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¡La Gran Epopeya! (I)

Hoy es lunes 13 de agosto y el jueves próximo, nuestro pueblo celebra y conmemora el 155 aniversario de la Restauración de la República, episodio eterno, inmortal, valiente y ejemplar en la historia de América y más allá de América, porque fue un ejemplo de dignidad de una pequeña nación de una isla del Caribe que apenas llegaba, si acaso, a doscientos cincuenta mil habitantes y que decidió enfrentar con limitada ayuda del exterior o de otro pueblo, más pequeño que el pueblo dominicano en el orden territorial, aunque con una población que duplicaba a la población dominicana, y que fue el pueblo haitiano, que sirvió de refugio momentáneo a los precursores de la recuperación de la Soberanía de nuestra Patria, en aquel momento encabezado por Francisco del Rosario Sánchez, quien había sido junto a Juan Pablo Duarte y Matías Ramón Mella, desde el 27 de febrero de 1844, uno de los Fundadores de la República.

El pueblo dominicano derrotó con valentía y decisión admirables al ejército de España, que era todavía en ese entonces uno de los países más poderosos y ricos de Europa. La Anexión a España, fue una decisión, de una traición cuya responsabilidad histórica es principalmente de Pedro Santana, cuyos restos sin justificación alguna, reposan en el Panteón de la República, donde descansan los restos de quienes fueron sus víctimas. Ese episodio inmortal fue encabezado en sus inicios por un grupo de héroes, después del fusilamiento de Sánchez en San Juan de la Maguana, cuando en el Cerro de Capotillo, en la hoy provincia de Dajabón, arriaron la bandera española y enhestaron la dominicana, dando inicio a una guerra convertida luego en “Guerra de Guerrillas” o “Guerra Irregular”, como era llamada, que las tropas españolas no pudieron enfrentar, habiendo influído en esa confusión de los españoles, la toma de Santiago por las fuerzas Restauradoras, agresivas y coherentes, que eligieron entonces después de incendiar y tomar la ciudad, el primer Gobierno de la Restauración, el que estuvo encabezado por José Antonio Salcedo (Pepillo).

A partir del 16 agosto de 1863 hasta el 12 de julio de 1865, día en que las tropas españolas derrotadas en el escenario geográfico dominicano, abandonaron nuestro territorio, sin haber podido dejarle la imposición de compromisos que lesionaran la soberanía y dignidad del pueblo, condiciones que estaban escritas en el llamado pacto de “El Carmelo”, ese acuerdo se había discutido en el lugar donde hoy está construido el “Hotel Jaragua” y fue rechazado y repudiado por Pedro Pimentel, presidente de la República en Armas, del tercer Gobierno de la Restauración. Es una reducida lista de los grandes Próceres de La Restauración, con méritos incuestionables, que debe recordar siempre el pueblo dominicano: Próceres, Héroes y Mártires de La Restauración, que deben ser recordados con gratitud eternamente: Francisco del Rosario Sánchez, Santiago Rodríguez, Pedro Pimentel, Benito Monción, José María Cabral, Gregorio Luperón, Gaspar Polanco, Marcos Adón, Eusebio Manzueta, Fernando Arturo de Meriño, Benigno Filomeno de Rojas, Ulises Francisco Espaillat, José Antonio Salcedo (Pepillo) y Pedro Francisco Bonó.

Celebremos y conmemoremos La Restauración de la República con más decisión y vigor de mantener por siempre y eternamente, la Soberanía, Independencia y dignidad de la República Dominicana, herencia de los próceres y héroes que han ofrendado su vida y su sangre no solamente en febrero de 1844, en agosto de 1863, también agregando a esas fechas gloriosas el 24 de abril de 1965.

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Reacción de senadores ante una metáfora

En el debate surgido a propósito de la Ley de Partidos, y al no tomar decisión el CP, dejó en libertad a los legisladores que integran el Bloque y a los miembros del CP y de la organización.

En ese contexto asumí posiciones en ese debate, por estar en libertad de hacerlo. A una decena de senadores les molestó una afirmación que en su momento expresé. No aceptaron el uso de una metáfora, propia para llegarle a un gran público.

Procede decir que una metáfora está definida como una expresión sobre una idea o un objeto al cual no describe directamente, sugiriendo una comparación, para facilitar su comprensión; rompe las fronteras del lenguaje para decir lo indecible. Enriquece el vocabulario de la lengua. Son imágenes y tradición retórica, literaria y expresan un juicio de valor.

Es una figura retórica o tropo (cambiar o alterar) en el que se traslada el significado de un concepto a otro. Se busca establecer una relación inverosímil de aparente semejanza o analogía.

Cuando en medio del debate, y estando en conocimiento del Senado, que ante la renuencia a escuchar diversos sectores de la sociedad, dije que “mis perros escuchaban más que los senadores”.

Es una metáfora construida para, no sólo romper la frontera del lenguaje, sino para facilitar la comprensión del concepto expresado.

Por demás, procede recordar que literalmente los perros tienen el oído más desarrollado que los humanos. El oído de los caninos registra hasta 35 mil vibraciones por segundo, con una evolución cuatro veces mayor a la humana. La audición se transmite por medio de ondas y la frecuencia de vibraciones se mide en hercios (Hz). La del ser humano es de 20-20.000 Hz., mientras que la de los perros, es de 20-65.000 Hz; sensibles a 500-16.000 Hz. Tienen 17 músculos en cada oreja y los humanos 9 y el promedio de éstos utiliza 1 ó 2.

Los perros son seres vivos leales, afectuosos, sensibles y expresan alegría ante la presencia del amo o de quienes le prodigan atención, aprecio y respeto.

La expresión que utilicé es literalmente así, por lo explicado y hubo hasta quien escribió que fue una metáfora excepcional. Pero una decena de senadores se ofendió, no precisaron en su comunicación al CP que fue por esa expresión, sino que usaron tantos adjetivos para descalificarme, que recordé una anécdota con el profesor Juan Bosch, de la cual doy testimonio.

Recién llegado al país desde el exilio, debido a que sus hermanas vivían en la calle Porvorín, esperé poder verle, también vivía en el sector. Había terminado el bachillerato, pero seguía contribuyendo con el periodiquito mimeografiado del liceo. El mimeógrafo era el medio de copiado, había sido patentado por Thomas Alva Edison en 1887.

Conocía de su capacidad intelectual, por lo que le llevé un artículo de cuartilla y media (una cuartilla es una página 8 y 1/2 por 11, escrita a dos espacios). Empezó a leerlo al tiempo que con su pluma iba redondeando palabras.

Al terminar, me paso las dos páginas. Me miró fijamente y me dijo quítele esos 40 adjetivos, “deje que sea el lector quien califique”.

La decena de senadores usaron tantos adjetivos que se les pasó decir de que se trataba su comunicación.

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Un día decisivo para la democracia

En el día de hoy, la fortaleza de la democracia dominicana será puesta a prueba, al conocer la Cámara de Diputados de la aprobación del Proyecto de Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos.

Eso está precedido por la adopción, el pasado jueves, 2 de agosto, del informe emanado de la Comisión Especial, creada por la cámara baja, a los fines de procurar su aprobación por la vía del consenso entre las diferentes fuerzas políticas representadas en el Congreso Nacional.

Luego de 18 reuniones de dicha comisión y tres adicionales de los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, en las que se produjeron acuerdos en diferentes aspectos del referido proyecto de ley, hubo uno, el relativo a lo consignado en los artículos 37 y 42, concernientes a la modalidad de escogencia de los candidatos a cargos de elección popular, en los cuales no fue posible arribar a un consenso.

En la subcomisión formada para la búsqueda de una redacción pactada de los artículos 37 y 42, el consenso pereció, al producirse un sorpresivo cambio, de último momento, por parte de la representación del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que resultó en una decisión precaria de tres votos a favor y dos en contra.

La Comisión Especial, por su parte, al reunirse el pasado jueves, 2 de agosto, se manifestó en la misma polarización que la anterior, con una estrecha votación de siete a favor y seis en contra.

En círculos legislativos se esparce el rumor de que la variación reformista se debió a presiones provenientes de fuerzas externas que podían poner en peligro hasta su propia supervivencia como organización política.

En la aprobación, por parte del Senado, del Proyecto de Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, se había establecido que los candidatos a cargos de elección popular serían escogidos, de manera única, mediante la celebración de elecciones primarias abiertas y simultáneas, organizadas y supervisadas por la Junta Central Electoral.

Esa decisión del Senado se encontró con el rechazo generalizado de las autoridades de la Junta Central Electoral; de 24 partidos políticos; de las organizaciones empresariales; de las iglesias católica y evangélica; de las organizaciones de la sociedad civil; y de los principales medios de comunicación.

Ante esa situación, el Presidente de la República envió una carta a los presidentes de ambas cámaras del Congreso Nacional, en la que, al reconocer que no contaría en la cámara baja con el respaldo de las dos terceras partes de los votos requeridos para su aprobación, solicitaba que, mediante la búsqueda del consenso, se explorasen opciones alternativas a las de primarias abiertas y simultáneas.

Naufragio del consenso y de la opción alternativa

Ante la misiva del Presidente de la República, se suscitó una expectativa de posibilidades de acuerdo entre todos los sectores representados en el Congreso Nacional; y de inmediato se activó un mecanismo de diálogo bicameral, encabezado por los presidentes de ambas cámaras.

Ese diálogo, lamentablemente, culminó en el fracaso. Eso así, debido a que se intentaba imponer, como opción o por vía indirecta la misma fórmula, de primarias abiertas y simultáneas, que no fue posible sustentar por la vía directa, como había aprobado el Senado.

Posteriormente, en el marco de la Comisión Especial, los 11 partidos que integran el bloque opositor, sometieron una propuesta que calificaron como “Propuesta desde la Oposición para el Establecimiento de un Sistema Electoral Realmente Democrático”, también conocida popularmente como “la propuesta del librito”.

En dicho texto, el bloque de partidos de oposición, al referirse al tema de las primarias, alegó que: “cada partido debería decidir el método de elección de sus candidaturas internas o a cargos de elección popular de acuerdo con lo establecido por sus propios estatutos y de acuerdo con la ley”.

También, que “las primarias, o cualquier método escogido por los partidos, deberán ser voluntarias, simultáneas, vinculantes, con el padrón de cada partido y ser supervisadas y con apoyo logístico de la Junta Central Electoral…”.

A pesar de divergencias en algún punto específico de esa propuesta, en general dicho planteamiento facilitaba la búsqueda del consenso en el marco de respeto a la Constitución, ya que, de alguna manera, también recogía el espíritu de la propuesta inicial de la Junta Central Electoral.

Sin embargo, en forma extraña, el PRM, que se había convertido en garante frente al bloque de partidos opositores de sustentar dichas propuestas, se alejó de las mismas; y adoptó una presunta flexibilización, que consistía en permitir que cada partido decidiera el método, modalidad y padrón a ser utilizado por cada organización política en sus elecciones primarias.

Con esa nueva actitud, de que cada partido escogiese el tipo de padrón, el PRM no solo se distanciaba del bloque opositor, sino que se convertía en el actor principal en la introducción, por vía indirecta, del mecanismo que se procuraba evitar mediante la búsqueda de alternativas, como es el de las primarias abiertas y simultáneas, ahora dejada como opción de cada partido.

¿Por qué cambiaba de postura, de manera tan abrupta, el PRM? ¿Cuáles fuerzas, internas y/o externas, estaban incidiendo para ese cambio de actitud?.

Hasta ahora, no resulta del todo claro. Pero lo cierto es que al introducir ese nuevo elemento, el PRM sembró la semilla de la discordia y la implantación del germen de naturaleza inconstitucional sobre lo cual, en el día de hoy, tendrá que discernir la Cámara de Diputados.

A la variación de la posición del PRM, se le añadió, también en forma desconcertante, la ruptura del PRSC con el consenso opositor plasmado en “el librito”.

En la nueva postura, el partido del gallo colorao contribuyó a reactivar un elemento del debate que hasta entonces no había encontrado respaldo; y es el de que fuesen los organismos superiores de cada partido y no la totalidad de sus miembros, como constitucionalmente debe ser, los que decidiesen la modalidad de elección y el padrón a utilizar por cada organización política en la elección de sus candidatos a cargos de elección popular.

La aritmética de la democracia

Desde la Segunda Guerra Mundial, con el desembarco de las tropas aliadas en Normandía, el día D se ha considerado como un día decisivo. Hoy es un día D para la democracia dominicana.

Es un día decisivo en razón de que los escogidos como representantes del pueblo tendrán que decidir entre los intereses particulares de algunos miembros de las cúpulas de los partidos (de eso que Robert Mitchels calificó como la oligarquía de hierro de los partidos); y el interés nacional, el respeto a la Constitución y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

Frente a ese dilema, en principio, la actual correlación de fuerzas en la Cámara de Diputados impediría que las primarias abiertas y simultáneas, introducidas como opción o por vía indirecta, sean aprobadas.

La razón de eso se debe a que los sectores que propugnan por este propósito no cuentan con las dos terceras partes de los votos requeridos por el artículo 112 de la Constitución para aprobar las leyes orgánicas como es la Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos.

Con la reciente suma de los 11 votos del partido reformista, los promotores de la opción de primarias abiertas y simultáneas contarían con 101 votos. Todavía les faltarían 26 para obtener los 127 votos requeridos para aprobar la referida ley de partidos políticos.

Sin embargo, en el Congreso Nacional circula con fuerza la especie de que se produciría una fragmentación en la votación de los 50 diputados del PRM. Por un lado, hay 17 diputados que corresponden a la tendencia minoritaria de esa agrupación política que votarían a favor de las primarias abiertas y simultáneas como opción de los partidos para la escogencia de sus candidatos a cargo de elección popular.

Por otro lado, se susurra por los pasillos que hay otro grupo de diputados, que forman parte de la otra tendencia perremeísta, que presuntamente ya habrían sido “persuadidos” por fuerzas externas, a los fines de obtener la aprobación de la opción de primarias abiertas y simultáneas.

Más aún, es de dominio público, que dentro de las negociaciones llevadas a cabo, se ha acordado que un grupo de diputados del PRM se ausente de la histórica sesión de este martes, para, de esa manera, reducir la cantidad de las dos terceras partes de los presentes que se requiere para la aprobación de la ley de partidos.

La opinión pública deberá estar atenta a la pizarra de votación de la Cámara de Diputados y a las ausencias injustificadas que eventualmente pudiesen tener lugar. Así, podrá verificarse quiénes, realmente, estarán a la altura de sus sagrados compromisos con la defensa de la Constitución.

Ante la necesidad de contar con una Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, que estuviese en armonía con nuestra Carta Magna y sirviese de instrumento para el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, lo ideal es que la misma hubiese podido ser aprobada con el consenso de todos los sectores involucrados.

Desafortunadamente, no será así. Pero aún confiamos que los integrantes de la Cámara de Diputados tendrán suficiente capacidad de discernimiento para impedir que intereses ocultos, de corto plazo, provoquen la extinción del sistema de partidos y la muerte de la democracia, en el mediano y largo plazo.

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En defensa de la conversación

En todas las mesas surge la pregunta obligatoria: ¿la tecnología nos aleja o nos une? En cada convite se discute el tema, como si fuera un asunto generacional. Los más adultos cuestionan a los jóvenes, porque mantienen su mirada, y sus dedos, pegados a la pantalla que se ha convertido en herramienta esencial para la vida de hoy.

Sherry Turkle ha escrito un extraordinario ensayo sobre el tema, donde sustenta, con una investigación profunda desde la psicología humana, cuáles son las consecuencias de las redes sociales y su impacto en la vida familiar, la educación, el romance y hasta en el sentido de soledad.

Aunque soy defensora ferviente y usuaria constante de las redes sociales, no puedo dejar de reconocer que la conversación cara a cara es el acto más humano y humanizador que podemos realizar. No hay empatía si no nos miramos a los ojos. ¿Será que ya nadie quiere hablar? ¿Está en crisis el arte de conversar? Parece que sí. En una encuesta, 9 de cada 10 personas admitieron haber tomado el celular en su más reciente encuentro social. En promedio, cada 6 minutos revisamos nuestro celular.

El problema no es la tecnología. Es útil y necesaria, esencial para el presente y futuro de la humanidad. El problema es que, si olvidamos el contacto humano, en este caso en la conversación, perdemos mucho y nos da la sensación de que uno sustituye al otro, cuando no es así. Nos supera la certeza del control que tenemos en las relaciones digitales, que nos permiten cerrar la aplicación cuando queremos, sin mayores consecuencias.

Las conversaciones cara a cara traen sus exigencias. Mirarnos a los ojos, modular el lenguaje corporal, llevar el hilo de la conversación y manejar los estímulos externos, son solo algunas de las cuestiones a tener en cuenta. Lo esencial es generar empatía, ponerse en el lugar del otro y no huir de la conversación.

Desde el punto de vista de la psicología, resulta fundamental aprender a conversar, a negociar, a sentir empatía e incluso a pedir perdón. Como lo visualiza Turkle: “no es lo mismo pelearte con un amigo y enviarle un mensaje de texto o por Facebook y seguir con tus cosas que sentarte frente a él, sudar, sufrir y decir: ‘Lo siento’. A su vez, quien lo escucha también siente, y perdona, o se enfada, pero siente. Es doloroso y complicado, pero es fundamental. Es la manera en la que aprendemos a construir relaciones humanas”.

La existencia digital va condicionando nuestra vida real cada vez más. Estamos llegando a un punto de simbiosis, donde el dispositivo se convierte en una extensión del cuerpo humano.

El debate quedará abierto por mucho tiempo, porque los humanos somos en extremo muy comunicativos. Pero no podemos no prestarle atención, porque los efectos de la comunicación asincrónica, es decir, de la comunicación que no ocurre en completa correspondencia temporal, con diferencias entre espacio y tiempo, generará cambios importantes en la forma como viven los seres humanos.

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Haitianizandonos

Profundamente decepcionado por la incapacidad e irresponsabilidad de las autoridades edilicias o municipales de esta ciudad de Santo Domingo, primada de América como ha sido bautizada, a lo que debemos sumar que fue calificada una vez, hace más de 60 años, no por dominicanos, servidores o no de la dictadura de Rafael Trujillo Molina, como una de las ciudades, o tal vez la más limpia de Hispanoamérica, se haya convertido hoy, paso a paso y día a día, en una réplica o imitación de la capital de la llamada República de Haití, que conocemos con el nombre de Puerto Príncipe.

Qué pena o qué vergüenza nos da, a quien muchas personas califican como “montecristeño”, que nos hace sentir orgulloso también, aunque vinimos al mundo en el antiguo “Hospital Internacional”, ubicado en la avenida México esquina Rosa Duarte donde está hoy un colegio evangélico, pero que en 1936 era un moderno centro médico, donado por la Iglesia Evangélica al pueblo dominicano en septiembre de 1930, cuando nos azotó el ciclón de San Zenón.

¡Haitianizándonos!, frente a la indiferencia e irresponsabilidad de las autoridades del Ayuntamiento de esta legendaria ciudad de Santo Domingo. Por todas las calles de todos los barrios que la conforman, en diferentes esquinas, venta de frutas y comida, manejadas por haitianas y haitianos y las calles, una inmensa mayoría, por la que transitan en triciclos y carretillas, vendedores de cocos, guineos, mangos y naranjas.

No existe autoridad, ni municipal y menos de la Policía, institución creada bajo el criterio de que es “una autoridad civil uniformada, para imponer el orden y mantener el respeto a todos los ciudadanos del país”, pero en el caso de las haitianas y haitianos del que hemos hablado, que deben ser sometidas al orden y respeto de esta ciudad, en la realidad son totalmente indiferentes.

El autor de esta columna escribió un libro, que va por su tercera edición en menos de cinco años, que lleva el título de “Haití y la República Dominicana: Un origen y dos destinos”; y debemos sentirnos complacidos y orgullosos, porque nuestro libro ha tenido esa demanda y por los elogios que hemos recibido, sobre todo de extranjeros, particularmente de España.

En ese libro hemos recogido la verdadera historia del pueblo haitiano, calificativo que no se corresponde con la verdad, porque Juan Bosch, el gran maestro político dominicano y de América, con la responsabilidad que tenía como escritor y ensayista afirmó, hace mucho tiempo, que Haití no era un Estado y en consecuencia no era una República; que Haití era realmente “Un conglomerado humano”.

Estamos en el mes de agosto, en el que conmemoramos y celebramos a partir del día 16, el inicio en Capotillo del levantamiento que se convertiría en “Guerra de la Restauración”, que en la realidad histórica es la gran epopeya del pueblo dominicano en la cual demostró, en una verdad incuestionable, que ha sido desde la génesis de su nacimiento “Un actor solitario de su historia”; verdad que motivó a Fidel Castro Ruz, personaje inmortal de la historia contemporánea universal, llamarlo “Pueblo legendario, veterano de la historia y David del Caribe”.

Es muy doloroso también, para quien escribe esta columna, fundador, militante y dirigente del Partido de la Liberación Dominicana, que fue concebido, creado, fundado y dirigido por Juan Bosch para servirle a nuestro pueblo. Y el maestro concibió esa idea, teniendo presente como antecedente el levantamiento revolucionario militar y popular, iniciado el 24 de abril de 1965. ¡Que no conviertan a Santo Domingo en el Puerto Príncipe Moderno!.

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Hipólito “caballo de Troya”

En la Odisea de Homero, poeta de la antigua Grecia, Siglo VIII (800 años) antes de Cristo, escribió sobre el Caballo de Troya. Posteriormente se recoge una narración más amplia en la Eneida de Virgilio.

El mito relata que en la guerra de Troya los griegos lograron introducir en la ciudad fortificada de Troya, un enorme caballo de madera, como regalo de los dioses por la victoria de los troyanos. El caballo fue llevado dentro de los grandes muros, ignorando que en su interior se ocultaban soldados enemigos. En la noche los guerreros ocultos, salieron y mataron a los centinelas que cuidaban la puerta y los muros, abriendo el gran portón para darle entrada al ejército griego.

Lo que está haciendo Hipólito Mejía es “armando lo de Troya” en el PRM. Desde adentro pretende derrotar la estrategia de esa organización.

El PRM, como partido opositor, enfiló contra el gobierno. En cambio, en defensa del gobierno “el caballo de Troya” desvía la estrategia contra Leonel. Resulta que el “caballo de Troya” es más aliado del gobierno que de su partido.

Cuando Hipólito reclama explicaciones a Leonel sobre Funglode, es cuando su partido reclama al gobierno. “Arma lo de Troya”, no sólo porque quebranta desde adentro, sino porque está contribuyendo al “secuestro de la democracia”. Se secuestra cuando el gobernante centrado sin límites constitucionales ni medir consecuencias, dirige sus esfuerzos por la reelección.

Se interpone un recurso de inconstitucionalidad para revocar el transitorio que prohíbe la reelección, para que contrario a la doctrina y jurisprudencia universal sobre derecho constitucional, se declare inconstitucional la Constitución.

De no lograrlo, se ve asomar la reforma constitucional y para eso Hipólito ha “armado lo de Troya” en el PRM, persiguiendo debilitarlo internamente y poner en lo inmediato una parte de sus legisladores a favor de las primarias abiertas; él está debidamente enterado de que ellas son la antesala a una modificación constitucional.

Sin detenerse y escupiendo para arriba el “caballo de Troya” reclama explicación sobre Funglode. En su momento Leonel las ofreció de manera transparente.

En cambio, el “caballo de Troya” debe explicar su relación con las investigaciones sobre el empresario español Jordi Pujol Ferrusola, hijo del expresidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol.

En un pendrive (memoria USB) la policía de ese país encontró informaciones sobre los documentos de Pujol Jr. Se trata que en el 2001, siendo “el caballo de Troya” Presidente, se discutía una de las propuestas para la construcción del Merca Santo Domingo, obra entregada a ser construida sin licitación, por la administración de Mejía, al Consorcio Mercasa-Incatema Consulting, S.R.L. El contrato marco fue firmado el 10 de diciembre del 2000, duramente cuestionado por ser sobrevalorado en un 153%.

También debe explicar el contrato de la construcción de la primera fase de la circunvalación que hoy lleva el nombre de Juan Bosch, otorgado en su gobierno a un amigo suyo, por 120 millones de dólares. Recientemente, la segunda fase, con presupuesto de 130 millones de dólares, se le atribuye en reciprocidad por sus posiciones de debilitamiento al PRM y sus ataques a Leonel.

Son muchas más las explicaciones que el “caballo de Troya” debe darle al país, antes de dejar el escenario político por sus escandalosas derrotas.

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Contra el fanatismo

Una parte muy esencial del legado de Voltaire, nombre de pluma de François-Marie Arouet, gira en torno al fanatismo, concebido desde la intolerancia religiosa y la arrogancia política. El siglo XVIII nos regaló la Ilustración, pero también fue época convulsa en la que pensadores como Voltaire generaron ideas que aprovechaban a la literatura y al teatro como instrumento para cambiar el fundamento de los principios morales y la mentalidad social.

Algunas de sus ideas han sido evidentemente rebasadas por el paso del tiempo, pero otras han adquirido suma relevancia en un contexto complejo, de sociedades que están sujetas a los vaivenes que dictan el mercado, el intercambio de información y las desmedidas ambiciones de unos pocos.

El peligro del fanatismo es una parte de la ideología de Voltaire que hoy toma cuerpo y se desfila impune entre nosotros en casi todas las áreas del intercambio humano. Considerado como “una enfermedad”, el fanatismo nos enfrenta a los demás por el simple hecho de que otros nos crean lo mismo que nosotros.

No es una enfermedad nueva. Como si se tratara de la plaga de la novela de Albert Camus, el fanatismo vuelve una y otra vez, sin importar cuántas veces tratemos de vencerlo. El mismo Voltaire lo advertía: “cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro la enfermedad es casi incurable”.

El fanático encuentra casi imposible la idea de aceptar que cada cual es libre de creer en lo que quiera, pero tampoco logra argumentar frente a las ideas de los demás, aceptando que uno u otro podrían tener razón en sus creencias, o quizás ninguno de los dos, pudiendo convivir juntos.

Parecería que estamos retornando a uno de los ciclos de la historia donde el fanatismo se convierte en moneda de curso legal, sin importar si se trate de la política, de la cultura, de la religión o de la comunicación. El miedo, la desconfianza y el odio hacia quien no piensa como nosotros, alimenta la idea de construir muros en lugar de puentes, de aislarnos y convertir los espacios de debate en verdaderas prisiones del pensamiento y las ideas.

El filósofo inglés Francis Bacon, que precedió a Voltaire por muchos años, dijo una vez que “quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota, quien no osa pensar es un cobarde”.

El fanatismo hace daño, no importa donde se encuentre, puesto que la tenacidad y la vehemencia en la defensa de opiniones, posiciones y creencias, se convierten en obstinación y falta de razonamiento, resultando en una democracia pobre, en una sociedad sesgada y en ciudadanos que dejan de creer en el sistema político-institucional como la vía para construir un mejor país.

Hoy en día hay quienes quieren acabar con las ideas a palos, sin darse cuenta que lo que se requiere es dar una respuesta o presentar una alternativa que resulte atractiva. Para ello, hay que “mirar la realidad tal y como se ve desde la ventana del vecino, una realidad que necesariamente es distinta a la que se ve a través de tu ventana”. Hagamos causa común contra el fanatismo, que tanto daño nos hace.

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Cosas que no ven

“Pero, en la realidad histórica y en la política, esas cosas que no se ven son más importantes que las que se ven”; la idea y la frase no son del autor de esta columna, sino del apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, admirador y amigo del pueblo dominicano. Y decimos estas cosas porque el pasado 9 de junio del corriente año, escribimos una columna con el título de “En guardia”.

En esa columna decíamos que hay una caballería de “pseudo intelectuales, veletas sin rumbo, oportunistas y ascensoristas” que son al mismo tiempo agentes encubiertos de organizaciones internacionales, que hace tiempo quieren borrar del mapa geográfico de América a la República Dominicana para establecer en la Isla de La Española, un Estado integrado por dominicanos y haitianos.

Hemos pasado más de 50 años escribiendo en periódicos, para emisoras de radio, televisión y varios libros también, lo que quieren hacer con esta Patria nuestra, en la que Duarte, Sánchez y Mella y los restauradores, fundaron y rescataron a la República.

En su forma de escribir, en su lenguaje, fue lo que hizo público en sus escritos Víctor Grimaldi, embajador de nuestro gobierno en el Vaticano; Víctor ni habla ni dice mentiras, es un periodista veterano, autor de varios libros de historia, fue subalterno, discípulo, amigo y colaborador de Juan Bosch, el gran maestro político dominicano y de América.

Y aunque lo que él ha denunciado no sea toda una verdad incuestionable, se han producido acontecimientos, recientemente, que son parte de los preparativos que tienen como principal objetivo embarrar y desacreditar la figura del Presidente de la República, del gobierno del Partido de la LiberaciónDominicana, que es nuestro compañero Danilo Medina Sánchez.

.La consigna nuestra ha sido siempre que “La pelea es peleando” y la acompañamos diciendo que “en política solamente se hace lo que conviene”; y no conviene a los peledeístas, mujeres y hombres esconder la cabeza como el avestruz y quedarnos tranquilos, escuchando tantos disparates, mentiras y calumnias, contra el gobierno del PLD: Los gobiernos de nuestro Partido que han dirigido la nación, los que fueron encabezados por Leonel Fernández y el que es encabezado por Danilo Medina, no han sido los mejores gobiernos del mundo; pero en los momentos históricos que vivimos han desarrollado y auspiciado el crecimiento y el reordenamiento de la nación.

Tenemos todavía muchas cosas que enfrentar, reorganizar y solucionar: en la salud, en el orden agrícola, en la educación, en la garantía a los ciudadanos para su seguridad; planes y proyectos que para ejecutarlos no se puede improvisar. Nos lleva mucho tiempo, por la naturaleza de la composición social dominicana, como hemos explicado en otras oportunidades en esta columna y en los libros que hemos aportado a la familia dominicana.

¡Bien por Víctor Grimaldi!, es a nosotros, mujeres y hombres del PLD, a quien nos corresponde y estamos obligados a defender el gobierno que preside el compañero Danilo Medina Sánchez, teniendo presente, muy presente, que es con nuestra conducta, honesta, serena, valiente, como servidores públicos o como simples ciudadanos, que hemos nacido y nos hemos desarrollado en las escuelas, universidades, en las tareas agrícolas, como obreros, profesionales o en otras actividades de la vida, en este escenario geográfico que nos legaron como república los fundadores y restauradores de la misma. Reiteramos: “La pelea es peleando”.

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Pactos y respetar acuerdos retienen el poder

En la región se ha montado una obra de teatro, con sus tres actos clásicos: Principio, Nudo y Desenlace. El país no escapa de ser escenario de la misma.

La Guerra Fría fue una obra de teatro del Bloque de países capitalistas, encabezados por los EEUU, contra el Bloque de países socialistas, encabezados por la Unión Soviética. Esa obra descansó en el guión, “Democracia Versus Comunismo”. El argumento era llamarles comunistas, aún a demócratas, sólo por defender la libertad y proteger la libre expresión de las ideas y la defensa de los derechos.

Juan Bosch gobernó siete meses en 1963 y se dio el mandato de que “mientras gobernara no iba a perecer la libertad”. Eso lo llevó a su derrocamiento. El Pentágono quería que persiguiera a los jóvenes que se decían llamar comunistas y fidelistas.

Luego, Bosch articuló un movimiento cívico militar para el “Retorno a la Constitucionalidad sin Elecciones”, el cual dio inició a la revolución de abril de 1965, siendo a los tres días catalogada como comunista. Los comunistas rezagados alegaban que ese movimiento era “un gancho” con los “gorilas” (militares) y que no era el de ellos. Sólo salieron de sus refugios cuando se produjo la intervención militar norteamericana.

Juan Bosch pasa a fundar el PLD en el 1973, bajo la premisa de que el país se encontraba en un capitalismo tardío (arritmia histórica), por lo que no podía pretenderse establecer un régimen socialista, sino desarrollar las fuerzas productivas. Hizo importantes referencias históricas, incluyendo lo que hizo Hồ Chí Minh en Vietnam, que disolvió su partido comunista para crear un movimiento de liberación.

Sin embargo, Bosch y los peledeístas fueron acusados de comunistas. Con el desplome del Bloque socialista eso quedó atrás. El sistema capitalista ha necesitado entonces y hoy utilizar un otro argumento para reorientar su defensa y cohesión. El capitalismo es la expresión histórica de más alto desarrollo de la humanidad. Descansa en la actividad productiva de bienes y servicios. Pero no existe un centro productivo y comercial que sobreviva sin obtener beneficios, con frecuencia irregularmente. Pero excepcionalmente se les acusa de corruptos.

En cambio, lo predominante es que a los funcionarios sin excepción se les estigmatice como corrupto. No hay un funcionario que no sea categorizado por ley como persona expuesta políticamente para los bancos.

Desde hacen seis años que el liderazgo del sistema capitalista ha descubierto que atacar la impunidad y la corrupción da resultados en las reglas del mercado económico y en la actividad política. Decidieron judicializar la actividad política y, simultáneamente, politizar la corrupción. Logran, con mucho apoyo, cambiar gobiernos sin importar las ideologías, utilizando una indetenible divulgación mediática por las redes sociales.

Con Brasil y Lula se inició y luego otros. Ahora toca a Nicaragua, por los muchos errores cometidos por un Presidente elegido, hace poco, con más de un 60%.

Se advirtió desde el 2013 de este guión; se ha planteado desde ese año en el CP. En el país se va agravando porque políticos empresarios y empresarios políticos, han invadido un campo que no es el suyo. Penosamente agregándole más errores al gobierno peledeísta.

Lo procedente es respetar los acuerdos y pactar para superar errores. El marco legal es indispensable para judicializar lo que ahora se politiza.

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Reinventar las organizaciones

El concepto de una organización ha cambiado, ya sea empresarial, política, de gobierno o de la sociedad civil. Frederic Laloux ha escrito una obra que da en el clavo del por qué ha cambiado y qué deben hacer las organizaciones para evolucionar, adaptándose a lo que él considera el nuevo estadio de la conciencia humana.

La obra, titulada “Reinventar las Organizaciones”, que ya se ha convertido en uno de los libros más apreciados por las empresas y por las escuelas de negocio, plantea un interesante cuestionamiento sobre cuáles son los limitantes de los modelos organizativos actuales. ¿Responden a las aspiraciones que hoy tiene la humanidad? ¿Aprovechan efectivamente la gran revolución tecnológica que estamos viviendo?

A pesar de que las organizaciones que hoy conocemos son las mismas que han propiciado el extraordinario progreso que viven nuestras sociedades, como afirma el autor, parecería que “la vida de las organizaciones nos desilusiona cada vez más”. La respuesta se encuentra, quizás, en que la humanidad, cada vez que ha dado un gran salto cualitativo, también ha transformado sus organizaciones y la forma de relacionarse en torno a ellas.

Las grandes organizaciones se han caracterizado porque sus puestos, funciones y procesos están bien definidos, porque ejecutan un proceso de toma de decisiones piramidal y jerarquizado, acompañados de sistemas de planificación y control robustos y respetados. Esto es cierto, pero para una época que ya está concluyendo. Hoy en día, parecería que las organizaciones exitosas se constituyen en un “ecosistema en armonía”, es decir, un conjunto de personas y recursos autónomos cuyo liderazgo se sustenta en mantener el equilibrio del ecosistema.

Hay quienes resumen este nuevo concepto como una filosofía que busca que las organizaciones respondan al deseo de un equilibrio perfecto entre lo personal y lo colectivo y, más aún, que permitan a los seres humanos, principal activo de una organización, alcanzar la plenitud, que no es más que la felicidad que persiste en el tiempo.

Esto último es sumamente esencial considerarlo al momento de hablar de las organizaciones, porque como dice Yuval Noah Harari en su lectura obligada “Homo Deus”, la nueva agenda humana para este tercer milenio está guiada por el deseo de la felicidad constante.

La cuestión sobre el futuro de las organizaciones resulta altamente interesante, en especial para el ámbito político, que hoy ve seriamente cuestionada la pertinencia de los partidos políticos en la sociedad actual. La experiencia de otros países nos demuestra que la ciudadanía cuestiona las organizaciones políticas y las castiga en las urnas, por no adaptarse a las nuevas reglas de juego que impone la sociedad. Es un tema para reflexionar profundamente, pero también para la acción sin dilación.

Las aspiraciones de la ciudadanía hacia los partidos políticos se sustentan en un creciente malestar con el sistema de toma de decisiones, las formas de representación existentes y su escasa capacidad para proteger los bienes comunes del sistema político. Así lo escribieron un amplio conjunto de personalidades influyentes del mundo en el manifiesto “Por una democracia global”, en el año 2012, a raíz de las protestas que siguieron a la crisis financiera y económica global.

Ese análisis sigue siendo pertinente hoy en día y lo único a lo que apunta es hacia la urgente necesidad de reinventar las organizaciones, especialmente en la política.

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¡Haití: Otra Vez! (II)

En nuestras columna anterior publicada el 16 de Julio, relatábamos el momento en el que montado en el autobús de Caribe Tours, el presidente René Prevál se dirigió a saludar a Fidel Castro e inmediatamente le dijo, que tenía sumo interés de conversar con él porque quería que el gobierno cubano, enviara a su país una comisión de médicos que estuviese integrada por ginecólogos, ginecobstetras, pediatras, cirujanos y clínicos que eran profesionales que no existían en números suficientes en su país, para atender las necesidades más urgentes de los haitianos. Fidel le respondió diciendo que tenía que hablar con sus asesores para ver cómo podía Cuba ayudar a los haitianos. Fidel y el autor de esta columna, que era su Edecan Civil designado por el presidente Leonel Fernandez Reyna, volvimos a sentarnos en el asiento del cual nos habíamos puestos de pies y Fidel, dirigiéndose a nuestra persona, dijo: “bueno, yo creo que ellos no tienen dinero para pagar nuestros médicos”.

Al ser cuestionado por Fidel, respondimos; “Comandante, los organismos internacionales están invirtiendo en el pueblo haitiano, cientos de millones de dólares, suficientes para pagar a una comisión de veinte y cinco o treinta médicos que ustedes envíen a Haití”. Estamos hablando del mes de agosto de 1998, cuando Fidel realizó su primera visita a nuestro país. Dos horas más tardes, después de Fidel hablar con sus acompañantes, nos preguntó si podíamos invitar a René Prevál a la cena que se le ofrecía esa noche en la casa del compañero Hernán Vásquez Cabrera, y le contestamos que, aunque era una cena dedicada a su persona, estábamos seguros que no había inconvenientes. Le informamos a Danilo Medina, los deseos de Fidel, y nos autorizó a invitar a Prevál, a la cortesía que tenía el Comité Político del PLD, con el comandante de la Revolución Cubana.

En estos momentos, Haití está en peores condiciones económicas, sociales y políticas, después de haber sufrido aquel terrible terremoto que destruyó practicante a Puerto Príncipe en el año 2010 y ahora a esa situación se han sumado los desórdenes de hace apenas quince días, que en los asaltos y destrucción de las tiendas y supermercados de la ciudad y los terribles asaltos a los automóviles y vehículos de transporte que circulaban por las calles y los que se exhibían en las agencias de venta de vehículos de motor, y otros daños causando pérdidas, que se presume ascienden a más de ciento treinta millones de dólares; acontecimiento que no era esperado que se produjera, particularmente después de haber “celebrado elecciones”, eligiendo presidente y miembros del poder legislativo con el auspicio de organizaciones internacionales.

El autor de esta columna reitera la necesidad de que el gobierno dominicano ofrezca a Haití la construcción de esas policlínicas de ginecología y pediatría para que se ponga fin, o se lleve a su mínima consecuencias lo que ocurre con las haitianas que vienen a parir aquí, que lo único que genera esa conducta de los haitianos, son serios y graves perjuicios para el pueblo dominicano. Hemos hablado de diez o doce clínicas desde Montecristi a Pedernales, de un kilómetro o algo más de distancia de la frontera de los dos países y que reiteramos, el personal médico y de enfermería sea dominicano, o de otros países, así como que Francia, Canadá y Estados Unidos aporten los equipos y mobiliarios necesarios para el funcionamiento de las mismas.

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Haití: Estallido social y FMI

El gobierno haitiano procuró aprovecharse de la distracción que generaría en la población la celebración del juego entre Bélgica y Brasil en la Copa Mundial de Futbol. Se calculaba que un eventual triunfo del equipo brasileño suscitaría, en Haití, tal nivel de euforia, que podría deslizarse, en forma inadvertida, un alza prevista en los precios de los combustibles.

La tragedia fue, sin embargo, que el equipo carioca resultó vencido en la contienda; y a la amargura de la derrota se le sumó la ira de la indignación, al sentirse los ciudadanos burlados por las inesperadas medidas gubernamentales.

Las protestas empezaron el viernes, 6 de julio, en Puerto Príncipe, Les Cayes, Jacmel y Petit-Goave, para luego extenderse a otras localidades. Durante las próximas 24 horas Haití, prácticamente, ardería en llamas.

Varias personas resultaron muertas y decenas fueron heridas. Hoteles, restaurantes y vehículos fueron reducidos a cenizas. Decenas de negocios fueron saqueados; caminos y carreteras, bloqueados.

Para algunos, esas manifestaciones de violencia, por su extensión territorial, así como por su simultaneidad, fueron organizadas por grupos radicales de oposición que tenían como objetivo hacer saltar por los aires al gobierno del presidente Jovenel Moise, un productor de banana, llegado al poder hace un año y cinco meses.

Para otros, sin embargo, esas protestas no fueron más que expresiones espontáneas de descontento social, resultado de una economía estancada por muchos años; altos niveles de pobreza; y falta de empleos.

Frente a ese panorama desolador, desde hacía tiempo la sociedad haitiana había alzado su voz, y se encontraba en lucha permanente por hacer revertir las causas de su infortunio. Entre sus más recientes demandas se encontraba el aumento del salario mínimo, en un país en que el 60 por ciento de los trabajadores sólo recibe dos dólares al día.

Habría que comprender el nivel de frustración de una población que al tiempo que luchaba por obtener condiciones humanas más dignas, recibía como respuesta un incremento en el precio de los combustibles, que implicaba, al mismo tiempo, un aumento en el precio de los alimentos, del transporte y del consumo de electricidad.

En pocas palabras, el agravamiento de su ya precaria situación.

El estallido social que durante varios días azotó a Haití terminó desatando una crisis política que culminó el 18 de julio con la renuncia forzada del primer ministro, Jack Guy Lafontant, acusado de incompetente por haber manejado, de forma inadecuada, la espiral de violencia.

El retorno del FMI

La decisión del gobierno haitiano de aumentar los precios de la gasolina, en un 38 por ciento; del diésel, en un 47 por ciento; y del kerosene, en un 51 por ciento, fue como consecuencia del acuerdo que desde febrero de este año se había llegado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En virtud de ese acuerdo, monitoreado por el personal técnico, el gobierno haitiano se comprometió, desde marzo a agosto de este año, en cinco meses, a la realización de reformas económicas y estructurales.

Ese plan de reformas implicaría el recorte del gasto público; el incremento y mayor eficiencia en la recaudación de impuestos; la eliminación de los subsidios en el área de los combustibles; y el aumento de la tarifa del consumo eléctrico.

Desde luego, la aplicación en tan poco tiempo de medidas tan drásticas, como las sugeridas por el FMI, en el país considerado como el más pobre del hemisferio, sin ningún tipo de compensación social inmediata, constituía un acto temerario, arriesgado e imprudente.

No cabe poner en dudas que un país afectado por una situación de inestabilidad macroeconómica, requiere de reformas y cambios estructurales. Es el caso de Haití, donde actualmente predomina una situación de bajo crecimiento económico, déficit fiscal creciente, desbalance de la cuenta corriente y alta inflación.

Sin embargo, como se ha demostrado a través del tiempo, en las distintas etapas en las que ha intervenido el Fondo Monetario Internacional, las reformas, para que sean válidas y provechosas, al mismo tiempo que racionales desde el punto de vista económico, deben ser socialmente incluyentes y políticamente viables.

Si la aplicación de los programas de ajuste o de reformas estructurales no disponen de esas tres condiciones, lo más probable es que se produzca una crisis, ya sea en forma de estallidos sociales o de gobernabilidad democrática.

Eso fue lo que ocurrió aquí, en la República Dominicana en 1984, durante el gobierno del doctor Salvador Jorge Blanco, en el que mediante la política de shock sugerida por el FMI, los precios de los principales artículos de consumo se dispararon en forma dramática.

La respuesta a esa política fue un levantamiento popular, que el profesor Juan Bosch bautizó como “poblada”, y que ocasionó la muerte a más de un centenar de personas en varios días de enfrentamientos con las fuerzas del orden público.

Pero también aconteció en Venezuela, al inicio del segundo mandato del presidente Carlos Andrés Pérez, cuando se produjo el llamado “caracazo”, que fue un acto de rebeldía popular en reacción a las medidas de ajuste estructural impuestas por el organismo crediticio internacional.

Recomponer el escenario

Unas cincuenta organizaciones sociales y académicas internacionales recientemente enviaron una carta a la Directora General del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, en respuesta a una consulta abierta que ésta había promovido para obtener opiniones en torno a la revisión que la institución actualmente realiza sobre las condicionalidades y el diseño de los préstamos que otorga.

En uno de sus párrafos, la carta firmada por instituciones como Oxfam, el Centro Internacional Olof Palme y el Proyecto Bretton Woods, afirma: “Las políticas monetarias restrictivas que prescribe el Fondo Monetario Internacional, como condicionalidad de sus préstamos, reducen el espacio que tienen los gobiernos para la inversión pública y muy frecuentemente tienen consecuencias devastadoras, particularmente para los grupos marginados, y altos costos políticos”.

Ese juicio, externado por las prestigiosas organizaciones internacionales, respecto a la manera de funcionamiento del FMI, permiten comprender, en un contexto mayor, la razón de los disturbios recientes que convulsionaron a Haití.

Después del terremoto del 2010, que ocasionó la muerte de 250 mil personas, la comunidad internacional hizo compromisos, a través del Plan Estratégico de Desarrollo para Haití, de ayudar al país vecino a hacer crecer su economía entre 5 y 10 por ciento anualmente.

Eso sólo ocurrió durante el primero año, 2010-2011, en que la economía tuvo un crecimiento de 5.5 por ciento, debido al cúmulo de inversiones, en forma de ayuda, proveniente de la comunidad internacional.

Sin embargo, a partir de ese momento, el país no ha logrado alcanzar, durante los últimos siete años, la meta mínima del 5 por ciento de crecimiento anual. Para este año, 2018, la situación se ha tornado tan sombría, que la proyección de la tasa de crecimiento fue revisada hacia la baja, de un 3.9 por ciento a un débil 2 por ciento.

En el ámbito demográfico, en los últimos diez años, la población haitiana ha aumentado en más de un 10 por ciento, pasando de 9.9 a 11 millones de habitantes. La moneda haitiana, el gourde, se ha devaluado en un 50 por ciento durante los últimos cinco años; y la inflación se ha disparado a cerca de un 14 por ciento.

La salida, el pasado mes de octubre, de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), no sólo en términos de seguridad, sino desde una perspectiva estrictamente económica, ha sido devastadora.

Con un presupuesto de 1 mil 200 millones de dólares al año, eso era equivalente al 50 por ciento de los gastos del gobierno haitiano; y al 10 por ciento del Producto Interno Bruto, lo cual, ahora, se ha evaporado.

Por su parte, la disminución de ingresos por concepto de PetroCaribe, también ha representado otra pérdida sensible para el adecuado funcionamiento de la economía que se desarrolla al occidente del río Masacre.

Con un cuadro económico estructuralmente endeble; una situación social de extrema fragilidad; la ocurrencia de desastres naturales que han sido catastróficos; y la reducción impresionante de ingresos provenientes del exterior, las medidas de reforma sugeridas, en estos momentos, por el Fondo Monetario Internacional, no han sido, desde el punto de vista económico, las más adecuadas; ni las más equitativas desde el ángulo social; ni las más propicias desde el ámbito político.

Para evitar nuevas protestas masivas y estallidos sociales en Haití, el Fondo Monetario Internacional debe cambiar de rumbo, con la aplicación de medidas más justas, humanas y solidarias.

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