Bosch: Los Métodos de Trabajo

  • 12 octubre 1977

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 12 de octubre de 1977
Página 4.-

En un partido como el PLD cada tarea se lleva a cabo siguiendo un método de trabajo y todos los métodos de trabajo obedecen a un principio teórico.

En un artículo publicado en VANGUARDIA estuvimos explicando que la palabra método quiere decir la forma o manera que se sigue para hacer algo; y como todo aquél que hace algo se ha propuesto alcanzar una meta, debemos dar por un hecho que los que hacen algo siguiendo un método de trabajo se proponen llegar a una meta; pero es bueno aclarar que no todas las metas son iguales y ni siquiera parecidas, y que si las metas son diferentes también lo son los métodos de trabajo.

Por ejemplo, las metas que persiguen los industriales, los comerciantes y los banqueros es obtener beneficios en todo lo que hacen, y si queremos decirlo de manera más clara afirmamos que lo que buscan es ganar dinero. A simple vista puede parecer que los dueños de la Coca-Cola persiguen la meta de hacer un refresco de buena calidad, que le guste a la gente; por lo menos, eso es lo que asegura la publicidad de la Coca-Cola cuando quiere convencernos de que la suya es una bebida estimulante y de buen sabor. Pero lo cierto es que lo que persiguen los dueños de la Coca-Cola es convencer al público de que compre su refresco, porque si éste no se vende no les dejará beneficios a sus dueños, y lo que les interesa a ellos son los beneficios. Así pues, si la Coca-Cola aplica en la producción de la bebida que lleva su marca determinados métodos de trabajo que le permiten hacer un artículo de buena calidad, la verdad es que sus fines no son alcanzar la calidad. En ese caso la calidad es un medio, no un fin. El fin es ganar dinero; y algo parecido podemos decir de los fabricantes de automóviles, de productos de belleza, de las compañías aéreas, de los dueños de restaurantes y cabarets, y en resumen, de todas las actividades propias del sistema capitalista.

Si nos atenemos a sus funciones, los métodos de trabajo de los partidos políticos no deberían parecerse a los de una firma industrial o comercial porque los de una firma industrial o comercial están dirigidos a un fin y los de un partido político a otro. Pero sucede que la mayoría de los partidos de los países capitalistas son parte muy importante del sistema en que viven tales países, y por esa razón el fin que persiguen es mantener funcionando el sistema, si bien en los países más desarrollados los pueblos no se dan cuenta de eso porque las actividades de esos partidos son altamente especializadas y en apariencia no tienen ninguna ciase de relación con los negocios, con los bancos, con las industrias, con el comercio. Para apreciar en su verdadera magnitud el papel de distribuidores de la riqueza nacional entre unos pocos, y en perjuicio de la gran mayoría, que cumplen los partidos políticos en los países del sistema capitalista hay que estudiar su funcionamiento y por tanto sus métodos de trabajo en los países pobres o dependientes, no en los altamente desarrollados; hay que estudiarlos en la República Dominicana o en Venezuela, en Costa Rica o en México, -no en Inglaterra, Francia o Alemania.

En el Sistema Capitalista

En la República Dominicana, Venezuela, Costa Rica o México, la distribución de la riqueza nacional se hace con métodos primitivos, con métodos que corresponden a los tiempos de la acumulación originaria, y entre esos métodos el más usado es el de la apropiación de los fondos del pueblo administrados por el Estado, bien sea cogiéndoselos de manera descarada, bien sea cobrando comisiones por hacer tal o cual gestión en la que va envuelto un beneficio determinado para un tercero. Eso es lo que los pueblos califican de corrupción sin darse cuenta de que la corrupción es un método de trabajo político que corresponde a los partidos del sistema, tal como es aquí el Reformista y como sería el PRD si llegara al poder y tal como son en Venezuela el Copei y Acción Democrática.

Ahora bien, en Inglaterra se aplican otros métodos. Si un político inglés fuera sorprendido cogiéndose fondos del Estado o de un municipio o cobrando comisiones por haber hecho una gestión para que se le pagara una deuda del Estado o de un municipio a una tercera persona, ese político iría a la cárcel; y en general iría a la cárcel cualquier funcionario público aunque no fuera político; por ejemplo, si se tratara de un juez o de un embajador; e iría a la cárcel no por razones de moralidad pública, como creen la inmensa mayoría, o mejor dicho la casi totalidad de los ingleses (y en el caso de Francia o de Alemania o de Italia y España, para citar sólo cuatro países, la casi totalidad de los franceses, los alemanes, los italianos y los españoles), sino por haber violado un principio fundamental del sistema que es el de la división del trabajo; y según ese principio, en la sociedad capitalista hay libertad de empresa, que equivale a libertad para hacer negocios, pero sólo para los que se dedican a hacer negocios de cualquier tipo con tal de que no sean tan inmorales como el tráfico de drogas o como la prostitución, porque si ésos y algún otro parecido se ejercieran dé manera pública y notoria acabarían desacreditando todo el sistema.

El método que habitualmente se sigue (por ejemplo, en los Estados Unidos) para perseguir con todo el peso represivo del Estado a los que hacen negocios sin que formen parte del reducido grupo que está autorizado para hacerlos, es el de aplicarles las leyes que penan a los que no pagan impuestos sobre los beneficios, y el que se usa para determinar quiénes pueden hacer negocios es el de la declaración de patentes o la inscripción en departamentos oficiales especializados para eso, como la Superintendencia de Bancos en el caso de los bancos o la Dirección de Industrias en el caso de las industrias.

Naturalmente (y queremos recordar que estamos hablando de países capitalistas desarrollados) que a cambio de que no se sientan discriminados aquéllos que en la división social del trabajo han elegido la actividad política, la sociedad les reserva honores, posiciones, títulos, y a los de menos categoría, como son los empleados públicos, les proporciona estabilidad en su trabajo y pensiones para la vejez; y eso los consuela de la prohibición virtual, que se les aplica sin una debilidad, de hacerse millonarios o siquiera ricos usando para ello la posición pública que han alcanzado gracias a su actividad política.

Métodos Torpes

¿Pero cómo se relacionan con los negocios, los bancos, las industrias y el comercio los partidos políticos de los países capitalistas desarrollados? ¿Cuáles son sus métodos de trabajo y de qué manera funcionan para que los pueblos no alcancen a darse cuenta de su verdadero papel?

Se relacionan con los negocios sólo a nivel de los poderes del Estado, nunca a nivel de los partidos, aunque en el caso de los Estados Unidos se sabe que los partidos y las empresas se vinculan económicamente porque las últimas han estado financiando las campañas electorales partidistas durante más de un siglo; y natural-mente, como los poderes del Estado son administrados por gobiernos que eligen los partidos, de hecho son los jefes de los partidos, cuando ocupan posiciones de gobierno, los que mantienen la relación con las empresas. Esa relación es siempre de servicio de parte del gobierno en favor de la empresa y nunca al revés, pero de eso no se habla nunca, y en cambio; cuando una empresa le dona algo al gobierno o le ayuda a resolver un problema, se hace la debida publicidad para que ese servicio aparezca a los ojos del pueblo como una demostración de generosidad digna de encomios. A veces ni siquiera hay necesidad de que la empresa haga algo en beneficio del Estado o del gobierno que administra al Estado. Por ejemplo, cuando la Fundación Rockefeller llevó a cabo, hace tal vez medio siglo, una campaña médica para eliminar una enfermedad altamente peligrosa que azotaba regiones de África (la llamada enfermedad del sueño), los pueblos del ; mundo que aplaudieron a la Fundación Rockefeller no se daban cuenta de tres cosas: la primera, que el dinero que gastaba la Fundación en esa campaña era en realidad dinero del Estado norteamericano porque ese dinero procedía de los impuestos que las empresas; Rockefeller dejaban de pagar bajo el pretexto de que lo empleaban en obras de caridad o del bien general; la segunda, que al exterminar la enfermedad del sueño en África la Fundación facilitaba la explotación de las riquezas de ese continente por parte de los grandes capitalistas de los Estados Unidos, entre los cuales estaban en lugar destacado los Rockefeller; y la tercera, que la dedicación de la Fundación a una tarea benéfica de alcance mundial, como era ésa, proyectaba en todas partes una imagen altamente beneficiosa no sólo para los negocios de la familia Rockefeller sino también para los Estados Unidos y su gobierno, y traducida en dólares, esa imagen valía muchísimos millones.

Como se ve, los métodos de trabajo de los partidos políticos que le dan apoyo al sistema capitalista son muy sutiles cuando esos partidos operan en países desarrollados; son tan sutiles que muy pocas personas se dan cuenta de la existencia de esos métodos y de su manera de funcionar. Pero cuando se trata de países del mismo sistema que no están desarrollados, los partidos usan métodos torpes, a veces groseros y en ocasiones criminales. Por ejemplo, dentro del partido que ha retenido el gobierno mexicano durante más de cuarenta años (el PRI o Partido Revolucionario Institucional, organizado por el general Lázaro Cárdenas), han sido frecuentes los asesinatos de líderes cometidos por competidores priistas, sobre todo en lugares distantes de Ciudad México; y no digamos nada de la lucha de un partido contra un rival, de la persecución a que son sometidos los partidarios de aquél que amenaza quitarle a éste el dominio del gobierno; de los fraudes electorales en que algunos son tan duchos.

Desde luego, para estar en capacidad de llevar a cabo la persecución al adversario o el fraude electoral así como de ejercer a nivel del Estado la corrupción como ésta se conoce en nuestros países, hay que mantener en la organización de los partidos unos métodos de trabajo que permitan y estimulen eses males; y de eso hablaremos otro día.