¡Celebraciones de abril!

Hoy 16 de abril del corriente año 2018, estamos celebrando dos fechas históricas de gran importancia en la vida del pueblo dominicano: veinte años del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, que se habían cumplido para el momento que fueron normalizadas en abril de 1998, treinta y siete años del ajusticiamiento de Rafael Trujillo Molina.

Esa decisión tomada por el gobierno del PLD, que presidía Leonel Fernández Reyna, vino a darle cumplimiento a una disposición que se había tomado, obedeciendo el mandato del profesor Juan Bosch, el gran maestro político dominicano y de América, que había residido en Cuba por muchos años y que allí había fundado con Juan Isidro Jiménez Grullón, el Partido Revolucionario Dominicano, para combatir la dictadura de Trujillo.

La otra fecha que conmemoramos, es el levantamiento militar constitucionalista iniciado el 24 de abril de 1965, al que el autor de esta columna ha llamado la “Epopeya incompleta”.

Fidel Castro Ruz, el gran líder político y militar, fundador del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, asumió la jefatura política del pueblo cubano, el 1ro.

de enero de 1959, cuando bajo su mandato fue derrocada la dictadura de Fulgencio Batista, servidora esclava de los intereses políticos del imperialismo norteamericano; Fidel dijo, en una de sus intervenciones, hace muchos años, hablando de los cubanos y dominicanos que “nada ha podido entibiar jamás los sentimientos de admiración, fraternidad y simpatía que ha existido entre nuestros dos pueblos”.

Y el autor de esta columna está en la obligación de agregar, que ha sido mucha la sangre que se ha ofrendado en las luchas por la independencia y libertad de estos pueblos. Presente hoy y ahora, y estará siempre, esa unidad de solidaridad y simpatía, de la República de Cuba y la República Dominicana.

La otra fecha como hemos señalado es el 24 de abril, cuando se inició ese episodio que primero conmovió a los pueblos americanos y más tarde después del 28 de abril de 1965, conmovió y admiró a la inmensa mayoría de los pueblos del mundo, cuando esta pequeña nación ubicada en las tres cuarta parte de la isla de Santo Domingo, enfrentó con el valor, arrojo y la firmeza de sus experiencias bélicas pasadas, las tropas estadounidenses que por mandato del presidente de la nación más poderosa del mundo, desembarcaron en tierra dominicana, convencidos, los que ordenaron ese atropello, que el pueblo dominicano iba a rendirse y entregar las armas, acobardados por el poder de destrucción del ejército invasor. ¡Qué sorpresa se apoderó de los invasores con la decisión de los dominicanos!.

Encabezados por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, el capitán de navío Manuel Ramón Montes Arache, y un numeroso grupo de oficiales superiores y subalternos del Ejército Nacional, la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional, nuestro pueblo se organizó en “comandos revolucionarios” para defender su soberanía e integridad como república independiente.

Recibimos el apoyo y solidaridad pública e inmediata de Fidel Castro Ruz, primer ministro y jefe del gobierno revolucionario de Cuba; el general Charles de Gaulle, presidente de Francia y de gigantescos movimientos populares de los pueblos indignados por el abuso y atropello del gobierno de Estados Unidos de América, con la complicidad de la mal llamada Organización de Estados Americanos (OEA). No podemos olvidar jamás estas fechas de dignidad y patriotismo.