Euclides Gutiérrez

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¡Por la verdad historica! I

El 19 de marzo pasado se cumplieron 175 años de la batalla, llamada incorrectamente del “19 de Marzo”, cuando el nombre de las batallas, en términos históricos, reciben el nombre de los lugares urbanos o rurales donde se han librado. “La Batalla de Azua”, como debemos llamarla es una de las tres batallas más importantes en las que el pueblo dominicano, consciente en su sentimiento patriótico, consolidó la Independencia y la Soberanía de la República, fundada a partir del 27 de febrero por el “Movimiento Trinitario”, encabezado por Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella. Las otras dos batallas libradas muchos años después fueron las de “Santomé, el 22 de Diciembre de 1855” y la última y tercera la de “Sabana Larga”, el 24 de enero de 1856, en terrenos que corresponden en la Línea Noroeste, a la provincia Dajabón.

Estamos profundamente sorprendidos, e indignados, de que entre los que dirigieron la Batalla de Azua el 19 de marzo de 1844, contra las tropas de Charles Herard, presidente de la República de Haití, se incluya el nombre de Pedro Santana, que es la figura del traidor más detestable de nuestra historia. Esa batalla, fue dirigida y actuó en ella, Antonio Duvergé y entre otros después de Duvergé, el más destacado fue Vicente Noble. La importancia histórica de esa batalla, está fundamentada en que le hizo saber a Charles Herard, que los dominicanos eran un pueblo valiente, agresivo, coherente y firme, en la defensa de lo que era el lugar en el cual se había confirmado la génesis, del extraordinario proceso, doloroso, lleno de vicisitudes, de la nación dominicana. El encuentro contra las tropas de vanguardia de los haitianos, fue sorpresivo para ellas, porque el momento decisivo de la misma, llegó cuando los dominicanos pudieron hacer uso de las armas blancas, sables y machetes, las mismas que habían sido usadas en la “Batalla de Palo Hincado” contra las tropas francesas del General Ferránd en 1808, donde se ejecutó la primera “Carga al Machete”.

Respetamos profundamente la opinión de nuestro amigo estimado, de hace más de 50 años, Ubi Rivas Nouel, que no está de acuerdo con que califiquemos y llamemos de manera constante a los dominicanos, “Pueblo Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe”, elogio merecido, muy merecido, externado por ese líder inmortal de hispanoamérica  que se llamó Fidel Castro Ruz. Ratificado por el comandante en Jefe de la Revolución Cubana en la mayoría de las veces que hacía referencia, a lo que era un pueblo, que como ratifica el autor de esta columna,  único en América que para salvar su identidad como nación, ha tenido que luchar en su territorio, contra el dominio español, cuando en la génesis de la nación, el fundador de la “Escuela Militar Dominicana”, Enriquillo, no pudo ser derrotado;  y más tarde contra ingleses, franceses, haitianos, españoles otra vez y estadounidenses o norteamericanos dos veces.

Que no se hable jamás, como escuchamos en Azua, el pasado martes 19 de este mes, de Pedro Santana que en la realidad de la verdad histórica, fue un “Capitán Araña” que nunca participó personalmente en ninguna batalla o combate, ni cuando era jefe de los ejércitos del Sur, a partir del 27 de febrero de 1844 y cuando más tarde, servía a la monarquía española, después de haber llevado a cabo y realizado, a partir de 1861,  la Anexión a España: ¡Fuera Pedro Santana del Panteón Nacional, homenaje póstumo que no se merece!. Continuaremos…

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Casandra Damirón

El 12 de marzo del corriente mes se cumplieron 100 años del natalicio, en 1919, de Casandra Damirón, una de las artistas, cantante, bailarina, y maestra folklorista mas importante de toda una época en nuestro país, recordada con admiración y cariño, llamada “La Soberana”.En el registro de la memoria del autor de esta columna, entre otros recuerdos, vienen los nombres de las artistas dominicanas, muchas de ellas contemporáneas de Casandra, que estarán siempre en el cariño de nuestro pueblo: Julieta Otero, Teté Marcial, Lupe Serrano, Fellita Cabrera, Lita Sánchez, Elenita Santos y Lucía Feliz, que proyectaron por un periodo de más de 30 años la extraordinaria calidad del arte, auténticamente nuestro, que ayudó a proyectar internacionalmente José Arismendi Trujillo, alias “Petán”, fundador de “La Voz del Yuna” llamada después “La Voz Dominicana”.

La carrera artística de Casandra comenzó a los seis años de edad en Barahona, su pueblo natal, y aprendió luego a tocar el piano y la guitarra, debutando en 1939 en el antiguo Club Antillas, de Santo Domingo, donde cantó acompañada por una orquesta dirigida por el pianista y compositor oriundo de Monte Cristi, Luis Rivera.

Este músico extraordinario era primo hermano de Nicanor Rivera, quien fue director de la Banda de Música Municipal de Monte Cristi y maestro de música del autor de esta columna. Casandra y Luis contrajeron matrimonio muchos años después y procrearon dos hijos, José Eliseo y Luisa Rivera Damirón que se unieron a José Andrés Moreta Damirón, hijo de un matrimonio anterior de Casandra.

Para mediados de la década del 40 Casandra se había proyectado como una artista extraordinaria en nuestro país y acompañada de Luis Rivera agotó presentaciones en Puerto Rico y en La Habana en programas de televisión y clubes nocturnos en compañía de luminarias cubanas, particularmente con Benny Moré, conocido como “EL Bárbaro del Ritmo”, cotizado extraordinariamente en Cuba y México.

La verdadera y definitiva proyección de Casandra, como símbolo extraordinario de la dominicanidad, el folklore y la cultura de nuestro país, fue en 1955 cuando se presentaron espectáculos en la “Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre”, auspiciada por el gobierno dictatorial de Rafael Trujillo Molina.

En ese evento participaron los mejores artistas y grupos folklóricos de Europa y América, y Casandra se destacó porque improvisó un conjunto de bailarines dominicanos para que dieran una demostración de las danzas folklóricas, entre las cuales estaban el merengue, mangulina, el carabiné y las danzas típicas de palos, admiradas por el público y aplaudidas por todos los funcionarios. Quedó creado a partir de ese momento el grupo de “Danza Folklórica Estilizada” y designado como “Embajadores de la Cultura Dominicana”, encabezado por Casandra Damirón; La Soberana pudo viajar, apoyada por el gobierno, a países como Francia, Suiza, España, Suecia, Estados Unidos y Argentina.¡Loor en este momento y eterno a Casandra Damirón! y reconocimiento laudatorio a la comisión que organizado por Ellis Pérez y Ramón Tejeda Read, ofrecieron ese espectáculo excepcional en el salón de la antigua “Voz Dominicana”, en el que participaron AdalgisaPantaleón, Milly Quezada y Maridalia Hernández, acompañadas de una gran orquesta dirigida por Josean Jacobo, acontecimiento que merece admiración y respeto por la autenticidad dominicana, exactamente igual que como fue la presencia de Casandra Damirón en la historia musical de nuestro pueblo.

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¡Francisco del Rosario Sánchez!

El pasado sábado 9 de marzo, se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Francisco del Rosario Sánchez, que junto a Juan Pablo Duarte y Matías Ramón Mella, fundadores de la República Dominicana el 27 de febrero de 1844; Duarte no estaba presente esa noche inolvidable porque perseguido por las autoridades haitianas que tenían el control y dominio absoluto de la Isla de Santo Domingo, se había visto obligado abandonar el país. La jefatura política y militar del movimiento patriota republicano, democrático y anti haitiano, quedó bajo la responsabilidad de Sánchez y Mella, jóvenes que no llegaban a los treinta años de edad, pero que eran en aquel momento y como lo fueron después, una verdadera, real y genuina representación de la Nación dominicana que se había asentado en toda su extensión, como un pueblo coherente, viril y valiente.

Francisco del Rosario Sánchez, fue el redactor del Manifiesto hecho público el 16 de enero de 1844, que consignaba de manera precisa la separación de Haití para crear un Estado Republicano Independiente, ratificando la abolición de la esclavitud, la educación escolar gratuita como responsabilidad del Estado, la creación de una moneda nacional y otros principios propios de un Estado independiente, como dice el autor de esta columna, como esas naciones hispanoamericanas que se habían separado de España, bajo el liderato de Simón Bolívar y José de San Martin a lo largo y ancho de la extensa porción de territorio de la parte Sur del Continente Americano. No fue Thomas Bobadilla el autor de ese documento, porque no tenía en su conducta esos principios republicanos que habían aprendido los que formaban la sociedad “Trinitaria” con las predicas del Padre Gaspar Hernández.

Cuanta emoción nos embarga, cuando recordamos a estas figuras inolvidables y eternas en la historia de nuestro pueblo, el más valiente, temerario y firme de las naciones Americanas que ha consolidado su patriotismo porque ha combatido en su territorio, desde su génesis, contra las tropas españolas, bajo el liderato de Caonabo que asaltó el “Fuerte de la Navidad” ejecutando a su dotación, que había dejado Cristóbal Colon y años después, cuando se sembraron las semillas del nacimiento del pueblo, en la resistencia firme y temeraria del fundador de la Escuela Militar dominicana el Cacique Enriquillo, enfrentándose ese pueblo también, en el transcurso trágico de su destino, a tropas inglesas bajo la jefatura de Penn y Venables, en 1655 ; a tropas francesas en la “Batalla de la Limonada” en 1691, a las tropas francesas otra vez en Palo Hincado en 1808, a los haitiano durante 12 años a partir de febrero de 1844, a los españoles de nuevo a partir de agosto de 1863, sin olvidar la “Guerra de los Seis Años” para mantener la independencia y soberanía de nuestra patria.

Fueron esos próceres que encabezaron todos esos episodios que han servido de ejemplo en el proceso histórico contemporáneo, para combatir también a las tropas estadounidenses que encabezaron la mal llamada Fuerza Interamericana de Paz (FIP), integrada por tropas de otros países hispanoamericanos y financiadas por el gobierno de Lyndon Johnson y legalizadas por la basura internacional llamada Organización de Estados Americanos (OEA). ¡Gracias Francisco del Rosario Sánchez, el ejemplo de tu figura en el recuerdo de gratitud y devoción que estamos obligados a sentir por ti será, en la vida de la nación, imborrable y eterno!.

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¡Que pena tenemos!

Aunque el título de esta columna esta escrito en plural, porque es el estilo que nos ha identificado durante el largo tiempo de nuestra vida, desde que comenzamos a escribir, siendo apenas un adolescente de quince años de edad, cuando nos iniciamos, como maestro en 1951 en la campaña de alfabetización que dispuso el gobierno dictatorial de Rafael Trujillo Molina, tal vez sería más apropiado ese título escribirlo en el lenguaje dominicano: “Que pena tengo”. Y esta expresión es más explícita, cuando debíamos decir: “Que pena tan profunda sentimos” y afirmamos este criterio profundamente preocupados, después del discurso del 27 de febrero del corriente año del Presidente de la República, al escuchar y leer tantos disparates, improvisaciones irrespetuosas y acusaciones carentes de toda veracidad. La pena profunda que sentimos es por el presente y el futuro del pueblo dominicano.

Hoy lunes 4 de marzo, han transcurrido cinco días de la comparecencia del Jefe del Estado, a la Sesión Conjunta del Senado y la Cámara de Diputados, como establece la Constitución de la República, que debe presentarse el Presidente a rendir informe de su gestión del año 2018. Qué pena nos da tener presente y haber repetido en infinidad de ocasiones, que las dos virtudes fundamentales y básicas del ejercicio político han sido, son y serán, la prudencia y la discreción. Y hemos ratificado también en infinidad de ocasiones que el ejercicio de la vida política es una profesión; como profesiones son albañilería, carpintería, herrería y zapatería, que son profesiones artesanales, que, para tener conocimientos y experiencia en el manejo absoluto de las mismas, deben transcurrir muchos años. Como son profesiones también, académicas, la medicina, el derecho la ingeniería, la arquitectura y otras que no es necesario señalar.

Cuantos disparates e invenciones, después de escuchar al Presidente de la República pronunciar un discurso de más de dos horas, haciendo señalamientos de obras importantes que ha desarrollado como Presidente del Gobierno del Partido de la Liberación Dominicana. Ese discurso obligaba a todos los que lo han comentado, criticado y calificado irrespetuosamente, leerlo detenidamente para señalar los aspectos negativos o positivos que se han hecho públicos. Qué pena nos da, hacia dónde va el presente y el futuro de este pueblo, valiente, responsable, trabajador, “Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe”. Cuantos trabajos estamos obligados a realizar las mujeres y hombres que militamos en las filas del PLD, fundado por Juan Bosch, el Gran Maestro Político del pueblo dominicano y de América.

Escuchemos y leamos con prudencia, todas las cosas que dicen nuestros adversarios de ese discurso de nuestro Presidente el compañero Danilo Medina. Es una petición que hacemos a nuestras compañeras y compañeros así como aquellos que simpatizan con la gestión de nuestro gobierno sin tener vacilaciones. Estamos obligados a trabajar y rectificar los errores que hayamos podido cometer, y combatir de manera frontal y responsable, la corrupción y la impunidad que existe en el orden político, que no podemos negar y que ha denunciado el autor de esta columna, hace muchos años. Sigamos de frente, sin miedo, que nunca hemos tenido, porque los que estuvimos junto a Juan Bosch hace tanto tiempo, como los que vinieron después, tenernos que tener presente, siempre que el PLD es el Partido del pueblo y que “La pelea es peleando”.

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¡La Patria Inmortal!

Pasado mañana miércoles 27 de febrero, celebra el pueblo dominicano el 175 aniversario de la proclamación de la República Dominicana, acontecimiento inolvidable que marca la fecha del nacimiento del Estado Independiente, convertido en República, que había sido anunciado de manera explícita y valiente, en el Manifiesto del 16 de enero de 1844, que fue redactado por Francisco del Rosario Sánchez, acompañado de Matías Ramón Mella y que más luego pasó por las manos de Tomás Bobadilla, para fines de corrección, quien no era participe de la idea de los Trinitarios que bajo el liderato de Juan Pablo Duarte, habían planificado la creación de un Estado Independiente, como todos los que habían nacido en el proceso del desarrollo de los pueblos hispanoamericanos, particularmente por la lucha inolvidable y valiente de esos pueblos del Continente Suramericano, bajo el liderato de Simón Bolívar y José de San Martín.

Tomás Bobadilla, a última hora, había aceptado al igual que varios de sus compañeros, la idea de la separación del pueblo dominicano de la República de Haití, que había incorporado a sus dominios territoriales, la parte Oriental de la Isla de Santo Domingo; acción ejecutada por un mulato educado en Francia que se llamaba Jean Pierre Boyer. Veintidós años duró la ocupación del Sto. Dgo. español, bajo la dominación haitiana, sin haber adquirido en ningún momento el pueblo dominicano, cuya población no ascendía a más de 150 mil habitantes, ni el dialecto conocido con el nombre de patois, ni sus hábitos de vida, ni las costumbres o sentido religioso del conglomerado haitiano. Fueron expresiones que valientemente no acepto, lo que era ya en aquel momento, la Nación dominicana.

Hoy cerca de 200 años después, el momento que vive el pueblo dominicano reconocido como “Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe”, obliga a nuestro gobierno, el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, presidido por el compañero Danilo Medina Sánchez y que respalda la inmensa mayoría de la nación, nos obliga a actuar con prudencia, discreción y decisión. No está de más recordar para que lo tengamos presente, que Estados Unidos, Canadá y Francia, naciones poderosas con muchos recursos e instrumentos modernos de presión, como son los medios escritos, televisivos y redes sociales, apoyados también por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas “ONU”, la desacreditada y perversa Organización de los Estados Americanos “OEA”, con un comportamiento, premeditado, canalla y abusador, que obliga a esta comunidad organizada como República, defendida con valentía y firmeza en el transcurso de su historia desde su génesis, en condiciones reales de sacrificarse, hasta donde sea necesario, para mantener vigente el esfuerzo, sacrificio y la firmeza de los Fundadores de la República y quienes el 16 de agosto de 1863, la rescataron en su soberanía, venciendo a los ejércitos de España en el episodio inmortal de La Restauración, reafirmando esa decisión a partir del 28 de abril de 1965.

¡Mucho Cuidado!, estamos obligados a saludar los movimientos de masas que se promueven y se desarrollan en defensa de la República, frente a la amenaza real en sus objetivos, como tienen sectores del conglomerado humano llamado Haití, respaldados y financiados por los países y organizaciones que hemos mencionado, que tienen también en nuestro territorio, dominicanos traidores que sirven a esos intereses: ¡Dios, Patria y Libertad, serás eterna República Dominicana!.

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Otra vez Haití

En mayo del año 2017 publicamos la 3ra. edición, corregida y ampliada, de nuestros ensayos históricos, bajo el título de “Haití y la República Dominicana: Un origen y dos destinos”.

El prólogo de esa edición como las anteriores, fue escrito por Manuel Núñez, destacado intelectual, brillante, autor de una prosa hermosa y pedagógica que nos honra y distingue por los elogios que hace a esos trabajos sobre la realidad y la verdad en términos históricos, sociales, económicos y políticos de ese conglomerado humano como lo llamó Juan Bosch, que no es ni ha sido nunca Estado o República y que ahora, 200 años después, ha terminado convirtiéndose en toda la extensión de la palabra, en un peligro y una amenaza para la nación dominicana, que por encima de todos los problemas y defectos, es un Estado Republicano, organizado, con capacidad económica que lo señala como uno de los países más importantes del Caribe y Centroamérica.

Estamos celebrando el “Mes de la Patria”, en el cual además de la fecha del natalicio de Juan Pablo Duarte, fundador de la República, celebramos también la proclamación de nuestra independencia que se realizó el 27 de febrero de 1844, cuando Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella, bajo el lema valiente, viril y eterno de “Dios, Patria y Libertad”, enhestaron en el Baluarte de la Puerta del Conde la bandera tricolor que identifica y distingue al pueblo dominicano, “Legendario, veterano de la historia y David del Caribe”, al que hemos llamado hace muchos años, “actor solitario de su historia”.

En este mes conmemoramos también el 16 de febrero la muerte del coronel Francisco Caamaño Deñó, por ejecución de quienes lo apresaron, prócer de la Epopeya de Abril de 1965, que fue Presidente del Gobierno Constitucional de la República en Armas, que enfrentó con la tradicional valentía y decisión indeclinable, la intervención militar de las tropas estadounidenses, apoyadas por esa absurda e irresponsable Organización de Estados Americanos, (OEA).

Ahora, hoy, estamos atentos y preocupados por lo que sucede en ese vecino, que se desenvuelve en un profundo e inevitable capítulo de insurrección, desorden y muerte; en ese escenario geográfico en el que habitan más de 10 millones de seres humanos: “Otra vez Haití”, que el autor de esta columna ha descrito cuidadosamente en el libro antes mencionado, que recoge en sus páginas, como han señalado otros, la autentica e incuestionable historia de ese conglomerado, del cual se ha desprendido la Organización de las Naciones Unidas ONU” Francia, Canadá y Estados Unidos, empeñados en echar sobre los hombros del pueblo dominicano la tragedia que no tiene cura, ni recuperación de ninguna naturaleza.

El pueblo dominicano ha forjado, consolidado y defendido la República Dominicana; y es el único pueblo de América que ha enfrentado y combatido, en su largo periodo de existencia, desde sus orígenes de más de 500 años, contra los ejércitos español, inglés, francés, haitiano, español otra vez y estadounidense, en el escenario de su territorio limitado; conducta que nos distingue y honra en el escenario mundial.

¡Honor y gloria eterna a los fundadores de la República, a los próceres de la Restauración, a los héroes de la Guerra de los Seis años y a los héroes y próceres que en toda su vida han dado un ejemplo de dignidad, sacrificio y valentía a todos los pueblos del mundo: ¡Qué grande y valiente eres pueblo dominicano!

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¡Zaira Ginebra Viuda Lister!

El nombre que encabeza esta columna es de una distinguida dama, nacida en Puerto Plata el 1 de diciembre de 1917, que se despidió de la vida cumplidos los 101 años de edad. Zaida Ginebra Viuda Líster, era hija de una importante figura política dominicana, llamado Luis Ginebra, que desempeñó importantes cargos en el escenario nacional ocupando, funciones en el gabinete de la nación, y en otros poderes del Estado, que se despidió siendo gobernador civil de la provincia de Puerto Plata. El autor de esta columna en recuerdo de esta dama y de quien fue su esposo Osvaldo Líster Bircam, alias “Cuco”, a quienes conocimos cuando apenas un niño de 11 años, en la llamada “División Berlanga”, en la cual estaban en proceso de producción las plantaciones bananeras de la Grenada Company, filial de la United Fruit Company, en La Cruz de Palo Verde, Provincia de Monte Cristi.

El hermano menor de Cuco Líster, era Juan, intimo amigo desde los 14 años de edad, de quien escribe, que pasaba sus vacaciones de verano en La Cruz de Palo Verde y que terminó residiendo en esa hermosa comunidad, hace mas de 60 años después; también fue nuestro compadre, porque fuimos el padrino de su primer hijo, Juan contrajo matrimonio, después de 1960, con una joven hondureña llamada Julia Cosse Manzanares y se ausento del país y murió en San Pedro Sula, importante Puerto del Caribe, de Honduras. Zaira Ginebra, hermosa, inteligente, distinguida, era una excelente deportista, jugadora de voleibol y elegante jinete, que siendo adolescente con apenas 13 años de edad, fue enviada a estudiar a los Estados Unidos, donde se convirtió en una excelente secretaria que dominaba el inglés perfectamente. El nombre de Zaira no era el que identificaba a esta dama, sino el apodo de “Chao”, acompañada de su apellido junto al de su esposo, Cuco Líster. Chao fue la única hembra, de una familia que la completaban como hijos, cuatro varones.

René Ginebra Boitel, Luis S. Ginebra Henríquez (Lulú), José Sixto Ginebra Henríquez (Ché) y Oscar Guaroa Ginebra Henríquez; René y Lulú, fueron empleados también, de la Grenada Company en las plantaciones bananeras y vivieron igual que Chao y Cuco en La Cruz de Palo Verde, que la ignorancia del periodismo dominicano, que no estudia ni investiga, a bautizado con el nombre de La Cruz de Manzanillo, comunidades que están a mas de 30k de distancia. Chao Ginebra de Líster, era la secretaria de la Superintendencia de Agricultura de la División Berlanga, que estaba instalada en La Cruz de Palo Verde. En su matrimonio con Cuco Líster, procrearon cuatro hijos; Osvaldo, Carmen, Guillermo Emilio y Alexandra. El segundo nombre de Guillermo Emilio, es el segundo nombre del autor de esta columna que Chao y Cuco aceptaron que así se llamara para complacernos.

Chao Líster y Clemencia Gutiérrez, nuestra madre, fueron muy buenas amigas, porque las dos eran mujeres excepcionales, para el momento de hace más de 70 años en que se conocieron y compartieron, en aquellas plantaciones y complejos habitacionales de gran transcendencia en la vida agrícola de nuestro pueblo. Chao tuvo como descendientes once nietos y catorce biznietos de su matrimonio con Cuco Líster, a quien el autor de esta columna, agradece eternamente, el trato familiar y cariñoso que nos dispenso desde que éramos un niño. Adiós Chao Ginebra de Líster, que descanses en el infinito al lado de Cuco, que sus hijos y descendientes los tendrán presentes como padres ejemplares y el autor de esta columna con inolvidable cariño y respeto.

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¡Lorenzo Sención Silverio!

El jueves 31 de enero fue enterrado en el campo santo “Puerta del Cielo”, Lorenzo Sención Silverio, Coronel (R) del Ejercito de la República Dominicana. Lorenzo Sención, amigo y compañero de militancia política, es un Prócer de la República, que dignifica, honra y sirve de ejemplo como militar dominicano, que vivirá siempre en el recuerdo de nuestro pueblo, obligado como nación, a mantener la gratitud, admiración y respeto que se merece, por haber sido un actor importante del Episodio Político Militar de mayor trascendencia en la historia de nuestro país desde el levantamiento del “16 de Agosto de 1863” que dio inicio a la Guerra de la Restauración, episodio que proyectó la valentía y la responsabilidad, del pueblo pequeño, con apenas 150 mil habitantes que derrotó las tropas españolas que habían ocupado el país, como consecuencia de la anexión a la monarquía de esa nación.

Lorenzo Sención Silverio, fue uno de los fundadores del Movimiento Militar Constitucionalista, que conspiraron contra el gobierno De-facto, del “Triunvirato”, entreguista, corrompido y desorganizado que se instaló al producirse en septiembre de 1963 el derrocamiento del gobierno presidido por Juan Bosch, el Gran Maestro político dominicano y de América. Doce oficiales del Ejército, fundaron ese movimiento: Teniente Coronel Rafael Fernández Domínguez E.N, muerto en combate ; Mayor A. Roberto Cabrera F.A.D;, Capitán Héctor Lachapelle Díaz E.N;, Capitán Fernando Cabral Ortega, E.N, fallecido; Capitán Rafael A. Quiroz, E.N. fallecido; Primer teniente Berto Genao Frías, E.N. Primer teniente José Jiménez Germán, E.N.; primer teniente Gerardo Brito Brito, E.N. fallecido; Primer Teniente Freddy Piantini Colon, E.N.; Primer Teniente Marino Almanzar E.N. y Primer teniente Arturo Ernesto Gonzales E.N. fallecido. Doce en total a quienes luego, antes y después del 24 de abril de 1965, se les sumo una larga lista de oficiales de las Fuerzas Especiales, la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea Dominicana y la Policía Nacional.

Lorenzo Sención era el ayudante del Coronel Fernández Domínguez, fundador del Movimiento con la aprobación personal de Juan Bosch, en los primeros meses del año de 1963. En aquel momento en que se organizaba el derrocamiento del gobierno del “Triunvirato”, fue un dirigente coherente, perseverante y militante con la conciencia patriótica de que a nuestro país lo conducían por en camino equivocado. A partir del 24 de abril de 1965, estuvo en la Vanguardia del Movimiento y pertenecía al Estado Mayor Militar que se formó, después de juramentarse el Coronel Francisco Caamaño Deñó como Presidente del Gobierno Constitucional de la República en Armas. Lorenzo Sención, fue designado Comandante de la Zona Constitucionalista #1, con el país intervenido por la mal llamada Fuerza Interamericana de Paz (FIP), que violó la soberanía de la República por órdenes expresas del presidente estadounidense Lyndon Johnson.

Lorenzo Sención vivió fuera de nuestro país en un exilio impuesto a los gobiernos de García Godoy y Joaquín Balaguer; a su regreso terminó su carrera profesional y se dedicó a enseñar en diferentes instituciones académicas y fue autor de dos libros importantes en la historia contemporánea dominicana. ¡Descansa en Paz Lorenzo Sención!, que, al despedirte, recibiste los honores a que eres acreedor como Prócer de la República, y que Carmen, tu esposa por siempre, tus hijos, hermanos y familiares, serán queridos y respetados siempre, por los servicios que le prestaste a tu Patria.

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Rectificaciones

El pasado 16 de enero del mes en curso, se conmemoró el 175 aniversario de la publicación de la “Manifestación de los Pueblos de la Parte Este de la Isla antes Española o de Santo Domingo, sobre las causas de su separación de la República Haitiana”, documento que es la expresión más auténtica, viril, responsable, democrática, del anuncio a la opinión pública de la decisión de los miembros de la sociedad “Trinitaria”, en ausencia de Juan Pablo Duarte, que actuaba bajo la dirección de Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, representantes por convicción del pueblo dominicano.

El 26 de enero de ese año de 1844 se celebraba también el cumpleaños de Juan Pablo Duarte, quien junto a sus compañeros, son en realidad absoluta los fundadores de la República Dominicana. Ese es el título que les corresponde y no ningún otro, que confunde, hoy todavía, aquel momento glorioso, eterno e inolvidable.

Esa manifestación en las improvisaciones y mentiras características de nuestra sociedad, se ha querido presentar y mantener como que fue un documento redactado por Tomás Bobadilla. Siendo esta mentira nada más lejos de la verdad; el redactor del manifiesto del 16 de enero de 1844 fue Francisco del Rosario Sánchez, joven de apenas 26 o 27 años de edad, que complaciendo la petición de su compañero Matías Ramón Mella, accedió a que este lo llevara a Tomas Bobadilla para fines de corrección.

Sin lugar a dudas que Bobadilla hizo correcciones importantes al documento, pero este personaje, conservador, vacilante y firme colaborador de las autoridades haitianas, por razones de pensar y su conducta, no estaba convencido de los principios independentistas y republicanos que eran la esencia de esa Manifestación.

Thomas Madeau, historiador haitiano de conocida reputación internacional, enemigo del pueblo dominicano, partiendo de informaciones suministradas por Manuel Joaquín del Monte, afirma que sus redactores fueron Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella; así en la necrología del prócer Manuel Dolores Galván, publicada el 19 de noviembre de 1894, se afirma que este le sirvió de secretario a Sánchez y “que, de su puño y letra, circuló el Manifiesto del 16 de enero”.

En la exposición de principios republicanos se señalan la creación de “un Estado libre y soberano; el sistema democrático; la igualdad de derechos civiles y políticos; la abolición de la esclavitud; la protección a la religión católica; la libertad de cultos y la libertad de imprenta”. Como un programa de gobierno el manifiesto señala “la instrucción pública a expensas del Estado; el desarrollo de la agricultura; del comercio, las ciencias y las artes y la emisión de monedas dominicanas”.

La intención republicana no era pura y simple la llamada “Separación”, sino la creación de un Estado libre e independiente bajo la consigna de “Dios, Patria y Libertad”, consigna exclamada por Francisco del Rosario Sánchez el 27 de febrero en la noche, cuando enhestaba la bandera dominicana en el “Baluarte de la Puerta del Conde” en presencia de sus compañeros, trinitarios, republicanos, independentistas y anticolonialistas.

No inventemos mentiras en relación con el origen, el nacimiento y la aparición en el escenario americano del esfuerzo más profundo, inolvidable y eterno de este pueblo “Legendario, veterano de la historia y David del Caribe”.

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¿Hacia dónde vamos?

Con frecuencia permanente, el autor de esta columna recibe llamadas telefónicas de amigos, compañeros, conocidos, que leen lo que escribimos y dan seguimiento a nuestras comparecencias, cada vez menos frecuentes, en programas de radio, televisión, en los cuales hablamos algunas veces de música.

Quisiéramos complacerlas y complacerlos a todos, o por lo menos a la gran mayoría, porque el seguimiento a lo que escribimos y hablamos es una distinción que agradecemos profundamente.

Recientemente en una reunión con un grupo de esos amigos, se preguntaba, pidiéndonos que respondiéramos, hacia dónde va nuestro país en términos culturales, particularmente en el aspecto musical, en el cual el pueblo dominicano ha dado cantidad de pruebas de la fina sensibilidad que ha permitido a diferentes compositores componer en géneros diversos, comenzando desde luego por el merengue folklórico, boleros, y otros géneros, entre los cuales está la “criolla”.

Desde luego este proceso vergonzoso en el cual se han impuesto, supuestamente, verdaderos absurdos y disparates, parece que no tiene fin y que no existe la autoridad formal y frontal para enfrentarlo, e imponer esa hermosa tradición musical que ha servido de motor y estímulo, como modelo de inspiración del amor que genera en los hombres su relación con la mujer.

Leimos en días pasados que el artista español Diego el Cigala, daría un concierto bajo el título de “15 años de Lágrimas negras”. Esa canción es una de las más conocidas de América de origen dominicano.

El autor de la misma como se quiere y se mantiene decir, no es Miguel Matamoros, el extraordinario sonero cubano. Las letras de “Lágrimas negras” las escribió una distinguida maestra dominicana que se llamó Aurora Golibart. Al parecer Miguel Matamoros y ella, según fuimos informados, tuvieron una relación amorosa en el año de 1930 cuando el Trío Matamoros estuvo actuando en Santo Domingo, en septiembre, cuando se produjo el ciclón San Zenón.

Los versos de esa canción, que el autor de esta columna tiene 37 versiones de ella, interpretada por artistas y conjuntos de todas las categorías de hispanoamérica. De ella escribiremos y hablaremos después.

Solamente queremos recordar otras canciones dominicanas del género bolero, que han tenido fama internacional no solamente en América sino también en otros países. Vamos a recordar varias de esas canciones sin decir quiénes son los compositores, cantantes, conjuntos y tríos que las han interpretado: “Dilema”, “Peregrina sin amor”, “Romance bajo la Luna”, “Aunque me cueste la vida”, “Sortilegio”, “Evocación”, “Carita de ángel” y “Mi gloria”. Pero quedan dos más, que son “Por amor”, que le ha dado la vuelta al mundo y la segunda que se titula, “Tú me haces falta” aunque debo, en este caso, señalar quien es el autor y quien la canta: autor, Armando Cabrera y la canta Plácido Domingo considerado, tal vez, el cantante más completo que ha conocido la historia en diferentes géneros musicales.

Qué pena siente al autor de esta columna por la forma en que han enterrado y borrado esa expresión de matices tan hermosos de este pueblo valiente, que ha sido firme y coherente en la lucha permanente por su existencia camine ahora, en estos momentos, por una ruta equivocada que le costará la vida.

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Cuba siempre

Cuba siempre, la patria de Jose Martí, Máximo Gómez, Antonio Maceo y Fidel Castro Ruz, celebró el 1ro. de enero de 2019, el 60 aniversario del triunfo del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, que dio apertura a un proceso sin antecedentes en la historia contemporánea que se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XX.

En el acto celebrado en Santiago de Cuba, en el cementerio donde reposan los restos de José Martí y de Fidel Castro, dijo el discurso histórico Raúl Castro Ruz, expresidente de la República y secretario general del Partido Comunista Cubano.

En el registro de la memoria del autor, seguidor desde su adolescencia del desarrollo político, económico y social del pueblo cubano, que había comenzado a finales de 1947, o principios de 1948, cuando dábamos seguimiento a los campeonatos de beisbol de Cuba en los que participaban los equipos Almendares, Habana, Marianao y Cienfuegos, escuchando las transmisiones de los grandes narradores deportivos de ese país, Manolo de la Reguera, Felo Ramírez y Rafael Rubí.

Estábamos al tanto, además, como lectores de los medios de comunicación y de aquella gran revista cubana que se llamaba Carteles, que llegaba a nuestro país semanalmente y de otra llamada Bohemia que no entraba regularmente porque era una publicación crítica de la dictadura de Rafael Trujillo Molina. Todavía guardamos en nuestra biblioteca, apreciada cantidad de esas dos publicaciones.

Por eso al producirse el derrocamiento de Fulgencio Batista, quien salió huyendo de Cuba el 31 de diciembre de 1958, o mejor dicho en la madrugada del 1ro.de enero de 1959, el lugar donde residía nuestra familia en la finca bananera de Maguaca, propiedad de la Grenada Company, en Monte Cristi, nos enteramos por la radio que se escuchaba perfectamente en aquel entonces de todos los acontecimientos trascendentales de ese momento.

En nuestra casa se desarrollaban también todas las actividades para el matrimonio de nuestra hermana Martha Teresa de Jesús Gutiérrez Félix con José García Costa, ciudadano español, hermano de un importante empresario industrial, Manuel García Costa, Manolo, propietario de la Embotelladora Dominicana, C. X A.

Qué alegría tan grande y tan profunda, cuando se anunció la fuga de Fulgencio Batista, que cobardemente, vino a parar y a pedir asilo al gobierno dictatorial, siniestro, represivo, intransigente de Rafael Trujillo Molina, quien le dio a Fulgencio Batista un trato irrespetuoso, burlón y represivo. Nuestra hermana y José García Costa, contrajeron matrimonio el 3 de enero en nuestra casa de Maguaca, paraje donde se había casado algunos años atrás nuestra hermana mayor Mercedes Virginia.

Los dos matrimonios y el triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro Ruz, son episodios que no hemos podido olvidar nunca jamás; y el acto conmemorativo de ese triunfo, ha consolidado y profundizado nuestra admiración por la patria de José Martí, Máximo Gómez, Antonio Maceo y Fidel Casto Ruz.

Cuba siempre, gloriosa y eterna, y además de Cuba siempre, estamos obligados a repetir aquel verso tan hermoso de Máximo Gómez: “Entre Cuba y Santo Domingo existe una cadena de unión, cuyo primer eslabón lo forjó Hatuey con su sangre”. Saludos a Cuba, que siga eterna la Revolución que el pueblo ha defendido con valentía y decisión, para ejemplo de los demás pueblos de América”.

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Nochebuena II

En nuestra columna anterior hablábamos de lo que eran las fiestas de fin de año, llamadas fiestas de Navidad que comenzaban a celebrarse del 1 al 10 de diciembre y que llegaron a un máximo esplendor después que la dictadura de Trujillo impuso como obligación del Estado y las empresas privadas el llamado doble sueldo o regalía pascual, disposición que para un país que había sido incorporado formalmente al desarrollo capitalista fue de una importancia extraordinaria, ya que la población de habitantes que tenía la nación apenas llegaba a tres millones. En el registro de nuestra memoria, o sea en las poblaciones que fue como oficial comandante nuestro padre, que había comenzado en el municipio de Sánchez, después trasladado en esas mismas funciones a Moca, de Moca a Santo Domingo, y de Santo Domingo a El Seibo, y nuevamente a Santo Domingo, más tarde a Loma de Cabrera, donde con el rango de capitán del Ejercito, por órdenes expresas de Trujillo fue separado de las filas militares.

A fines de 1944 de Loma de Cabrera retornamos a Santo Domingo y de Santo Domingo, fuimos a vivir al municipio de San Francisco de Macorís, allí permanecimos más de un año y regresamos a la ciudad capital. En los primeros meses de 1946, nuestro padre pasó a ser empleado, en el departamento agrícola, de la Grenada Company, filial productora de guineos de la poderosa empresa estadounidense United Fruit Company. Nuestra familia se trasladó a vivir a Monte Cristi, cuando no habíamos cumplido los 10 años de edad; y para esa época estaba grabada en el recuerdo de nuestra memoria cómo se hacían las fiestas de Navidad y la cena de nochebuena. En ella primaban el lechón asado, el pavo asado, así como la carne de gallina, y en la Línea Noreste, particularmente en Monte Cristi y Dajabón, el chivo asado en puya.

Otras expresiones de la cocina dominicana eran los pasteles en hoja, las empanadas de harina, los pastelitos de carne de pollo, las empanadas de carne de pollo o res y tanto estas como los pastelitos, también estaban rellenas de queso; a estos alimentos se sumaban las frutas, llamadas de invierno, que no se producían en el país como manzanas, peras, uvas de gran tamaño y otras frutas secas como nueces, avellanas y almendras. Otros platos, frutas y dulces sabrosos eran los higos, ciruelas, el turrón de alicante que era traído desde España. Desde que comenzaban las fiestas de Navidad, también empezaban a sentirse los fuegos artificiales: torpedos, cohetes, patas de gallina y velas romanas, algunos de los cuales no se fabricaban en el país, sino que eran importados; peligrosos por los daños que ocasionaban a los niños.

Queremos dejar constancia de las costumbres y tradiciones que han ido desapareciendo y transformando de manera profunda los matices de los hábitos de vida y costumbres de nuestro pueblo. Estamos obligados a confesar que esas experiencias recogidas desde la niñez del autor, en nuestro recuerdo, han modificado aspectos fundamentales en la personalidad de las mujeres y hombres que se han distinguido como hemos afirmado, como un pueblo coherente, valiente, muy valiente, conformado en bases de dignidad, honestidad y firmeza, virtudes y cualidades que lo han distinguido, desde hace muchos años, en el hermoso y aguerrido proceso de su origen, nacimiento y desarrollo, que son principios que le han ganado como nación y Estado llamado República Dominicana, el respeto de la inmensa mayoría de los pueblos del mundo.

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