Información y Dependencia

Vanguardia de Pueblo
Noviembre del 1978

En artículo anterior expresábamos que en la actualidad el setenta por ciento de la información mundial proviene de Nueva York, y que cuatro agencias internacionales de prensa, AP, UPI, Reuters y France Presse, envían diariamente 33 millones de palabras a ciento cincuenta países del mundo.

Pero, en verdad, en lugar de ser una explicación a la situación de dependencia de la información mundial, esto no hace más que reflejarla.

¿Cómo se explica, pues, dentro del orden informativo mundial, el carácter de la independencia?

Para dar respuesta a esta interrogante, es imprescindible conocer que después de la segunda guerra mundial, los Estados Unidos, que pasaron a convertirse en el centro hegemónico del capitalismo mundial, al igual que otras naciones capitalistas europeas, procedieron a modificar el esquema tradicional de colonización de los pueblos por una nueva estructura de explotación y dominación, menos directa, pero sin duda alguna más sutil y beneficiosa para los imperios: el neo—colonialismo.

Ha sido, en realidad, por medio de esta nueva estructura de explotación como se ha podido lograr, a lo largo de estos últimos años, la expansión cada vez más amplia de las empresas transnacionales, así como la transferencia de tecnologías de los centros de poder a las colonias y la exportación de los modelos de consumo hoy imperantes en los pueblos del Tercer Mundo.

Naturalmente, para establecer esta novedosa forma de imposición colonial, era necesario recurrir a una red de la más diversa índole.

Y efectivamente, así se hizo. Por ejemplo, en el plano económico, se dispuso de instituciones tales como la Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, etc.; en el plano militar, con organismos como la OTAN, que es un bloque de poder militar destacado en Europa, la escuela militar de la Zona del Canal de Panamá, etc.; y en el plano político, con organismos regionales como la OEA, servicios de inteligencia como la CIA, y gobiernos dictatoriales y conservadores.

En el ámbito concreto de las comunicaciones, desde los mismos años inmediatos a la segunda guerra surgió un triple sistema de información, publicidad y cultura, como parte integrante de la estructura neo—colonial.

La importancia de este sistema se mide en que constituye una totalidad orgánica que abarca todas las formas de la comunicación impresa y electrónica. Incluye desde agencias de publicidad hasta programas de radio y televisión, libros, revistas y hasta muñequitos.

Pero además, es importante porque al mismo tiempo que refuerza los valores del status quo, es decir, de la sociedad establecida (siempre y cuando dicha sociedad garantice los intereses de los que manejan la estructura de poder imperial), contribuye a crear un estado de opinión favorable a la expansión de las empresas transnacionales, así como a exportar patrones de consumo totalmente alejados de las necesidades propias de los países del Tercer Mundo, lo que hace que se refuerce más el carácter general de la dependencia de esos países.

Más, para que se perciba mejor el mecanismo de funcionamiento del fenómeno de la dependencia dentro del orden informativo mundial, resulta indispensable hacer referencia, aunque solo sea de manera sucinta y esquemática, a la teoría de la “libre circulación de la información”, que sea el tema de nuestro próximo artículo.