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Leonel Fernández, Presidente del PLD, en el Observatorio Global de este día hace una apología a la vejez

Paradoja de la vejez

“No tengo de qué acusar a la vejez”, concluye el ex presidente Leonel Fernández su Observatorio Global de este día, citando a Isócrates, orador y educador de Grecia, quien acercándose a los cien años de edad, trabajaba sin descanso.

“Apología de la vejez” es el título dado por el también Presidente del Partido de la Liberación Dominicana a su trabajo, presentando diferentes momentos en la historia de los envejecientes, unas veces en las que no se ha tenido la debida consideración hacia los ancianos y otras en las que se ha depositado gran confianza en las personas de edad avanzada.

Sin presentar de manera directa los motivos del tema desarrollado Leonel Fernández con argumentos basados en la historia, recorre diferentes épocas resaltando momentos de gran influencia de la ancianidad.

“La historia cuenta que mientras Lucio Cornelio Sila, uno de los más notables políticos y militares romanos, decidió poner fin a su carrera política a los 59 años, su contrincante, Cayo Mario, se aferró al poder hasta su muerte, a los 71 años, luego de haber sido elegido Cónsul siete veces, algo sin precedentes en la historia de Roma”, escribe el ex mandatario.

El trabajo publicado en el periódico Listín Diario a página completa y en Vanguardia del Pueblo Digital cita el opúsculo, “Acerca de la Vejez”, de Marco Tulio Cicerón, considerado un genio de la oratoria y figura sobresaliente de la política y la literatura.

Es en esa obra que aparece, cita Leonel Fernández, la figura de Catón el Viejo, personaje, quien pese a los 85 años nunca dio la sensación de que para él fuese pesada la vejez, cuando para la mayoría de los ancianos resultaba tan odiosa que decían soportar una carga muy pesada.

Marco Tulio Cicerón atribuye a Catón el Viejo la reflexión que cita Leonel Fernández en el artículo que titula “ Apología de la vejez: “Las armas más adecuadas para la vejez son los conocimientos y la práctica de las virtudes, que cultivadas en cualquier edad, si has tenido una vida larga e intensa, producen frutos admirables, no sólo porque nunca te abandonan ni siquiera en el último momento de la vida (cosa que ya es de gran importancia), sino también porque la conciencia de una vida bien llevada y el recuerdo de las muchas cosas bien hechas son algo muy gratificante”.

El también Presidente de la Fundación Global Democracia y Desarrollo introduce el tema presentando lo paradójico de la vejez, “ Todos aspiran alcanzarla, pero una vez llegada a ella, se quejan de manera angustiosa. Alegan que ésta ha llegado más rápido de lo esperado, y de que los ha tomado de sorpresa. Afirman, también, que no hay ningún consuelo para endulzar una vejez necia”.