Una Lección de Lenin para las izquierdas dominicanas

  • 11 noviembre 2016

Vanguardia del Pueblo

Miércoles 16 de Mayo de 1984

Por: Juan Bosch

Todavía podían verse en muchas calles de la ciudad de Santo Domingo las manchas de la sangre derramada en la matanza de la Semana Trágica cuando el Frente de la Izquierda Dominicana (FID) les ordenó a sus centrales obreras—nada menos que cuatro y la CNTD, cuyos dirigentes, según las malas lenguas, cobran su trabajo en dólares—que decretaran una huelga general de 24 horas.

¿Para qué? ¿Qué fines podían perseguirse con un paro total limitado a un día en un país donde tal vez solo funcionan durante 24 horas los servicios de electricidad y de agua, que no son de empresas privadas?

Nadie lo sabe porque los autores de la orden de paro no han dicho ni siquiera esta boca es mía, pero hay quienes piensan, y el autor de estas líneas cree que con buen juicio, que se trataba de ponerle un traje de victoria a un fracaso reciente, el del intento que habían hecho las mismas centrales, también siguiendo órdenes de los partidos que las dirigen, de presentarse ante la opinión pública nacional e internacional como los autores de los levantamientos populares de la Semana Trágica a pesar de que todos los dominicanos sabían que el llamado a huelga hecho por esos líderes sindicales no había provocado los levantamientos, que habían comenzado varias horas antes de tal llamado y prosiguieron todo un día después que los autores del llamado declararon determinada su supuesta huelga; o para decirlo de manera más clara: la acción de las masas había empezado en la mañana del 23 de abril y las centrales decretaron la huelga en la tarde de ese día y la dieron por terminada el 24, pero las movilizaciones populares y con ellas la matanza siguieron el 25, datos precisos y convincentes de que las masas actuaban por sí mismas y los líderes sindicales daban ordenes en un vacío social tan fuerte que podía tocarse con las manos.

Los que decretaron la huelga del 23 de abril no le han presentado al pueblo una sola prueba de que ellos fueron quienes organizaron los hechos de la Semana Trágica; de los muchos muertos de esos días no hay uno que haya sido reclamado por esas organizaciones o por los mismo sucede en el caso de los heridos o los desaparecidos; y esa falta de pruebas de su participación en los sucesos del 23, el 24 y el 25 de abril llevo a los líderes del FID a ordenarles a los dirigentes sindicales de sus partidos que decretaran la huelga general del 9 de mayo para tapar con el traje brillante de un éxito huelguística el fracaso de la que se lanzó el 23 de abril y se suspendió el 24.

El que se tiene por el más importante de los dirigentes sindicales del Frente de la Izquierda Dominicana declaro, al terminar la mal llamada huelga general del 9 de mayo, que esa huelga había tenido un 80 por ciento de éxito, pero en ningún momento declaro que quería decir con esas palabras porque una huelga tiene un determinado porcentaje de éxito según sea la cantidad de propósitos sindicales o políticos perseguidos por ella que se hayan alcanzado; por ejemplo, si fue declarada Para obtener una alza de salarios de 2 pesos por día —como sería el caso si se pidiera que el salario subiera de 6 a 8 o de 8 a 10 pesos—y los patronos ofrecieran un alza de solo 01 peso podría decirse que alcanzo un éxito del 50 por ciento, esto es, la mitad de lo que se pretendía; si lo que se pedía era vacaciones de un mes y se consiguió que los patronos aceptaran tres semanas, los líderes de la huelga podrían decir que obtuvieron el 75 por ciento de lo que demandaban los huelguistas; pero en la huelga del 9 de mayo no se logró nada parecido porque ese paro se decidió no por motivos sindicales sino por razones políticas; Para cubrir con una victoria política lograda en el terreno sindical lo que había sido una derrota sindical recibida en el terreno político.

FUE UNA POBLADA

Los líderes del frente de la Izquierda Dominicana encaran los acontecimientos con criterios formalistas; no saben ver los hechos políticos tales como ellos son: expresiones de procesos sociales impulsados por fuerzas sumamente completas que se debaten entre si en luchas de unas contra otras y en un momento dado unas se les imponen a las otras o las otras se les imponen a la unas, y en determinados momentos partes de las unas se alían con partes de las otras o viceversa; y no lo saben porque su extracción social y la sociedad atrasada en que se han formado los impulsa a ser ellos mismos participantes inconscientes en esa lucha permanente a que acabamos de referirnos y solo aciertan a perseguir en ella posiciones en que puedan destacarse y en consecuencia no han aprendido el arte de aislarse de la lucha Para estudiar desapasionadamente, desde un puesto de neutralidad absoluta, cada uno de los acontecimientos que se dan en el país y en el mundo. Para darse a sí mismos categoría de grandes jefes esos líderes afirman que son leninistas, pero no tienen la menor idea de quien era Lenin y por qué razón paso a ser un arquetipo de revolucionario moderno.

Lenin no se dejaba confundir por ningún acontecimiento; podían confundirlo los hombres, o ciertos hombres, como lo hicieron Malinovsky y el Padre Gapon, pero Lenin no estaba obligado a conocer la vida secreta de Malinovsky ni la del Padre Gapon y los juzgaba por lo que habían hecho o estaban haciendo, no por lo que ni él ni ningún otro revolucionario sabia, esto es, que eran agentes de la policía política rusa. Lenin no se dejaba llevar por la apariencia de los hechos, sobre todo si estos eran importantes en el orden social o en el político; lo que hacía con ellos era estudiarlos detalladamente, como deben ser estudiados tanto los hechos de la naturaleza —seres vivos, plantas, aguas, los componentes de la Tierra, el espacio y los astros, los agentes químicos— como los de la sociedad humana. Lenin sabía que en medio de una revolución se presentaban crisis que no conducían a la toma del poder, y que esas crisis podían ser, y lo eran, diferentes entre sí; pero sabía algo más: sabía que en determinadas circunstancias las masas se sublevan de manera espontánea y que nada autoriza a creer que con esas sublevaciones comienzan las revoluciones.

Lo que sucedió en la República Dominicana los días 23,24 y 25 de abril de este año fue un poblada, o Para decirlo con más precisión, fueron varias pobladas debido a que lo que se hizo en la Capital se reprodujo en varios lugares del país porque el conjunto de circunstancias que provoco la de la Capital se daba también en todas partes del territorio nacional; y las pobladas no se organizan, no puede organizarlas nadie; estallan como trombas marinas donde menos se esperan y cuando se reúnen por azar las condiciones atmosféricas o sociales que las integran.

Pobladas es una palabra que sumaron a la lengua española los pueblos de América Latina y su significado es “multitud, gentío, turba, populacho, en especial cuando está en actitud levantisca agresiva”, descripción bien precisa de lo que paso en nuestro país los días mencionados, pero también de lo que sucedió los días 20 y 21 de abril de 1917, hace nada menos que 67 años, en una tierra lejana que por e4sa época se llamaba Rusia y después paso llamarse Unión Soviética.

EL EJEMPLO DE LENIN

En Rusia estaba en marcha en abril de 1917 una revolución que había comenzado a fines de febrero con el derrocamiento del gobierno de los zares, que eran los equivalentes de los llamados emperadores. Los zares apoyaban su poder fundamentalmente en una nobleza terrateniente y militar pero en el país había una importante burguesía financiera, industrial, comercial y algún que otro burgués terrateniente, y fue esa burguesía la que a la caída del zar paso a formar un Gobierno Provisional aunque aliada con sectores avanzados de la nobleza y con partidos de la pequeña burguesía. Lenin, que era el líder del partido llamado Bolchevique, había llegado a Rusia en ese mes de abril procedente de Suiza, donde vivía cuando el zarismo fue destronado, y Lenin dejo escrito el trabajo Las enseñanzas de la Revolución en el que figura el estudio que el hizo del proceso revolucionario que iba a culminar seis meses después de su llegada al país en ese extraordinario acontecimiento político conocido en la historia con el nombre de la Revolución Rusa.

En la República Dominicana estallo el 23 de abril de este año una crisis social que adopto la forma de una poblada y los líderes del FID, sin detenerse a analizarla creyeron que se trataba de un levantamiento popular revolucionario y de inmediato adoptaron la decisión de lanzar en apoyo de ese supuesto levantamiento revolucionario una huelga que tuvieron que suspender al día siguiente, pero Lenin anoto cuatro crisis acaecidas en Rusia en medio de un proceso revolucionario que empezó con el derrocamiento del zarismo y termino en la primera revolución del proletariado que llegaba al poder en la historia y no se dejó confundir por la idea de que una de esas cuatro crisis, o dos o todas ellas conducía a la revolución que él iba a encabezar.

Las crisis que figuran en el mencionado trabajo de Lenin fueron la del 20 y el 21 de abril (1917), la del 9 y 10 de junio, la del 3 al 5 de julio y la del 27 al 31 de agosto. De la primera dijo que “El estallido se produjo de un modo espontaneo, sin que nadie lo preparase”; en cuanto a la segunda, refiera que su partido, el Bolchevique, preparaba una manifestación Para el 9 de junio “a fin de dar expresión organizada al descontento y a la indignación crecientes de las masas”, pero la manifestación no se llevó a cabo porque a ella se oponían los demócratas constitucionalistas contrarrevolucionarios a los cuales se unían… los eseristas y mencheviques”, y los “bolcheviques… no tenían el menor deseo de lanzar en aquellos momentos a los obreros a la lucha desesperada contra los demócratas constitucionalistas, los eseristas y mencheviques unidos”; luego se refiere a “la ola revolucionaria que estallo espontáneamente en los días 3 y 4 de julio”, y volverá a ese episodio de las crisis que se daban dentro del proceso de la revolución diciendo: “La cólera de las masas… creció con mayor indignación al ser reanudada la guerra de rapiña (entre rusos y alemanes n. de j. b). En los días 3 y 4 de julio estallo la indignación, a pesar de que los bolcheviques se esforzaron por contener la explosión, a la que, naturalmente, tenían que esforzarse por imprimir la forma más organizada que fuese posible itálicas mías, j. b.)”.

Lo que llevo al gobierno del PRD a ordenar la matanza de la Semana Trágica fue el miedo al comunismo, y ese miedo fue producto de la intervención del Frente de la Izquierda Dominicana en la poblada de abril en forma de una huelga decretada por las centrales obreras dirigidas por los partidos que componen el FID. Si sus líderes, que se proclaman leninistas, tuvieran la capacidad de análisis de los acontecimientos sociales que tenía Lenin, o siquiera una parte de ella, en esa ocasión no habría confundido una poblada impulsada por una crisis social con el inicio de una revolución popular.

13 de mayo, 1984.-