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El senado entregó un proyecto defectuoso

El Senado al introducirle modificaciones al proyecto de Ley de Partidos Políticos, no fue cuidadoso y produjo una pieza defectuosa.

En la prisa por aprobarlo, reformó la propuesta de la JCE sin reparar que en diferentes artículos estaban elaborados para que los Partidos decidan libremente cómo escoger sus candidatos. Esa inobservancia llevó al Senado a aprobar una ley que ella misma se descalifica.

Para muestra un botón, pero damos dos. El primero referido a que se incurre en contradicción de quien elige candidatos a puestos de elección popular, si la membresía partidaria o en primarias abiertas y simultáneas. El otro es la apropiación de los fondos para costear las primarias abiertas.

Veamos el primer botón, las contradicciones en los artículos 37, 24-4 y 27-2:

Art. 37.- “Primarias abiertas y simultáneas. Las elecciones primarias abiertas y simultáneas son el instrumento que sustituye o es equivalente a las asambleas de electores y de convenciones para la selección de candidatos y candidatas a ser postulados a cargos de elección popular y constituye un proceso de votación que debe tener lugar en la etapa final de la precampaña”.

Previamente se prevé en los artículos 24-4 y 27-2:

Art. 24-4.- “La renovación de sus órganos directivos y la escogencia de candidatos a partir de la votación periódica universal de los miembros o afiliados de la organización política, auspiciando una amplia participación de la base del partido, agrupación o movimiento político”.

Art. 27-2.- “Derecho a elección y postulación: Es un derecho esencial de los afiliados de los partidos, movimientos y agrupaciones políticas: el elegir y ser elegido para cualquier función dirigencial o postulación para ocupar un cargo de elección popular, conforme a los requisitos establecidos en sus estatutos y disposiciones reglamentarias”.

Es obvio, en estos dos últimos se les reconoce a los afiliados el derecho a elegir y ser elegido candidatos a cargos de elección popular, pero en el 37 dispone abiertas y simultáneas. Lo que constituye una grave contradicción.

La Segunda muestra, es el artículo 54 que deja a los partidos sin recursos cuando se refiere:

Art. 54.- “Apropiación de fondos para las primarias. Los recursos para organizar el proceso de las elecciones primarias, abiertas y simultáneas de los partidos, agrupaciones y movimientos políticos para elegir los candidatos a los distintos cargos de elección popular en las elecciones ordinarias, serán deducidos, previó acuerdo con las organizaciones políticas, del aporte económico que proporciona el Estado a los partidos, independientemente de los aportes de la Junta Central Electoral en naturaleza y logística”.

Los fondos partidarios no son suficientes. Por ejemplo, los aporte a los partidos en el 2015 y 2017, 2016 y 2017, en cada año, la suma de 805 millones de pesos; en el 2016, por ser año electoral, mil 600 millones. El porcentaje a los partidos es el 0.50% de los ingresos tributarios del Estado para el año electoral y 0.25% los años restantes.

El Presidente de la JCE presentó al país un presupuesto de 5 mil 628 millones de pesos para organizar dichas primarias. Eso significa que los aportes a los partidos en un cuatrienio no bastan para cubrir el costo de ellas.

La característica defectuosa de esta pieza del Senado, no permite su aprobación en la Cámara de Diputados.

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La magia del libro

Hace unos meses vino al país, por iniciativa nuestra, un joven ‘booktuber’ español de nombre Sebastían García Mouret. Con apenas 23 años, su canal en YouTube está en boca de muchos, como una forma efectiva de promover la lectura entre los jóvenes. Preocupada por la lectura, no pude evitar cuestionarme cómo un joven de su edad ve el presente y el futuro de la lectura en el mundo y qué podemos hacer desde las políticas públicas para promover que los niños, niñas y adolescentes lean más.

Desde que inauguramos la primera y única Biblioteca Infantil y Juvenil de la República Dominicana en el 2007, hemos estado evaluando los comportamientos positivos que surgen de promover la lectura entre nuestros infantes. El impacto en las destrezas y habilidades, la mejora en las calificaciones, más facilidades para comunicarse, son apenas algunos de los beneficios que provienen de buenos hábitos de lectura.

La más reciente Encuesta Nacional de Consumo Cultural data del 2015, realizada por el Banco Central, arrojó que cerca del 19% de la población dominicana de 15 años y más residente en las zonas urbanas compró algún producto cultural; de los cuales el 54% correspondió a libros, un indicador importante para ir midiendo el impacto de las políticas de promoción del libro y la lectura en la población. En la medida en que aumente este indicador, más lectores tendremos.

De igual manera, el éxito de las políticas de fomento a la lectura está atado al éxito de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo y las ferias regionales que se realizan, puesto que son plataformas importantes para los autores dominicanos, que les permiten conectar con otras latitudes.

Hay que insistir en los postulados de la Ley 502-08 del Libro y Bibliotecas, que declaró de interés social “la política de fomento de la lectura, del Sistema Nacional de Bibliotecas y de la actividad editorial”. Hay que reconocer que aún los costos de producción de una obra literaria son privativos y que el mercado de los libros es “poco comprendido”, como decía una autora dominicana en una reciente entrevista.

Existe un vínculo indisoluble entre el avance de la población en sus habilidades, que va de la mano con la lectura. En un mundo con tantos estímulos externos, que ha puesto en una pantalla el acceso al entretenimiento y la cultura, solo podemos apelar a la creatividad de padres, madres, tutores y profesores, para mostrar a los infantes la magia de la lectura.

Lo que se requiere es volver a poner de moda al libro entre los niños, niñas y adolescentes. Para esa tarea, la tecnología es una aliada extraordinaria. Hoy día han surgido nuevos hilos conductores entre el mundo digital y los libros, que va más allá de que los autores coloquen sus obras en medios digitales. Me refiero a los ‘youtubers’ y ‘bookstagrammers’, que han tomado las redes sociales y las plataformas en línea para crear contenido audiovisual que promueve la literatura.

Es una forma innovadora de incitar a los más pequeños a la lectura y, por qué no, a los grandes también. Por eso trabajamos para crear una comunidad con estos promotores digitales de la lectura, para que apoyen a otros a hacer lo mismo y, de esa manera, generar mayor atractivo en la lectura.

“Leer es un valor añadido”, decía María José Rincón en un reportaje que leí recientemente. Mientras más hacemos comprender a los ciudadanos cuál es ese valor agregado, en especial para los más jóvenes, cada vez más tendremos comunidades lectoras dispuestas a promover la lectura y el conocimiento. Con constancia y perseverancia, la magia del libro perdurará.

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24 de Abril 1965

Mañana 24 de abril se cumple el 53 aniversario del “Levantamiento Militar Constitucionalista” de 1965, que tenía como objetivo fundamental el retorno a la vigencia de la Constitución de abril de 1963 y el restablecimiento como presidente de la República del profesor Juan Bosch, el gran maestro político dominicano y de América, que había ascendido a la Presidencia elegido por el 60% de los votos que depositó el pueblo en las elecciones del 20 de diciembre de 1962.

Ese levantamiento militar, apoyado por la inmensa mayoría de nuestro pueblo, es uno de los episodios políticos militares más importantes en la historia contemporánea de América; porque para impedir el triunfo de su objetivo el gobierno de Estados Unidos presidido por el funesto Lyndon B. Johnson, ordenó la ocupación del territorio nacional con tropas de infantería, gestionando después el apoyo a esa abusiva y criminal intervención, de la mal llamada Organización de Estados Americanos (OEA), a la cual el autor de esta columna llama Organización Basura.

El pueblo dominicano, “Legendario y veterano de la historia”, sorprendió al mundo admirado, porque con la valentía tradicional de su proceso histórico como nación, enfrentó a partir del 28 de ese mes de abril de 1965 la abusiva y grosera intervención estadounidense. Dirigido nuestro pueblo por oficiales profesionales, dominicanos, algunos de ellos graduados en cursos especiales en escuelas militares estadounidenses establecidas en Panamá y en territorio de Estados Unidos.

En forma inmediata los dominicanos recibimos el apoyo, no solamente en manifestaciones populares de otros pueblos de América, sino también de otros pueblos del mundo, aun aquellos que no pertenecían a los países y a los gobiernos que proclamaban y defendían el sistema socialista. Entre las figuras de proyección mundial que se pronunciaron defendiendo y apoyando al pueblo dominicano, debemos mencionar a dos: Fidel Castro Ruz y Charles de Gaulle.

Cuánta satisfacción y emoción embarga al autor de esta columna, al recordar ese episodio que en el orden militar y político es el más importante de los que ocurrieron en nuestro país durante el siglo pasado.

El Levantamiento Militar Constitucionalista de 1965 ha sido llamado por nosotros “La Epopeya Incompleta” y aunque todavía están vivos muchos de los actores principales, militares y civiles, no podemos olvidar, ni olvidaremos jamás, a los que han desaparecido del escenario de la vida: solamente vamos a citar a los más importantes de los que han muerto: Juan Bosch, expresidente de la República, gloria dominicana de todos los tiempos; coronel Rafael Fernández Domínguez , fundador del Movimiento Militar Constitucionalista; coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, presidente del Gobierno Constitucional de la República en Armas; coronel Miguel Hernando Ramírez, capitán de navío Manuel Ramón Montes Arache, fundador jefe de los hombres rana de la Marina de Guerra, coronel Juan María Lora Fernández, Juan Miguel Román, jefe militar del 14 de Junio; Norge Botello, comandante civil de los soldados constitucionalistas; Eliseo Andújar, comandante civil de los soldados constitucionalistas. Y faltan cientos de dominicanos, descansando para siempre y en vida, que son y serán eternamente, próceres de la República.

Solamente queda citar de nuevo, el elogio de admiración y respeto que pronunció Fidel Castro Ruz, en su primer viaje a la República Dominicana; elogio que dice: “Pueblo legendario, veterano de la historia, David del Caribe”.

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¿Qué asegura otra victoria electoral?

Parece un juego de palabras decir “se pierde ganando” o “se gana perdiendo”, pero no lo es. Se aplica en muchas cosas, mucho más en la actividad política, la cual está muy sujeta a la percepción.

La reciente decisión del Senado de la República sobre el punto en debate en la Ley de Partidos, relativo a el método de los paridos para escoger sus candidatos, es un claro ejemplo de las disyuntivas planteadas.

Los 24 senadores que aprobaron la propuesta de que el método es con primarias simultáneas y abiertas, habrán creído, por esa mayoría contra 8, de que ganaron. Es mucho más complejo que lo que parece.

Tener la mayoría calificada de votos, no es tener la razón. Puede que se vea en la percepción generalizada de la población, que fue la que los eligió, como una imposición mecánica e irracional de sus propiciadores.

Desde décadas se acordó en el seno del PLD, aplicar el consenso para decisiones importantes. El consenso requiere una base racional y de aceptación de todos; eso implica ceder entre todas las partes hasta encontrar el punto común. Es un cotejo de las diferentes motivaciones.

Se acordó, excepcionalmente, el centralismo democrático que es tomar decisiones por mayoría y la minoría sujetándose a ella. Este método de mayorías se venía aplicando en temas cotidianos y sin trascendencia.

Esa base teórica para aplicar métodos de decisión, se debatió en la Conferencia Salvador Allende, celebrada en 1974. Se consideró que los seres humanos pensamos y el debate es un juego de ideas. Dicho de otra manera, somos seres inteligentes se debe argumentar para convencer.

En los acuerdos del 2015 para gerenciar la crisis creada para reformar la Constitución, figura un punto priorizando el consenso.

Parecería que los legisladores no tienen que recurrir al consenso. Sin embargo, en ellos se impone, no solo una votación calificada o a unanimidad, sino que en sus condiciones de representantes de las comunidades que los eligieron, recojan de ellas sus pareceres.

La decisión adoptada por el Senado no valoró la opinión y percepción generalizada de que debían acogerse a la propuesta original de la JCE de que cada partido escoja su método de elección, garantizando la democracia interna.

Diferentes sectores políticos, económicos, sociales y religiosos manifiestan su rechazo a primarias simultáneas abiertas. Entre la diversidad de motivaciones, figuran las cláusulas constitucionales que se le impone a todos los poderes del Estado.

Promover una aprobación con esas características es perder ganando. El éxito se lo creen los 24 senadores que votaron a favor, pero son los más afectados en la percepción general, quedando descalificados para ser sus representantes.

Por todas esas razones ganar así es situarse en la antesala de sucesivas derrotas y recibir un desconocimiento de la autoridad que como legisladores deben sustentar.

Por otro lado, tiene vigencia aquello que planteé en el CP de que si en este debate se derrotaba a Leonel (en el CP o el Senado) y a Danilo en la Cámara de Diputados, por ser ley orgánica que requiere las 2/3 partes de los legisladores presentes, se está derrotando al PLD.

Lo que asegura otra victoria electoral, es consolidar la unidad interna y los acuerdos en la cohabitación, creando una percepción política para así lograr retener el poder.

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Lo económico también se juega en lo social

En el marco del Foro Social que organizamos la semana pasada en Punta Cana, un hito de gran trascendencia para la región, conversamos sobre los retos de los países que conforman el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), a los fines de garantizar desarrollo sostenible con equidad e innovación.

La interesante discusión, moderada por el Representante del BID en la República Dominicana, Miguel Coronado, tocó uno de los temas más urgentes para toda América Latina, que se acentúa gravemente en los países centroamericanos y en la República Dominicana.

Hoy en día, 4 de cada 10 empresas de la región tienen problemas para encontrar el personal calificado que requieren sus negocios, lo que convierte a toda América Latina en la región con la mayor brecha de capacidades en el mundo. Como punto de comparación, a nivel mundial, el promedio establece que esto suceda en 2 de cada 10 empresas.

Esto es así a pesar de que en conjunto los países latinoamericanos dedican más del 5% del producto interno bruto a programas de educación y capacitación técnica, según confirma el Banco Interamericano de Desarrollo en un reciente informe.

El tema también fue objeto de discusiones profundas, en el marco del Foro Económico Mundial que se celebró en Sao Paulo el pasado mes, advirtiendo que es un tema que inicia en la educación primaria y secundaria, dado que “los estudiantes de América Latina y el Caribe poseen más de un año de retraso respecto de lo esperable para el nivel de desarrollo económico de la región”.

Las mejores prácticas demuestran que un modelo exitoso de educación y capacitación tiene tres características claves: facilidades para hacer la transición entre el mundo del trabajo y el mundo de la educación; la integración estrecha de los sistemas de educación y capacitación con el mercado laboral y; el alineamiento entre las estrategias de crecimiento económico y el desarrollo de destrezas para la productividad.

Durante la discusión en el Foro de SICA, coincidimos en que debemos ver con una mirada más crítica los esfuerzos que realizan los Gobiernos para impulsar la adquisición efectiva de conocimientos, que resulten en inserción laboral y mayor productividad para las economías de la región.

Es esencial, por igual, que se aproveche la plataforma que ofrecen los programas de capacitación, para transmitir conocimientos complementarios para la convivencia y la confraternidad.

Lo más urgente es abordar las principales desconexiones entre el mundo de la educación y el mundo del trabajo. Existen lagunas entre las instituciones educativas y los empleadores.

Para ello, los organismos recomiendan una nueva mentalidad empresarial que impulse un nuevo enfoque de la educación y la capacitación en el desarrollo de la fuerza de trabajo de la industria, lo que Michael Porter ha llamado la estrategia del valor compartido.

Lo mismo se requiere de los Gobiernos. Sus acciones son la clave para formar empleados capaces de lidiar con desafíos futuros. En la región SICA debemos tener claridad con este gran reto, que es esencial para que alcancemos un nuevo nivel en el desarrollo.

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¡Celebraciones de abril!

Hoy 16 de abril del corriente año 2018, estamos celebrando dos fechas históricas de gran importancia en la vida del pueblo dominicano: veinte años del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, que se habían cumplido para el momento que fueron normalizadas en abril de 1998, treinta y siete años del ajusticiamiento de Rafael Trujillo Molina.

Esa decisión tomada por el gobierno del PLD, que presidía Leonel Fernández Reyna, vino a darle cumplimiento a una disposición que se había tomado, obedeciendo el mandato del profesor Juan Bosch, el gran maestro político dominicano y de América, que había residido en Cuba por muchos años y que allí había fundado con Juan Isidro Jiménez Grullón, el Partido Revolucionario Dominicano, para combatir la dictadura de Trujillo.

La otra fecha que conmemoramos, es el levantamiento militar constitucionalista iniciado el 24 de abril de 1965, al que el autor de esta columna ha llamado la “Epopeya incompleta”.

Fidel Castro Ruz, el gran líder político y militar, fundador del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, asumió la jefatura política del pueblo cubano, el 1ro.

de enero de 1959, cuando bajo su mandato fue derrocada la dictadura de Fulgencio Batista, servidora esclava de los intereses políticos del imperialismo norteamericano; Fidel dijo, en una de sus intervenciones, hace muchos años, hablando de los cubanos y dominicanos que “nada ha podido entibiar jamás los sentimientos de admiración, fraternidad y simpatía que ha existido entre nuestros dos pueblos”.

Y el autor de esta columna está en la obligación de agregar, que ha sido mucha la sangre que se ha ofrendado en las luchas por la independencia y libertad de estos pueblos. Presente hoy y ahora, y estará siempre, esa unidad de solidaridad y simpatía, de la República de Cuba y la República Dominicana.

La otra fecha como hemos señalado es el 24 de abril, cuando se inició ese episodio que primero conmovió a los pueblos americanos y más tarde después del 28 de abril de 1965, conmovió y admiró a la inmensa mayoría de los pueblos del mundo, cuando esta pequeña nación ubicada en las tres cuarta parte de la isla de Santo Domingo, enfrentó con el valor, arrojo y la firmeza de sus experiencias bélicas pasadas, las tropas estadounidenses que por mandato del presidente de la nación más poderosa del mundo, desembarcaron en tierra dominicana, convencidos, los que ordenaron ese atropello, que el pueblo dominicano iba a rendirse y entregar las armas, acobardados por el poder de destrucción del ejército invasor. ¡Qué sorpresa se apoderó de los invasores con la decisión de los dominicanos!.

Encabezados por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, el capitán de navío Manuel Ramón Montes Arache, y un numeroso grupo de oficiales superiores y subalternos del Ejército Nacional, la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional, nuestro pueblo se organizó en “comandos revolucionarios” para defender su soberanía e integridad como república independiente.

Recibimos el apoyo y solidaridad pública e inmediata de Fidel Castro Ruz, primer ministro y jefe del gobierno revolucionario de Cuba; el general Charles de Gaulle, presidente de Francia y de gigantescos movimientos populares de los pueblos indignados por el abuso y atropello del gobierno de Estados Unidos de América, con la complicidad de la mal llamada Organización de Estados Americanos (OEA). No podemos olvidar jamás estas fechas de dignidad y patriotismo.

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PLD: Democracia y Desarrollo

Desde que se proclamó la independencia de la República, en febrero de 1844, la aspiración del pueblo dominicano siempre fue el de poder constituirse en una sociedad democrática, desarrollada, próspera y con garantías de bienestar social para el grueso de su población.

Sin embargo, en casi dos siglos de existencia como nación, esa combinación de democracia con desarrollo, no había sido conquistada más que durante los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana.

A decir verdad, al nacer, la República Dominicana surgió en ruinas. La guerra contra Haití para conquistar la independencia dejó al gobierno naciente con total carencia de recursos. Para enfrentar esa situación, el gobierno del general Pedro Santana inició una práctica que habría de llevarse a cabo durante muchos años: la emisión de papel moneda sin respaldo en la producción.

Los tres gobiernos de Santana, que se extienden, con intervalos, desde 1844 hasta 1861, cuando se produjo, por su iniciativa, la Anexión a España, fueron autoritarios, desde el punto de vista político, e ineficaces, desde la perspectiva económica.

Igual ocurrió con su rival político de la época: Buenaventura Báez. En las cinco ocasiones en que desempeñó la máxima magistratura del Estado, fomentó el caos político; ofreció en concesión la soberanía nacional a cualquier potencia extranjera; y suscitó la ruina económica y el desasosiego social, en medio de un estilo de gobierno de naturaleza autoritaria.

No obstante, durante el siglo XIX, hubo destacadas figuras políticas, de carácter democrático-liberal, como fueron los casos de Benigno Filomeno de Rojas, Ulises Francisco Espaillat y Francisco Gregorio Billini, todos los cuales llegaron a dirigir los destinos de la vida nacional, pero por la brevedad en que lo hicieron, no alcanzaron a realizar una obra importante de desarrollo.

Con posterioridad a la guerra de la Restauración (1863-1865), el único punto luminoso de la historia nacional se encuentra con la llegada al poder del Partido Azul, a través de la figura del general Gregorio Luperón, en 1879.

A través de seis presidentes de la República, el Partido Azul ejerció el poder durante 20 años. En principio, lo hizo en forma democrática. Aspiraba a convertir en realidad el sueño de Juan Pablo Duarte y de los independentistas de una nación libre, democrática, soberana y de progreso para todos sus habitantes. Sin embargo, por la corta duración de los mandatos de los presidentes de carácter democrático, estos no pudieron impulsar el desarrollo económico y social del país. A quien le correspondió llevar esto último a cabo, fue, paradójicamente, a quien no ejerció el mando en base a los principios democrático-liberales: el general Ulises Heureaux (Lilís).

Lilís, Mon, Trujillo y Balaguer

Durante la época de Lilís fue que empezó a desarrollarse la industria azucarera moderna, así como el incremento de la producción de tabaco, café y cacao. Igualmente, fue durante su período que se construyeron los ferrocarriles que iban de Sánchez a La Vega; y de Santiago a Puerto Plata.

Con Lilís, hubo, pues, desarrollo material en la República Dominicana, pero con total ausencia de valores democráticos en el ejercicio del poder político. Al tiempo que aumentaba la riqueza material del país, Lilís se dedicaba a eliminar a sus adversarios políticos; y eso hizo que se convirtiera en un sanguinario dictador.

Luego de la turbulencia política que se produjo con motivo de la muerte del general Lilís, emergieron como figuras del momento, el comerciante de la Línea Noroeste, Juan Isidro Jimenes; y el general Horacio Vásquez.

Pero el personaje que más se destacó durante los primeros años del siglo XX fue el mocano Ramón Cáceres (Mon), quien gobernó entre 1905 y 1911; y durante esos seis años realizó una notable labor de recuperación y expansión de la economía nacional.

Pero, igual que varios de sus antecesores, gobernó con mano tan dura, que todavía hoy se le recuerda bajo el apelativo de “preso por la guardia de Mon”.

Aunque no en orden cronológico, la figura que sucede al general Mon Cáceres en el poder, en términos de transformación económica y social, es Rafael Leónidas Trujillo.

Al llegar a convertirse en la máxima autoridad del gobierno en 1930, Trujillo encontró a una República Dominicana limitada en alcance económico, prácticamente convertida en una aldea, con una predominante población rural.

En sus más de 30 años de ejercicio gubernamental, el hombre fuerte de San Cristóbal contribuyó a transformar, desde el punto de vista económico y social a nuestro país. Construyó carreteras, puentes, escuelas, hospitales, acueductos e importantes edificaciones públicas.

Fue el creador de la moneda nacional; el constructor del Banco Central de la República; y quien redujo la deuda pública externa, con la firma del tratado Trujillo-Hull.

Pero, si eso logró Trujillo en el plano material, sus hazañas en el aspecto político lo condenaron ante la historia. Además de haber acumulado una gran fortuna personal, en base al manejo ilícito de fondos públicos, se convirtió en un cruel dictador, que no solo apresaba a sus enemigos, sino que los sometía a persecución, torturas y muerte.

Su poder fue omnímodo. Nadie escapaba a sus actos de violencia, fueran dominicanos o extranjeros; hombres o mujeres; ciudadanos simples o personalidades encumbradas. En fin, un hombre dispuesto a realizar todo lo que considerase necesario para mantener las riendas del poder.

Por su parte, los siete gobiernos que encabezó el doctor Joaquín Balaguer, una figura de leyenda, fueron diferentes a los de Trujillo. Circunstancias difíciles de la vida nacional, en el proceso de transición a la democracia, lo condujeron a aplicar, en determinados momentos, fuertes medidas de coerción, con la finalidad de garantizar lo que él consideraba como necesaria estabilidad política de la nación.

Sin embargo, su obra material es indiscutible. Durante sus periodos de gobierno hubo, generalmente, significativos niveles de crecimiento de la economía; y fuertes inversiones en obras públicas que se extendieron por todo el ámbito del territorio nacional.

Pero si bien alcanzó esos logros e hizo importantes aportes para alcanzar la convivencia pacífica entre los dominicanos, por los momentos de represión política durante el periodo de los 12 años, y el cuestionamiento a algunos de sus triunfos electorales, ciertos sectores de la opinión pública nacional consideran que no dispone de los méritos requeridos para figurar entre los paladines de la democracia dominicana.

Blancos y morados

Al llegar don Antonio Guzmán al poder, en el 1978, se produjo una gran ilusión en el pueblo dominicano de que al fin el país entraría en una nueva etapa de consolidación de sus instituciones democráticas, de prosperidad y justicia social.

El presidente Guzmán logró hacer avanzar la democracia en el país. Los presos políticos fueron puestos en libertad, y se produjo el retorno de los exiliados. Reinaba un ambiente de optimismo y se miraba hacia el futuro con gran esperanza.

Sin embargo, no fue así desde el punto de vista económico y social. La República Dominicana no pudo lograr sus metas en esos ámbitos como se esperaba. Los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), tanto la gestión del presidente Guzmán, como las de sus sucesores, no pudieron ponerse a la altura de las expectativas nacionales con respecto a las necesidades de cambio que el país requería.

De esa manera, al finalizar el siglo XX, alcanzó a subir las escalinatas del Palacio Nacional, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), con una agenda de reforma y modernización del Estado, así como de transformaciones en las distintas áreas de la economía y de la sociedad.

Al acercarse a casi 20 años de poder, el partido fundado por Juan Bosch, aun en medio de obstáculos y dificultades, de carácter nacional e internacional, puede, sin embargo, exhibir un conjunto de obras y de proyectos, tanto en lo político-institucional, como en lo relativo al progreso material, como no se había conocido antes en la historia de la República.

Durante los hasta ahora cinco periodos de gobierno peledeísta, la economía dominicana ha crecido a niveles impresionantes. La capacidad de generación de riquezas se ha más que cuadruplicado. La pobreza extrema ha prácticamente desaparecido. Se ha alcanzado la seguridad alimentaria. Se ha impulsado la producción agropecuaria. La clase media se ha expandido. Las principales enfermedades infecto-contagiosas han sido controladas. La mortalidad materna e infantil han disminuido. Las expectativas de vida han aumentado.

Las instituciones públicas han modernizado sus servicios. Las carreteras y las vías de comunicación se han extendido por todo el territorio nacional. Se han construido puentes, elevados, túneles y circunvalaciones. Se instaló un moderno sistema de transporte, a través del Metro de Santo Domingo. Se ha incrementado el turismo. Ha habido un aumento de la inversión extranjera. Las zonas francas han crecido; y nunca antes como ahora la presencia internacional de la República Dominicana había sido tan notable.

En fin, ha sido durante los periodos de gobierno del Partido de la Liberación Dominicana que nuestro país ha podido, por vez primera, combinar sus anhelos de paz y armonía, dentro del marco de la democracia, y unos determinados niveles de prosperidad, bienestar y desarrollo, como resultado de una expansión sostenida de nuestra capacidad de producción y distribución de riquezas.

Se reconoce que la labor realizada durante los gobiernos del PLD no constituye una obra perfecta. Pero no cabe dudas de que ha sido, hasta ahora, lo que más se ha aproximado a las aspiraciones y sueños albergados por el pueblo dominicano de combinar la democracia con el desarrollo.

Ese es un legado histórico tan importante que de seguro haría orgulloso al profesor Juan Bosch; y por eso mismo, su preservación, en estos momentos, se convierte en la tarea más importante de la familia peledeísta.

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¡Luchas y sangre por nuestra constitución!

Dicen que la historia la escriben los vencedores. Lo hacen a su imagen e interés, para dejar una improntanta de hegemonía. La historia dominicana está cargada de lo que han dicho los vencedores, aún sin ser cierto.

Es poco sabido que Los Trinitarios, encabezados por Duarte, fueron sacados de la Junta Central Gubernativa. El 3 de julio de 1844 la Junta sustituye a Pedro santana, por licencia médica, por el coronel Esteban Roca, ante la imposibilidad inmediata de hacerlo Sánchez.

Santana y un oficial de su confianza, coronel Manuel Mora, estando las tropas formadas en orden de parada en la plaza de armas en Azua, rechazó esa disposición, junto a otros oficiales. Aunque el coronel Matias Moreno se negó a sumarse y expresó: “Este hecho hiere de muerte al poder supremo de la República. El verdadero gobierno es el que hace su voluntad, en este caso lo está haciendo el ejército con esta insubordinación” (José Gabriel García, p.254).

El 13 de julio esa parte insubordinada del ejército entraba a la ciudad de Santo Domingo y al día siguiente Pedro Santana se abrogó el derecho de presidir la Junta Central Gubernativa. Reunió en el Palacio de gobierno, supuestamente para reorganizarla, pero proclamó que por el poder que el pueblo y el ejército le confería se reservaba todas las facultades “para mantener el orden público”.

Ordenó de inmediato la encarcelación de Sánchez, Pina, Juan Isidro Perez, Manuel María Valverde, José Díez, Vicente Celestino Duarte, Buenaventura Freites, José Ramon Ortiz y varios más incluyendo oficiales. Hizo extensiva la orden a Duarte, Mella y otros que en ese momento se encontraban en el Cibao. Obviamente, Los Trinitarios participaron en el gobierno cuatro meses y 14 días.

Desde ese momento gobernó Pedro Santana, enviando al exilio a Los Trinitarios, prohibiéndoles el retorno bajo pena de fusilamiento. Puso en vigencia, el 6 de noviembre, una constitución totalmente diferente a la sugerida por Duarte y Los Trinitarios.

Este próximo 29 de abril se conmemora el 55 aniversario de la proclamación de la Constitución de 1963, con la intervención gestora del profesor Juan Bosch. Pero, Juan Bosch fue derrocado a los siete meses de gobierno.

El gobierno de Los Trinitarios fue cuatrimesino y el de Bosch sietemesino. Pero ambos han hecho historia por sus propósitos democráticos y progresistas. Están, además, relacionados por cuanto el de Bosch tuvo como emulación completar lo que Duarte y Los Trinitarios habían iniciado. Precisamente lo decía en un discurso de agosto de 1963, en el centenario de la Restauración.

El golpe de Estado a Bosch trajo como consecuencia que un año y 7 meses después el pueblo se tiró a las calles acompañado de militares en una insurrección para la vuelta a la constitucionalidad, que sólo pudo ser frenada por una intervención militar norteamericana.

Después de la insurrección frustrada, Bosch funda, en mi hogar, el PLD para darle continuidad al proceso y cumplir la obra de Duarte.

El PLD ha llegado al poder y puso en vigencia la Constitución actual del 2010. Ella es el marco jurídico para modernizar el Estado y garantizar el ejercicio de los derechos fundamentales, que en ella son los de última generación.

Esta Constitución vigente fue escrita teniendo aquellas de referencia. Vulnerarla es desconocer esa historia de lucha y sangre.

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Llamando al Diablo

El autor de esta columna ha conocido profundamente, la valentía, inteligencia y malicia del pueblo dominicano, y cuando hablamos de pueblo, hablamos en orden genérico; el pueblo dominicano está integrado por mujeres y hombres, de quienes hemos aprendido, desde hace más de sesenta años, cuando fuimos alfabetizados totalmente, que aprendimos a escribir, porque sabíamos leer antes de cumplir los siete años de edad.

Hecho que, ocurrido en la ciudad de El Seibo, en los finales del año 1942, cuando nuestro padre Euclides Gutiérrez Abreu, Capitán del Ejército Nacional, comandaba la provincia de El Seibo, cuando en ese entonces, Higüey y La Romana, no eran provincias sino municipios de El Seibo.

Haber vivido en esa región y luego en otras provincias y lugares del país como en Loma de Cabrera, municipio de Dajabón, en la frontera domínico-haitiana, Santo Domingo, en aquel momento Cuidad Trujillo, San Francisco de Macorís y a partir de 1946 en San Fernando de Montecristi, en su municipio cabecera, una de las poblaciones, por no decir ciudades, de tradición admirable en la historia dominicana.

El autor de esta columna nació en Santo Domingo en el corazón de Gazcue, pero vivió en Montecristi y en las fincas bananeras de la División Berlanga, de la Grenada Company, desde antes de cumplir los once años de edad; haber recorrido todas esas localidades urbanas de la república, nos enseñó, como expresión de la inteligencia y malicia de los dominicanos, los refranes que, en nuestra lengua o idioma, que es el español, son reconocidos como “sentencias populares”.

Uno de esos refranes dice y repetimos “Una Cosa es Llamar al Diablo y Otra es Verlo Llegar” y eso ahora está sucediendo con los haitianos, impulsados por una gama de organizaciones internacionales basuras, como la llamada Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo supuestamente independiente, ligada íntimamente a la otra basura internacional que se llama Organización de Estados Americanos, (OEA), auspiciada y económicamente financiada por los Estados Unidos de América, Canadá y Francia.

Juan Bosch el Gran Maestro Político dominicano y de América, con la responsabilidad intelectual, política e histórica que le corresponde, afirmó hace mucho tiempo, que Haití no era república, ni Estado organizado sino pura y simplemente un conglomerado humano; y ese conglomerado humano que es el 90% de quienes lo integran, no sabe leer ni escribir, y desconoce la realidad de su historia.

Olvidan que en la Batalla de Azua de 1844, en la de Santiago de 1844 también, y en las de Santomé y Sabana Larga, diez años después, el pueblo dominicano, “Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe”, les dio una pela, en el orden militar en el escenario del territorio de nuestro pueblo, sin violar nunca la Frontera de Aranjuez. Con su conducta agresiva e irrespetuosa contra nuestro pueblo, los haitianos “Están Llamando al Diablo”.

Y ahora recordando la inteligencia y la malicia de los dominicanos, podemos agregar que una cosa es llamarlo “Y Otra es Verlo Llegar”. Que no jueguen apoyados por la basura de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la otra basura de la Organización de Estados Americanos OEA, que la historia de los pueblos hispanoamericanos, quienes la adornan como nación independiente, soberana y libre, es el pueblo dominicano, que no ha tenido miedo nunca, con quienes han tratado de pisotear la dignidad nacional, comenzando por España, Inglaterra, Francia, el conglomerado humano llamado Haití y los Estado Unidos de América.

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Una política social para SICA

Como parte del compromiso de la Presidencia Pro Témpore del Sistema de Integración Social Centroamericana (SICA), asumida por la República Dominicana el pasado mes de enero, se ha hecho un gran esfuerzo para avanzar en una de las áreas donde más rezago se evidencia en la región, que es en las políticas sociales.

En un contexto de crecimiento económico relativamente estable, la región Centroamericana y la República Dominicana, tenemos la oportunidad de ir saldando la deuda social que tenemos con nuestros ciudadanos, que se refleja en los indicadores de educación, salud, acceso a las tecnologías, calidad de vida, acceso al agua, entre otros más.

A eso se suma la imperiosa necesidad de adecuar nuestra matriz productiva a nuevas formas de empleo y formar al personal capacitado que requieren las empresas y la industria, para continuar generando empleos de calidad. Como muestra, recientes encuestas confirman que 4 de cada 10 empresas en la región enfrentan dificultades para encontrar el personal calificado que requieren, un dato que confirma que América Latina es la región con la mayor brecha de capacidades en el mundo.

Más aún, al discutir las políticas sociales en los países que conforman la región SICA, nos tenemos que preguntar cómo abordar la alta tasa de informalidad de los mercados laborales, la desigualdad de género, la discriminación a grupos vulnerables, el envejecimiento de la población, las lagunas existentes en la institucionalidad y, de manera transversal, las deficiencias del sistema democrático.

Todo lo que sucede en la sociedad tiene un reflejo en lo social. Por eso resulta tan importante analizar y abordar los problemas de nuestros países desde una óptica más amplia, que incluya a lo social como un eje transversal de la colaboración entre los países de Centroamérica y la República Dominicana.

En ese sentido, Punta Cana es la sede de un hito histórico para SICA, puesto que por primera vez se prioriza lo social entre los ejes de intervención de la Presidencia Pro Témpore de dicho organismo. De igual manera, es una primicia para el Sistema que se conforme un equipo de coordinación de las labores y acciones del conjunto de Ministros de los distintos consejos de SICA, que guardan relación con el área social.

Es decir, las sesiones que se llevan a cabo esta semana en Punta Cana, tocan lo social desde la educación, la salud, la cultura, la agricultura, la pesca, la prevención de desastres naturales, la vivienda, la alimentación y la nutrición.

El resultado de este encuentro será una agenda social que “pone en el centro a las personas, familias y colectividades; y reconoce la importancia de proteger su bienestar, frente a diferentes riesgos que impliquen una pérdida de ingreso o de poder adquisitivo, como una estrategia no solo para reducir la pobreza, sino para construir una región más inclusiva, equitativa, resiliente, competitiva, productiva, democrática, estable y feliz”.

De esta manera, daremos cumplimiento a uno de los más importantes objetivos de SICA, que es lograr un sistema regional de bienestar y justicia económica y social para los pueblos centroamericanos y la República Dominicana.

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¡Los bloques no son los que deciden!

Se está convocando al Bloque de senadores del PLD para el martes, para adoptar una posición sobre la Ley de Partidos a ser conocida, presumiblemente, el miércoles en la sesión del Senado.

Ninguno de los dos bloques, senadores o diputados, tienen en este caso atribución para decidir. El Comité Político dejó en libertad a los legisladores de ambas cámaras. En esta oportunidad excepcional cada legislador decide.

En el PLD los bloques reciben las líneas políticas partidarias para ir como bloque con una posición a la sesión de la cámara correspondiente. Como bloques, en todos los casos, llevan en su nombre el partido al que pertenecen y cuentan con su vocero. En el PLD es el Comité Político el responsable de las posiciones a asumir frente a los temas legislativos.

En consecuencia, si el Comité Político ha dejado en libertad a los legisladores para decidir sobre ese controversial proyecto de Ley de Partidos Políticos, no son los bloques que deciden, son los legisladores libremente.

Por tanto, esa convocatoria del Bloque de Senadores del PLD está al margen de lo decidido por el CP. Los senadores que se reúnan este martes lo harán como “grupo”, sin obligación ni para los que estén y mucho menos para los que no vayan a esa reunión.

El punto más crítico del proyecto en cuestión es el carácter inconstitucional de las primarias abiertas. Aquellos que “entiendan” que no tiene ese carácter de inconstitucionalidad, cerrarán los ojos para votar por su aprobación.

Los legisladores son los integrantes de uno de los tres poderes del Estado, precisamente el que tiene la atribución, conforme a la misma Carta Magna, a proclamarla y modificarla. La Constitución dice que las decisiones ante recursos de inconstitucionalidad las toma el Tribunal Constitucional (TC) o quien tenía esa atribución antes de ser creado el TC. Se es categórico en normar que esas decisiones son vinculantes a todos los poderes del Estado.

En la Constitución se establece, como norma, que los partidos políticos deben someterse a la democracia interna; es decir, que su membresía decida democráticamente, no que otros lo hagan.

Protege como un derecho fundamental la libertad de asociación. Eso quiere decir que los ciudadanos tienen el derecho de asociarse en partidos para actividades lícitas. Sobre este punto el TC ha precisado la naturaleza asociativa de los partidos políticos; que si bien son organizaciones públicas, no son estatales.

El valor de esta última explicación viene a cuentas porque se les quiere regatear su condición de organizaciones privadas, para pretender otorgarle la condición de pertenecer al Estado. ¿Cuál es el valor de este punto de discusión? Si se definieran como organizaciones estatales podría el Estado, por tanto el Congreso, decirles cómo deben celebrar sus eventos para elegir candidatos de elección popular. Pero el mandato constitucional es que como grupos organizados deben celebrar sus eventos respetando la democracia interna.

Además, en marzo del 2005 la SCJ, en atribuciones de tribunal para conocer recursos de inconstitucionalidad, acogió la inconstitucionalidad de una ley que disponía sobre primarias abiertas. El Art. 277 de la Constitución vigente prohíbe su revisión, dándoles, en éste y otros casos, carácter pétreo, como piedras.

Los legisladores que voten favorablemente serán personalmente responsables; no pueden guarecerse en los bloques. Éstos no son los que decidirán.

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La posindignación

En los reportes de la más reciente edición del Foro Económico Mundial sobre América Latina, realizada en Sao Paulo, Brasil, el mes pasado, resalta con mucha claridad el llamado de la presidenta de Transparencia Internacional, Delia Ferreira, en torno a la importancia de que la sociedad “entre en la fase de la posindignación, que no es solo salir a la calle, sino dirigir esa energía a crear canales de participación”.

En la última década, diversos sucesos alrededor del mundo, no solo en América Latina, han puesto en entredicho la calidad de las democracias y las reglas que sustentan la institucionalidad, lo que ha llevado a ciudadanos de distintas latitudes, a elevar sus protestas, legítimas o no, para reclamar cambios en el orden existente.

Nació así la “indignación” como respuesta a la injusta realidad imperante, que no es más que la considerable desigualdad social que aún afecta el mundo en que vivimos. Pensamos equivocadamente que la tendencia perversa de acumulación inexplicable de riqueza había cambiado a partir de la crisis económica y financiera de finales de la década pasada, pero ha sido todo lo contrario.

Según la Reserva Federal de los Estados Unidos, el 1% de las familias más ricas controla el 38,6% de la riqueza norteamericana, una cifra récord, mientras que el 90% de las familias de menos ingresos se dividen el 22,8% de la riqueza. Es un patrón que se repite en casi todos los países, desnudando la realidad de que cada vez somos más desiguales.

Un contexto así nos lleva a cuestionar cuál es el poder de los sin poder, recordando la obra homónima de Vaclav Havel, ex presidente de la República Checa. Y aunque la obra de Havel es una reflexión en torno a la función de la ideología, no deja de darnos pistas importantes en torno a las características de un movimiento de protesta, que a fin de cuentas también tiene su cimiente en la indignación como “respuesta emocional ante una realidad que se considera injusta”.

La situación política, social y económica de un país, cuando va a la deriva, se manifiesta en una crisis de la democracia, que genera respuestas en los ciudadanos. La cuestión es cómo podemos pasar de la respuesta efímera a la generación de vías efectivas de participación ciudadana, que nos permitan avanzar por igual, tanto en tiempos turbulentos como en los momentos de estabilidad social.

Las vías de participación a las que debemos aspirar, deberían resultar en un diálogo franco y abierto, en un intercambio de experiencias e ideas, en torno a los problemas actuales y futuros que enfrentamos desde el sistema político.

En el diseño democrático que impera, el espacio idóneo para que suceda este importante intercambio, es mediante la partidocracia. Como decía Tocqueville al analizar la democracia americana, “los partidos, las facciones o las asociaciones son absolutamente esenciales para el bienestar de la sociedad democrática”.

Al final de cuentas, la posindignación pasa por asumir la tarea fundamental de participar en los asuntos públicos y con el ejercicio racional de la ciudadanía. Pero para ello, deben existir los canales de participación idóneos, los cuales, en todo escenario, deben generarse desde el ámbito de lo político. Por eso es tan importante, hoy más que ayer, atender con urgencia los cambios que necesita la política y la partidocracia, comenzando por la legislación sobre partidos que aún descansa en el Congreso Nacional.

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