parte externa o de afuera de un avión se conocen de antemano, me­diante experimentos hechos en laboratorios es­pecializados, las condiciones de resistencia al ca­lor y a la fuerza de los vientos que tiene ese metal, pero cuando se echan las bases teóricas que deben seguir los métodos de trabajo de un partido político no disponemos de laboratorios que nos aseguren que tal o cual parte de un mé­todo va a dar el resultado que esperamos de él, y tenemos que esperar lo que nos diga la realidad cuando ese método sea puesto en práctica, es decir, cuando la idea abstracta en que se basó ese método sea aprobada por el resultado que dé.

¿Pero qué es un método?

Es el conjunto de pasos que deben darse o de medidas que deben ser tomadas en el proceso de ejecución de un plan.

¿Por qué hablamos de métodos de trabajo?

Porque con esas palabras nos referimos a los métodos que usamos en la realización o ejecu­ción de cada plan de los muchos que el Partido pone en práctica en el seno del pueblo. Por ejem­plo, el Partido lleva a cabo Esfuerzos Concentra­dos o Tertulias de Vanguardia, y los primeros se ejecutan siguiendo un método y las segundas si­guiendo otro que no se parece en nada al de los Esfuerzos Concentrados como no se parece ni puede parecerse el método que se sigue al hacer un zapato con el que se pone en práctica al coci­nar un sancocho. Como sucede en la vida, en el Partido cada cosa se hace con el método que le corresponde. ¿Y qué importancia tiene para el Partido que sus hombres y mujeres sigan un mis­mo método al hacer un Esfuerzo Concentrado?

Tiene una importancia capital desde muchos puntos de vista, y para entenderlo así hay que saber que los métodos de trabajo son indispensa­bles cuando se quiere alcanzar metas, y el Parti­do vive poniéndose a sí mismo metas. Las metas no pueden lograrse si no se aplican métodos que permitan alcanzarlas, y la relación entre meta y método es tan estrecha que la palabra método significaba en su origen “vía o medio o manera de llegar a una meta”.

MISTICA Y DISCIPLINA

Pero además de eso, sin métodos de trabajo (conocidos y aplicados de manera concienzuda y detallada por cada uno de sus miembros) no po­dría haber PLD porque el PLD es un partido de organismos, no de individuos, y un organismo existe y funciona sólo si aquéllos que lo compo­nen se mantienen unidos en todas las circunstan­cias, ¿y cómo podrían funcionar bien los or­ganismos del Partido si cada una de las personas que los componen hicieran las cosas según su cuenta y manera?. Imaginémonos por un mo­mento lo que le sucedería a un automóvil en el que una de las ruedas delanteras decidiera correr hacia atrás en vez de hacerlo hacia adelante y la otra decidiera rodar de lado en vez de hacerlo en línea recta.

En un partido populista, tipo PRD o Refor­mista, cada quien podrá hacer las cosas como le dé su real gana porque los partidos populistas están compuestos de personas; son agrupaciones de in­dividuos; agrupaciones a las que cada individuo va a buscar, en primer lugar lo que le convenga a él, y eso se explica porque esos partidos reflejan en el terreno político el tipo de sociedad en que vivimos, o sea, la sociedad capitalista en la cual la función del hombre es buscar y conseguir be­neficios para él, y si en esa tarea deja algo para otros, santo y bueno, pero si no lo deja, nadie lo considerará un malvado porque su obligación consigo mismo, y además con su familiares ga­nar mucho dinero, y si para lograr eso tiene que llevarse por delante a quien sea o tiene que come­ter inmoralidades como la de hacer contrabando para no pagar los impuestos de aduanas, sus ami­gos y el medio social en que se mueve lo verán como cosa natural. En la sociedad capitalista el hombre está autorizado a luchar contra la socie­dad y sólo se le castiga si traspasa ciertos límites, y en los partidos populistas, que son el reflejo de esa sociedad, cada miembro está autorizado, pa­ra conquistar una posición, a luchar contra todos los demás.

Por otra parte, si en un partido como el PLD se les consintiera a los compañeros hacer las co­sas como le diera la gana a cada uno; o digamos mejor, si se le permitiera a cada quien inventar un método de trabajo personal para cada tarea del Partido, se pondrían en peligro de muerte la disciplina y la mística del peledísmo, porque cuando se trata de un partido de organismos, y no de individuos, como es el nuestro, hay entre las dos una relación tan estrecha que no podría haber disciplina donde faltara la mística, pero tampoco podría haber mística donde faltara la disciplina, y nadie puede imponer la disciplina allí donde trabajando en una misma tarea cada quien la lleva a cabo como le parece, no como debe hacerse.

LA UNIDAD

El método de trabajo es el alma misma de la disciplina, y la disciplina genera la unidad, pero para mantener la unidad viva no podemos con­fiar únicamente en la ejecución de los métodos de trabajo; hay que alimentar sin tregua la místi­ca de la organización. Esa es una enseñanza que hallamos en la historia de dos actividades muy viejas: la militar y la religiosa. Los ejércitos y las organizaciones religiosas se mantienen unidos gracias a su disciplina y a su mística; y en los unos y en las otras se han aplicado tradicional- mente métodos iguales para los soldados de to­dos los países y métodos iguales o muy pareci­dos para los sacerdotes y los fieles de todas las religiones. Cuando a un soldado romano se le daba una orden similar a la que se le da a un soldado francés (por ejemplo, la de comenzar la marcha), aquél la cumplía hace dos mil años con tanta precisión como la cumple éste hoy; y cuan­do un sacerdote del culto griego celebraba un rito ante uno de sus dioses lo hacía con el mismo ritmo y el mismo aparato con que un sacerdote de la India celebra el suyo ante Visnú. Hay, pues, un lazo de unión entre la disciplina y la mística, y ese lazo es el método de trabajo; y como del papel que juegan la disciplina y la mística depen­de la unidad, nos vemos forzados a admitir que para mantener la unidad del Partido, lo que equi­vale a decir su vida, tenemos que dedicarle mu­cha atención y mucha energía a los métodos de trabajo.

Los que dirigimos el PLD lo sabemos porque en los sitios donde los métodos de trabajo no fueron seguidos del pe al pa no ha sido posible desarrollar el Partido; donde no se logró inculcar desde el primer momento el respeto a los méto­dos hubo que hacer esfuerzos para enderezar el rumbo perdido, y allí donde el rumbo se ende­rezó el Partido se fortaleció tanto en el orden orgánico como en el ideológico.

Un buen ejemplo del primer caso es Baní. En el municipio de Baní no se respetaron los métodos de trabajo y el Partido no avanzó ni una pulgada; en cambio en San José de Ocoa, que se halla en la misma provincia, ha sucedido lo contrario. Co­mo ejemplo del segundo caso está Santiago. En marzo de 1976 hubo que separar del Partido a 36 circulistas de Santiago. En esa ocasión el PCD (Partido Comunista Dominicano) dedicó más de dos páginas y media de su revista Impacto a demostrar que lo que sucedía en Santiago era una crisis mortal del PLD, la cual a su vez era la crisis definitiva del “Boschismo”. Pero resulta que del número de VANGUARDIA correspondiente al final de 1976 Santiago vendió 1.981 ejempla­res y del número correspondiente al 30 de no­viembre de este año vendió 3 mil 726, de manera que le faltaron sólo 236 para llegar al doble en once meses. Qué crisis, ¿eh?