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La resolución de la Corte Interamericana: Otro atropello a la soberanía dominicana

Dando seguimiento a un criterio vertido en distintas decisiones sobre el tema de la nacionalidad dominicana, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su Resolución del 12 de marzo de este año, sostiene que la República Dominicana ha incumplido con presuntas obligaciones internacionales en dos casos: el de las niñas Yean y Bosico; y el de las personas dominicanas y haitianas expulsadas.

En ambos casos se ha procurado que el Estado dominicano reconozca la nacionalidad de los peticionarios, sobre la base de haber nacido en el territorio dominicano, sin tomar en consideración el hecho de que sus padres eran migrantes con estatus irregular.

Sobre esos dos casos, el organismo jurisdiccional interamericano había emitido fallos en los cuales ordenaba al Estado dominicano el cumplimiento de reparaciones y el facilitar el acceso a la nacionalidad de todos los solicitantes.

¿Estaba obligado el Estado dominicano a dar cumplimiento a las decisiones emanadas de la Corte Interamericana?

Para responder esta pregunta, hay que considerar que nuestro sistema constitucional establece el mecanismo de otorgamiento de la nacionalidad por el vínculo sanguíneo, es decir, el ius sanguinis y el ius solis condicionado.

Ese mecanismo fue reconocido por la Suprema Corte de Justicia, en función de control constitucional y por nuestro Tribunal Constitucional, en base a la Sentencia 168 del 23 de septiembre del 2013, sobre determinación de la nacionalidad.

A pesar de que la Corte Interamericana considera que nuestro sistema es discriminatorio y genera apatridia, lo cierto es que resulta todo lo contrario. De 194 naciones que conforman el sistema de Las Naciones Unidas, 164 comparten el mismo criterio jurídico de otorgamiento de la nacionalidad de la República Dominicana, según un informe del Centro de Estudios de Migración de los Estados Unidos, del 2010.

¿Será posible que tantas naciones en el mundo estén equivocadas en sus mecanismos de otorgamiento de la nacionalidad? Si fuese así, ¿por qué razón, entonces, los sistemas regionales de protección de derechos humanos de Europa, Asia, África u Oceanía no han adoptado los mismos argumentos de discriminación y apatridia que emplea la Corte Interamericana de Derechos Humanos?

Es algo que verdaderamente oscila entre el desatino jurídico y la incomprensión del propio texto de la Convención Americana de Derechos Humanos.

Incomprensión de la corte

Entre los considerandos 30 y 34 de su Resolución, la Corte Interamericana sostiene que en base a lo estipulado en la Constitución de la República, la Sentencia del Tribunal Constitucional 168/13 y la Ley 169/14, hay un desacato a sus decisiones sobre otorgamiento de nacionalidad por vía del ius solis.

Para la Corte Interamericana es grave que el Estado dominicano no haya adoptado medidas “para dejar sin efecto cualquier norma, práctica, decisión o interpretación que establezca o tenga por efecto que la estancia irregular de los padres extranjeros motive la negación de la nacionalidad dominicana a las personas nacidas en el territorio de la República Dominicana”.

En decisiones previas la Corte Interamericana incurrió en el exceso de pretender vulnerar nuestra soberanía, ordenado la modificación de nuestra Carta Sustantiva, con la finalidad de establecer la nacionalidad por la vía del ius solis, de manera incondicional.

Ahora el organismo judicial colegiado construye el argumento de que el no cumplimiento a sus ordenanzas, así como la continuidad del efecto jurídico de todas las disposiciones nacionales que no contemplen el ius solis incondicional, representan un acto de desacato.

Obviamente, en todos esos criterios, la Corte Interamericana incurre en un acto de incomprensión. Esa incomprensión se debe a que ese alto tribunal no ha previsto en todo su alcance lo que la propia Convención Americana, en su artículo 20.2 consigna como apatridia.

La Convención, lo expresa así: “Toda persona tiene derecho a la nacionalidad del Estado en cuyo territorio nació, si no tiene derecho a otra”.

Para los integrantes de la Corte, el derecho a la nacionalidad se reduce solo al nacimiento en un determinado territorio. Sin embargo, no es así. Falta completar la lectura del párrafo que termina diciendo: “si no tiene derecho a otra” (nacionalidad).

Ha sido la lectura incompleta del concepto de apatridia establecido por la propia Convención Americana de Derechos Humanos, lo que ha conducido de manera reiterada a los magistrados que integran ese alto tribunal, al absurdo de ordenarle a la República Dominicana el cumplimiento de obligaciones inexistentes en el ámbito del Derecho Internacional.

A lo absurdo nadie está obligado

En nuestro país, el artículo 28 de la Ley de Migración No. 285/04, prevé la inscripción en un libro de extranjería de toda persona nacida en territorio dominicano, de padres extranjeros en situación migratoria irregular y su declaración ante el consulado del país de la nacionalidad de la madre.

Por consiguiente, eso indica que en la República Dominicana no puede haber apatridia. El hecho de que no exista la obligación de reconocer la nacionalidad dominicana por vía del ius soli incondicional, no significa que haya apatridia, como erróneamente, de manera persistente, considera la Corte Interamericana.

Dicha Corte ha enfatizado que la obligación de cumplir con las decisiones que ella adopta se corresponde con un principio fundamental del Derecho de los Tratados, como parte del Derecho Internacional, que consagra la responsabilidad internacional de los Estados.

Más aún, en lo relativo al cumplimiento de sus sentencias, esta sostiene que los Estados partes de la Convención Americana “no pueden invocar disposiciones del Derecho Constitucional u otros aspectos del Derecho interno para justificar una falta de cumplimiento de las obligaciones contenidas en dicho tratado”.

En base a los argumentos previamente esbozados, la Corte Interamericana, como hemos dicho, considera que tanto la sentencia de nuestro Tribunal Constitucional, No. 168/13, sobre determinación de la nacionalidad, como la ley 169/14, sobre naturalización y regularización migratoria, así como cualquier otra normativa o práctica que no reconozca el ius solis incondicional, constituyen un desacato a sus decisiones.

En su parte resolutiva, la decisión del alto tribunal regional de derechos humanos, plantea su preocupación por lo que considera incumplimiento del Estado dominicano en su deber de informar sobre los casos de que es objeto de reclamo.

En adición, fija un plazo fatal, a más tardar para el 30 de julio de este año, para que el Estado dominicano cumpla con lo que la Corte Interamericana estima constituye su obligación, conforme a los principios del Derecho Internacional.

La Corte Interamericana tendría razón si su decisión hubiese estado fundamentada en incontrovertibles consideraciones de derecho. Pero no ha sido así.

Por el contrario, en su Resolución, el alto tribunal interamericano no ha hecho más que reiterar una constante y arbitraria práctica de pretender vulnerar nuestra soberanía nacional imponiéndonos el otorgamiento de la nacionalidad, por la vía del ius solis incondicional.

Eso, por supuesto, además de un nuevo atropello a nuestra soberanía nacional, no constituye más que un absurdo jurídico, frente a una obligación inexistente que el Estado dominicano no está compelido a cumplir.

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Netanyahu y el fin a la solución de los dos estados

Durante el periodo de campaña electoral predominó la incertidumbre de si podía salir victorioso una vez más. Benny Gantz, un ex general de tres estrellas, quien en varias ocasiones comandó tropas israelíes frente a insurgentes palestinos en Gaza, emergía como una inesperada amenaza. Varias acusaciones de corrupción parecían un muro infranqueable.

Sin embargo, por quinta vez y cuarta en forma consecutiva, Benjamín Netanyahu, se alzaba con el respaldo de la mayoría del electorado israelí. De esa manera, reafirmaba la hegemonía de los grupos de centro-derecha en la política de Israel, quienes han gobernado 30 de los últimos 41 años.

El triunfo de Netanyahu, esta vez, se ha debido a que durante sus 13 años de gobierno ha podido garantizarle al pueblo israelí prosperidad económica y seguridad, que son los dos factores fundamentales que mueven al electorado de ese país.

Ha logrado convertir a Israel en una nación con gran nivel de desarrollo tecnológico e innovación. Ha resuelto los problemas de acceso al agua potable; ha promovido la llamada agricultura de precisión; y ha estimulado el crecimiento, entre otras, de las industrias de aeronáutica, software, biotecnología, nanotecnología y ciberseguridad.

Pero además, Netanyahu, desde la perspectiva de la seguridad, construyó un muro para separar a las comunidades palestinas; instaló numerosos puntos de control; y sobre la base de la división de los palestinos, entre los grupos Fatah y Hamas, ha impedido que estos hayan avanzado en su petición de recuperar los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días de 1967.

A pesar de que en los últimos años se habían producido ataques de palestinos en Gaza a ciudadanos israelíes, con el uso de armas blancas, eso palidecía frente a la violencia previa desatada en la Primera Intifada o insurrección, que se extendió por más de cuatro años, entre 1987 y 1991.

A esa primera insurrección palestina, siguió una Segunda Intifada, a partir del 2000, que se inició por la visita de Ariel Sharon, quien llegaría a ser primer ministro de Israel, a la parte oriental de Jerusalén, considerada por los palestinos como su capital.

Del conflicto a la búsqueda de la paz

El conflicto entre Israel y Palestina, además de ser uno de los más prolongados, de carácter geopolítico, entre pueblos o naciones, resulta ser el más complejo. Esto así, porque se trata, al mismo tiempo de un conflicto de tipo territorial, de identidad nacional y existencial o de supervivencia.

Mientras que los palestinos proclaman que lo que es hoy el territorio ocupado por Israel, había sido, durante siglos, la tierra de sus ancestros, los israelíes, o más precisamente, los judíos, por su parte, alegan que desde los tiempos bíblicos, Jehová reveló a los tres patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob, que Israel era la tierra prometida por Dios por toda la eternidad para el pueblo judío.

En principio, el conflicto entre los judíos y los palestinos parece limitarse al control de un determinado territorio, al asentamiento de una determinada población y al establecimiento de unos principios de autodeterminación.

Sin embargo, no es así. El conflicto también tiene otras dimensiones. Está el factor, aparentemente subjetivo, de identidad de cada pueblo; y junto a esa identidad, un factor religioso, ya que mientras los judíos creen en el viejo testamento; los palestinos, en su inmensa mayoría, tienen su creencia fijada en el Islam.

Pero además de ser una disputa territorial y de identidad, el conflicto árabe-israelí es también uno de tipo existencial; y por lo tanto, de supervivencia como pueblo, en el que uno cree que no puede sobrevivir por la presencia del otro.

Ese conflicto se exacerbó luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo descubrió con horror todo el sufrimiento experimentado por el pueblo judío por parte de los nazis alemanes en el Holocausto.

De esa manera, en el 1947, las Naciones Unidas adoptó la resolución 181, en virtud de la cual estableció la partición del antiguo mandato de Gran Bretaña sobre Palestina en dos Estados: el judío y el árabe. Así mismo, indicó que la ciudad de Jerusalén se mantendría como una entidad separada, bajo control internacional y administración de las Naciones Unidas.

Esa decisión de partición de Palestina en dos Estados dio origen, inmediatamente, a las guerras de los árabes contra Israel de 1948; 1956; 1967, 1982; y las insurrecciones, o Intifadas de 1987 y 2000.

Frente a esos encuentros bélicos ha habido también diversos esfuerzos de paz, siendo los más relevantes la Conferencia de Ginebra, en 1973; la Conferencia de Madrid, en 1991; los Acuerdos de Oslo, en 1993; la Cumbre de Camp David, en 2000; la Iniciativa Árabe de Paz, en 2002; y finalmente la Iniciativa Kerry, del 2013.

Los desafíos del futuro

Si bien Benjamín Netanyahu ha logrado proveer cierto nivel de seguridad a Israel durante sus periodos de gobierno, no resulta tan claro, por las medidas adoptadas, cuan eficaz esto pueda resultar con miras al futuro.

En su libro, A Durable Peace: Israel and its Place Among the Nations (Una Paz Duradera: Israel y su Lugar entre las Naciones), el actual Primer Ministro israelí se manifestó en contra del proceso de paz de Oslo, el cual establecía las bases futuras para la conformación de dos Estados soberanos e independientes: Israel y Palestina.

En igual sentido, se expresó una resolución de las Naciones Unidas de 1974 que hacía un llamado a “la creación de dos Estados, Israel y Palestina, uno al lado del otro, dentro de fronteras seguras y reconocidas”.

Durante su trayectoria política, Netanyahu ha sido consistente con su postura. A pesar de que, en términos retóricos, no se opone a la solución del conflicto Israel-Palestina, mediante el reconocimiento de dos Estados, en los hechos, sin embargo, estimula los asentamientos de judíos en los territorios palestinos ocupados desde la Guerra de los Seis Días, en 1967.

Ahora, con el gobierno del presidente norteamericano Donald Trump, el primer ministro israelí ha encontrado un gran aliado para su causa. Primero, fue el traslado de la embajada estadounidense de la ciudad de Tel Aviv a Jerusalén. Luego, en simbólico apoyo a la candidatura de Netanyahu, el reconocimiento de Israel sobre el control de las Alturas de Golán, las cuales, en términos legales, corresponden a Siria.

Durante su reciente campaña electoral, Benjamín Netanyahu manifestó su disposición a proceder a la anexión de Cisjordania, es decir, de los territorios donde habitan 2 millones, 600 mil palestinos, pero bajo estricto control y vigilancia de Israel.

De ser así, la posibilidad de crear dos Estados, Israel y Palestina, se habrá evaporado. Sin embargo, no así los conflictos. Estos continuarán, en razón de que se hará prácticamente imposible combinar un Estado judío y una sociedad democrática, en la cual, la mayoría de la población será predominantemente palestina, pero sin derecho al voto o al ejercicio de otros derechos fundamentales.

Esa es la disyuntiva que no encuentra solución estratégica en las tácticas del ahora cinco veces primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

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Desarrollo en transición

El título del presente artículo hace alusión el más reciente reporte de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), sobre las perspectivas económicas y la pertinencia de una nueva estrategia de desarrollo económico para la región.

El nuevo contexto latinoamericano ha generado importantes retos de desarrollo propios del aumento de los niveles de ingreso, lo que ya se conoce como “las nuevas trampas del desarrollo”. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ha identificado cuatro nuevas trampas del desarrollo, que son la vulnerabilidad social, la baja productividad laboral, la escasa confianza en las instituciones y las amenazas ambientales.

En adición, la región ha alcanzado niveles de producto interno bruto (PIB) per cápita, en los que “el ingreso pierde relevancia como componente del bienestar”. Es una realidad que estamos viviendo en la República Dominicana, donde queda claro que el desarrollo económico por sí solo no es suficiente para enfrentar las graves brechas que conforman la deuda social.

Esta realidad nos obliga a hacer conciencia sobre los límites que existen en los modelos de desarrollo, que no solo están creando una insatisfacción desde el punto de vista de sus resultados, sino también, desde el punto de vista del apoyo de los ciudadanos a las acciones de interés público.

Otro componente que se suma a los retos para el desarrollo de la región es la complejidad del contexto internacional, que deja claro que las políticas públicas tradicionales no son suficientes para generar desarrollo incluyente y sostenible.

Si bien es cierto que la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible representa un amplio consenso en torno al modelo de desarrollo que debe imperar para lo que resta de la década, no menos cierto es que la región enfrenta retos cambiantes que son fundamentales para definir el curso de las acciones del Estado y el resto de la sociedad y que, a la vez, demandan nuevos esquemas de cooperación. Estos nuevos esquemas buscan contrarrestar las brechas fiscales, de ahorro y de inversión, las brechas de acceso a mercado de capitales y las dificultades para atraer inversión extranjera directa.

En resumen, son tres grandes retos: la presión generada por el aumento en el nivel de ingreso; las trampas que genera la pérdida de relevancia del ingreso como factor de bienestar y el complejo contexto internacional. Estas tres realidades deberán guiar el debate político de los años venideros, para que podamos avanzar en decisiones clave como la mejora en la elaboración de políticas públicas y la obtención de financiamiento para el desarrollo.

Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, ha dicho que la idea detrás del concepto “desarrollo en transición”, surge de la insatisfacción con la medición del PIB per cápita, que ha generado que un país, luego de alcanzar cierto nivel económico, no es apto para recibir ayuda oficial al desarrollo, ni acceso a fondos concesionales, ni un tratamiento diferenciado en materia comercial.

En distintos foros internacionales nos ha tocado denunciar esa situación, que afecta fuertemente a la República Dominicana, por considerar que un mayor nivel de ingreso no necesariamente se traduce en reducción de la pobreza y de la desigualdad social. Ante estas realidades y las presiones que se generan: ¿Deberíamos estar trabajando en un nuevo concepto de contrato social? Apostemos a un contrato que no se enfoque en el ingreso, sino que se enfoque en el compromiso de los ciudadanos con sus obligaciones sociales.

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¡Las alianzas y sus consecuencias!

Juan Bosch insistía en la necesidad de medir las consecuencias, al celebrar alianzas. Iniciando con posterioridad a la muerte deTrujillo, sostuvo que el PRD debía de cuidar su perfil y evitar que al aliarse el pueblo confundiera su identidad.

Cuando se fundó el PLD, protegió las características que lo perfilaban. Sostenía, además, que en una alianza la organización más fuerte es la dominante y su peso inclina la conducción política en su interés.

En 1962 el PRD logra perfil propio con sus planteamientos de que el debate político no era Trujillismo y anti Trujillismo, sino social entre tutumpote e hijos de machepa. Esas denominaciones parecían creadas por él, aunque explicó que se usaba en algunas zonas rurales. Hoy la Real Academia de la Lengua Española las ha incorporado, definiendo como tutumpote a un mandamás y al hijo de machepa como hijo de madre pobre.

Con la fundación del PLD, se diferenció su perfil, no a aliándose. Más bien, incluyó dirigentes salientes de otros partidos en la estructura dirigencial del PLD.

La alianza más notoria la celebró el PLD con el Dr. Balaguer, para la segunda vuelta en el proceso electoral de 1996, yendo primera vez al poder con el Dr. Fernández. Esa alianza fue buscada porque el Dr. Balaguer necesitaba que perdiera el PRD, para evitarse persecuciones; desde el interés del PLD para favorecer ganar.

Ese proceso lo iba a ganar el PRD, y hasta se decía que era una formalidad porque el Dr. Peña Gómez ganaría. No fue así, el PLD definió una estrategia sabiendas de que los balagueristas nunca votarían por un candidato que amenazaba en meter preso al Dr. Balaguer y a sus funcionarios y dirigentes. El PLD logró segunda vuelta y ganó con los votos balagueristas.

El Dr. Balaguer y sus dirigentes fueron tratados con mucho respeto por el Dr. Leonel Fernández. Esa alianza traía implícitos esos resultados. Desde entonces el PLD ha celebrado alianzas con docena de organizaciones emergentes, siendo la fuerza hegemónica; condición que no debe inobservarse.

Las alianzas, aún internas, son acuerdos entre expresiones económicas y sociales, muchas veces no identificadas expresamente; o bien pueden ser identificada como, por ejemplo, la alianza entre los integrantes de La Trinitaria, dirigidos por Duarte, y los hateros encabezados por Pedro Santana.

Los trinitarios, expresión de una débil clase media requirió de los hateros, sector retrógrado, pero con influencia entre los campesinos, para lograr la separación de Haití y proclamar la independencia nacional. Estos objetivos se lograron, pero los trinitarios, más débil que aquellos, perdieron el poder y no pudo dársele pasó a un estado democrático.

Internamente al partido debe medirse por igual las consecuencias. Bosch cita lo ocurrido con Lilis. Fue…”llevado al poder por una corriente económica y social avanzada..(Pero) usó los resortes del poder para crear una fuerza retardataria que le permitiera perpetuarse en el gobierno, desvió la corriente progresista dominicana y la lanzó al vacío”. Párrafo anterior Bosch comenta: “…el deseo de mantenerse en el poder llevó a Heureaux a favorecer los planes de un núcleo latifundistas retardatarios, formado por hombres de su confianza…” (Trujillo Causa de una Tirania sin Ejemplo, pág. 108 y 109, edición 2005)

El riesgo hoy es que sectores improductivos, de intermediación económica, sigan alejando al PLD del gobierno suyo.

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Bosch y Lilís

Una de las tesis más originales elaborada por el profesor Juan Bosch sobre la historia dominicana radica en su interpretación del papel de Ulises Heureaux (Lilís), en el devenir de nuestra nación.

Como consecuencia del desarrollo de la industria azucarera a partir de la década de los 70 del siglo XIX, debido fundamentalmente a la migración de cubanos a Puerto Plata, para Bosch, Lilís representó un esfuerzo por construir una sociedad capitalista o burguesa, aunque sin tomar en consideración el ideal liberal de esa forma de organización económica y política.

A decir verdad, Ulises Heureaux fue un personaje singular de la historia dominicana. Nacido un año después de la proclamación de la independencia de la República, en 1845, era hijo de una madre proveniente de las Islas Vírgenes y de un padre de origen haitiano. A pesar de sus inicios humildes, fue avanzando, rápidamente, a través de la carrera militar.

Participó en la Guerra de la Restauración, en la que demostró gran valentía y capacidad de mando. Actuó bajo las órdenes, primero, del general Gaspar Polanco; y posteriormente, del general Gregorio Luperón.

Luego de haberse reconquistado la soberanía nacional, el general Ulises Heureaux acompañó al general Luperón en varias de las batallas que tuvieron que librarse en contra de los gobiernos de Buenaventura Báez y de otros líderes del Partido Rojo y del Partido Verde.

Fue herido en distintas ocasiones. Recibió varios impactos de bala y perdió el movimiento de su brazo derecho.

A pesar de eso, estuvo de jefe militar en las luchas contra Cesáreo Guillermo e Ignacio María González, hasta que en 1879, el Partido Azul llegó al poder para establecer su hegemonía política durante los próximos 20 años.

Al gobierno provisional del general Gregorio Luperón, en 1879, que solo duró un año, le siguieron, en forma sucesiva tres gobiernos.

Fueron los de Fernando Arturo de Meriño, de 1880 a 1882; el del propio Ulises Heureaux, de 1882 a 1884; y el de Francisco Gregorio Billini y Alejandro Woss y Gil, que se prolongó hasta 1886. Las primeras señales de que Lilís se había convertido en un diestro maestro de la manipulación política, se observaron a partir del fin de su primer periodo de gobierno, al suscitarse dentro de las filas del Partido Azul una disputa en torno a quién debería ser su sucesor.

Lilís organizó un fraude al colocar 15,000 votos en las urnas a favor de las candidaturas de Francisco Gregorio Billini y Alejandro Woss y Gil, quienes, en realidad, habían perdido frente a Segundo Imbert y Casimiro de Moya, favoritos de Luperón.

Desprecio por la democracia

Con esa acción inició Lilís una nueva etapa de su vida política, consolidando su poder. Esta se caracterizaría por el engaño, el disimulo y la doblez, hasta lograr imponer la primera real dictadura que conoció la República Dominicana.

La imposición de Billini como presidente de la República por parte de Lilís, dividió para siempre al Partido Azul. De manera concomitante, Lilís procuró también obtener el apoyo de los antiguos partidarios de Buenaventura Báez, quienes se quedaron desprotegidos con la muerte de su líder.

Estos, a su vez, le transmitieron a Lilís la sensación de que podía romper sus viejas relaciones con el general Gregorio Luperón y alzarse con todo el liderazgo del Partido Azul.

Así ocurrió. El general Luperón, que había perdido fuerza en las filas de los azules, al negarse en varias ocasiones a asumir la candidatura presidencial, tuvo que marcharse al exilio.

El ala liberal del Partido Azul nunca aceptó la maniobra fraudulenta que condujo a Billini al poder. Al final, las presiones le obligaron a renunciar a su cargo, sustituyéndole el vicepresidente, Alejandro Woss y Gil.

Pero este último era incondicional de Lilís. Por esa razón se entendía que este era el verdadero poder detrás del trono en la época en que Woss y Gil se encontraba al frente de los destinos nacionales.

Todos estos acontecimientos debilitaron la unidad interna del Partido Azul. Los rojos habían logrado dividirlo, convirtiendo a Heureaux en una figura opuesta a los principios tradicionales del Partido Azul.

En las elecciones de 1886, en las que Lilís volvió a ser candidato, nuevamente cometió fraude, usurpándole el triunfo, en esta ocasión a su antiguo vicepresidente, Casimiro de Moya.

De esa forma se inició, de manera formal, la dictadura de Ulises Heureaux, que terminaría 13 años después, cuando las calles de Moca fueron teñidas con su sangre.

La tesis de Bosch

En su clásico texto, Composición Social Dominicana, el profesor Juan Bosch hace un análisis de la personalidad política de Lilís en el contexto de su época. Para el destacado escritor y político, el avance económico y social de la República Dominicana en las últimas tres décadas el siglo XIX, se debió, como hemos dicho, a la migración cubana, promotora de la industria azucarera y de la ganadería.

Pero, desde el punto de vista político, la estabilidad alcanzada por el país, luego de tantas rivalidades y conflictos bélicos entre los distintos caudillos, se debió a Ulises Heureaux, quien llegó a ser calificado como “el Pacificador”.

Desde el punto de vista social, los líderes del Partido Azul, según Bosch, tenían una contradicción. Este estaba integrado por personas de la alta y mediana pequeña burguesía, que aspiraban a hacer de la República Dominicana un país con desarrollo capitalista o burgués.

Pero no había, por aquella época, condiciones para que se desarrollase una sociedad burguesa. La mayor parte de la población dominicana, inclusive, estaba compuesta por personas pertenecientes a la baja pequeña burguesía, pobre y muy pobre. Faltaba de todo. No había ejércitos regulares; administración pública organizada; estadísticas nacionales; ni infraestructuras que transmitieran una sensación de progreso.

Faltaban también las formas políticas del Estado burgués. No había respeto por las normas establecidas y hasta se ignoraba todo lo concerniente a un Estado democrático de Derecho.

Ulises Heureaux compartía con los demás líderes del Partido Azul la aspiración de convertir a la República Dominicana en un Estado burgués. Pero se distinguía de los demás líderes de su partido en lo relativo a los procedimientos.

Según Bosch, “la diferencia entre Lilís y sus compañeros del equipo director de los azules se resolvía en la aceptación de una palabra. Los otros querían que Santo Domingo fuera un Estado burgués liberal; a Lilís le bastaba con que fuera un Estado burgués, sin llegar a liberal.”

Al referirse al aspecto constitucional de la época, el fundador y líder histórico del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sostuvo:

“La Constitución política se cambiaba con cada gobierno y a veces más de una vez durante un gobierno, si bien, aun con esos cambios, era normal que se violara.” Eso, obviamente, era en la época de Lilís.

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Una tarjeta institucional

Cuando comienzan a agitarse los ánimos electorales en el país, surgen críticas que son cíclicas en el argot político dominicano, unas que han obsesionado por décadas a los principales actores de la opinión públicas, otras que verdaderamente aportan al debate público y, en consecuencia, a un avance político-institucional en el país.

Uno de esos temas que “obsesionan” es el de la filtración partidista y el sesgo político en el otorgamiento de los beneficios sociales, especialmente la tarjeta “Progresando con Solidaridad”. Ha sido parte de esos mensajes clave que diseñan estrategas de la comunicación para los políticos, con el fin de fijar una idea que parece sacada de las tácticas que describe George Lakoff en sus obras.

Lo peor de todo es que destacados expertos del área de la investigación social en el país, se equivocan en cuestiones básicas, como números, porcentajes, requisitos, focalización, resultados e impactos. Sus comentarios se convierten en posiciones clasistas que denigran las necesidades de las poblaciones más vulnerables e ignoran el efecto que tienen los programas que implementa el Estado dominicano para la cohesión social.

Desde el ejercicio de las funciones públicas, hemos apostado a la institucionalidad de la tarjeta Progresando con Solidaridad y a la transparencia de los colmados y demás negocios que conforman la Red de Abastecimiento Social, incluso en contra de intereses políticos y partidarios. No han sido una ni dos las veces que hemos recibido solicitudes de actores políticos para que se levanten sanciones impuestas a personas inescrupulosas, que han utilizado la tarjeta en detrimento de sus beneficiarios, que son las personas más pobres del país.

En adición, enfrentamos una confusión constante sobre el uso de la tarjeta, que nos llevó a tener dos colores distintos de la misma: el color verde para los casos en que se otorgan subsidios focalizados (como Comer es Primero, Incentivo a la Asistencia Escolar y Bonogas Hogar) y el color gris para los casos donde la tarjeta sirve para canalizar el apoyo de una institución a sus miembros (como es el caso de la Policía Preventiva y los Alistados de la Marina de Guerra).

Nuestra insistencia en la institucionalización ha sido tan rígida, que se disponen de requisitos para la entrada y salida al programa, definidos en conjunto con varios organismos internacionales y supervisados por estos. Existe una base de datos auditada y certificada con normas de calidad ISO. Ampliamos el número de compromisos que cada familia debe cumplir para continuar recibiendo los beneficios y diseñamos herramientas tecnológicas que auditan constantemente el cumplimiento de los objetivos.

Lamentablemente, las transferencias monetarias condicionadas están impregnadas de creencias y percepciones públicas paradójicas. Sin embargo, sólo quienes tienen la necesidad de este apoyo estatal comprenden que tan importante es para su estabilidad familiar y económica. Los detractores de las políticas sociales cometen el grave error de pensar que los pobres son responsables de su situación y que, por ende, deberían renunciar a los reclamos para mejorarla. Para ello, aducen que estos programas no funcionan, que son político-partidistas y paternalistas. Nada menos cierto. El Estado está obligado a mejorar la situación de quienes viven en pobreza porque la equidad y la cohesión social se convierte en desarrollo, un desarrollo cuyos mayores beneficiarios son los que hoy critican estos programas.

Por décadas, se ha utilizado el erario público en beneficio de quienes no necesitan ayuda. En algunos casos como costos fiscales, en otros como privilegios, en algunos como ayudas sociales sin focalización ni evaluación previa. La institucionalidad de la tarjeta que hoy exhibimos responde a esas quejas de antaño con eficiencia, demostrando que podemos disponer de políticas públicas serias y de calidad.

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¡Por la verdad historica! I

El 19 de marzo pasado se cumplieron 175 años de la batalla, llamada incorrectamente del “19 de Marzo”, cuando el nombre de las batallas, en términos históricos, reciben el nombre de los lugares urbanos o rurales donde se han librado. “La Batalla de Azua”, como debemos llamarla es una de las tres batallas más importantes en las que el pueblo dominicano, consciente en su sentimiento patriótico, consolidó la Independencia y la Soberanía de la República, fundada a partir del 27 de febrero por el “Movimiento Trinitario”, encabezado por Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella. Las otras dos batallas libradas muchos años después fueron las de “Santomé, el 22 de Diciembre de 1855” y la última y tercera la de “Sabana Larga”, el 24 de enero de 1856, en terrenos que corresponden en la Línea Noroeste, a la provincia Dajabón.

Estamos profundamente sorprendidos, e indignados, de que entre los que dirigieron la Batalla de Azua el 19 de marzo de 1844, contra las tropas de Charles Herard, presidente de la República de Haití, se incluya el nombre de Pedro Santana, que es la figura del traidor más detestable de nuestra historia. Esa batalla, fue dirigida y actuó en ella, Antonio Duvergé y entre otros después de Duvergé, el más destacado fue Vicente Noble. La importancia histórica de esa batalla, está fundamentada en que le hizo saber a Charles Herard, que los dominicanos eran un pueblo valiente, agresivo, coherente y firme, en la defensa de lo que era el lugar en el cual se había confirmado la génesis, del extraordinario proceso, doloroso, lleno de vicisitudes, de la nación dominicana. El encuentro contra las tropas de vanguardia de los haitianos, fue sorpresivo para ellas, porque el momento decisivo de la misma, llegó cuando los dominicanos pudieron hacer uso de las armas blancas, sables y machetes, las mismas que habían sido usadas en la “Batalla de Palo Hincado” contra las tropas francesas del General Ferránd en 1808, donde se ejecutó la primera “Carga al Machete”.

Respetamos profundamente la opinión de nuestro amigo estimado, de hace más de 50 años, Ubi Rivas Nouel, que no está de acuerdo con que califiquemos y llamemos de manera constante a los dominicanos, “Pueblo Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe”, elogio merecido, muy merecido, externado por ese líder inmortal de hispanoamérica  que se llamó Fidel Castro Ruz. Ratificado por el comandante en Jefe de la Revolución Cubana en la mayoría de las veces que hacía referencia, a lo que era un pueblo, que como ratifica el autor de esta columna,  único en América que para salvar su identidad como nación, ha tenido que luchar en su territorio, contra el dominio español, cuando en la génesis de la nación, el fundador de la “Escuela Militar Dominicana”, Enriquillo, no pudo ser derrotado;  y más tarde contra ingleses, franceses, haitianos, españoles otra vez y estadounidenses o norteamericanos dos veces.

Que no se hable jamás, como escuchamos en Azua, el pasado martes 19 de este mes, de Pedro Santana que en la realidad de la verdad histórica, fue un “Capitán Araña” que nunca participó personalmente en ninguna batalla o combate, ni cuando era jefe de los ejércitos del Sur, a partir del 27 de febrero de 1844 y cuando más tarde, servía a la monarquía española, después de haber llevado a cabo y realizado, a partir de 1861,  la Anexión a España: ¡Fuera Pedro Santana del Panteón Nacional, homenaje póstumo que no se merece!. Continuaremos…

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Los inhabilitados para ser candidatos

Debido a los reclamos constante de reformar la Constitución para dejar sin efecto el Vigésimo Transitorio que inhabilita al Presidente en ejercicio a reelegirse para período 2020-2024, parecería, como se ha dicho, que es el único dominicano al que se le viola el derecho de ser elegible.

Sin embargo, no es así. Cerca de dos millones más, no pueden ser elegidos presidente porque en el 2020 no tendrán 30 años, edad requerida para ser elegible a esa posición de presidente. Aún más, entre esos casi dos millones, un millón 350 mil dominicanos están inhabilitados para ser elegidos senadores, debido a que la Constitución los limita, por ser menores de 25 años.

El país presencia un debate entre peledeístas presidenciables; eso parece un debate de aspirantes. Sin embargo, no se trata sólo de eso, sino de un Presidente de la República que usa todo el poder del Estado para doblegar y quebrantar el límite que la Constitución le establece como Presidente en ejercicio.

Trata de crear en su favor un privilegio inaceptable, modificando para él la Constitución para habilitarse. Sus favorecedores, de esos que pregonan que el Estado es para usarse, dicen que es que con él se gana. En esa campaña han afectado a seis aspirantes que se cobijaron bajo la sombra del Mandatario, esperando que él se acogiera a la Constitución; en esa espera no han podido posicionarse y ahora lucen de salida dando aletazos.

A su vez, se trató de inhabilitar a Leonel agraviándolo, pero crearon el efecto contrario y lo han hecho candidato, y diferenciándolo del Presidente.

En ese contexto, el partido de gobierno exhibe tanta fortaleza que lo sitúa alrededor del 50% de aceptación. Lo que quiere decir que quien sea su candidato puede cómodamente ganar; siempre que ese candidato esté también debidamente posicionado.

El entorno reeleccionista del Presidente pretende ahora alimentar la idea de que Leonel divide; pero quien crea esta crisis y pábulo divisionista es quienes desde el poder buscan forzar una habilitación Constitucional. Acusan a otro porque no se atreven a mirar hacia Danilo, prefieren atribuírselo a Leonel haciéndose los desentendidos, por complicidad o miedo al poder.

Pero el pueblo no se hace “ni el desentendido ni el gallo loco”. El 70% rechaza modificar la Constitución y favorece cada vez más a Leonel y, curiosamente, extiende ese reconocimiento a los senadores leonelistas. Vean esa tabla, es el resultado de una encuesta de los mismos senadores conocida en primera quincena de marzo.

Fíjense que los seis senadores leonelistas son los más valorados electoralmente. Ellos son los de Valverde, La Romana, Pedernales, Espaillat, Samaná y San Juan.

Este estudio cuantitativo provocó que entre los senadores danilistas se decidiera realizar actividades en sus provincias; pero, como no tienen luz propia, esos eventos se han convertido en apoyo a la reelección, debido a que sólo así “llevan” un público para llenar el lugar, bajo fuertes presiones y advertencias.

Al convertirse en actos reeleccionistas, crean ruidos que en este momento no quiere el Presidente, porque no es buen momento para el tema. Y como al “dedo malo todo se le pega”, a la hermana del Presidente le grabaron un audio que ha hecho otro ruido viral censurado.

¡Amigos, Danilo está inhabilitado para el 2020; no provoquen mayores crisis!

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Aprender de los nórdicos

Cada año en el mes de marzo, el edificio de la Organización de las Naciones Unidas se convierte en un hervidero de intercambios sobre el estatus de la mujer en el mundo, como parte de los trabajos de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, instaurada el 21 de junio de 1946 mediante resolución del Consejo Económico y Social.

Es un espacio idóneo para que los Estados Miembros de las Naciones Unidas aúnen esfuerzos con organizaciones no gubernamentales y con los organismos del sistema de Naciones Unidas, para dar un mayor impulso a los acuerdos de la Plataforma de Acción de Beijing, el documento que guía a los países en el avance de la mujer desde el 1995, cuando se reunieron en Beijing representantes de todos los países para definir la hoja de ruta hacia la equidad de género.

En aquella histórica cita, Hillary Clinton, entonces Primera Dama de los Estados Unidos, demandó poner fin a la discriminación hacia la mujer, porque sin las mujeres, se limita a las familias en su propósito de construir un mundo pacífico y próspero. La República Dominicana, que entonces disponía de la Oficina de Promoción de la Mujer, fue representada por su Directora General, doña Rosa Roa de Lopez.

Hoy en día, los pasillos de las Naciones Unidas, durante los trabajos de la Comisión, se llenan de mujeres inspiradas por la promesa de progreso individual y colectivo que ha hecho el mundo a la mujer, especialmente después de la reunión de Beijing de 1995. Es común encontrarse con Jefas de Estado y de Gobierno, ex Presidentas y Primeras Ministras, Vicepresidentas, autoridades de distintos países, reconocidas mujeres del espectáculo, de los deportes, de las organizaciones no gubernamentales y del mundo empresarial.

Sin embargo, algo que debe preocuparnos es la poca presencia masculina en este magno encuentro. En un mundo donde 90% de los Jefes de Estado y de Gobierno son hombres; donde 76% de los miembros de Parlamentos también son hombres, y donde la mayor parte de los países nunca han sido gobernados por una mujer, es obvio que cualquier discusión sobre el estatus jurídico y social de la mujer, no se puede hacer sin los hombres presentes.

Es parte del aprendizaje de tan importante experiencia. Como lo es también el intercambio de experiencias con otros países, como el caso de los que conforman el Consejo Nórdico.

En conversaciones con la Primera Ministra de Islandia, Katrín Jakobsdóttir, resaltaba una cuestión muy importante: Islandia, el país que ocupa el primer lugar en la clasificación de igualdad de género, no “nació” siendo un país con paridad de género en todos sus ámbitos. Por el contrario, se tomaron las decisiones acertadas y correctas para llegar al puesto que ocupan hoy.

Islandia, Noruega, Suecia y Finlandia, países nórdicos, ocupan los primeros lugares de equidad de género del mundo, por su empoderamiento político femenino, las oportunidades de participación de la mujer en la economía y la equidad salarial de género que promueven y protegen. De estos países nos queda mucho que aprender.

Decía Dante que “el lugar más ardiente del infierno se reserva a los que no toman partido en épocas de crisis moral”. La discriminación en contra de la mujer es una profunda crisis moral que nos convoca a tomar partido, a llevar las palabras a la acción y trabajar, en cada uno de nuestros ámbitos, por el fin de esta grave injusticia. Como hicieron los nórdicos, tomemos las decisiones correctas, aunque no sean populares.

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Casandra Damirón

El 12 de marzo del corriente mes se cumplieron 100 años del natalicio, en 1919, de Casandra Damirón, una de las artistas, cantante, bailarina, y maestra folklorista mas importante de toda una época en nuestro país, recordada con admiración y cariño, llamada “La Soberana”.En el registro de la memoria del autor de esta columna, entre otros recuerdos, vienen los nombres de las artistas dominicanas, muchas de ellas contemporáneas de Casandra, que estarán siempre en el cariño de nuestro pueblo: Julieta Otero, Teté Marcial, Lupe Serrano, Fellita Cabrera, Lita Sánchez, Elenita Santos y Lucía Feliz, que proyectaron por un periodo de más de 30 años la extraordinaria calidad del arte, auténticamente nuestro, que ayudó a proyectar internacionalmente José Arismendi Trujillo, alias “Petán”, fundador de “La Voz del Yuna” llamada después “La Voz Dominicana”.

La carrera artística de Casandra comenzó a los seis años de edad en Barahona, su pueblo natal, y aprendió luego a tocar el piano y la guitarra, debutando en 1939 en el antiguo Club Antillas, de Santo Domingo, donde cantó acompañada por una orquesta dirigida por el pianista y compositor oriundo de Monte Cristi, Luis Rivera.

Este músico extraordinario era primo hermano de Nicanor Rivera, quien fue director de la Banda de Música Municipal de Monte Cristi y maestro de música del autor de esta columna. Casandra y Luis contrajeron matrimonio muchos años después y procrearon dos hijos, José Eliseo y Luisa Rivera Damirón que se unieron a José Andrés Moreta Damirón, hijo de un matrimonio anterior de Casandra.

Para mediados de la década del 40 Casandra se había proyectado como una artista extraordinaria en nuestro país y acompañada de Luis Rivera agotó presentaciones en Puerto Rico y en La Habana en programas de televisión y clubes nocturnos en compañía de luminarias cubanas, particularmente con Benny Moré, conocido como “EL Bárbaro del Ritmo”, cotizado extraordinariamente en Cuba y México.

La verdadera y definitiva proyección de Casandra, como símbolo extraordinario de la dominicanidad, el folklore y la cultura de nuestro país, fue en 1955 cuando se presentaron espectáculos en la “Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre”, auspiciada por el gobierno dictatorial de Rafael Trujillo Molina.

En ese evento participaron los mejores artistas y grupos folklóricos de Europa y América, y Casandra se destacó porque improvisó un conjunto de bailarines dominicanos para que dieran una demostración de las danzas folklóricas, entre las cuales estaban el merengue, mangulina, el carabiné y las danzas típicas de palos, admiradas por el público y aplaudidas por todos los funcionarios. Quedó creado a partir de ese momento el grupo de “Danza Folklórica Estilizada” y designado como “Embajadores de la Cultura Dominicana”, encabezado por Casandra Damirón; La Soberana pudo viajar, apoyada por el gobierno, a países como Francia, Suiza, España, Suecia, Estados Unidos y Argentina.¡Loor en este momento y eterno a Casandra Damirón! y reconocimiento laudatorio a la comisión que organizado por Ellis Pérez y Ramón Tejeda Read, ofrecieron ese espectáculo excepcional en el salón de la antigua “Voz Dominicana”, en el que participaron AdalgisaPantaleón, Milly Quezada y Maridalia Hernández, acompañadas de una gran orquesta dirigida por Josean Jacobo, acontecimiento que merece admiración y respeto por la autenticidad dominicana, exactamente igual que como fue la presencia de Casandra Damirón en la historia musical de nuestro pueblo.

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En Argelia, el caso de Bouteflika

A sus 82 años, se traslada frágil en silla de ruedas. Durante siete años no ha pronunciado discurso alguno dirigiéndose al país. No ha hecho ninguna aparición pública y su “presencia” en las actividades oficiales se hace a través de una foto. Tiene dificultades respiratorias, la mirada perdida y su voz se siente ahogada en un susurro incomprensible.

Se trata de Abdelaziz Bouteflika, presidente durante 20 años consecutivos, desde el 1999, de la República de Argelia, la nación, en términos territoriales, más grande de África.

El pasado 10 de febrero, mediante una carta dirigida a las autoridades electorales, a modo de plan de gobierno, presentó documentos para formalizar su quinta candidatura presidencial para las elecciones a celebrarse el 18 de abril de este año.

En esa carta expresó: “No tengo las mismas fuerzas físicas que antes, cosa que nunca he ocultado a nuestro pueblo, pero jamás me ha faltado la voluntad inalterable de servir a nuestra patria”.

A eso añadió, de manera sorprendente, que en caso de ser reelegido, se comprometía a abandonar el poder rápidamente.

Esas promesas, sin embargo, no fueron creídas. Ya habían sido escuchadas antes por el pueblo argelino. En el 2008, Bouteflika, al término de su segundo mandato, modificó la Constitución de Argelia a los fines de habilitar la reelección de forma indefinida.

En el 2011, en pleno apogeo de la Primavera Árabe, que hizo sucumbir a varios regímenes de la región, el presidente argelino prometió una nueva reforma constitucional que se proponía volver a la situación anterior, limitando el número de mandatos a dos. Ese compromiso, sin embargo, no se materializó sino hasta el 2016, cuando iniciaba su cuarto periodo de gobierno.

A diferencia de ocasiones anteriores, la decisión de Abdelaziz Bouteflika de presentarse como candidato para un quinto mandato consecutivo, provocó una oleada de protestas que inundó las calles de diversas ciudades de Argelia, hasta el punto de hacer tambalear al gobierno.

Ascenso de Bouteflika

Bouteflika llegó al poder luego de una sangrienta guerra civil en Argelia, que surgió en 1991, cuando el gobierno del Frente de Liberación Nacional (FLN) suprimió los resultados de las elecciones ganadas por el Frente Islámico de Salvación.

Los muertos ocasionados por esa guerra civil fueron numerosos. Se calculan en más de 200 mil personas. En definitiva, un episodio sangriento que dejó profundas huellas y polarizó a la sociedad argelina.

La derrota electoral experimentada en los comicios de 1991, fue la única vez en que la hegemonía política del FLN, la organización que dirigió la lucha por la independencia de Argelia contra el poder colonial francés, luego de la Segunda Guerra Mundial, se vio alterada.

En medio de las convulsiones y conflictos que estremecían a la sociedad argelina de aquella época, Abdelaziz Bouteflika, el benjamín de los líderes históricos de las luchas independentistas del país ubicado en el Norte de Africa, junto a Ahmed Ben Bella y Hoari Boumediene, llegó al poder en los comicios celebrados en 1999, luego 20 años en el exilio.

Su triunfo fue impactante. Concitó más del 74% de los votos, algo inusitado en la historia electoral de su país.

Durante su primera gestión de gobierno se firmaron acuerdos de paz y se concedió amnistía a las personas que participaron en la guerra civil. Igualmente, se consolidó la noción de Argelia como un Estado de lengua árabe, religión islámica y gobierno progresista.

En el 2004, Bouteflika obtuvo otra victoria contundente. Alcanzó el 85% de los votos, a pesar de que se presentaron informes sobre irregularidades en el proceso electoral.

Era la época en que se iniciaba el incremento del precio de los combustibles, lo que contribuyó al crecimiento de la economía argelina; y por lo tanto, a la consolidación política del antiguo dirigente del FLN.

A pesar de que las circunstancias le resultaban favorables, no era posible, sin embargo, un tercer periodo gubernamental. No obstante, Bouteflika, apoyándose en la mayoría con la que contaba en el parlamento, procedió en el 2008 a una reforma de la Constitución que eliminó la prohibición para su nueva repostulación.

Auge y caída

En las elecciones de 2009, volvió a ganar. Esta vez, en forma astronómica, con el 90.2% de los votos. Sin embargo, con un nivel histórico de abstención, del 75%, lo que era un reflejo del descontento de la población con lo que ya empezaba a percibirse como un intento por eternizarse en el poder.

En el 2005, Bouteflika había sido trasladado a un hospital en Francia para ser intervenido de una úlcera sangrante. Ocho años después, en el 2013, sufrió un accidente cerebrovascular; y en el 2016 se sometió a un examen invasivo del colon.

Debido al derrame cerebral, sus funciones neurológicas se degradaron. Eso limitó su capacidad para impedir la ingestión de alimentos o líquidos en los pulmones. Está afectado de afasia, lo que implica una pérdida parcial del lenguaje. Apenas se le entiende: prácticamente hay que leer sus labios.

Ante el deterioro evidente de su salud, en diversos sectores de la sociedad argelina se cuestiona su capacidad para seguir gobernando. Circulan rumores de que detrás de su frágil figura, son otros los que realmente toman las decisiones sobre el destino del país.

El anuncio de la repostulación de Bouteflika para un quinto mandato consecutivo provocó cólera e indignación en diversos sectores de la vida nacional, sobre todo porque coincidió con un nuevo internamiento suyo en un hospital de Ginebra, Suiza.

Las protestas, convocadas a través de las redes sociales, se multiplicaron. Oleadas de multitudes se dieron cita cada semana, pasando a tener el control de las calles. La estructura tradicional de poder se vio sacudida.

Al final, en razón del poder del pueblo expresado en las imponentes manifestaciones en contra de una nueva reelección de Bouteflika; del impacto de la opinión pública; de la presión de la sociedad civil; y de la acción ejemplar de la juventud, el anciano presidente, considerado por los médicos de estar en “riesgo vital permanente”, tuvo que enviar, desde su lecho de paciente, una carta, dirigida al país, en la que declinaba de sus nuevas aspiraciones continuistas.

Fue una grave derrota para un líder político que había acumulado incuestionables méritos en las luchas históricas de su patria por alcanzar la independencia, la paz y la prosperidad.

Pero fue, al mismo tiempo, una gran victoria para el pueblo argelino, el cual, por medio de su tenaz determinación e inquebrantable decisión de lucha, demostró el carácter invencible de los pueblos cuando éstos se enfrentan a la obstinada insensatez de sus gobernantes.

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¿Se puede votar dos veces en primarias?

Los controles electrónicos podrían no ser suficientes para impedir que, en las primarias simultáneas a ser celebradas el primer domingo de octubre, se vote dos veces.

Aceptar que los afiliados de un partido que escogió primarias cerradas puedan votar, además de por su partido, en las primarias abiertas porque son con el padrón universal, se estaría autorizando la doble votación. En todo caso, se debe precisar que se vota una vez, o en las abiertas o en las cerradas; la simultaneidad de las primarias, es para evitar doble votación.

La JCE debe garantizar una sola votación, si dispone de los controles electrónicos, avalados por reglamentaciones.

Se sabe que el PRM ha optado por primarias cerradas, la escogió así para que sólo sus afiliados decidan sus candidaturas, por lo que habría de preguntarse si estarían de acuerdo con que esos controles no se apliquen para sus afiliados y puedan votar libremente, en la abierta o en la cerrada. Vale preguntarse ¿para qué van con padrón cerrado, si la JCE se lo abre?

A las organizaciones políticas que van con padrón abierto poco les importaría que todos los electores voten en sus primarias abiertas, siempre que se garantice que no habrá doble votación; es decir, que los afiliados del PRM no voten en las abiertas si antes lo han hecho por el PRM (quien escogió padrón cerrado).

Luego, poco importa, para el partido que va con padrón abierto, de que todos los electores del padrón universal puedan votar en sus primarias si se garantiza que no habrá doble votación; es decir, que no hayan votado o no lo puedan hacer por el partido que va con padrón cerrado. Lo único que le puede importar es que no haya doble votación por un mismo elector.

Es obvio que la JCE, si garantiza el sufragio una sola vez no hay mayores dificultades. No es garantía que la norma sea una declaración del Presidente de la JCE y menos descalificando diciendo que “es una fantasía” la doble votación. Debe cerrar esa posibilidad con una norma jurídica dicha en un reglamento, asegurándolo por medios electrónicos.

Aunque el tema se complica con el resto de los partidos que escogieron otras modalidades para seleccionar sus candidatos. La Ley de Partidos las enumera con asambleas de delegados, convenciones, etc.; éstos partidos aplicarán la modalidad escogida “a más tardar” el último domingo de octubre.

Como se sabe, los partidos que escogieron primarias abiertas y cerradas simultáneas, las celebran por disposición de la Ley a más tardar el primer domingo de octubre y el resto, los que escogieron otras modalidades, a más tardar el último domingo de ese mes.

¿Pueden los afiliados de los partidos que escogieron modalidades diferentes a las primarias, ir a votar en ellas? ¿Pueden luego hacerlo por representación o delegación (voto indirecto) en las convenciones, asambleas de delegados? ¿No están votando dos veces, una vez voto directo y la otra por representación o indirecto?

La preocupación no es de si las primarias serán abiertas, semiabiertas o cerradas. Se trata de que la JCE garantice que no habrá doble votación; ni con el voto directo, ni con la combinación de éste con el voto indirecto por delegación.

Se tranquiliza con disposiciones reglamentarias garantizando que no habrá doble votación.

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