Euclides Gutiérrez

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¿Hacia dónde vamos?

Con frecuencia permanente, el autor de esta columna recibe llamadas telefónicas de amigos, compañeros, conocidos, que leen lo que escribimos y dan seguimiento a nuestras comparecencias, cada vez menos frecuentes, en programas de radio, televisión, en los cuales hablamos algunas veces de música.

Quisiéramos complacerlas y complacerlos a todos, o por lo menos a la gran mayoría, porque el seguimiento a lo que escribimos y hablamos es una distinción que agradecemos profundamente.

Recientemente en una reunión con un grupo de esos amigos, se preguntaba, pidiéndonos que respondiéramos, hacia dónde va nuestro país en términos culturales, particularmente en el aspecto musical, en el cual el pueblo dominicano ha dado cantidad de pruebas de la fina sensibilidad que ha permitido a diferentes compositores componer en géneros diversos, comenzando desde luego por el merengue folklórico, boleros, y otros géneros, entre los cuales está la “criolla”.

Desde luego este proceso vergonzoso en el cual se han impuesto, supuestamente, verdaderos absurdos y disparates, parece que no tiene fin y que no existe la autoridad formal y frontal para enfrentarlo, e imponer esa hermosa tradición musical que ha servido de motor y estímulo, como modelo de inspiración del amor que genera en los hombres su relación con la mujer.

Leimos en días pasados que el artista español Diego el Cigala, daría un concierto bajo el título de “15 años de Lágrimas negras”. Esa canción es una de las más conocidas de América de origen dominicano.

El autor de la misma como se quiere y se mantiene decir, no es Miguel Matamoros, el extraordinario sonero cubano. Las letras de “Lágrimas negras” las escribió una distinguida maestra dominicana que se llamó Aurora Golibart. Al parecer Miguel Matamoros y ella, según fuimos informados, tuvieron una relación amorosa en el año de 1930 cuando el Trío Matamoros estuvo actuando en Santo Domingo, en septiembre, cuando se produjo el ciclón San Zenón.

Los versos de esa canción, que el autor de esta columna tiene 37 versiones de ella, interpretada por artistas y conjuntos de todas las categorías de hispanoamérica. De ella escribiremos y hablaremos después.

Solamente queremos recordar otras canciones dominicanas del género bolero, que han tenido fama internacional no solamente en América sino también en otros países. Vamos a recordar varias de esas canciones sin decir quiénes son los compositores, cantantes, conjuntos y tríos que las han interpretado: “Dilema”, “Peregrina sin amor”, “Romance bajo la Luna”, “Aunque me cueste la vida”, “Sortilegio”, “Evocación”, “Carita de ángel” y “Mi gloria”. Pero quedan dos más, que son “Por amor”, que le ha dado la vuelta al mundo y la segunda que se titula, “Tú me haces falta” aunque debo, en este caso, señalar quien es el autor y quien la canta: autor, Armando Cabrera y la canta Plácido Domingo considerado, tal vez, el cantante más completo que ha conocido la historia en diferentes géneros musicales.

Qué pena siente al autor de esta columna por la forma en que han enterrado y borrado esa expresión de matices tan hermosos de este pueblo valiente, que ha sido firme y coherente en la lucha permanente por su existencia camine ahora, en estos momentos, por una ruta equivocada que le costará la vida.

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Cuba siempre

Cuba siempre, la patria de Jose Martí, Máximo Gómez, Antonio Maceo y Fidel Castro Ruz, celebró el 1ro. de enero de 2019, el 60 aniversario del triunfo del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, que dio apertura a un proceso sin antecedentes en la historia contemporánea que se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XX.

En el acto celebrado en Santiago de Cuba, en el cementerio donde reposan los restos de José Martí y de Fidel Castro, dijo el discurso histórico Raúl Castro Ruz, expresidente de la República y secretario general del Partido Comunista Cubano.

En el registro de la memoria del autor, seguidor desde su adolescencia del desarrollo político, económico y social del pueblo cubano, que había comenzado a finales de 1947, o principios de 1948, cuando dábamos seguimiento a los campeonatos de beisbol de Cuba en los que participaban los equipos Almendares, Habana, Marianao y Cienfuegos, escuchando las transmisiones de los grandes narradores deportivos de ese país, Manolo de la Reguera, Felo Ramírez y Rafael Rubí.

Estábamos al tanto, además, como lectores de los medios de comunicación y de aquella gran revista cubana que se llamaba Carteles, que llegaba a nuestro país semanalmente y de otra llamada Bohemia que no entraba regularmente porque era una publicación crítica de la dictadura de Rafael Trujillo Molina. Todavía guardamos en nuestra biblioteca, apreciada cantidad de esas dos publicaciones.

Por eso al producirse el derrocamiento de Fulgencio Batista, quien salió huyendo de Cuba el 31 de diciembre de 1958, o mejor dicho en la madrugada del 1ro.de enero de 1959, el lugar donde residía nuestra familia en la finca bananera de Maguaca, propiedad de la Grenada Company, en Monte Cristi, nos enteramos por la radio que se escuchaba perfectamente en aquel entonces de todos los acontecimientos trascendentales de ese momento.

En nuestra casa se desarrollaban también todas las actividades para el matrimonio de nuestra hermana Martha Teresa de Jesús Gutiérrez Félix con José García Costa, ciudadano español, hermano de un importante empresario industrial, Manuel García Costa, Manolo, propietario de la Embotelladora Dominicana, C. X A.

Qué alegría tan grande y tan profunda, cuando se anunció la fuga de Fulgencio Batista, que cobardemente, vino a parar y a pedir asilo al gobierno dictatorial, siniestro, represivo, intransigente de Rafael Trujillo Molina, quien le dio a Fulgencio Batista un trato irrespetuoso, burlón y represivo. Nuestra hermana y José García Costa, contrajeron matrimonio el 3 de enero en nuestra casa de Maguaca, paraje donde se había casado algunos años atrás nuestra hermana mayor Mercedes Virginia.

Los dos matrimonios y el triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro Ruz, son episodios que no hemos podido olvidar nunca jamás; y el acto conmemorativo de ese triunfo, ha consolidado y profundizado nuestra admiración por la patria de José Martí, Máximo Gómez, Antonio Maceo y Fidel Casto Ruz.

Cuba siempre, gloriosa y eterna, y además de Cuba siempre, estamos obligados a repetir aquel verso tan hermoso de Máximo Gómez: “Entre Cuba y Santo Domingo existe una cadena de unión, cuyo primer eslabón lo forjó Hatuey con su sangre”. Saludos a Cuba, que siga eterna la Revolución que el pueblo ha defendido con valentía y decisión, para ejemplo de los demás pueblos de América”.

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Nochebuena II

En nuestra columna anterior hablábamos de lo que eran las fiestas de fin de año, llamadas fiestas de Navidad que comenzaban a celebrarse del 1 al 10 de diciembre y que llegaron a un máximo esplendor después que la dictadura de Trujillo impuso como obligación del Estado y las empresas privadas el llamado doble sueldo o regalía pascual, disposición que para un país que había sido incorporado formalmente al desarrollo capitalista fue de una importancia extraordinaria, ya que la población de habitantes que tenía la nación apenas llegaba a tres millones. En el registro de nuestra memoria, o sea en las poblaciones que fue como oficial comandante nuestro padre, que había comenzado en el municipio de Sánchez, después trasladado en esas mismas funciones a Moca, de Moca a Santo Domingo, y de Santo Domingo a El Seibo, y nuevamente a Santo Domingo, más tarde a Loma de Cabrera, donde con el rango de capitán del Ejercito, por órdenes expresas de Trujillo fue separado de las filas militares.

A fines de 1944 de Loma de Cabrera retornamos a Santo Domingo y de Santo Domingo, fuimos a vivir al municipio de San Francisco de Macorís, allí permanecimos más de un año y regresamos a la ciudad capital. En los primeros meses de 1946, nuestro padre pasó a ser empleado, en el departamento agrícola, de la Grenada Company, filial productora de guineos de la poderosa empresa estadounidense United Fruit Company. Nuestra familia se trasladó a vivir a Monte Cristi, cuando no habíamos cumplido los 10 años de edad; y para esa época estaba grabada en el recuerdo de nuestra memoria cómo se hacían las fiestas de Navidad y la cena de nochebuena. En ella primaban el lechón asado, el pavo asado, así como la carne de gallina, y en la Línea Noreste, particularmente en Monte Cristi y Dajabón, el chivo asado en puya.

Otras expresiones de la cocina dominicana eran los pasteles en hoja, las empanadas de harina, los pastelitos de carne de pollo, las empanadas de carne de pollo o res y tanto estas como los pastelitos, también estaban rellenas de queso; a estos alimentos se sumaban las frutas, llamadas de invierno, que no se producían en el país como manzanas, peras, uvas de gran tamaño y otras frutas secas como nueces, avellanas y almendras. Otros platos, frutas y dulces sabrosos eran los higos, ciruelas, el turrón de alicante que era traído desde España. Desde que comenzaban las fiestas de Navidad, también empezaban a sentirse los fuegos artificiales: torpedos, cohetes, patas de gallina y velas romanas, algunos de los cuales no se fabricaban en el país, sino que eran importados; peligrosos por los daños que ocasionaban a los niños.

Queremos dejar constancia de las costumbres y tradiciones que han ido desapareciendo y transformando de manera profunda los matices de los hábitos de vida y costumbres de nuestro pueblo. Estamos obligados a confesar que esas experiencias recogidas desde la niñez del autor, en nuestro recuerdo, han modificado aspectos fundamentales en la personalidad de las mujeres y hombres que se han distinguido como hemos afirmado, como un pueblo coherente, valiente, muy valiente, conformado en bases de dignidad, honestidad y firmeza, virtudes y cualidades que lo han distinguido, desde hace muchos años, en el hermoso y aguerrido proceso de su origen, nacimiento y desarrollo, que son principios que le han ganado como nación y Estado llamado República Dominicana, el respeto de la inmensa mayoría de los pueblos del mundo.

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Nochebuena

“Diciembre en mi Memoria” fue el título de nuestra columna anterior, publicada el 17 de diciembre; en esa columna señalábamos tres fechas, y habíamos tomado la decisión que la cuarta fecha de extraordinaria importancia en el registro de nuestra memoria es la del 19 de diciembre de 1965, fecha en que se libró en Santiago la llamada “Batalla del Matúm”, episodio extraordinario de la emboscada y asalto infame, cobarde y atrevido que llevaron a cabo fuerzas militares dominicanas trasladadas a esa ciudad para la ejecución de un plan autorizado por el general estadounidense Bruce Palmer, comandante en jefe de la mal llamada Fuerza Interamericana de Paz (FIP), organizada por el gobierno de Lyndon Johnson, aborrecible y troglodita presidente de Estados Unidos de América, que había intervenido en nuestro país a partir del 28 de abril de 1965. De esa fecha volveremos a hablar luego.

Hoy en el registro de nuestra memoria, como hemos decidido calificar nuestros recuerdos, vamos a pasar revista desde su inicio, de lo que ha sido hasta hace algunos años el recibimiento y el proceso de las fiestas navideñas, llamadas también las fiestas de fin de año.

El autor de esta columna nació en mayo de 1936 en la ciudad de Santo Domingo, en la calle Doctor Báez, entre la César Nicolás Penson y la Moisés García, y podríamos decir que en las puertas de la Mansión Presidencial y del Centro de Enseñanza del Ejército Nacional. En esa hermosa colina ubicada en el corazón de Gazcue, que se conocía con el nombre de “La Generala”, porque en ella vivió hasta su muerte la viuda de Juan Sánchez Ramírez, el héroe de Palo Hincado, que derrotó las tropas francesas al mando del general Ferrand, en esa batalla imborrable en el recuerdo de la historia militar de nuestro pueblo, fue donde se ejecutó la primera “Carga al Machete” en la historia, no solamente de América, sino del mundo.

Nuestro padre, cuando nuestro nacimiento, ostentaba el rango de primer teniente del Ejército y fue destinado como oficial comandante al municipio de La Romana que era parte de la provincia de El Seibo, porque el Central Romana había adquirido una importancia económica extraordinaria, en la región Este y la mayoría, por no decir la totalidad, de los funcionarios más importantes de esa empresa, no hablaban español y era necesario que el oficial comandante entendiera y hablara inglés.

De La Romana, nuestro padre fue trasladado como oficial comandante a Sánchez, municipio de la provincia de Samaná, que era en aquel entonces el puerto más importante en esa región del país, por el cual a través de la vía férrea que llegaba hasta el muelle se embarcaban los productos como cacao y café de toda la región del Cibao y del noreste de la República.

En Sánchez comienza el registro de nuestra memoria, porque vivíamos en la calle principal de esa comunidad frente a la ermita tradicional y hermosa que engalana esa población. Nuestro vecino inmediato era el teniente de la Policía Nacional, Ulises Heureaux Ogando, alias Bimbo, hijo de Ulises Heureaux, quien era vecino a su vez de don Diego de Moya, parte y tronco de una distinguida familia oriunda del Cibao.

Para esta época se celebran las festividades propias de la religión Católica, durante el proceso del mes de diciembre que todavía se recuerdan como las fiestas de Nochebuena. Continuaremos.

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¡Diciembre en mi Memoria!

Diciembre, el último mes del año, ha tenido presencia imborrable en el regístro de nuestra memoria. Tres fechas estan registradas con respeto muy importante, porque en ellas sucedieron tres acontecimientos que vamos a enumerar: el primero, 12 de diciembre de 1932, contrajeron matrimonio nuestros padres, Clemencia Genoveva Félix y Euclides Gutiérrez Abreu, la primera calificada como “gentil y grácil señorita de la sociedad de la capital de Santo Domingo y el correcto caballero militar Euclides Gutiérrez Abreu, Segundo Teniente del Ejército”, según recogió en su página 5 el Listín Diario de la fecha anterior, que era el periódico mas importante del país en ese momento. La segunda fecha: 21 de diciembre de 1963, en la cual fué fusilado en la Cordillera Central en el paraje de Manaclas, Manuel A. Tavarez Justo, y un numeroso grupo de compañeros que descendían de las montañas, para entregarse a las fuerzas especiales del Ejército.

La tercera fecha en el orden de importancia es la del 15 de diciembre 1955, fue inaugurada la llamada” Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre”, gigantesco espectáculo internacional, que la dictadura de Rafael Trujillo Molina había organizado en la ciudad capital de la república, siguiendo los consejos del Papa Pío XII, quien había sugerido a Trujillo esa idea, cuando en 1954. subscribió “El Concordato”. El matrimonio de nuestros padres, en su época, fue un acontecimiento social, que “atestiguo en primer término, representando a Rafael Trujillo Molina, el Brigadier General Ramón Vásquez Rivera, Comandante y Jefe del Ejército Nacional; y la apadrinaron el Coronel Federico Fiallo, E.N. y la gentil señora Japonesa Trujillo de Ruiz, el Capitán E.N. Héctor B. Trujillo M. la gentil señora Leticia de Núñez, y firmaron como testigos, el Coronel E.N. José García, el Capitán J. Arismendi Trujillo M. el Primer Teniente Luis E. Félix, el señor Julio E. Félix, el Auditor de la Nación, señor Generoso Núñez, y el Licenciado Buenaventura Peña, hijo, (a) Benturita”, y otras personalidades de ese entonces.

“La joven pareja, poco después de la boda, se traslado a la pintoresca Villa de Salcedo, donde el Teniente Gutiérrez actúa como “Comandante Militar de la Plaza”. El 21 de diciembre de 1963 fueron fusilados, Manolo y sus compañeros, quedando como sobreviviente, entre muy pocos, José Daniel Ariza Cabral, autor de un testimonio irrefutable y de seriedad absoluta, que tiene el título de” Testimonios de un Combatiente Revolucionario” editado por el Archivo General de la Nación. Ramón Andrés Blanco Fernández fundador del 14 de Junio y el autor de esta columna, nos opusimos acompañados del Doctor Porfirio Balcarcel, fallecido hace años, a ese Levantamiento heroico, patriótico y revolucionario y particularmente le correspondió a quien escribe, conversar con Manolo Tavarez Justo, frente a quien nos llevó el Doctor Federico Cabrera Gonzales, que también murió en Manaclas, nuestro compañero de infancia, fundador del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, quien era en ese momento el novio prometido de Edda Tavarez Justo, hermana melliza de Emma Tavarez Justo, acompañados del Doctor Napier Díaz Gonzáles, médico, primo hermano de Federico Cabrera, quién fue después dirigente en Santiago del Partido de la Liberación Dominicana.

12 de diciembre de 1932 y 21 de diciembre de 1963, registradas eternamente en el recuerdo de nuestra memoria: 15 de diciembre de 1955, inauguración de la Feria Internacional, del régimen de Trujillo, que entraba apagadamente en la génesis de su desaparición.

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Cuantas locuras

El autor de esta columna ha reiterado desde hace más de 20 años, que si queremos conocer a fondo en términos sociológicos, como sociedad organizada, al pueblo dominicano, es de necesidad obligatoria leer varias veces ese ensayo de extraordinaria importancia que escribió Juan Bosch titulado “Composición social dominicana”.

En casi la totalidad de esas ocasiones hemos reiterado el honor que distinguió a quien esta columna escribe, de presentar ese libro de Juan Bosch ante más de 20 profesores de historia dominicana, con una exposición que también se ha publicado en diferentes oportunidades, porque el autor de ese libro, si no es el más importante de sus ensayos, uno de los primeros, nos escogió en aquel momento en el que nos desempeñábamos como su ayudante personal, secretario de prensa y propaganda y secretario de actos del PLD y al mismo tiempo director del periódico “Vanguardia del Pueblo”.

El estudio de Composición social dominicana ha servido como una armadura que impide que seamos afectados con las locuras, que es el calificativo correcto, que se manifiestan de manera permanente en los escenarios políticos, académicos y culturales de nuestra sociedad.

Estas reacciones y manifestaciones, aunque nos hacen reír, nos preocupan profundamente, no solamente por el presente, sino particularmente por el porvenir futuro de este pueblo, en el seno del cual hemos nacido, crecido y educado en otras etapas de su existencia, en las cuales el sistema educativo vigente, que fue creado y aplicado por Eugenio María de Hostos y muchos años después de su desaparición, hasta que en 1954 fue excluido de las escuelas del Estado dominicano, como consecuencia de la megalomanía de Rafael Trujillo Molina, que suscribió un Concordato con la Iglesia católica, que terminó poniendo en sus manos la educación de la nación dominicana.

Cuántas invenciones, locuras y disparates hemos sufrido en los ultimos 30 días, cuando se dio a conocer el llamado “Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular”, propuesto por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)”.

Hemos sido sorprendidos por ver a intelectuales de cierto nivel, historiadores, periodistas, comentaristas de radio y televisión y dirigentes políticos, llamando la atención en el sentido de las consecuencias graves para el Estado dominicano si no daba aquiescencia a ese Pacto que, en sus articulados, tiene conceptos que lesionan y desconocen profundamente la soberanía y la independencia de la nación dominicana.

Cuánta risa nos daba escuchar esas locuras, que en algunos casos fueron verdaderos disparates; y pudimos soportarlas porque conocíamos por el libro Composición social dominicana, en realidad, lo que es el pueblo dominicano.

El representante de la de la Unión Europea en la República Dominicana, Gianluca Grippa, respondió, públicamente, que respeta la decisión del país “de no firmar el pacto” y sostuvo que nuestro país es soberano y “no están las condiciones” para firmar ese documento.

Bien por el Presidente del gobierno del PLD, Danilo Medina, un abrazo solidario de compañero a nuestro Presidente, cuya estatura política se ha elevado. Pero también damos las gracias a Juan Bosch, el gran maestro político dominicano y de América, que tanto nos ha enseñado con sus lecciones que serán eternas.

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¡In memoriam! (II)

En nuestra columna anterior, al cumplirse un nuevo aniversario del asesinato de las hermanas Mirabal, al finalizar la misma, decíamos que este crimen inexplicable e injustificable, excesivamente abusador, solamente podía ser ejecutado con el mandato expreso de Rafael Trujillo Molina. Y ese crimen, como decíamos, impuso la necesidad del ajusticiamiento de Trujillo, plan que había sido concebido hacía mucho tiempo. En nuestro libro “Los magnicidios dominicanos”, cuya tercera edición fue editada en abril de este año, narramos, ajustados a la mas absoluta verdad, el origen y desarrollo del mismo. Desde 1955, antes de la inaguración de la “Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre” celebrada el 20 de diciembre de ese año, Homero Hernández Almánzar y Rafael Ramón Ellis Sanchez, Pupito, convencieron a Juan Tomás Díaz de que no había más salida que ajusticiar al dictador, porque Trujillo era un hombre valiente que no iba a salir huyendo de nuestro pais.

Juan Tomás fue el que incorporó después de 1956 a ese proyecto a Antonio de la Maza, Pedro Livio Cedeño y Amado García Guerrero, primer teniente del Ejercito del Cuerpo de Ayudantes Militares del generalísimo. La política exterior de Estados Unidos de América, había generado un cambio en sus relaciones con la dictadura del gobernante dominicano a partir del 1 de enero de 1959, con el triunfo del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, de Cuba, encabezado por Fidel Castro Ruz.

Y esa política como señalamos tanto en el libro antes mencionado como en nuestro ensayo biográfico titulado “Trujillo: monarca sin corona”, que está en su quinta edición, ampliada, actualizada y corregida en el mes de noviembre del año 2017.

En términos políticos, era un problema tan serio el ajusticiamiento de Trujillo, que los funcionarios estadounidenses, enterados del complot organizado a partir de 1955, y aprobado por el gobierno de John F. Kennedy, que al fracasar la expedición de Playa Girón en Cuba, para derrocar el Gobierno Revolucionario que encabezaba Fidel Castro, hicieron diligencias, apresuradas, que no fueron aceptadas para detener la muerte del dictador dominicano.

Han transcurrido 57 años de ese episodio, que vino a sumar el cuarto magnicidio que se ejecutaba en la República Dominicana; en orden histórico fueron: José Antonio Salcedo, Pepillo, Ulises Heureaux, Lilís, Ramón Cáceres y Rafael Trujillo Molina.

Distinción que al autor de esta columna, en términos reales, no nos agrada, pero es también una demostración indiscutible del extraordinario poder de decisión que tiene el pueblo dominicano, “Actor solitario de su historia” y el único pueblo hispanoamericano, o mejor dicho de América, que ha combatido, desde su génesis, en su territorio, contra españoles dos veces, ingleses, franceses dos veces, haitianos, y estadounidenses realidad también indiscutible, que como hemos dicho muchas veces motivó a Fidel Castro Ruz, a saludarlo llamándolo “Pueblo legendario, veterano de la historia y David del Caribe”.

El aniversario del asesinato de las hermanas Mirabal nos ha permitido recordar, cronológicamente, las razones de la existencia de la República Dominicana, que hoy quiere ser disuelta para juntarla con el conglomerado haitiano, convertida en un disparate histórico-político, llamado “República Domínico-Haitiana”.

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¡In Memoriam! (I)

Ayer domingo 25 de noviembre, se cumplieron 58 años del asesinato de las hermanas Mirabal. Minerva, Patria y María Teresa y de su amigo y compañero Rufino de la Cruz, que conducia el vehiculo en el que viajaban desde Puerto Plata, después de haber visitado en la cárcel a sus esposos, fundadores del Movimiento Revolucionario Clandestino 14 de Junio, develado por el Servicio de Inteligencia Militar, SIM, del régimen dictactorial que encabezaba Rafael Trujillo Molina. Este crimen injustificable, inexplicable y abusador, conmovió profundamente los sectores más importantes del pueblo dominicano. Y es necesario dejar establecido que solamente la autoridad de Trujillo podia ordenar un hecho de esa naturaleza. Crimen que fue ejecutado bajo las órdenes directas de Alicinio Peña Rivera, Capitán del Ejército y Jefe en el Cibao, el Nordeste y la Línea Noroeste, del agresivo organismo de inteligencia del gobierno.

Victor Mármol, que es un excelente y veterano periodista, publicó en el Listín Diario del viernes 23 un excelente articulo que lleva como título “El Crimen de las Mirabal”; en ese trabajo menciona los nombres de todos los que participaron en ese acto. Desde el 12 marzo de 1956, por ordenes de Trujillo, fue secuestrado en una Estación del Metro de New York, el abogado y catedrático universitario, Jesús de Galindez, que fue trasladado a Santo Domingo por avión y ejecutado, según se ha confirmado, en la Hacienda Fundación, en presencia del mismo autor de su secuestro, cuando el autor de esta columna tenía 20 años de edad. Episodio que ocurrió cuando desempeñábamos las funciones de secretario en el bufete de abogados de Rafael Augusto Sánchez Ravelo, ubicado en la casa no. 47 de la calle Sánchez de la ciudad de Santo Domingo, y al informar a Luis del Castillo Morales, mi maestro profesional, ligado por vínculos de familia, así como a Rafael Augusto Sánchez, hijo, Papito, Rafael Ramón Ellis Sánchez, Pupito, José Aníbal Sánchez Fernández, Manuel Gonzalez Gonzalez, el Gallego, Augusto Luis Sánchez, Augustico y Rafael Estrada; la información que habíamos recibido por vía de periodistas amigos, del secuestro de Galindez al hablarles, afirmé: “Trujillo ha perdido la precaución de los asesinos, porque es un desafío al gobierno de Estados Unidos, secuestrar a un profesor de la Universidad de Columbia, Centro Académico que preside el General Dwight D. Eisenhower el gran héroe estadounidense de la 2da Guerra Mundial”.

Poco tiempo después, fue asesinado el capitán piloto de la Aviación Militar Dominicana AMD, Gustavo de la Maza, alias Tavito, supuestamente implicado en el traslado de Galindez, por avión, desde la ciudad de Dajabón en la Línea Noroeste a Santo Domingo. A mediados de 1959, el 14 y 19 de junio se llevaron a cabo la expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo y con la excepción de cinco, más de cien expedicionarios, apresados en las montañas de la Cordillera Central y en la provincia de Puerto Plata, fueron fusilados por ordenes de Rafael Trujillo Martínez, Ramfis, presentándose allí personalmente Rafael Trujillo Molina, quien abandono el sitio prácticamente arrastrado por su hijo quien fungía como Jefe de Estado Mayor de la Aviación Militar Dominicana, “AMD”. En términos históricos, la responsabilidad de ese crimen injustificable es de Rafael Trujillo Molina, al cual vino a sumarse el 25 de noviembre de 1960 la muerte de las hermanas Mirabal y Rufino Martínez, que impusieron la necesidad del Ajusticiamiento del férreo dictador que tenía más de treinta años gobernando al pueblo dominicano.

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¡Éxitos, Presidente! (III)

La permanencia nuestra en la República Popular China como dijimos en nuestra columna anterior, fue de un mes y veinte días y tuvimos la oportunidad en el transcurso de esos días, de conversar con funcionarios políticos y oficiales superiores del Ejercito Chino, particularmente lo que sucedió en nuestro país a partir del 24 de abril de 1965.

Las autoridades chinas estaban realmente asombradas, admiradas y en actitud de reconocimiento y respeto por el pueblo dominicano, constituido por una limitada población de no más de cuatro millones de habitantes, que bajo la jefatura de militares dominicanos se había enfrentado a la intervención injustificada e irrespetuosa, de las tropas estadounidenses en nuestro territorio. Además de Pekín, visitamos Shanghái y Cantón, quedando sorprendidos, en esas tres comunidades de tanta importancia, del desarrollo económico de la República Popular China.

En diez años, el desarrollo industrial en ese país había aumentado en un 20%, cifra que representaba un balance favorable según criterio de algunas de las publicaciones europeas más respetadas, tales como The Economic y Le Monde, este último el periódico vocero oficial del gobierno francés que en ese entonces presidía el general Charles de Gaulle, el gran héroe de la Segunda Guerra Mundial, admirado y respetado no solamente en su país, sino en todos los países del mundo.

Se desarrollaba la guerra de Estados Unidos de América contra Vietnam, en innegable proceso de derrota para las tropas de intervención de la potencia más poderosa del mundo, contra un pueblo pequeño de Asia. A unanimidad de criterios las autoridades de China Popular con las cuales hablamos, Vietnam del Norte y la República Dominicana le estaban dando una lección de dignidad, honor y valentía a todos los pueblos del mundo.

En Shanghái, dictamos una conferencia ante el Colegio de Abogados de esa ciudad a la que asistieron más de cuatrocientas personas y más tarde, antes de regresar a Pekín, asistimos a la primera exposición anual de Cantón, a la cual concurrieron 6,500 comerciantes de 59 países, entre los cuales la mayoría eran ingleses, que actuaban como intermediarios de la venta de lo que producía la gigantesca industria china en desarrollo, no solamente en los pueblos europeos y africanos, sino también de los pueblos hispanoamericanos y de la nación estadounidense.

Cuando regresamos al país, en pleno gobierno del doctor Joaquín Balaguer, impuesto por las fuerzas de intervención de los Estados Unidos de América, supuestamente “legalizadas” por la ilegítima y desacreditada Organización de Estados Americanos (OEA), en algunas presentaciones en los medios de comunicación y en artículos escritos en diferentes periódicos, externamos el criterio de lo importante que era establecer relaciones en todos los niveles con la República Popular China; de entonces hasta hoy han transcurrido 52 años y le ha correspondido al gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, presidido por el compañero Danilo Medina Sánchez, establecer esas relaciones que serán, sin lugar a dudas y sin importar lo que digan las veletas sin rumbo y la caballería de calumniadores, difamadores y oportunistas, beneficiando a la nación dominicana; relaciones en todos los niveles con ese país, a lo que ayuda, incuestionablemente, la estratégica posición de la isla de Santo Domingo en el continente Americano. ¡Aplausos y éxitos, compañero presidente de la república Danilo Medina Sánchez!

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¡Éxitos, Presidente! (II)

En nuestra columna anterior que no fue publicada el lunes 5 del mes en curso, por ser un día no laborable, salió a la luz pública, el miércoles 07 del corriente mes. Nos comprometimos a escribir una reseña de nuestra visita a la República Popular China, en la que permanecimos aproximadamente mes y veinte días, entre abril y mayo de 1966, que a la fecha han transcurrido 52 años. Habíamos viajado a la República China, acompañado de nuestra querida compañera Aniana Vargas, heroína de la nación dominicana, que se reuniría allí con otras compañeras encabezadas por Sagrada Bujosa Mieses, que luego sería la viuda de Amaury Germán. De manos de Sagrada recibimos en Shanghái, dos cartones de cigarrillos “Edén”, dominicanos, que nos había enviado Caperuza Díaz Juliao, en aquel entonces mi esposa, y madre de nuestras hijas mayores. En Shanghái nos entregó el encargo Sagrada, cuando partiríamos desde Cantón de regreso a Francia.

Allí nos despedimos de Aniana y Sagrada y sus compañeras, en vuelo hacia Nom Pen, capital de Camboya a donde tomaríamos el avión de Air France de regreso a París. En Nom Pen cumplió el autor de esta columna el 21 de mayo de 1966 treinta años de edad y en el vuelo de cuarenta y dos horas hasta la capital de Francia, hicimos escala en Bangkok, la capital de Tailandia, que era la base militar del exterior más importante del ejército estadounidense, involucrado en la imperecedera, heroica e inmortal Guerra de Vietnam. En Bangkok tuvimos incidentes con las autoridades de Migración que no viene al caso relatar ahora; y no fuimos secuestrados en ese aeropuerto porque viajamos en un avión del Estado francés que presidia Charles de Gaulle. Lo importante que queremos relatar está fundamentado con la visita de nuestro presidente el compañero Danilo Medina, a la República Popular China.

Al llegar a Francia nos encontramos allí con la presencia de Francisco Alberto Caamaño Deño, el Prócer dominicano, y héroe nacional, Presidente del Gobierno Constitucional de la República en Armas y Jefe Militar del pueblo dominicano, en la Guerra Patria contra la Intervención Estadounidense, que se había iniciado el 28 de abril de 1965. Francis Caamaño como le llamábamos desde que lo conocimos en 1942, cuando su abuelo paterno, Papa Nelo y su abuela Mama Nela, vivían en la calle Martín Puchi, al lado de la casa del Coronel Tomás Flores y Fefita Mota de Flores. En París, Caamaño estuvo acompañado de su esposa María Paula Acevedo, hoy viuda Caamaño, alias Chichita y permanecieron en la capital francesa hasta el 29 de mayo, un día antes de las elecciones, bajo control de las tropas estadounidenses que ocupaban totalmente el territorio dominicano.

Después de las elecciones, el autor de esta columna redactó un documento con fecha 18 de junio de 1966 desde París, que era realmente un informe titulado “La Situación Política Internacional Referente al Ámbito Europeo y Asiático, Presentado a la Comisión Política del Movimiento Revolucionario 14 de Junio”. Ese informe, en su primer aspecto, tenía como Título: “Situación Actual de las Contradicciones entre Francia y los Estados Unidos de América” y en su segunda parte bastante extensa, con el título de “Criterios de los Gobernantes Chinos de la Situación en Asia, particularmente de la Guerra de Vietnam y la Opinión del Autor, en la realidad de lo que era la República Popular China, en el Orden Social, Político y Económico en aquel momento”. Continuaremos…

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¡Éxitos, Presidente! (I)

Hace ya mucho tiempo 52 años, en realidad, el autor de esta columna estuvo obligado a residir fuera del país, por decisión del Presidente de la República que era entonces el Doctor Héctor García Godoy, impuesto en esas funciones por el gobierno de los Estados Unidos de América, presidido por Lyndon B. Johnson, quien había ordenado a partir del 28 de abril de 1965 la Segunda Intervención Militar en territorio dominicano. Esa decisión, disfrazada después como Fuerza Interamericana de Paz (FIP), por una decisión aprobada ilegalmente por la desprestigiada Organización de Estados Americanos (OEA), tenía como objetivo fundamental aplastar el levantamiento Militar Constitucionalista que se había iniciado el 24 de ese mes para restablecer el gobierno Constitucional presidido por Juan Bosch, que había triunfado en las elecciones nacionales celebradas el 20 de diciembre de 1962.

El gobierno de Juan Bosch que se juramentó el 27 de febrero de 1963, había ganado esas elecciones con el 60 % de los votos depositados en las urnas electorales. Pero el Gobierno estadounidense, la oligarquía criolla y las autoridades más importantes de la Iglesia Católica, no querían a Juan Bosch como presidente de la Republica. Juan Bosch no solo era el escritor dominicano de mayor proyección internacional, reconocido particularmente en hispanoamérica, como el más notable escritor de cuentos y de otros géneros. La elección de Juan Bosch era la apertura del camino hacia un régimen patriótico, democrático, responsable, que haría que los dominicanos, en el escenario político avanzaran notablemente, pero los yanquis y la oligarquía criolla derribaron ese gobierno el 25 de septiembre de 1963, acusando a Juan Bosch de ser comunista y de anunciar que los bienes de la inmensa fortuna que Rafael Trujillo Molina acumuló a expensas del trabajo y sacrificio del pueblo, sería utilizada para beneficio exclusivo de los dominicanos.

Un gobierno entreguista y corrompido llamado Triunvirato, sucedió a Juan Bosch, y ese gobierno fue derrocado el 24 de abril de 1965, por un sector mayoritario de oficiales de las Fuerzas Armadas, apoyado militantemente por el pueblo. Fue después de siete meses de enfrentamiento contra las tropas invasoras que el pueblo, bajo la dirección del gobierno Constitucional de la República en Armas, presidido por el Coronel Francisco A. Caamaño Deñó, que el autor de esta columna participó en la delegación dominicana en la primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina, llamada la Tricontinental, celebrada en la Habana, capital de Cuba, dirigida por el Gobierno Revolucionario encabezado por Fidel Castro Ruz. Esa Conferencia aglutinaba a los pueblos de los tres continentes, que tenían fuerzas revolucionarias, dispuestas a luchar contra el imperialismo yanqui, como lo estaba haciendo Vietnam, y como lo había hecho el pueblo dominicano, al que Fidel Castro Ruz, saludo como “Pueblo Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe.

Obligado a vivir en el exterior, el autor de esta columna viajó hacia otros paises del mundo, entre los cuales estaba, la República Popular China, esa importante nación asiática. En los finales del mes de mayo de 1966, volvimos a Paris, después de haber permanecido en China por período de un mes y veinte días. Hace 52 años de aquel momento tan importante en nuestra vida y de la visita a la República Popular China de la que hablaremos en la próxima columna.

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¡Recuerdos en mi Memoria!

Dedicamos nuestra columna de hoy, antes de finalizar el mes de octubre, a dos acontecimientos de gran importancia en el transcurso de nuestra vida: el primero de ellos fue nuestra graduación de Doctor en Derecho el 28 de este mes, de 1960, en la Universidad de Santo Domingo, Primada de América, que tenia inscritos en aquel entonces, cerca de 4,500 estudiantes de diferentes disciplinas, de las cuales eran las más distinguidas: Ciencias Medicas, Ingeniería y Arquitectura, Derecho, Filosofía y luego Ciencias Económicas, en la cuales impartían docencia los profesionales de más alto nivel y jerarquía de la nación dominicana. Nuestras compañeras y compañeros de promoción que nos graduamos en aquel entonces, si el registro de nuestra memoria no falla, llegamos a 178, aunque cuando ingresamos a la universidad en el primer año de la Facultad de Derecho, éramos algo más de 200.

De ese número, estamos de pie, con vida, según cálculos e informaciones de algunos compañeros y colegas, la cantidad no asciende a más de 35, algunos de ellos, mujeres y hombres, residen fuera de nuestro país, particularmente en los Estados Unidos de América. Cuando ingresamos a la Universidad, el rector de esa casa de estudio, era uno de los intelectuales, con más extraordinario prestigio dentro y fuera del país: Virgilio Díaz Ordoñez, abogado, escritor y poeta, que tenia reconocimiento en otros países de hispanoamérica, galardonado con una mención de honor en Venezuela, por una hermosa poesía dedicada a Simón Bolívar. De nosotros fueron profesores una pléyade de maestros intelectuales de nuestro país que recordamos, con inolvidable admiración y respeto: Hipólito Herrera Billini, Carlos Sánchez y Sánchez, Damián Báez alias Pachy, Manuel Amiama, alias Cundo, Leoncio Ramos, Manuel Ramón Ruiz Tejada, Joaquín Balaguer y Julio Cesar Castaños Espaillat.

Esa promoción de profesionales, ha sido la que mayor cantidad de funcionarios públicos, aporto a la República Dominicana, particularmente después del ajusticiamiento de Rafael Trujillo Molina, quien la construyo en los primeros años de la década iniciada en 1940, e inaugurada en 1944 en el año de la celebración del Centenario del Nacimiento de la República. El proyecto de esa universidad, era realmente Extraordinario porque llegaba en su extensión hasta la avenida que tiene hoy el nombre de Abraham Lincoln que en aquel entonces, llevaba el nombre de Presidente Fabre Nicolas Geffrard, en homenaje al primer ejecutivo de Haití que había colaborado con el pueblo dominicano en 1863 dando apoyo a los Próceres de la Restauración que se opusieron con la valentía propia de nuestro pueblo, a La Anexión a España, acto de traición imperdonable que ejecutó Pedro Santana.

Octubre es un mes de profundos recuerdos familiares, porque el segundo de esos acontecimientos de importancia en nuestra vida, es el natalicio de nuestras dos hermanas, recordadas inolvidablemente, Mercedes Virginia y Martha Teresa, a quienes el autor de esta columna, recuerda con verdadero cariño y gratitud, porque desde nuestra más tierna infancia, profesaron hacia nosotros, como a nuestros hermanos Cesar y José Gabriel, una conducta fraternal, que nos ayudó notablemente en el desenvolvimiento de nuestras vidas. Octubre se fue, pero además de los recuerdos familiares, también tenemos presente porque de los mexicanos aprendimos en la voz de Pedro Infante que “La luna más hermosa es la de octubre”, una de las canciones favoritas de Clemencia Genoveva, nuestra madre.

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