De la Trinitaria a la Restauración

  • 24 abril 1980

En el caso de la República Dominicana, la pequeña burguesía trinitaria se organizó con el fin de establecer aquí un Estado burgués, pero esa tarea requería como paso previo indispensable la independencia del país, y la conquista de la independencia significaba a su vez un levantamiento armado contra las autoridades militares y civiles haitianas; en suma, que el establecimiento del Estado burgués tenía que ser necesariamente el resultado de una guerra de independencia, algo similar, aunque en una medida mucho más pequeña, a lo que habían hecho las colonias inglesas de América del Norte; esto es, una revolución burguesa bajo la forma de una lucha independentista.

La lucha se llevó a cabo y nació la República Dominicana, pero el pueblo no pudo organizarse políticamente como sociedad burguesa. ¿Por qué? Porque no tenía en su seno una burguesía. La Revolución Francesa fue hecha por una burguesía que venía desarrollándose dentro de la sociedad feudal desde hacía por lo menos cuatro siglos; la guerra de independencia de las colonias inglesas de Norteamérica fue iniciada por burgueses y oligarcas esclavistas cuyos antepasados procedían de Inglaterra, de donde habían salido para fundar una sociedad capitalista en el Nuevo Mundo; la revolución burguesa cubana fue iniciada por oligarcas esclavistas que la comenzaron en 1868 con la declaración de libertad de sus esclavos, medida con la cual afirmaron, actuando, su posición ideológica burguesa. Pero en la República Dominicana no teníamos burgueses sino una pequeña burguesía en la que se mezclaban por lo menos tres capas, la alta representada por Juan Pablo Duarte, la mediana representada por Pedro Alejandro Pina y la baja representada por Francisco del Rosario Sánchez; y una pequeña burguesía no podía hacer la revolución burguesa así como un niño de diez años no puede desempeñar el papel de un hombre adulto.

El segundo episodio de la revolución burguesa dominicana fue el levantamiento de Santiago que tuvo lugar el 7 de julio de 1857, cuya justificación política se hizo en un manifiesto de corte claramente burgués, en el cual se afirmaba que el segundo gobierno de Báez había sido el peor del país ya que además de haber hecho todo lo malo que habían hecho los anteriores “quitaba al pueblo el fruto de su sudor, porque en plena tranquilidad pública, mientras el aumento del trabajo del pueblo hacía rebosar las arcas nacionales de oro y plata, mientras disminuidos los gastos públicos, no por disposiciones del gobierno, sino por circunstancias imprevistas… había dado en emitir más papel moneda, y no sólo en emitirlo, sino que no satisfecho con sustraer por ese medio, e indirectamente, parte de la riqueza pública, había sustraído directamente, y en gran cantidad, resto del haber del pueblo”. (Siempre que usaron palabra pueblo, los organizadores de ese movimiento revolucionario querían decir comerciantes, o sea, se referían a ellos mismos, altos y medianos pequeños burgueses del sector mercantil).

El intento de revolución burguesa de 1857 acabó en un fracaso cuando, incapacitados para derrotar a Báez, que usó contra ella a las capas más bajas de la pequeña burguesía, sus jefes se vieron obligados a reproducir la alianza de los trinitarios y los hateros que había hecho Duarte en 1843. En virtud de esa alianza, retornó al país Pedro Santana, que se hallaba exiliado en Saint Thomas, recibió el mando de las fuerzas revolucionarias, tomó la Capital y se quedó con el poder. Como saben todos lo dominicanos que han estudiado la historia del país, el resultado de la vuelta de Santana a la jefatura del Estado fue la entrega de éste a España en el penoso episodio histórico llamado la Anexión.

El movimiento de 1857 fracasó porque era una revolución burguesa iniciada y llevada adelante por la pequeña burguesía comercial del Cibao, de manera que en cierto sentido fue una repetición del fracaso de los trinitarios originado en causas semejantes.

El tercer intento de hacer una revolución burguesa en nuestro país se llevó a cabo al mismo tiempo que se llevaba a cabo la guerra de la Restauración. El nombre de esa guerra nos indica que lo que se perseguía con ella era restaurar el Estado burgués llamado República Dominicana, pero además, en todos los documentos redactados por los líderes políticos que iniciaron y sostuvieron la lucha contra el poder español resplandece la ideología burguesa de sus autores, pequeños burgueses con mayor base doctrinaria que los que formaron la Trinitaria, salvo quizá Juan Pablo Duarte, pero en fin de cuentas pequeños burgueses que pensaban como burgueses y sin embargo no podían actuar como tales.