¿Libre Circulación?

Vanguardia del Pueblo
Noviembre del 1978

Desde sus orígenes, el mecanismo de funcionamiento del fenómeno de la dependencia dentro del orden informativo mundial se expresó a través de una teoría: la de la libre circulación de la información.

En efecto, apoyándose en una crítica incisiva y demoledora de las practicas empleadas por los fascistas para elaborar su información, sobre todo las empleadas por Joseph Goebbels, el que fuera ministro de Propaganda de Hitler, los partidarios de esta nueva teoría la explicaban en función de que nada debía obstaculizar la difusión desde luego, resultaba muy atrayente.

No obstante, al coincidir la propagación de esta teoría con la etapa de ascenso hegemónico del capitalismo mundial de los Estados Unidos, esto no hizo más que determinar que la política de libre cambio de información no fuera sino una de las condiciones previas para la expansión imperialista.

Un importante investigador norteamericano, el profesor Herbert I. Schiller, ha puesto en evidencia la íntima relación existente entre la teoría de la libre circulación de la información y la estructura de dominio mundial, al señalar lo siguiente:

“Dos objetivos mayores estaban previstos y eran logrados (con la teoría de la libre circulación): manejar la opinión pública para que sostuviese un objetivo comercial expresado como un imperativo moral; disponer de un arma ideológica muy eficaz contra la Unión Soviética y los países vecinos, recientemente unidos en una zona de influencia anticapitalista”.

En otras palabras, la teoría de la libre circulación de la información era—y sigue siendo—parte del plan imperialista de expansión mundial.

Ahora bien, a esta teoría de la libre circulación de la información ha respondido la UNESCO planteando la necesidad de una circulación equilibrada de informaciones que sean exactas, completas y objetivas.

Pero igualmente, ha sostenido que debe haber un mayor acceso y participación en la comunicación, así como que los medios de comunicación deben contribuir a oír la voz de quienes luchan más contra el colonialismo, contra el Apartheid y demás formas de discriminación racial.

Al abogar por una circulación equilibrada de la información y un mayor acceso y participación de la misma, la UNESCO únicamente ha querido contribuir a romper los lazos d dependencia que actualmente existen, y lograr que se pase de la etapa de la mera información a la etapa de la comunicación. Es decir, que ya la información no sea en un solo sentido: de los centros de poder mundial a las colonias.

Para ser más claros aun, en la vigésima conferencia que actualmente se lleva a cabo en Paris, lo que la UNESCO plantea es que no es justo que la libertad de informar quede en manos exclusivamente de empresas transnacionales dedicadas al negocio de exportación e importación de noticias.

Contra estas proposiciones de la UNESCO, honestas y serias, se ha levantado, sin embargo, una polvareda de infundios y tergiversaciones, como la de que se busca el control gubernamental de la prensa, que solo hace poner en mayor evidencia la naturaleza imperialista de quienes la levanten.

Sin duda, el control de la información por parte de los centros capitalistas mundiales contribuye al fortalecimiento de la dependencia. Y si es así, efectivamente, ¿Qué decir entonces de cierto director de periódico dominicano, quien al atacar en forma tan sistemática, emocional y burda las posiciones de la UNESCO lo único que ha alcanzado demostrar es que su atraso político es tan y tan profundo, como profundas son las aguas del mar Caribe?