Especiales

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer

  • 01 diciembre 1999

Vanguardia del Pueblo
Miércoles 01 de diciembre de 1999
Página 14.-

La Segunda Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de África, Caribe y Pacífico, los llamados países ACP, reunida en nuestro país los días 25 y. 26 de este mes, hizo suya la conmemoración del 25 de noviembre de cada año como Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.

Cada vez en más países este día simboliza el clamor (y la denuncia ante un problema que afecta negativamente a la sociedad: El maltrato físico y psicológico hacia las mujeres y las niñas.

La conmemoración tiene su origen en el Primer Encuentro Feminista celebrado en Colombia en 1980, en el cual fue propuesta esa fecha en honor a las hermanas Mirabal, las tres heroínas de la República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas el 25 de noviembre de 1960, por la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, la más feroz que ha conocido el país en toda su historia, y una de las más férreas del Continente.

Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, decididas a luchar por la libertad del pueblo dominicano, se atrevieron a desafiar al tirano con su oposición, y por esa actitud fueron perseguidas y encarceladas, al igual que sus esposos, Manuel Aurelio Tavarez Justo (Manolo), Leandro Guzmán y Pedro González.

Con el plan de asesinarlas, Trujillo las libertó, para simular un accidente cuando viajaran a la cárcel de Puerto Plata, un pueblo del norte de la isla, a visitar a sus esposos que seguían presos.

Enteradas del riesgo, las Mirabal emprendieron su viaje, y el 25 de noviembre, en un lugar solitario de la carretera, se consumó el más horrendo crimen que haya conocido el pueblo dominicano. Junto a ellas fue asesinado también Rufino de la Cruz, quien se había ofrecido como chofer para llevarlas.

Seis meses más tarde, el 30 mayo de 1961, fue ajusticiado Trujillo, y con él cayó la tiranía. Se inició entonces un proceso hacia la libertad y al respeto de los derechos humanos como lo quisieron Patria, Minerva y María Teresa Mirabal. Ellas abonaron con su sangre el proceso en que empezaría a germinar la semilla de la libertad y la democracia de que disfrutan las generaciones dominicanas del presente.

Su recuerdo se ha convertido en un símbolo de dignidad y ejemplo de lucha patriótica que con el tiempo se ha hecho inmenso y ha trascendido los límites de su tierra natal hacia toda Latinoamérica y el resto del Mundo.

El símbolo de las mariposas se utiliza para representar a las Hermanas Mirabal, porque Mariposa era el nombre secreto que usaba Minerva en sus actividades clandestinas de lucha contra la tiranía; luego, Pedro Mir, Poeta Nacional, escribió Amén de Mariposas, un poema dedicado a las heroínas, nativas de Ojo de Agua, en el que expresa la indignación de toda la sociedad ante el horrendo crimen que segó sus vidas un 25 de noviembre, pero que encendió en nuestro país la estrella de la libertad.

Minerva mariposa

Por Ana Silvia Reynoso de Abud *

Trémula mariposa que las alas abriste, luminosa mañana que los rayos permeaban y las hojas del campo cubiertas de rocío reflejando colores que al cielo retrataban, Jugabas con las rosas, cuidabas las orquídeas en un coro de voces la alegría proyectabas construías los sueños, tejiendo los anhelos con tus tiernas hermanas, dedos entrelazabas.

Te fuiste al colegio, repleta de esperanzas, descubriste las letras, sonidos y palabras enhebraste los hilos en tus manos de nácar tejiendo la bandera símbolo de la patria. En representaciones te cubrías de colores recitabas los versos que hablaban de tu pueblo, te impregnabas de ideas, creciste la ternura llenando los pasillos del vetusto colegio.

De nuevo, ya en la casa, concitabas aprecios, círculo de cariño te rodeaba doquiera, te movías con el ritmo de los vientos tempraneros, el céfiro y el lirio competían por tus besos.

La juventud te dona espléndida hermosura vuelos de mariposas, codornices y tórtolas te despiden un día en la casa materna a nuevos horizontes que la vida te abría.

Comienzan los problemas, conoces las verdades, el velo de inocencia se rasga ante tus ojos, amigos te descubren las maldades de un déspota, el dolor de tu pueblo que lento agonizaba.

A partir de ese instante no tuviste sosiego, los dolores del pueblo te quitaban el sueño, buscabas por doquiera respuestas que borraran los negros nubarrones que tu frente nublaban.

Al volver a la casa las rosas no importaban el trinar de las aves apenas escuchabas, sólo quería tu mente aprehender las razones que a tu pueblo querido la libertad cortaba.

Conociste a Manolo y se creó ese binomio que proyectó la patria en todas tus acciones, concebiste a tus hijos, las risas infantiles el orgullo de madre tus penas confortaba.

El asedio primero que Trujillo gestaba enfrentando ideas que en su cara expresabas, utilizando amenazas, persecución y odio sin lograr ni un instante que tú te doblegaras. Los esposos queridos y dos de tus hermanas al igual que otros patriotas que Manolo formaba en un gesto de fuerza, descubiertos los planes en forma inexorable sus cuerpos apresaban.

Las ideas proyectadas recorrían a la patria, la juventud sensible esa causa abrazaba, reforzando la idea de que unidos podrían forjar la democracia, fortalecer la patria.

El sátrapa expresaba en sus reuniones íntimas, que sólo las hermanas símbolos de la lucha denunciaban sus planes, descubrían sus designios y eran escollo fuerte que nada vulneraba.

De ahí se forjó la trama que a Minerva acallara y una tarde luctuosa regresando a la casa, límpidas mariposas fueron interceptadas cercenando sus alas, sin lograr humillarlas.

Torrentes de dolores recorrieron la patria los cielos se tiñeron con colores de infierno los mares acallaron las olas susurrantes el ruiseñor sus trinos apenas ensayaba.

El déspota de pronto adquirió la conciencia que a partir de ese instante ya sus días se contaban agotada la fuente que .nutría sus designios, la voluntad del pueblo con fuerza despertaba.

Los ojos de los jóvenes se abrían desorbitados las iglesias al viento sus campanas doblaban, los niños en la escuela se tapaban el rostro y en todos los hogares las madres musitaban.

Murió la mariposa, sus hermanas yacían, las vetas de sus venas abiertas, desangradas llenaban en los campos todos los intersticios las flores en las ramas se secaban pasmadas. Una fuerte repulsa las ventanas colaba, cruzaba los umbrales, penetraba las casas, los niños se miraban con ojos inocentes los adultos juraban que eso ya se acababa.

Apenas unos meses, seis para ser precisos la respuesta debida le dio a la dictadura solución necesaria, la cabeza del déspota en gesto justiciero, por las calles rodaba.

Las muchachas aún viven, las siento en las mañanas, penetran mi ventana con las luces del alba, las veo gravitando en el verde del campo, en la espiga que crece, en las flores radiantes.

En los ojos del niño que destila inocencia, en las manos crispadas del hombre que trabaja, el vaivén de las olas, las espumas de encaje las nubes que flotantes dibujan unos ángeles. A esa nueva conciencia de la patria primero, a cualquier apetencia de poder o de lucro, que traicione su ejemplo de lucha permanente, el valor de su sangre por todos derramada.

Todo eso las trae nuevamente a esta tierra por los hilos del alma, por las tramas del tiempo y penetran de nuevo, inyectando de sueños los que vemos en ellas, el camino correcto.

* Titular de la Secretaría de Cultura del PLD.