Bosch: El PLD y las Elecciones

  • 20 abril 1977

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 20 de abril de 1977
Página 4.-

La participación del PLD en las elecciones de 1978 va a exigir de todos los militantes peledeístas mucho trabajo y mucha seriedad en el cumplimiento de las tareas que nos irán saliendo al paso. En lo que toca a la seriedad no tenemos la menor preocupación porque conocemos la moral de nuestros compañeros, pero nos inquieta la enorme cantidad de trabajo que nos espera y nos adelantamos a tratar ese punto porque nos parece que al revés de lo que dice el refrán (que no por mucho madrugar amanece más temprano), cuando se está ante una tarea larga y complicada, es mejor madrugar lo más que se pueda y acostarse sólo cuando ya no quedan fuerzas para seguir de pie.

En el caso de cualquiera de los partidos que conoce el país tomar parte en unas elecciones es una fiesta y a la vez un negocio: si el partido pierde las elecciones sus líderes ganan con las exoneraciones de automóviles y de equipos sonoros y sobre todo los candidatos salen de la derrota con el prestigio de haber sido candidatos, que para muchos es una especie de condecoración, y algunos salen con su buen dinerito que “sobró” del que fue recogido para la campaña entre los amigos y a veces también entre los enemigos; y si las elecciones se ganan, el billete salió con el gordo de la Navidad, ¡pero qué gordo, señores! . Nosotros conocemos uno que consiguió un premio de 12 millones de pesos y conocemos muchos que están aspirando a superar esa marca.

Para los hombres y las mujeres del PLD, la participación de su partido en unas elecciones significa muchos sacrificios y, como dijimos, mucha seriedad. Tienen que ser serios porque no pueden dejarse confundir por las apariencias de las cosas y mucho menos por sus propios deseos. Los peledeístas deben saber a conciencia que van a tomar parte en un proceso electoral que no desembocará en verdaderas elecciones si no en una farsa, y por esa razón no pueden permitirse el lujo de entusiasmarse con la ilusión de que tal vez el Partido o uno de sus candidatos va a salir triunfante. En las elecciones de 1974 el matadero funcionó en tal forma que no hubo que esperar el día 16 de mayo: el 14 el PRD abandonó la lucha, y a esta altura todavía los perredeístas no se han dado cuenta de que ese abandono obedeció al funcionamiento del matadero electoral.

Los peledeístas, que tenemos desarrollo político suficiente para encarar la verdad por dura que sea, no podemos permitir que de nosotros se adueñen esperanzas locas, y en medio del torbellino que desatan las pasiones electorales en todos los que esperan resolver mediante las elecciones sus problemas personales, debemos limitarnos, sólo y nada más, a hacer todo aquello que convenga al Partido, y hacerlo bien, con responsabilidad, aplicando cuidadosamente los métodos de trabajo del Partido; a hacer lo que nos toque hacer con el mismo amor generoso con que una madre cuida al hijo enfermo, porque para todos nosotros el Partido debe ser a la vez el hijo, el padre, la madre y el hermano.

Lo que nos Espera

Todo el mundo sabe que falta mucho tiempo para que se abra la campaña electoral, y sin embargo ya nosotros empezamos a cumplir, dentro de los límites del Partido, las tareas que se relacionan de manera directa e indirecta con las elecciones, y en este momento tenemos por delante algunas de ellas muy importantes.

Entre las que hemos llevado a cabo hasta ahora están el Congreso Efraín Calderón Fernández y todas las actividades que se relacionaron con él, como por ejemplo, las votaciones de los organismos de base e intermedios, la recaudación de fondos para atender a los gastos del Congreso, los viajes de los secretarios generales o representantes de los comités que votaron (entre los cuales los hubo que procedían de lugares distantes del país, de los Estados Unidos y de Puerto Rico), la preparación de la Casa Nacional para la celebración del Congreso. Como un producto inmediato del acto surgió ¡a necesidad de formar el Comité de Actos de Partido, que tuvo a su cargo la organización del Congreso y va a tener mucha actividad desde ahora hasta el día de las elecciones nacionales.

Eso fue lo que se hizo, pero lo que nos espera es muchísimo más. Por de pronto, desde ahora debemos comenzar a darnos cuenta de que si el Partido va a las elecciones generales no podrá, sin embargo, llevar candidatos a senadores y diputados en todas las provincias porque hay algunas de ellas, como Independencia y Samaná, donde no hay organismos de base peledeístas, pues donde no hay organismos de base no hay miembros del Partido, y sólo los miembros del Partido pueden ser candidatos nuestros a senado-res, diputados, síndicos y regidores o suplentes para todos los candidatos a esos cargos.

Pudiera suceder que en algún que otro lugar haya organismos de base del Partido y no los haya, sin embargo, en el número moralmente necesario para elegir candidatos a senadores y diputados y candidatos a suplentes de candidatos; y hablamos del número moralmente necesario porque no podría haber explicación satisfactoria para que en una provincia donde haya, digamos, cinco organismos con derecho a voto, presentemos un candidato a senador y su suplente, y tres, o cuatro o siete a diputados y sus suplentes, y además los candidatos a síndicos y regidores y sus suplentes de cada uno de los municipios que haya en esa provincia. Aunque los peledeístas sabemos que detrás de cinco organismos con derecho a voto hay por lo menos quince que no votan pero trabajan como se trabaja en el PLD, eso no lo sabe el pueblo, y con su escaso desarrollo político el pueblo puede ser confundido por los busca millones y busca puestos que tanto abundan en los partidos de este país. Esos mentirosos de oficio para su beneficio no se cansarían de decir que nosotros llevamos candidatos sin que tuviéramos suficiente base orgánica para ello.

Para ser Candidato

Para que podamos llevar candidatos a todos los cargos, por lo menos en los sitios donde las circunstancias lo permitan, hay que planear cuidadosamente la ampliación y la profundización de las actividades organizativas y educativas y hay que disponer de inmediato la ejecución de esos planes a fin de que los actuales Círculos de Estudios queden convertidos en Comités de Base tan rápidamente como sea posible sin que esa rapidez signifique deterioro alguno en la formación teórica y práctica de los compañeros circulistas; y ése es un trabajo delicado y al mismo tiempo duro, que nos consumirá mucha energía aunque no puede haber duda de que si lo llevamos a cabo nos hará avanzar en el camino del desarrollo del Partido.

Cuando decimos que sólo los miembros del Partido pueden ser candidatos nuestros a senadores, diputados, síndicos y regidores o suplentes para todos los candidatos no lo decimos porque seamos sectarios, aunque somos y debemos seguir siendo sectarios puesto que estamos convencidos de que ningún partido de este país puede compararse ni de cerca ni de lejos con el PLD; lo decimos porque no puede ser de otra manera. ¿Cómo va el Partido a llevar de candidatos suyos a hombres y mujeres que no compartan nuestras ideas, que no conozcan la organización y los métodos de trabajo peledeístas; que no conozcan, respeten y cumplan las decisiones de los organismos del Partido; que no se ajusten al tipo de disciplina que hay en nuestras filas, y sobre todo, que no tengan el grado de desarrollo político y el concepto de la responsabilidad patriótica y partidista que se alcanzan estudiando y trabajando en el PLD?

Para desempeñar un cargo público en que se represente al PLD es necesario que se tengan todas las condiciones que el PLD les exige a sus miembros, y sólo podemos estar seguros de que un candidato tiene esas condiciones si ha demostrado que las tiene. ¿Y cómo puede haberlo demostrado? Pues militando en un organismo del Partido el tiempo suficiente para que se le hayan conocido sus aptitudes y también sus intenciones. En la provincia o municipio donde no haya personas que llenen esos requisitos no podrán presentarse candidaturas del PLD.

Por otra parte, el trabajo que nos espera es tan duro que sólo los que llenen esos requisitos estarán en capacidad de llevarlo a cabo. Veamos algunas de las tareas que tendrán que cumplir los peledeístas:

Lo que habrá que Hacer

Habrá que mantener una campaña constante de recaudación de fondos porque los gastos de una campaña electoral son muy altos y nuestra fuente de recursos económicos es sólo el pueblo dominicano;

Habrá que organizar la propaganda electoral en todo el país usando los medios que estén al alcance del Partido hasta sus máximas posibilidades. Por ejemplo, cada peledeísta deberá dedicarle tiempo y energía al aumento de la venta de VANGUARDIA, pero además deberá llevar a cabo otras tareas de propaganda, como será la de hacer visitas a los hogares del pueblo (habrá que visitar cientos de miles de ellos) para explicarles a sus moradores que el 18 de noviembre de 1973 nos separamos del PRD y constituimos un partido nuevo llamado PLD; que en vez del blanco del PRD nuestro color es el morado, y en vez del jacho prendió nuestro símbolo es una estrella amarilla;

Centenares de miembros y circulistas deberán ser instruidos en el conocimiento de la Ley Electoral y en los métodos de trabajo de las juntas electorales así como en el estudio y la difusión de lo que son los fraudes, cómo se llevan a cabo y cómo hay que denunciarlos;

Centenares de miembros y circulistas tendrán que movilizarse por todo el país y otros centenares tendrán que prepararles alojamiento y colaborar con ellos en el desempeño de sus actividades. Entre esas actividades estará la de llevar a miles y miles de votantes a inscribirse y la de enseñarlos a votar así como localizar a amigos y simpatizantes del Partido a quienes habrá que incorporar a tareas específicas que llevarán a cabo asesorados por miembros y circulistas. Entre esas tareas estarán los esfuerzos concentrados que habrá que realizar en ciudades, pueblos y campos todos los fines de semana.