En guardia

El 25 de junio del corriente año, nuestra columna fue publicada con el título ¡”Por mal camino”! y en ella a grandes rasgos, remontándonos en el pasado por más de 60 años, recordábamos la época en la cual nos iniciamos en la hermosa y honradora carrera del magisterio; decíamos que comenzamos a conocer al pueblo dominicano porque vivíamos en un escenario que no tenía una riqueza excepcional, pero era el asiento de la compañía agrícola más poderosa del mundo, como se llamaba la United Fruit Company conocida en Centroamérica como “Mamita Yunai”, primera productora de guineos del mundo, cuya producción dominicana se vendía en territorio estadounidense.

Esa empresa llamada en nuestro país “Grenada Company”, tenía más de cinco mil empleados de los cuales dos mil quinientos eran trabajadores agrícolas.

Las características de ese escenario no se ha vuelto a repetir en República Dominicana y allí aprendimos, en términos reales, auténticos y verdaderos, lo que era en el orden social y en su composición, nuestro pueblo: valiente, decidido, agresivo, frontal, en el cual no existe la discriminación racial, por sometimiento de la esclavitud, como ocurrió en la mayoría de los pueblos latinoamericanos; por eso la columna que hemos recordado, era una advertencia a lo que estamos viviendo actualmente: el estado de inseguridad que se va extendiendo, al parecer, por todo el territorio nacional, en el cual aparecen de manera constante y permanente, ciudadanos haitianos que se han sumado a esa corriente de asesinos, feminicidas, ladrones, estafadores, provocadores y desenfrenados, que manejan vehículos como motocicletas, carros, autobuses y camiones, sin ningún temor a las autoridades encargadas de mantener el respeto a las leyes de tránsito y a garantizar y preservar la seguridad de todos los dominicanos.

Ahora, esa caballería de “veletas, oportunistas y ascensoristas”, que quiere decir arribistas, y agentes encubiertos de organizaciones internacionales, que hace tiempo quieren borrar del mapa geográfico de América, la República Dominicana y convertir a la nación que ocupa la parte oriental de la isla de Santo Domingo, en domicilio responsable y obligado a tener en sus hombros, esa carga con su desgraciada población que habita la parte occidental de la isla, llamada, embustera y caprichosamente, República de Haití, que en realidad políticamente no existe, lo que existe única y exclusivamente, como dijo el gran maestro político dominicano y de América Juan Bosch, es “un conglomerado humano”.

Ha llegado el momento de enfrentar con responsabilidad esta situación y los primeros responsables somos los hombres y las mujeres que militan en el PLD, que es el partido político que gobierna el país y que tiene la responsabilidad histórica frente al futuro, de lo que pueda suceder. Los primeros que están obligados a encabezar esa lucha son los compañeros jóvenes que aspiran a relevar la dirección del Partido entre los cuales está el autor de esta columna, dispuesto a apoyarlos en sus aspiraciones y sus obligaciones como militantes, formados en esa escuela inigualable, que creó y fundó Juan Bosch: “La pelea es peleando”; vamos a la pelea, enfrentemos a los viralatas, intelectuales, buscadores de empleo y de renombre, que quieren desplazar al PLD del escenario político nacional: ¡”En guardia compañeras y compañeros”!