Profesor Bosch Responde el Discurso de Joaquín Balaguer *

  • 16 agosto 1974

Artículos del Prof. Juan Bosch
Escrito en la Obras completa de J.B
Del 16 al 31 agosto de 1974 (2)
Paginas desde 15 hasta 27.-

—Vanguardia del Pueblo (VdP): Profesor Bosch, tal como dijo usted en el número uno de Vanguardia, el Dr. Balaguer no fue tumbado por una huelga general, y tampoco se produjo la huelga general que se decía en los barrios que iba a ser hecha el 13 y el 16 de este mes; pero hubo muchos muertos, entre ellos un líder campesino del MPD a quien mataron a palos y patadas cerca de La Vega, y un joven comerciante mocano al que le dieron 17 tiros mientras estaba en el patio de su casa, y hubo muchos otros muertos y además cientos y cientos de presos en muchos lugares del país. ¿Puede usted decirnos por qué razón, si no hubo huelga general, hubo tantos muertos y fue tan grande el número de presos en la Capital, Santiago, San Francisco de Macorís, Puerto Plata, Barahona y varios otros sitios?

—Juan Bosch (JB): Sí, como no; pero antes quisiera decir que Santiago Rodríguez Paula, el cuadro campesino del MPD asesinado a patadas en Los Rincones de Guaco, había sido perredeísta y pasó a ser emepedeísta después que los dirigentes intermedios y bajos del PRD recibieron órdenes de trabajar bajo el mando del MPD. Eso pasó allá por el 1969, mientras yo estaba en Francia. Santiago Rodríguez Paula era de las vueltas de Villa Riva, si no recuerdo mal, y a él le pasó lo mismo que a otros perredeístas que pasaron a trabajar bajo el mando del MPD, como fueron los casos de uno de los hermanos Rossi y de Meliton Balderas.

*Vanguardia del Pueblo, Año I, N° 2, Santo Domingo, Órgano del PLD, 16-31 de agosto de 1974, pp.4-5.

En cuanto a la razón de que haya habido tantos presos y también tantos muertos en la segunda semana de agosto, eso se debe a que los líderes políticos de la oposición, y más concretamente del Acuerdo de Santiago, desconocen la tremenda influencia que tiene en el gobierno del Dr. Balaguer el aparato de caliesaje que funciona en el país, y desconocen también las características de las personas que forman ese aparato. Los calieses dominicanos salen de los sectores campesinos de la baja pequeña burguesía pobre y muy pobre, los mismos sectores de los cuales salen los policías y los guardias; y resulta que su origen social determina que los calieses dominicanos tengan muy poca o ninguna instrucción, y su escasa instrucción determina a su vez que les falta el hábito de analizar las noticias que recogen, y por eso creen en todo lo que oyen. Un policía secreto español o francés no les pasa a sus jefes una noticia sin antes comprobar si es de fiar o no es de fiar, pero un calié nuestro no sólo pasa para arriba la que le llega, sino que la aumenta con detalles de su invención porque cree que cuanto más adornos le pone más importante es, y si la noticia que él transmite es importante, a él le toca parte de esa importancia y recibirá los beneficios de haber dado una noticia importante. Es más, cuando no tiene una noticia, la inventa. Y como el que la recibe es igual que él y reacciona y actúa igual que él, el rumor que se recoge en la calle pasa directamente a las altas esferas del Gobierno sin previo estudio, sin previo análisis, y más bien aumentado de manera absurda.

Ahora bien, el Gobierno tiene calieses en todas partes; tiene miles de calieses, y la mayoría de ellos oyeron decir en la primera y en la segunda semanas de agosto (y lo oyeron decir en la Universidad, en las esquinas, en los mercados, en los conchos, en los cafés, en las barras) que el Acuerdo de Santiago iba a tumbar al Dr. Balaguer con una huelga general; y tan verdad es que eso se dijo en todas las esferas del Acuerdo de Santiago que el Comité Político del PRD dijo el día 14 (por lo menos eso decía el aviso publicado en El Sol, que era el Comité Político quien lo decía, aunque el que sabe leer se dio cuenta de que el aviso había sido escrito y seguramente mandado a publicar por una sola persona) “que las paralizaciones escalonadas que se han llevado a efecto en todo el país sumándolas todas equivalen a una huelga general”, lo cual además de ser una demostración de analfabetismo político fue una falsedad dicha para quedar bien con el Pueblo al que se le había hecho creer que iba a haber una huelga general; fue decirle: “Ya hicimos la huelga general, pero pedacito a pedacito, así que no la esperes mañana porque ya pasó sin que te dieras cuenta”.

Pues bien, el aparato de caliesaje es, como dije, muy influyente en este gobierno. ¿Por qué? Porque desde los calieses hasta los jefes más altos, casi todos los funcionarios balagueristas actúan igual; de manera que lo que dicen los calieses es creído por todo el Gobierno; y sucedió que en los primeros doce o catorce días de agosto el caliesaje de todo el país estuvo llevando a los centros policiales y militares, y también al Palacio Nacional, la noticia de que la huelga general iba a estallar, y como esa noticia llegaba del Cibao, del Este, del Sur, de los campos y de los pueblos y de los barrios de las ciudades, y a cada hora era confirmada y requeté confirmada por nuevas informaciones, el Gobierno se asustó porque como he dicho, sus jefes creen cualquiera idiotez, como esa de la huelga general.

El Gobierno, pues, creyó que ya estaba al borde de caer y reaccionó llenando las calles de la Capital y de muchas ciudades y pueblos de policías, guardias y marinos armados como si fueran a una guerra, y en muchos sitios cayeron presos cientos de partidarios del Acuerdo de Santiago y de partidos que no compartían el punto de vista de los acuerdistas, como sucedió, por ejemplo, con nuestros compañeros Amiro Cordero Saleta, miembro del Comité Central del PLD, que cayó preso en Santiago, o Edmundo Pérez, que cayó preso en Puerto Plata, José Rossó Monzón, que cayó preso en Azua y Pascual Estrella, que cayó preso en Ocoa.

Los muertos y los presos de los primeros quince días de agosto se deben a que la mayor parte de los líderes políticos dominicanos desconocen, como dije, las características de los sectores y de las capas sociales de sus propios seguidores y también de los que trabajan para el Gobierno. Y resulta que en un país como éste hay que tener conocimiento de esas características hasta para hablar mentira, porque los rumores de huelga general eran una pura mentira política; es decir, había que hablar mentira para mantener entusiasmados a los acuerdistas, así como ahora hay que hablar otras para que la clientela no se vaya a otras tiendas.

—VdP: ¿Otras mentiras? ¿Como cuáles?

—JB: Como por ejemplo, la que dijo en un periódico del 17 de agosto, sábado, el máximo líder del Acuerdo. Dijo: “Hemos probado con creces que en este país no había ningún reflujo de masas como se había dicho y que, antes al contrario, pusimos al pueblo en la ofensiva tanto en el camino electoral como en la lucha anti-electoral”. Y todo eso es mentira, porque cuando el Acuerdo fue a las elecciones no lo hizo para probarle a nadie que aquí no había ningún reflujo de masas; el Acuerdo fue a las elecciones para ganarlas, y la misma persona que dijo esas palabras terminaba sus discursos por Radio Comercial con la consigna de “Termina la era de Balaguer y empieza la de Guzmán”, lo que demuestra que el Acuerdo estaba convencido de que ganaría las elecciones, y por otra parte no es verdad que el Acuerdo fue a una lucha anti-electoral; antes bien, luchó para ir a las elecciones. Como es fácil ver, ahora se le quiere hacer creer al Pueblo que todo lo que ha hecho el Acuerdo de Santiago ha sido para demostrar que aquí no había reflujo de masas. ¿Y con qué fin se hace eso; que se persigue? Pues se persigue que el Pueblo se olvide del fracaso electoral, porque si se acuerda del fracaso electoral acabara juzgando a los líderes que lo llevaron a ese fracaso, ¿entiendes?

—VdP: Sí entiendo, Profesor. ¿Y qué puede usted decir del discurso que pronunció el Dr. Balaguer el día 16? A juicio de mucha gente, fue un discurso bueno, que tiene mucho de positivo.

—JB: Tiene algo de positivo, no mucho, y es un discurso peligroso porque hay gente que necesita hacerle creer al país que ya hay bases para negociar con el Gobierno, y que las bases están en ese discurso.

Debo decir que, como me sucede siempre con los discursos del Dr. Balaguer, lo primero que me llamó la atención fueron sus contradicciones, y lo segundo fue el aire de propaganda electoral que puede advertirse en él, como en todo lo que dice cuando habla en son de orador. Por ejemplo, el Doctor dijo que “lo que más se requiere, para que la obra del Gobierno responda verdaderamente a nuestra aspiración” (es decir, la suya, la del Dr. Balaguer) “de constituir una nación políticamente civilizada, es asegurar para 1978 la alternabilidad en el ejercicio del mando y liberalizar gradualmente nuestras instituciones”. Como se ve, eso de “liberalizar gradualmente nuestras instituciones” quiere decir que hasta ahora no han sido liberales, y sin embargo 172 palabras después el Doctor dijo esto: “El país, en efecto, ha sido dirigido, durante los dos períodos que hoy llegan a su fin, con plena liberalidad”. Y yo pregunto: ¿Cómo se puede dirigir con plena liberalidad un país cuyas instituciones hay que liberalizar a partir de ahora porque “hasta ahora no han sido liberales”?

Desde luego, reconozco que dijo verdades, como aquella, por ejemplo, de que para llegar a un acuerdo en cualquiera negociación hay que crear un “clima de respeto recíproco, de consideración personal”. Al leer esas palabras recordé lo que contó una persona que estuvo presente en la reunión que tuvieron antes de las elecciones los jefes del Acuerdo y el Dr. Balaguer. En esa reunión Balaguer le dijo a Peña Gómez: “Usted es el joven más brillante de su generación”, y poco después Peña Gómez le pagó la galantería al Dr. Balaguer diciéndole: “Excelencia, usted es una tranca”. Aunque la frase estuvo mal construida, porque excelencia no pega con usted, sino con vos, no hay duda de que las frases que se cambiaron el jefe del Gobierno y el del Acuerdo eran una buena base para crear “un clima de respeto recíproco, de consideración personal”. ¿Pero se prolongó acaso ese clima? ¿A qué condujeron esas palabras tan amables? A nada, entre otras razones porque en el caso del Dr. Balaguer las palabras van por un camino y los hechos van por otro. Detrás de las palabras llegaron los hechos, y los hechos provocaron el desbande del 14 de mayo y la victoria balaguerista, que fue ganada sin arriesgar nada.

Con políticos como el Dr. Balaguer hay que tener mucho cuidado, porque casi todas sus ideas son fijas, están en su cabeza desde hace muchísimos años, y muchas de ellas corresponden a un siglo atrás, lo que se explica porque la atmósfera del país cuando el Dr. Balaguer crecía, es decir, cuando formó sus ideas, eran propias de principios del siglo XIX, y algunas hasta de antes.

—VdP: ¿Puede usted darnos un ejemplo de lo que acaba de decir?

—JB: Como no. Ahí tienes tú la idea balaguerista de l0 que es un entendimiento entre Gobierno y oposición. El Dr. Balaguer no acepta ese entendimiento como un acuerdo entre Gobierno y partidos, porque él no cree en los partidos. Cuando el Dr. Balaguer invitó a la oposición a que se entienda con el Gobierno lo que está haciendo es ofrecer puestos públicos a personas de la oposición, y desde luego, a personas a quienes él escoja, puesto que él no aceptaría nunca que un partido le propusiera un candidato o varios candidatos a posiciones gubernamentales. Eso no. Para el Dr. Balaguer, el que ocupe un puesto en su gobierno tiene que debérselo a él, no a un partido político, ni siquiera al Reformista. Recuerda que quien escoge candidatos a senadores, diputados y síndicos en el Partido Reformista es el Dr. Balaguer; él y sólo él. El doctor cree únicamente en el gobierno personal y personalista. Y sucede que el partido político que negocie con el Dr. Balaguer acepta que éste escoja de las filas de ese partido unos cuantos dirigentes para llevarlos al Gobierno, y ese partido empezará a desmoronarse. Por de pronto, perderá autoridad sobre sus propios líderes y éstos a su vez pasarán a depender políticamente no de su partido sino del Dr. Balaguer.

Por otra parte, el Dr. Balaguer dijo en su discurso del día 16, “La democratización que se desea será sólo una palabra mientras los dirigentes responsables de este país vivamos distanciados”, y olvida que él ha perseguido desde el poder a muchos de esos dirigentes responsables; que a unos los ha insultado públicamente en momentos de cólera, a otros los ha perseguido con la policía, a otros los ha agredido físicamente usando la violencia de que dispone. ¿No fueron destruidas cinco puertas de mi casa por la fuerza pública que me buscaba con la ferocidad con que se busca a un asesino peligroso? ¿Y puede hacerse eso con un ex presidente constitucional de la República en la era balaguerista sin autorización expresa del Dr. Balaguer? Y como se trata de una persona que es una contradicción viviente, se olvida de que él tiene un apetito político insaciable y dice: “Lo que propongo es que se depongan los apetitos personales”, palabras que no debió decir nunca porque en boca suya no dan confianza; al contrario, la quitan.

—VdP: Pero él dijo en ese discurso que va a entregar el poder a otro en el 1978.

—JB: Sí, lo dijo, pero como expliqué hace poco, en el caso del Dr. Balaguer las palabras van por un lado y los hechos por otro. Si es verdad que planea dejar el poder, ¿por qué está haciendo campaña electoral desde mediados de junio y por qué no le pidió al Congreso que procediera a la reforma de la Constitución para prohibir simple y llanamente la reelección presidencial? ¿Sabes tú lo que quiere decir eso de “prohibición de la reelección presidencial en dos períodos consecutivos”, que fue lo que él le propuso al Congreso? Pues eso quiere decir que el Doctor podrá ser presidente un período sí y el que le sigue no, y después de ese podrá ser presidente otra vez pero no en el período que siga a ese. Eso es repetir el truco de Trujillo. Trujillo gobernó este país, durante 31 años, pero él no fue presidente todo ese tiempo. Es más, cuando murió Trujillo no era presidente; el presidente era Balaguer que había sido vicepresidente con Negro Trujillo hasta poco antes, pero cuando los países de América le declararon el boicot a la República Dominicana debido al atentado que le hizo Trujillo a Rómulo Betancourt, Trujillo sacó de la presidencia a su hermano Negro y Balaguer pasó a ser presidente. Así, pues, cuando Trujillo murió, el presidente era Balaguer, y sin embargo, ¿quién mandaba aquí? Pues Trujillo y nadie más que Trujillo. Allá por el año 1928 se daba en Venezuela una situación parecida, que el presidente de la República era una persona y el que mandaba era otra, y esa otra se llamaba Juan Vicente Gómez, y como el presidente vivía frente al general Gómez, alguien le pegó en su casa una hoja de papel con estos versitos:

Aquí vive el presidente.

El que manda vive enfrente.

El Dr. Balaguer aspira a gobernar el resto de su vida, unos períodos a través de un canchanchán, a través de un hombre de su confianza, y otras directamente él, y por eso se propone hacer que reformen la Constitución dizque para que en el país haya cambios. Lo que quiere él es darle al pueblo la ilusión de que no habrá más reelección, pero quedarse con el poder.

—VdP: ¿Y cómo podrá él lograr que el Pueblo vote por un canchanchán suyo, por un hombre suyo que le debe a él la presidencia y que le obedezca en todo?

—JB: Pues fácilmente; dejando en pie el sistema electoral tal como es ahora. Con ese sistema el Dr. Balaguer ha sido presidente tres veces corridas gracias a que estando en el poder es muy fácil cometer fraudes, y en el 1966 el balaguerismo estaba en el poder a través de los hombres claves del Gobierno y a través de los yanquis, que eran los amos del país; y con ese sistema el Dr. Balaguer, siendo presidente, hará que sea elegido su candidato, y a su vez su candidato, cuando llegue la hora de entregar el poder, llevará de candidato al Dr. Balaguer, que volverá a ganar con fraude electoral.

Me parece que el Dr. Balaguer vive con la pena de no haber nacido en una monarquía y además como heredero de la corona. La verdad es que el doctor Balaguer tuvo mala suerte cuando nació en una república. ¿Será por eso que le tiene tan poco amor a su pueblo, por no haberse éste organizado como reino? Si nuestro país hubiera sido un reino, ¡qué satisfecho viviría el Dr. Balaguer con su corona real, sabiendo que sería rey hasta el último día de su vida!

—VdP: ¿Quiere decir que usted no cree que las elecciones de 1978 van a ser libres, como dijo el Dr. Balaguer en su discurso que serían?

—JB: No lo serán si no se transforma completamente el sistema electoral, y el sistema electoral seguirá igual que ahora si los partidos y los periódicos y todo lo que puede ayudar a formar opinión pública en este país no se paran bonito y reclaman con energía un cambio en el sistema electoral. Si se cae en el error de hacerle el juego al Dr. Balaguer en el punto de la reelección, es decir, si se acepta tranquilamente lo que él le ha propuesto al Congreso y si además no se exige un cambio drástico en el sistema electoral, la actual cadena reeleccionista será sustituida por otra que en vez de tener un mismo candidato cada cuatro años tendrá dos, uno de ellos el Dr. Balaguer y el otro un canchanchán suyo; el canchanchán en el 1978 y el Dr. Balaguer en el 1982, y después el canchanchán en el 1986 y el Dr. Balaguer en el 1990. Y que no se ría nadie creyendo que en el 1990 el Dr. Balaguer no podrá ya ni con su alma. Dentro de 16 años, es decir, en el 1990, el Dr. Balaguer tendrá 82 años, pero no será un viejo vencido por la edad. El Dr. Balaguer hereda la longevidad, es decir, la capacidad para una vida larga, y la hereda de su padre y de su mamá.

—VdP: ¿Y usted cree que los partidos y los periódicos y las estaciones de radio y televisión pueden conseguir que el Dr. Balaguer deje de aspirar a seguir mandando en este país?

—JB: Yo creo que los partidos, los periódicos, las estaciones de radio y de televisión, como dice tú, y también los escritores y todos los que puedan expresar su opinión pueden ayudar a formar una opinión pública que se haga sentir; pero creo que la fuerza decisiva tiene que hacerla el Pueblo, y por eso considero muy importante el trabajo de formar los Comités Patrióticos y Populares que está llevando a cabo el PLD.

Esos Comités Patrióticos y Populares están empezando a brotar ya en el seno del Pueblo, como brota la mata en la tierra donde se ha regado una buena semilla. En la República Dominicana no se conoce una experiencia igual. Nunca antes se ha procedido a organizar al Pueblo como se está haciendo ahora con los Comités Patrióticos y Populares. Hasta ahora, los que se han organizado han sido comités partidistas, y siempre con miembros o simpatizantes muy estrecho de partidos políticos; pero organizar al Pueblo para que luche por lo que a él le toca y le interesa, eso no se había hecho aquí.

Ahora bien, el poder del Pueblo, la fuerza que él desarrolla, sobre todo si está organizado, es algo extraordinario, algo que se parece a la fuerza de los elementos; a un terremoto o a un ciclón, a una entrada de mar o una inundación. De manera que cuando este pueblo se organice para luchar contra la reelección, para luchar para que se cambie el sistema electoral, y para luchar por todos los puntos del Programa de Gobierno de la Dignidad Nacional (que son puntos que se relacionan con los problemas que el Pueblo tiene que afrontar todos los días), al Dr. Balaguer le va a ser muy difícil salirse con la suya.

—VdP: Por último profesor Bosch, ¿cree usted que tienen razón los que han opinado que la renuncia de Nixon es un triunfo de la democracia norteamericana y de aquel pueblo? ¿Cree usted que es, como dijo el Dr. Peña Gómez, un movimiento de adecentamiento de la política norteamericana, cuyas consecuencias, según opinó él, van a sentirse tanto dentro como fuera de los Estados Unidos?

—JB: No, no creo eso. Nixon no fue repudiado por razones de decencia, ni Johnson lo fue porque el pueblo de los Estados Unidos ame la paz. A Johnson lo repudiaron porque la juventud norteamericana tenía miedo de morir en Vietnam, y sus padres, sus novias, sus mujeres, sus hermanos, tenían el mismo miedo, y a Nixon lo repudiaron por razones clasistas; porque quiso hacer o hizo lo que le daba la gana, no lo que le convenía a la clase gobernante de su país; y si en un país como el nuestro, donde no hay todavía desarrollo clasista, un gobernante sustituye a la clase y actúa en forma personal, como hace aquí, por ejemplo, Balaguer, y no pasa nada, en un país donde quien gobierna es una clase, como sucede en los Estados Unidos, no se puede actuar de manera personal porque la clase dominante no lo tolera; si lo tolerara tendría que tolerar también que el gobernante les diera beneficios a unos miembros de esa clase y a otros no, y hablo de beneficios económicos, que son los únicos que cuentan en el país líder del sistema capitalista.

Nixon renunció porque se lo exigió el Partido Republicano, y él lo dijo con estas palabras: “…Para mí es evidente que ya no tengo base política en el Congreso que justifique el esfuerzo” (de seguir luchando para sostenerse en el poder); y el Partido Republicano es la representación política de la porción de la clase gobernante que llevó a Nixon al poder y lo sostenía en él. Entre Nixon y Ford no hay diferencias políticas. Escribiendo desde Washington para The New York Times, Saul Friedman dijo el 11 de agosto: “Aunque tal vez el señor Ford no se dé cuenta de ello, él es un conservador más clásico que Richard Nixon”, y explicaba que Ford “es por instinto un guerrero frío orientado por el Pentágono”, y que “por ser un conservador más genuino y de principios que Richard Nixon, es más rígido y a veces más terco”.

¿Cómo será Ford, que la bestia de Johnson dijo de él que “es uno de los soldados de madera del sistema” y que lo malo que tenía Ford “es que ha jugado mucho football sin ponerse el casco y por eso es incapaz de caminar y mascar chicle al mismo tiempo”?

¿Quién dice que puede ser una victoria de la democracia norteamericana tener un presidente como Gerald R. Ford después de haber tenido uno como Richard Milhaus Nixon, un vicepresidente como Spiro T. Agnew y otro presidente como Lyndon B. Johnson? ¿Puede decirse que tiene democracia un país que elige como gobernantes a esa clase de hombres?

Johnson fue elegido presidente por el número de votos más grande que había sacado hasta ese año (1964) un candidato presidencial norteamericano, y el país entero sabía qué joya era; Nixon sacó en el 1972 muchísimos más votos que Johnson, los que nunca jamás había sacado nadie, y el pueblo de los Estados Unidos lo conocía muy bien; lo conocía tanto que tenía un nombrete, el de Ricardito el Tramposo (Dick Tricky).

¿A eso le llaman democracia; al sistema de gobierno que cometió los asesinatos masivos de Vietnam, de Laos, de Cambodia; el que nos invadió militarmente dos veces, invadió Haití, Nicaragua; el que organizó expediciones clandestinas contra Guatemala y Cuba; el que le quitó a México más territorio del que tiene ese país hermano?

Me parece que llamarle a eso democracia es jugar con las palabras.