Bosch: Los Problemas de la UASD (2)

  • 18 mayo 1977

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 18 de mayo de 1977
Página 4.-

La diversidad de posiciones de profesores, estudiantes, empleados y trabajadores de la UASD, reclama de nosotros una atención cuidadosa a cada caso particular para que podamos hacer una apreciación general que sea justa. No podemos decir que la UASD es esto o aquello si no hemos estudiado antes al detalle los factores que la UASD tiene en su seno. Por muy parecidas que sean las posiciones y las personas que las adoptan, hay que darles a cada posición y a cada persona el tratamiento que les corresponde. No podemos tratarlas a todas como si todas fueran iguales, porque no lo son. Todos los problemas políticos tienen que ser desmenuzados cuidadosamente, deben ser desmontados pieza a pieza para facilitar su estudio, su análisis, su medición; y sólo actuando así llegaremos a conclusiones correctas.

Por ejemplo, el día 25 de febrero (1976), en el acto del FEL* celebrado en la Casa Nacional decíamos que el FEL de los liceos tiene una tarea que ejecutar diferente a la que debe llevar a cabo el FEL de la UASD, porque aunque los problemas de unos y otros parezcan iguales porque se trata de problemas de estudiantes, son problemas de estudiantes que se hallan en niveles diferentes y por tanto sus problemas no son los mismos debido a que los problemas, igual que los estudiantes, tienen niveles distintos. En esa ocasión decíamos que para tratar la enfermedad de la garganta de un niño buscamos un pediatra, que es un médico especializado en curar niños, y para tratar la enfermedad de la garganta de un adulto, que es probablemente la misma enfermedad de la garganta que sufre un niño, buscamos a un médico general o a un otorrinolaringólogo, no a un pediatra, porque aun tratándose del mismo mal, ese mal se comporta en un niño de tres o de cuatro años en forma diferente de como lo hace en una persona adulta. La misma enfermedad puede tener consecuencias distintas en un hombre y en un niño, y eso es un principio que debemos seguir en el tratamiento de los asuntos políticos. Por ejemplo, al estudiar la lucha de clases en Francia de 1848 a 1850, Marx desmenuzó detalladamente el papel de todos los sectores capitalistas franceses, desde los banqueros hasta la pequeña burguesía, y analizó la manera de comportarse de cada uno de esos sectores; no se limitó, como lo hubiera hecho un furibundo estudiante marxista de la UASD, a hablar de la burguesía añadiéndole ese rabito de “liberal”, palabreja de la cual no pueden olvidarse nuestros insignes ideólogos de la revolución proletaria. . . hecha por pequeños burgueses que en su gran mayoría ni siquiera se han acercado en su, vida a una fábrica.

La UASD y la Pequeña Burguesía

En la misma ocasión en que les decíamos eso a los delegados del FEL de los liceos y del FEL de la UASD decíamos:

“A fin de aclarar conceptos y aclarar ideas, tenemos que empezar preguntándonos: ¿Son los estudiantes una fuerza revolucionaria? Y decíamos que no lo eran porque estábamos hablando de la revolución socialista, no de la revolución burguesa, que es la que ha venido haciendo la pequeña burguesía desde los tiempos de la Revolución Francesa hasta los movimientos estudiantiles de Corea del Sur y de Tailandia.

No es verdad que por el hecho de ser estudiantes los universitarios y los liceístas sean fuerzas revolucionarias. Si es por razones de clase, no les toca a ellos la tarea histórica de transformar la sociedad actual, aunque sí tienen el deber de ayudar a que esa transformación se lleve a efecto. Es verdad que los estudiantes son jóvenes, pero sucede que aunque aquí hay gente que escribe dividendo a la población, para fines políticos, entre viejos y jóvenes, así como hay líderes que para los mismos fines dividen a las personas entre sus amigos y los que no lo son, lo cierto es que en el orden político lo que precipita la transformación de las sociedades, es decir, el motor que pone a andar la historia no es la juventud ni son los amigos; es la lucha de clases, y la juventud no es una clase como no lo es la vejez ni lo son los amigos personales. Y si es cierto que en nuestro país, durante muchos años la lucha de clases se produjo entre capas diferentes de la pequeña burguesía, también es cierto que por eso mismo, porque no era una lucha de clases entre dos clases realmente opuestas, esa lucha no con-dujo el país a ninguna parte, no lo sacó del pantano de unas guerras civiles que tenían explicación sociológica pero carecían de sentido histórico, o para decirlo con más propiedad, no podían conducirnos a ninguna salida histórica.

*FEL: Siglas de la Fuerza Estudiantil de Liberación, organismo de los estudiantes peledeístas de la UASD, que fue disuelto en marzo de 1976.

El pequeño burgués se distingue del burgués propiamente dicho en que tiene medios de producción propios, pero limitados, y si explota trabajo ajeno es también limitado. Por ejemplo, en el caso de la pequeña burguesía universitaria hallamos que un dentista que es profesor de la UASD es generalmente (pero no siempre) un alto pequeño burgués que tiene medios de producción y cuando explota trabajo ajeno no pasa de ser el de una persona, generalmente una secretaria.

¿Cuáles son los medios de producción de un dentista?

En primer lugar, sus conocimientos odontológicos, que adquirió tras varios años de estudios durante los cuales tuvo que mantenerse o lo mantuvieron sus padres, lo cual significó una in-versión de capital; después, su gabinete o consultorio con su instrumental y casi siempre un automóvil que necesita para su trabajo; luego, la clientela que va formando, que se hace tratar la boca sólo por él, y esa clientela tiene en términos económicos un valor equis, y por último su trabajo personal

Esa es la descripción de un profesor universitario alto pequeño burgués, y como él puede haber ingenieros, arquitectos, químicos, médicos; pero eso no significa que todos los profesionales que dan clases en la UASD alcancen ese nivel. Hay un número importante de ellos que son medianos pequeños burgueses porque siendo profesionales de la enseñanza no tienen más medios de producción que sus conocimientos y su trabajo personal. En muchísimos casos sus bienes de producción son una maquinilla de escribir y algunos libros, y nada más. Pero tienen varios años enseñando, en la materia que enseñan no abundan los profesores y eso determina que tengan a su cargo más horas de trabajo que profesores de otras materias y por tanto sus entradas mensuales son de algunos cientos de pesos. Hay profesionales de la enseñanza que no sacan de la UASD más de 200 pesos mensuales y para redondear entradas que los coloquen en el nivel de los bajos pequeños burgueses tienen que trabajar mismo tiempo que lo hacen en la UASD.

Los Estudiantes

Ese es el caso de los profesores, porque en el en otro, y a veces también en otros lugares al de los estudiantes tal vez haya algunos centenares que son miembros de la alta pequeña burguesía; tal vez haya un millar que lo sean de la mediana y cinco o seis mil que lo sean de la baja. Pero la gran mayoría, casi seguramente más de la mitad, pertenecen a la baja pequeña burguesía pobre y a la baja muy pobre.

¿De dónde sacamos esas dos calificaciones que figuran en el último lugar de la pequeña burguesía? ¿Qué nos lleva a considerar que tenemos en nuestro país dos capas de la baja pequeña burguesía que hasta ahora no han sido clasificadas por los sociólogos?

Las sacamos de la realidad social dominicana, en la cual existen, como existen en la generalidad de los países latinoamericanos y en todos los que se hallan en el grupo de tos capitalistas dependientes. Los miembros de ambas capas tienen medios de producción muy limitados. Todos conocemos el caso de dueños de carretillas que les han costado 12 ó 15 pesos, que además disponen de 8 ó 10 pesos que emplean como capital de trabajo dedicándolos a comprar plátanos; y con sus carretillas y sus plátanos recorren la ciudad vendiendo plátanos para obtener un beneficio de 2, de 3 y hasta de 4 pesos al día. Esos son bajos pequeños burgueses pobres que cuentan con un capital de trabajo no mayor de 10 pesos, con un instrumento de trabajo que no vale más de 15 pesos y con su propio trabajo. En su mismo nivel podemos poner a los paleteros, a los billeteros; y en un nivel más bajo, esto es, en el de los bajos pequeños burgueses muy pobres, a los que salen a la calle a vender guineos con dos racimos de esa fruta colgados de un palito que llevan al hombro porque no tienen ni con qué hacer o adquirir una carretilla; a los limpiabotas, cuyo instrumento de trabajo es una cajita que pueden hacer ellos mismos con pedazos de tablas recogidos aquí y allá y cuyos materiales de trabajo (el líquido y los betunes) no les cuestan ni 5 pesos y les duran un mes y más de un mes; a las familias que levantan un ranchito de cartones en terreno ajeno o del Ayuntamiento y alquilan parte de ese rancho por 8 ó 10 pesos mensuales y esos 8 ó 10 pesos vienen a ser sus únicas entradas en un mes.

La mayoría de nuestros estudiantes, tanto en las escuelas públicas como en la UASD, son hijos de bajos pequeños burgueses y de bajos pequeños burgueses pobres y muy pobres. Muy pocos son hijos de obreros y hay un número no determinado (porque en la República Dominicana ni siquiera se dispone de estadísticas sobre las cuales puedan hacerse afirmaciones) que son hijos de empleados públicos civiles y militares.

Ahora bien, si los profesores y las autoridades de la UASD pertenecen a la pequeña burguesía en los tres niveles más altos y los estudiantes son también pequeños burgueses aunque la mayoría procede de los niveles más bajos, eso significa que desde el punto de vista sociológico la UASD es un frente de pequeños burgueses, y su condición de frente de pequeños burgueses le impide ser un frente unido salvo en los casos en que se hallen perjudicadas o bajo amenaza de perjuicio todas las capas de la pequeña burguesía que conviven en la UASD; y por su incapacidad para unirse, que le viene de su condición social, de cada cien veces en que necesite actuar unida, la masa universitaria, contando en ella a profesores, empleados y estudiantes, actuará desunida noventinueve veces.