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En el Día de la no Violencia contra la Mujer

  • 02 diciembre 1992

Vanguardia del Pueblo
Miércoles, 2 de diciembre de 1992
Página 4.
Por: Miledys Núñez Pantaleón.-

En el Día de la no Violencia contra la Mujer

Desde el discurrir histórico de nuestra humanidad, y específicamente desde la aparición de la propiedad privada sobre los medios de producción, se ha ejercido la violencia, opresión, explotación y marginación en contra de la mujer, y en una sociedad como, la nuestra, machista y patriarcal, la mujer se ve sistemáticamente golpeada tanto en la vida pública (trabajo, estudios, actividades sociales) como en la vida privada (padre, marido, hijos, etc.).

Podemos observar a diario manifestaciones de violencia en la calle, a través de los medios de comunicación. Vemos cómo la prensa, la radio, y la televisión son fieles exponentes de la función que nuestra sociedad otorga a las mujeres, y constituyen uno de los ejes esenciales en la reproducción y el mantenimiento de los roles sociales asignados y de los valores que el sistema vigente le interesa proyectar y promover.

La violencia se ejerce contra la mujer, hasta en los niveles psicológicos, donde éste accede a los estudios y al trabajo previamente condicionada con una formación diferente a la de los hombres; formación que viene desde la cuna, la casa, la escueta y toda la sociedad. A diario vemos violaciones sexuales, vejaciones contra ancianas y niñas. Cada día aumentan la agresividad, la violencia física y los crímenes pasionales.

La historia del mundo registra infinidad de hechos de violencia contra la mujer. Veamos algunos de los más resonantes entre esos atropellos: El ocho de marzo de 1857 las obreras de la confederación en New York salieron a protestar por mejores salarios y condiciones de trabajo, y la respuesta que recibieron fue una brutal represión por parte de los patronos. El 8 de marzo del 1905 en Rusia las obreras protagonizaron una huelga contra la dictadura Zarista contribuyendo con su firmeza a la derrota del despotismo, pero fueron brutalmente reprimidas. El 8 de marzo de 1908 trabajadoras textiles de los Estados Unidos efectuaron una huelga dentro de su centro de trabajo, y la respuesta por parte de los patronos fue incendiar la fábrica con las huelguistas dentro: Murieron 129 de ellas carbonizadas.

En la historia de República Dominicana abundan los casos de mujeres que se han destacado por su valentía al enfrentar regí-menes y patronos, al enfrentar la violencia, en todas sus manifestaciones.

Basta mencionar el caso de Florinda Soriano (Mamá Tingó) símbolo de la mujer campesina, quien luchó por la tierra, y fue asesinada por el terrateniente Pablo Día, el primero de noviembre de 1974. Otro hecho histórico que muestra la violencia contra la mujer fue el asesinato de la dirigente estudiantil Sagrario E. Díaz. Pero el hecho más relevante de violación física contra la mujer fue el horrendo crimen de las luchadoras anti trajinistas Patria, Minerva y María Teresa Mi rabal, ese vil asesinato de las heroicas hermanas Mirabal, fue la respuesta a su lucha en contra de la más sangrienta dictadura de América Latina: la que encabezó Rafael Leónidas Trujillo Molina, de 1930 a 1961, cuando fue ajusticiado.

En el Primer Congreso Feminista Latinoamericano, celebrado en Bogotá, Colombia, para discutir y analizar la problemática relacionada con la violencia que se ejerce en contra de la mujer, las representantes de la República Dominicana levantaron su voz y propusieron que en honor a las hermanas Mirabal se escogiera el 25 de noviembre de cada año como Día de la no Violencia en contra de la Mujer, petición que fue aprobada.

Todas las mujeres de América Latina conmemoramos esta fecha, y porosa razón hacemos sentir nuestra voz eh reclamos de que se respeten nuestros derechos.

Antes todos estos acontecimientos que se han producido en diferentes épocas y países, las mujeres debemos trabajar con firmeza, y hacer que se legisle para que en las diferentes sociedades sean reconocidos nuestros derecho. No podemos seguir sometidas a la marginación, humillación y las violaciones: debemos buscar alternativas para ir creando conciencia a las mujeres que, fruto de esa misma marginidad, se hacen sumisas ante los maltratos a que las somete la sociedad.

Las mujeres debemos organizamos, unir-nos para que todas podamos crear un frente que nos permita llevar nuestras voces a las diferentes instituciones y al Congreso Nacional y elaborar proyectos que puedan permitir un mayor desarrollo, capacidad mental, intelectual y moral para que al igual que los hombres podamos hacer sentir nuestra capacidad: podamos gritar que hombres y mujeres tenemos los mismos * derechos y deberes, y que juntos debemos derrotar las injusticias sociales.

Debemos hacer conciencia de la profundidad de la ideología patriarcal en nuestro medio, de la forma y método para enfrentarla, de los obstáculos que encontraremos en ese batallar y de la indisoluble relación entre desigualdad de clases sociales y desigualdad genérica. Cuando así lo hagamos estaremos abriendo el camino hacia una sociedad en la que hombres y mujeres participamos en igualdad de condiciones.

Las mujeres dominicanas debemos organizamos y buscar un instrumento político que haga las transformaciones necesarias para que seamos valoradas en nuestra justa dimensión. Y para eso, el instrumento más idóneo es el Partido de la Liberación Dominicana, que desde su fundación ha sabido i colocar a la mujer en el papel que le corresponde.