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Las Mirabal: 38 años después

  • 25 noviembre 1998

Vanguardia del Pueblo
Miércoles, 25 de noviembre de 1998
Página 11
Por: Katiuska Morel.-

Durante los primeros meses del año 1960 fueron arrestados Manolo Tavarez Justo, Leandro Guzmán, Minerva y María Teresa Mirabal, en una demostración del temor que ya sentía el dictador por el retiro del apoyo de la Iglesia Católica y de los Estados Unidos y su departamento de Estado. Esto propició que se intensificara más el odio contra la familia Mirabal, Minerva y María Teresa fueron juzgadas y condenadas a 30 años de prisión, que más adelante serian reducidos a 5. Fueron a la cárcel La Victoria, donde mantuvieron en alto su ánimo y dignidad sin que les importara estar en el mismo infierno.

Hace algunos años conocí personalmente a Minerva Josefina Tavarez Mirabal “Minou”. Ese instante fue como alcanzar un sueño, porque en ella encontré la figura de las mujeres que más he admirado en mi vida. En ella se hacía presente la honestidad y dignidad, pero, más que nada, el valor.

No pude contenerme y le pregunté: “¿Qué se siente al ser parte de la historia dominicana como un legado de tus padres?” Minou contestó: “Es mucha, mucha la responsabilidad”. No podía tener otra respuesta. La mujer dominicana debe de retomar ese legado. Un legado de honor, lucha, desprendimiento y heroísmo en favor del derecho a la libertad de todos los dominicanos. Su ejemplo sentó las bases para la desaparición de la tiranía trujillista.

Este 25 de noviembre se conmemora el “Día de la no Violencia contra La Mujer”, en honor a las Hermanas Mi- rabal, por haber sido ese día y mes, del año 1960, el más fatídico en la vida de esta familia. Patria, Minerva y María Teresa nacieron en Ojo de Agua, Salcedo, y fueron vilmente asesinadas por Rafael Leónidas Trujillo.

Han pasado 38 años de aquel 25 de noviembre de 1960, cuando el sátrapa privó de la vida a estas valerosas mujeres de ideales políticos rectilíneos, de integridad y honor en la lucha contra el tirano. Minerva, quien heredó el temperamento de su madre, doña Chea, fue quien más se enfrentó al dictador.

En 1949 hubo una fiesta en San Cristóbal a la que la familia Mirabal no podía dejar de asistir. Esa noche Minerva bailó con el tirano, quien tuvo la percepción, una vez compartió con ella, de que le atraía algo de esta muchacha que merecía la pena averiguar. Durante el baile intercambiaron palabras, y él pudo percibir cierto desdén de parte de ella.

Don Enrique aprovechó para retirarse con su familia, al inicio de la lluvia que espantó a la gente del salón de baile, el cual se efectuaba al descubierto.

Salir antes que el tirano de cualquier actividad era considerado un insulto a su persona, y un hombre como él, acostumbrado a los elogios y no a los desaires, recibió el retiro de la familia Mirabal con frialdad. En ese momento, su alma mezquina empezó a planear una venganza. Después de la fiesta de San Cristóbal comenzaron la persecución, los allanamientos y encarcelaciones en contra de estas heroínas, sus familiares y amigos.

Don Enrique fue detenido y trasladado a la fortaleza _ Ozama. Minerva y su madre serían también encarceladas en el hotel “República”, donde permanecieron bajo arresto domiciliario. Los Mirabal fueron finalmente liberados, y, a partir de este segundo arresto, la salud de don Enrique empeoró notablemente.

María Teresa, la menor de las Mirabal, poseía grandeza de espíritu, lo cual le permitía experimentar todas las emociones y la hacía vivir a plenitud. Era una joven muy bonita, esbelta aunque un poco gruesa. María se enamoró de José Leandro Ramón Guzmán, a quien, para “darle amores”, le preguntó su actitud respecto del régimen de Trujillo. “Si tú eres trujillista, yo no te doy amores”. Apenas contaba María Teresa con 12 años de edad. No fueron palabras de una niña, sino de una mujer que al transcurrir el tiempo asumiría el papel que le reservaba el momento histórico de la sociedad en que vivía.

María Teresa y Leandro se casaron en febrero de 1958. Era en la casa de Leandro y María Teresa donde se depuraba a los adeptos al movimiento anti-trujillista.

No les importaba comprometer la seguridad de su propia familia y de su hogar en la lucha contra la dictadura.

Minerva casó con Manuel Tavarez Justo el 20 de noviembre, graduado ya en derecho. Minerva le había puesto como condición para las bodas que debía terminar la carrera, a lo que Manolo no se opuso.

Patria Mercedes, junto a su esposo Pedro González Cruz, no era totalmente ajena al deseo de terminar con el régimen del dictador. En muchas ocasiones cedió también su hogar a esta noble causa, junto a sus hijos Noris y Nelson. El trabajo de éstos era extraer pólvora de los cohetes chinos, para hacer bombas caseras. Nelson fue encarcelado durante varios meses, mientras que Pedro Gonzáles Cruz se encontraba en la cárcel La Victoria.

Durante los primeros meses del año 1960 fueron arrestados Manolo Tavarez Justo, Leandro Guzmán, Minerva y María Teresa Mirabal, en una demostración del temor que ya sentía el dictador por el retiro del apoyo de la Iglesia Católica y de los Estados Unidos y su departamento de Estado. Esto propició que se intensificara más el odio contra la familia Mirabal. Minerva y María Teresa fueron juzgadas y condenadas a 30 años de prisión, que más adelante serían reducidos a 5. Fueron a la cárcel La Victoria, donde mantuvieron en alto su ánimo y dignidad sin que les importara estar en el mismo infierno.

Las Mirabal sabían el riesgo que corrían. Cuando regresaban de visitar a sus esposos, quienes se encontraban encarcelados, fueron interceptadas y llevadas a una de las mansiones del tirano cerca de la Cumbre, donde se les golpeó salvajemente con tubos y palos, que les ocasionaron traumatismo en la cabeza. Luego fueron estranguladas con las manos hasta que perdieron el conocimiento.

Con su muerte estas tres heroínas nos dejaron el ejemplo de sus sacrificios y el mensaje de que no importa el precio que se deba pagar, vale la pena luchar por la libertad y los ideales patrios.