¿Qué es un Partido de Liberación Nacional? (4)

  • 27 octubre 1982

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 27 de octubre de 1982

Por: Juan Bosch

Habíamos dicho que en Cuba el partido de la liberación nacional se llamó Movimiento 26 de Julio y no fue el partido comunista, que por esos años de 1950 y tantos se conocía con el nombre de Partido Socialista Popular. Ahora bien, en cuanto a definición ideológica, ¿Qué era el Movimiento 26 de Julio?

La expedición del Gramma piso tierra cubana al comenzar el mes de diciembre de 1956 y el 17 de febrero de 1957 Fidel Castro le decía a Herbert Matthews, el conocido periodista de The New York Times que había subido a la Sierra Maestra Para entrevistarse con el: “Puede estar seguro de que no tenemos ninguna animosidad hacia los Estados Unidos y el pueblo (norte) americano…. Estamos luchando por una Cuba democrática y por el final de la dictadura. No somos antimilitaristas… porque sabemos que los soldados son (hombres) buenos y que también lo son muchos de sus oficiales”.

Esas palabras formaban el núcleo central de las que The New York Times puso a correr por el mundo en el reportaje que había escrito Matthews, el cual fue publicado junto a una foto muy difundida del periodista y Fidel Castro. En las manos de Fidel se veía, en esa foto, un fusil telescópico cuyo cañón apuntaba hacia el cielo, y sin duda que ese cañón difundía un mensaje mucho más efectivo en la tarea de ganarle adeptos a la guerrilla de la Sierra Maestra que todo lo que pudiera decir Matthews en su artículo, detalle en el que seguramente no se fijaron entonces los partidarios a rajatabla del ideologismo supuestamente revolucionario.

Fidel Castro no hablo en esa ocasión ni siquiera del imperialismo, cosa que le reprocho el Partido Socialista Popular, que por su lado tenía razón cuando decía que en la lucha contra la dictadura batistiana había que unir a obreros, campesinos, pequeña burguesía y burguesía nacional, y en ningún momento se refirió a la necesidad de que el joven líder del Movimiento 26 de Julio se definiera ideológicamente.

Entre los guerrilleros que combatieron en la Sierra Maestra los hubo norteamericanos, como aquel William o Willie Morgan a quien hubo que fusilar después de la victoria porque se le probo que había tomado parte en un plan de ataque a Cuba respaldado por Trujillo; pero la presencia de Morgan en las filas de las guerrillas tenía un valor táctico que un jefe revolucionario no podía ignorar y mucho menos despreciar.

Fue a fines de 1957 cuando Fidel Castro se refirió por primera vez a la política exterior del 26 de Julio, y lo hizo en un documento que envió a los autores del Pacto de Miami, en el cual figuraban algunos seguidores del 26 de Julio sin que la dirección del Movimiento hubiera autorizado esa participación. En ese documento Castro se quejaba de que los autores del Pacto de Miami no tomaron en cuenta la intervención extranjera en la política cubana, pero no pasaba de ahí, y en cambio decía que el gobierno que sería llevado al poder por la revolución “estará regulado por la Constitución de 1940, garantizara todos los derechos reconocidos en ella, y se mantendrá al margen de todo partidarismo político”.

El Pacto de Caracas

El Partido Socialista Popular cubano no condenaba lo que el Partido Comunista Dominicano, de haber sido el PSP de Cuba, habría calificado sin la menor duda de carencia o falta de definición ideológica. Al contrario, un sector del PSP, el que tenía como vocero a Carlos Rafael Rodríguez, opinaba que no debía hacerse propaganda antinorteamericana y además decía que Fidel Castro haría bien en ofrecerles a los auténticos de Grau y de Prío Socarras posiciones en el gobierno que el 26 de Julio iba a establecer cuando derrotara las fuerzas de Batista; y por su parte, en mayo de 1958, cuando apenas le faltaban siete meses Para entrar en La Habana, Fidel le hacía al periodista norteamericano Jules Dubois, conocido por su extremismo derechista con el sobrenombre de “coronel Dubois”, una declaración concebida en estos términos:

“El 26 de Julio nunca ha hablado de socialismo o de nacionalizar las industrias… desde el principio hemos proclamado que luchábamos par aponer en vigor nuevamente la Constitución de 1940”; y a esas palabras agregaba estas:

Nosotros estableceremos “garantías, derechos y obligaciones Para todos los elementos que participan en la producción, incluidos la empresa libre y el capital invertido”.

Dos meses después el 26 de Julio firmaba en Caracas un pacto con numerosas organizaciones políticas y personalidades de todas las tendencias excepto los partidarios de que la lucha contra la dictadura batistiana se llevara a cabo mediante elecciones, que eran el Partido Socialista Popular, los auténticos de Grau y un grupo dirigido por Carlos Márquez Sterling. Entre los que firmaron ese pacto estaban Carlos Prío Socarras, José Miro Cardona, Antonio de Varona, Ángel Cofiño, José Pardo Llada, Justo Carrillo, la mayoría de los cuales han muerto en el exilio, y entre las bases del acuerdo estaban las siguientes:

Un gobierno provisional de poca duración “que conducirá… al procedimiento plenamente constitucional y democrático;… un plan garantizar el castigo de los culpables… los derechos de los trabajadores, el cumplimiento de los compromisos internacionales… y el progreso económico y político del pueblo cubano”.

Aunque no se haya dicho, por lo menos en documentos que hayan quedado Para la historia de la revolución en su etapa guerrillera, Fidel Castro no debió ser ajeno a los acuerdos de Caracas porque desde hacía dos o tres meses había comunicación rápido—telefónica entre la Sierra Maestra y la capital de Venezuela, y la reunión de tantas y tan diferentes representaciones políticas cubanas en Caracas tenia demasiada importancia en los planes del jefe de esa revolución Para que, pudiendo estar al día de lo que se trataba en ella, no hiciera nada por saberlo de manera directa e inmediata. En esa reunión se le reconoció a él la jefatura militar que ejercía de hecho en toda Cuba y la presidencia provisional de la Republica en el gobierno que iba a formar la revolución tan pronto triunfara al Dr. Manuel Urrutia, que no tenía antecedentes políticos partidaristas conocidos pero que era el candidato de Castro Para ese cargo.

Estrategia y Táctica

Fidel Castro llego a La Habana el día 8 de enero de 1959. El pueblo habanero lo aclamaba como no lo había hecho ni quiera con los héroes de la guerra de 1895, cosa que se explica porque en más de medio siglo la población de la capital cubana se había mas que doblado; y sin embargo esas aclamaciones, que tenían el significado de un plebiscito descomunal median el cual se le concedía una autoridad política prácticamente ilimitada, no sacaron de quicio al joven vencedor de las fuerzas militares batistianas, como lo demuestra el hecho de que en ningún momento cometió el error de olvidar que lo que el encabezaba era una revolución de liberación nacional no una revolución proletaria. Esa revolución de liberación nacional podía acabar transformándose, en el curso de su desarrollo, en una proletaria, pero en ese momento era de liberación nacional y no podía ser otra cosa.

A pesar de su juventud, en Fidel Castro se habían dado ya, y habían madurado, las condiciones del estratego pero también las del táctico, y sabia, a nuestro juicio no de manera consciente sino instintivamente, que ni el estratego debe confundir la estrategia con la táctica ni el táctico debe confundir la táctica con la estrategia; o dicho de otro modo, que la táctica no puede sustituir a la estrategia sin producir efectos muy dañinos ni la estrategia puede sustituir a la táctica sin causar graves males.

Tanto la estrategia como la táctica son dos conceptos que corresponden lo mismo a la actividad militar que a la política; cada una reclama un tiempo propio Para operar, y si los conceptos y los tiempos se confunden o se sustituyen entre sí, el resultado es fatal lo mismo Para el jefe militar que Para el jefe político, que en el caso de Fidel Castro se resumían en su persona.

Sobre Caamaño y el Che

Quince años después de su llegada a La Habana Fidel Castro aludió, y por cierto de una manera muy fina, a los errores que cometieron el Che Guevara y Francisco Alberto Caamaño, uno en Bolivia y el otro en nuestro país, porque no supieron distinguir entre estrategia y táctica; y lo dijo en una conversación que sostuvo el año 1974 con Kirby Jones y Frank Mankiewicz, el primero de los cuales había pasado en Santo Domingo los hermoso y a la vez trágicos días de la Revolución de Abril. En esa ocasión Castro hablo así, según aparece en la versión española del libro With Fidel. A Portrait of Castro and Cuba.

“Francisco Caamaño era muy parecido al Che. Ambos eran luchadores valientes, intrépidos y llenos de energía. Caamaño regreso a la República Dominicana porque creía en el pueblo, porque tenía confianza en el pueblo… sin embargo, algunos luchadores revolucionarios dejaron que su entusiasmo por la causa afectara su capacidad Para tomar decisiones tácticas…”.

“Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estamos ahí, en sus narices, ¡y que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos! ¡Y que esa revolución socialista la defenderemos con esos fusiles! ¡Y que esa revolución socialista la defenderemos con el valor con que ayer nuestros artilleros aéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores!

¡Compañeros obreros y campesinos, esta es la revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y Para los humildes!

Para terminar ese discurso Fidel grito tres vivas:

¡Viva la clase obrera! ¡Vivan los campesinos! Viva la revolución socialista!

Santo Domingo, 11 de octubre, 1982.-

Continuar hacia la 5ta y última parte de esta serie de artículos.