La Información: Nuevo Orden

Vanguardia del Pueblo
Noviembre del 1978

Alarmado ante el cuadro desconcertante y deprimente que ofrece el panorama de las noticias internacionales, El Correo la UNESCO, en su edición correspondiente al mes de abril de 1977, se formulaba las siguientes preguntas:

“¿Quién dispone hoy de la información? ¿De dónde viene? ¿Dónde va? ¿Son los mismos los que la “producen” y los que la “consumen”? Dado el poder y el refinamiento de los modernos medios de comunicación, ¿no quedan estos reservados en definitiva a los países ricos? ¿No entraña ello una nueva forma de dominación, más sutil sin duda pero terriblemente eficaz? Y si tal estado de cosas condiciona la existencia de una “información en una sola dirección”, ¿pueden los países pobres ejercer un “derecho de réplica? ¿Cabe la esperanza de que puedan reequilibrarse los sistemas mundiales de comunicación y de información?”

En verdad, para dar respuesta a las interrogantes que aquí se plantean, no hay que ser especialista, ni mucho menos, en problemas relativos a la comunicación.

En verdad, para dar respuesta a las interrogantes que aquí se plantean, no hay que ser especialista, ni mucho menos, en problemas relativos a la comunicación.

Hace tan solo unos días, la prensa informaba que en la Vigésima Conferencia General de la UNESCO, celebrada en Paris desde el 24 de octubre, los países del Tercer Mundo elevaron sus quejas en relación al hecho de que el setenta por ciento de la información mundial proviene de Nueva York.

Más aun, manifestaron su estado de preocupación ante la circunstancia, un tanto desoladora y escalofriante, de que únicamente cuatro agencias internacionales de prensa, dos norteamericanas, AP y UPI, una inglesa, Reuters, y una francesa, France Presse, envían 33 millones de palabras diariamente a ciento cincuenta países, mientras 35 países no disponen de agencias nacionales de prensa, entre ellos, naturalmente, la República Dominicana.

Es lógico que el controlar esos países capitalistas la información mundial, estas reflejen una imagen de los pueblos del Tercer Mundo que no se compadece con la realidad, contribuyendo de ese modo a un proceso de alineación que impide, o por lo menos obstaculiza, que los pueblos desarrollen un estado de conciencia que los haga participes en la solución de sus propios problemas.

Por tales motivos, en la conferencia efectuada en Paris, bajo los auspicios de la UNESCO, se consideró necesario establecer un nuevo orden mundial de la información que vaya ligado estrechamente a la instauración de un nuevo orden económico internacional.

Ahora bien, para materializar esa idea, el secretario general de la organización internacional, señor Amadou M. M`bow, propuso lo que desde entonces se conoce como “Declaración de la UNESCO sobre la Información”, la cual, entre otras, contiene las siguientes recomendaciones:

LAS RECOMENDACIONES

En primer término, que todos los Estados adopten la declaración de la UNESCO, con lo cual se podrían lograr cosas como estas:

a) Una circulación más libre, amplia y equilibrada de informaciones exactas, completas y objetivas;

b) El ejercicio de la libertad opinión, de la libertad de expresión y de la libertad de información reconocidos como parte integrante de los derechos humanos;

c) El acceso del público a la información mediante la multiplicidad de los medios de comunicación;

d) Que los medios de comunicación contribuyan a fomentar los derechos humanos; particularmente que contribuyan a oír la voz de quienes luchan contra el colonialismo, el neocolonialismo y la ocupación extranjera, contra el apartheid y otras formas de discriminación racial;

e) Que los periodistas gocen de un estatuto que los proteja y les garantice las mejores condiciones para ejercer su profesión con rigor y objetividad; y

f) Que se corrija la desigualdad cuantitativa y cualitativa en la circulación de la información con destino a los países en desarrollo.

Como se ve, el contenido del texto de la declaración de la UNESCO es claro, preciso e inequívoco.

Sin embargo, resulta que tan pronto fue puesto en circulación entre los delegados asistentes a la conferencia del organismo perteneciente a las Naciones Unidas, las agencias de prensa que resultaban señaladas en la Declaración de la UNESCO se lanzaron a difundir toda suerte de argumentos encaminados a desacreditar la esencia misma dl documento y desorientar a los que lo lean.

LAS DESORIENTACIONES

Por ejemplo, difundieron que le objetivo perseguido por la UNESCO es colocar los medios de comunicación en manos de los gobiernos, a pesar de que en ninguna parte del documento, como puede constatarse, se hace siquiera referencia a tal idea.

Asimismo, se han lanzado a la tarea de desacreditar a la UNESCO bajo el criterio de que se trata de un organismo dominado por agentes del comunismo internacional, haciendo por otra parte circular la tesis de que el debate que se libra en la conferencia de la UNESCO es “un debate entre los medios informativos y naciones consagradas por mandato constitucional, o por arraigada tradición, a la libertad de dichos medios informativos de control gubernamental”, como público en primera plana, en su edición del 24 de octubre, un matutino dominicano que no es precisamente ni el Listín Diario ni El Sol.

Más aun, no satisfechos con la tortuosa manipulación que ya han hecho de los debates, las agencias han procedido finalmente a presentar la falsa versión de que el texto de la declaración ha sido objetado por la gran mayoría de los países asistentes, cuando en verdad solo algunos de ellos, como Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, República Dominicana y Canadá, han hecho público sus desacuerdos con los puntos que contiene.

De todos modos, la situación resulta explicable, porque es que teniendo el control del 70 por ciento de la información que diariamente circula en el mundo, los Estados Unidos, como los otros países capitalistas, comprenden que gozan de un monopolio casi absoluto para dirigir los cerebros de millones y millones de personas diseminadas por el mundo, y que al hacerlo dirigen también sus voluntades, de tal modo que sin que esas personas se den cuenta, se les presenta como una especie de “voluntad popular”, la que no puede ser sino una voluntad involuntaria.

Por fortuna, desde luego, ya se anuncia en el horizonte mundial un nuevo y más brillante porvenir en la situación de los medios de comunicación.

Pero como todavía existe y seguirá existiendo durante cierto tiempo una situación de dependencia de la información respecto a los países capitalistas desarrollados, nos permitiremos abordar este problema en un articulo próximo.