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Ojalá regresen las golondrinas

El Parque Independencia recibía en el follaje de sus árboles miles y miles de golondrinas, que anunciaban el Solsticio de verano, que es el 21 de junio cuando se marca el inicio del verano, hasta el 23 de septiembre para dar paso al otoño.

Ese lugar era punto de encuentro de envejecientes para romper la soledad; era recreación de otros donde en la glorieta las bandas de músicas de los bomberos, policía o cuerpos militares ofrecían retretas.

Al parque se entraba por todos sus laterales, pues no habían esas odiosas cercas. En los alrededores estaban los restaurantes y barras o cafeterías de ventas de sandwiches mas conocidos. Cercas las Iglesias y cines.

Cuando las golondrinas se asentaban en sus árboles y defecaban, llenaban el piso de su excremento blancuzco, obligando a los asiduos visitantes a retirarse en esos días.

La Revuelta Constitucionalista se inició el 24 de abril de 1965 y la intervención militar norteamericana el 28. El enfrentamiento armado colocó a los Constitucionalistas en la Zona Colonial y Ciudad Nueva y el Parque Independencia como el punto de concentración con alto sentido patriótico por ser el lugar de la proclama de la Independencia Nacional en 1844 y donde está el mausoleo de los Padres de la Patria.

El bombardeo mayor de las tropas de intervención norteamericana fue exactamente iniciando el verano de 1965. Las golondrinas no llegaron en ese verano y nunca mas lo hicieron, aun terminada la contienda bélica.

Para los interventores retirarse impusieron un proceso electoral para el 1 de junio de 1966, dejando instalado al Dr. Joaquin Balaguer como Presidente. Desde ese momento se empezó a trasladar el centro comercial de la ciudad a otros puntos, como las urbanizaciones Naco y Piantini. A su vez, los clientes les siguieron; y la mayoría de las familias de la Zona Colonial y Ciudad Nueva se fueron mudaron a urbanizaciones que se construyeron, como Los Prados, San Jerónimo, El Millón, El Cacique, Costa Brava, Antillas, El Portal, etc…

La calle El Conde perdió su glamour como centro comercial de la ciudad, se creyó que hacerla peatonal ayudaría y no ha sido así. Ahora se pretende convertir la zona en atractivo turístico. La idea luce adecuada si el concepto mercadológico es para los que allí recalen, en hospedajes y hotelitos, sean artistas, poetas, bohemios, jubilados europeos, canadienses y de otros países para aprovechar el clima y evocación e inspiración intelectual. Me lo imagino como el entorno del Vaticano o como un barrio de Paris.

Han transcurrido casi cinco décadas; en el paso de esos años se fundó el PLD. No pudo llegar al poder, sino en 1996, desde entonces el país ha cambiado y ahora se ve venir el gran desafío de superar la desigualdad sin afectar el crecimiento económico.

Los objetivos se van alcanzando y con ello honramos a Juan Bosch, quien fue derrocado y luego se produjo la intervención militar para evitar su retorno.

La acertada decisión del profesor Bosch de, fundar el PLD y construirlo con una naturaleza para hacer historia, ha hecho posible el retorno del pueblo dominicano a la búsqueda del ejercicio de sus derechos fundamentales, para construir una sociedad de igualdad de oportunidades.

¡Ojalá regresen las golondrinas al Parque!

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La agenda digital de República Dominicana

Entre los objetivos de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, se plantea fortalecer el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación como forma de dar respuesta a los requerimientos del desarrollo económico, social y cultural del país, así como de promover su inserción en la sociedad y la economía del conocimiento.

Pero, de igual manera, se propone como meta lograr el acceso universal y uso productivo de las tecnologías de la información y la comunicación. En eso coincide plenamente con lo postulado por las Naciones Unidas en su Agenda de Desarrollo post-2015, en la que sostiene que las tecnologías de la información y la comunicación son un medio de implementación esencial para lograr las nuevas metas del desarrollo sostenible.

En nuestra Estrategia Nacional de Desarrollo se aspira a fomentar el desarrollo y la innovación de la industria nacional de las tecnologías de la información y la comunicación, procurando el aumento de la productividad, la competitividad y el valor agregado nacional.

De igual manera, se intenta facilitar la alfabetización digital de la población como mecanismo de inclusión social; consolidar la educación especializada en tecnologías de la información y la comunicación para garantizar los recursos humanos demandados por la creciente incorporación a la sociedad del conocimiento; incentivar la producción de contenidos locales ; promover el uso del software libre ; e incrementar el nivel de conectividad y acceso a la banda ancha, a través de la ampliación y actualización permanente de las infraestructuras físicas.

En la actualidad, el sector de las telecomunicaciones disfruta de una significativa importancia en el conjunto de la economía nacional, al representar el 16 por ciento del Producto Interno Bruto, con una tendencia al incremento de las inversiones en los últimos años, a pesar de la crisis económica mundial.

Avance dominicano

Los avances alcanzados por la República Dominicana en el área de las tecnologías de la información y la comunicación han sido notables. Según las cifras del INDOTEL, correspondientes al primer trimestre de este año, hay en nuestro país 9 millones, 320 mil 832 líneas de telefonía móvil, lo que equivale a decir que hay prácticamente un celular por cada persona.

Durante los últimos diez años se han realizado importantes esfuerzos por parte del gobierno para democratizar el uso de la tecnología, mediante programas como el de Aulas Inteligentes, que luego pasaron a llamarse Centros Tecnológicos Comunitarios.

Esos centros, junto con programas como el de Banda Ancha Rural, llevan la red de internet por primera vez a más de 500 localidades rurales y suburbanas. A eso se agrega la habilitación de más de 900 salas digitales en el país y la instalación de Esquinas Tecnológicas en las escuelas primarias.

Asimismo, el Metro de Santo Domingo cuenta con acceso gratuito a internet de banda ancha en seis de las principales estaciones de sus líneas.

A partir del 2008, la República Dominicana se convirtió en la sede del Network Access Point (NAP) del Caribe, lo que nos permitió interconectarnos con los países de la región, Centroamérica y los Estados Unidos, a través de un cable submarino de fibra óptica que garantiza la seguridad de las transacciones electrónicas.

Esta iniciativa le ha permitido a nuestro país proyectarse en la región como un buen punto de inversión para los llamados call centers. Sólo entre 2009 y 2011, con apenas dos años de estar funcionando el NAP del Caribe, la industria de los centros de contacto experimentó un aumento del 80 por ciento.

Actualmente, para fines de atraer inversión, la calidad de la infraestructura digital, esto es, acceso a redes, facilidad de contratación de servicios confiables y permanentes y alta velocidad, resulta fundamental. Y es que se trata de la movilidad de los negocios, de la capacidad de tener una videoconferencia o un webseminario; de mantener al día y compartir bases de datos; de crear una cartera de clientes a nivel global; y la posibilidad de contactarlos de manera masiva y viral.

Desde el año 2002, la República Dominicana cuenta con la Ley No. 126-02, sobre Comercio Electrónico, Documentos y Firmas Digitales, que busca garantizar la seguridad del sistema comercial electrónico en nuestro territorio; y desde el 2007, con la Ley No. 53-07, sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología, la cual crea la base legal de protección de los usuarios frente a actos ilícitos.

Iniciativas como la Red de avanzada dominicana de estudios e investigación están diseñadas para fomentar la cooperación entre universidades y centros de estudios para la investigación, el desarrollo y la innovación, usando redes de muy alta velocidad.

Por su parte, la Oficina Presidencial de Tecnologías de la Información y la Comunicación (OPTIC), creó el índice de tecnologías de la información y la comunicación y de gobierno electrónico. Según esa medición, nuestro país tiene 54.7 puntos de 100 posibles para medir la madurez de avance de uso de las modernas tecnologías de información en las instituciones públicas.

En materia de seguridad y transparencia, nuestras instituciones públicas obtuvieron su mejor calificación. Las informaciones sobre nómina, estructura, misión, visión y marco legal, están siendo publicadas por la mayoría de las entidades gubernamentales.

Desde el 2012 se creó el Comité Estratégico Nacional de eSalud, el cual tiene como finalidad alcanzar la sistematización y digitalización de historiales clínicos, la creación de bases de datos de especialistas, las consultas a distancia, el equipamiento de unidades médicas con banda ancha y computadoras y la creación de sistemas de vigilancia epidemiológicos para el control y monitoreo de enfermedades.

Uno de los principales objetivos que se busca con estos adelantos es poder llegar a un mayor número de pacientes, especialmente aquellos que se encuentran en lugares remotos, sin necesidad de que estos se trasladen a los centros urbanos.

Nuestro futuro digital

No cabe dudas, los avances de la República Dominicana en materia de desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación han sido notables. Sin embargo, todavía hay insuficiencias y carencias que deben ser superadas.

Por ejemplo, nuestro país se encuentra actualmente entre las posiciones más bajas del Índice Integral de Desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación de América Latina. Más aún, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tenemos una muy baja penetración de banda ancha fija y móvil.

De conformidad con la encuesta ENHOGAR del año 2012, más de un 79 por ciento de los hogares encuestados no disponen de una computadora. En cuanto al uso de internet, casi un 59 por ciento respondió en forma negativa.

En fin, la República Dominicana se enfrenta a una serie de tareas pendientes en materia de desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. No obstante, sobre la base de lo alcanzado, se torna imperativo, con miras hacia el futuro, la creación de un plan de acción para el desarrollo de la agenda digital de la República Dominicana.

Conforme a ese plan, el primer paso deberá ser la aplicación de iniciativas para continuar enfrentando el desafío de la brecha digital en nuestra sociedad, que es una nueva fuente de inequidad social; y garantizar el acceso universal a la banda ancha fija y móvil.

Asimismo, ese plan debe contribuir a la producción y oferta de contenidos digitales. Eso significa, en el caso nuestro, aprovechar el avance de la industria cinematográfica, para cultivar, por ejemplo, una industria digital del audiovisual con temas nacionales.

También crear incentivos para la continuación del desarrollo de la industria del software, la cual ya genera ingresos anuales por encima de los 300 millones de dólares. De igual manera, promover el progreso de la industria de los videojuegos y los programas de simulación digital, con contenidos nacionales.

El plan dominicano de desarrollo digital deberá contribuir a formar los recursos humanos requeridos para nuestra inserción en la economía digital. Deberá, de igual manera, fomentar la enseñanza por medio digital, a través del e-learning y el podcast; crear la universidad digital; desarrollar el comercio electrónico; acelerar la competitividad y el crecimiento de las empresas por vía digital; desarrollar aplicaciones digitales al servicio de la salud y el bienestar; recurrir a lo digital para acelerar el cambio ambiental; luchar contra todas las formas de ciber-criminalidad; y reforzar la confianza digital. El diseño y aplicación, en la República Dominicana, de una agenda digital, será una de las formas más adecuadas de entrar a plenitud en la economía de la información y el conocimiento, en el siglo XXI, para beneficio de nuestra sociedad.

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¿Hacia dónde vamos?

Desde hace un tiempo el autor de esta columna, en diligencias y asuntos de carácter profesional, lo que queremos decir es que en mi condición de abogado; profesión que he ejercido por más de cincuenta años, pero que ahora no puedo hacer actos de presencia en los tribunales de la República, porque la Ley que rige los destinos de la Superintendencia de Seguros me lo impide, aunque no me impide recibir personas interesadas en negocios en nuestro país que por lo regular son remitidas de otros países de Europa y América, por amigos y relacionados que nos tienen confianza y que nos honran y nos distinguen recomendándonos como conocedor de las actividades empresariales e industriales. Por esas razones hemos conversado en los últimos cuatro o cinco años, tal vez más, con decenas de personas interesadas en hacer inversiones en el país o establecer relaciones comerciales en el mercado dominicano.

Lo que realmente nos llama la atención es la sorpresa de los extranjeros cuando conocen en detalle la extraordinaria capacidad productiva, no solamente de nuestro pueblo, sino particularmente de la riqueza de la naturaleza, o la mano de Dios como dicen muchos, con la que ha sido beneficiado este territorio que es mas de la mitad de la Isla de Santo Domingo. Realmente muchos se sorprenden de la riqueza de los valles y de la abundancia de ríos, arroyos y manantiales que se extienden a lo largo y ancho del territorio nacional. Por eso el titulo de esta columna “¿Hacia dónde vamos?”.

El autor está convencido que el Presidente del gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, compañero Danilo Medina, se ha dedicado con consistencia y coherencia, a elevar la capacidad productiva en todas las aéreas de la república. En esta columna escribimos hace mucho tiempo que el único país de Centroamérica y el Caribe que consume el noventa por ciento de lo que produce, es nuestra nación, riqueza que nos ha permitido llegar a la apreciada y generosa suma de sesenta y cuatro mil millones de dólares, como Producto Interno Bruto. Pero realmente, ésa, más que elevada cantidad de dólares al criterio del autor, no ha sido correctamente aplicada en algunos de los aspectos más importante de la educación y la salud de nuestro pueblo, y esa realidad es la que nos permite preguntar “Hacia dónde vamos?”.

El tiempo dirá mas adelante si estamos en condiciones y en decisión de rectificar nuestro rumbo, convencidos de que el pueblo dominicano no produce para alimentar a diez millones de habitantes, y que también estamos obligados por decisión del destino a producir, para abastecer sino a la totalidad, a más de la mitad de ese vecino que todavía tiene el nombre que no se corresponde con la verdad de República de Haití, o como le dicen también Estado Haitiano; que también estamos convencidos que no es ninguna de las dos cosas, ni es una República organizada, ni es un Estado Institucionalizado. Haití como dijo Juan Bosch hace muchos años, es pura y simplemente un conglomerado humano.

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La medición de la pobreza (2 de 2)

Cuando el año pasado Amartya Sen escribió sobre la medición de la pobreza para The Economist, el gran pensador sobre las libertades individuales y el combate a la pobreza decía: “algunos aspectos de la pobreza (por ejemplo, la nutrición), no varían dependiendo del nivel de ingresos del hogar; en consecuencia, evaluar a la misma vez las distintas privaciones que sufre un individuo en varias dimensiones, permite a los investigadores y a los creadores de políticas públicas, manejar de una manera más justa y factible, cuáles son las carencias de las personas consideradas pobres y, a la vez, permite un combate más focalizado de estas realidades”.

El profesor Sen se refería a la necesidad que ha surgido de perfeccionar los instrumentos de medición de pobreza, derivada de los trabajos que él ha realizado sobre las libertades individuales. La Iniciativa de la Universidad de Oxford sobre Pobreza y Desarrollo Humano (OPHI, por sus siglas en inglés), se ha embarcado en la labor de promover nuevos indicadores y variables, especialmente vinculadas a la dimensión humana del combate a la pobreza, con el objetivo de perfeccionar los instrumentos que sirven de guía a la política social en los países en vías de desarrollo, como el nuestro.

La importancia de estos instrumentos, que para el caso nuestro se manejan desde el Sistema Único de Beneficiarios (SIUBEN), es que proveen la visibilidad requerida para poder desarrollar las intervenciones y estrategias que amerite cada realidad, individual o colectiva, de los grupos vulnerables.

A partir de los estudios de Amartya Sen, la investigadora Sabina Alkire, de la Universidad de Oxford, ha identificado 5 realidades o áreas donde no había suficiente información científica y confiable para el combate a la pobreza, lo cual plasmó en su ensayo “The Missing Poverty Data” del 2007. Para la región de Latinoamérica, de acuerdo a los estudios de los que disponemos publicados por CEPAL, PNUD, BID y BM, la brecha en estas áreas es aún mayor que en otras regiones, razón por la cual somos la región más desigual del planeta.

Estas áreas son: el empleo digno, el empoderamiento, la seguridad física, la capacidad de vivir dignamente y los aspectos psicológicos vinculados al bienestar. Expertos de todo el planeta coinciden en que estas y otras realidades sociales, son de vital importancia para los programas de protección social, de manera que puedan consolidarse como herramientas eficaces para el cierre de las brechas a las que ya hemos hecho referencia.

Lo que la Universidad de Oxford plantea no es más que la ampliación de las dimensiones analizadas a la hora de medir la pobreza; esto es, a la dimensión monetaria y estructural de la pobreza incorporar la medición de la dimensión humana de la misma.

Nuestro principal objetivo al trabajar para combatir la pobreza, es lograr que la gente obtenga ingresos dignos, viva dignamente y sienta la dignidad que tiene por el simple hecho de ser humano. Y la medición multidimensional que plantea el OPHI aportará decididamente a este objetivo.

Parte de la integración de nuestros países en materia de Protección Social, debe estar dirigida a promover una mayor igualdad, donde el desarrollo económico sirva al desarrollo humano, creando sociedades con una mejor calidad de vida para todos sus ciudadanos.

Para ello, una medición adecuada es sustancial en la tarea de asegurar un nivel adecuado de protección social, lo que constituye un derecho fundamental de todos y todas y es pieza fundamental en el objetivo de construir un Estado Social y Democrático de Derecho.

Como ha escrito Sabina Alkire: “el Desarrollo Humano busca expandir las libertades que las personas valoran; sin embargo, para crear instituciones que promuevan este desarrollo, se requieren informaciones importantes sobre esas libertades, para poder monitorear la expansión de las mismas y estudiar el impacto que tienen en la sociedad”.

La medición multidimensional de la pobreza es una herramienta que nuestro país podrá aprovechar, en la tarea de plantear políticas públicas eficientes y que aprovechen los recursos en la construcción de una sociedad de más igualitaria, justa, próspera e incluyente.

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"Parece bien difícil detener a Leonel"

Así tituló Juan Bolívar Diaz su columna del penúltimo domingo de junio. Me llamó la atención porque expresa resignación de alguien que hizo todo lo posible para detener a Leonel.

El profesor Bosch nos decía que la importancia de las expresiones no son los que ellas dicen, sino quién las dice. El pueblo usa un refrán con la misma idea: “las palabras se toman de quien vienen”.

La afirmación es una confesión de quien, con otros, había llegado hasta la temeridad para detener a Leonel.

Leonel, en cambio, nunca perdió el control emocional, lo se porque he estado a su lado, desde que se inició la campaña en su contra.

Terminado el proceso electoral del 2012 el Comité Político acogió realizar acciones para que Leonel y Danilo, saliendo y entrando como Presidentes en 2012, respectivamente, elevaran sus posicionamiento en la población. Eso se logró.

Hipólito y su sector, a su vez, impugnaba el resultado electoral alegando fraude; eso anunciaba un ambiente de ingobernabilidad. No sucedió porque calcularon mal, creyeron que podían enfrentar a Danilo con Leonel y, defendiendo al primero, se lanzaron contra Leonel, porque midieron invalidarlo para el 2016, porque de los dos era y es el que no tiene una prohibición constitucional para presentarse.

Animaron a muchos sectores de la sociedad civil y hasta a compañeros, motivándolos con aquello del relevo democrático, para recrearlos en la idea de que ellos podían ser.

El pequeño equipo de siete mujeres, incluyendo a mi esposa Fifa (ella y otra de ellas del Comité Central) acordamos sugerir cinco eventos para el 2013, los cuales fueron aprobados por el Comité Político a cargo de una comisión coordinándola por mí y formada además por Radhames Camacho, Julio César Valentín y Alejandrina Germán.

Movimos al Partido con los símbolos patrios y partidarios en las manos y el corazón. Empezamos el año 2013 con el Bicentenario de Duarte y lo cerramos con el 40 Aniversario de la fundación del PLD.

Sin Leonel referirse ni defenderse de aquella odiosa campaña, llevada de forma insólita hasta las puertas de sus oficinas de la Funglode y de su hogar, fue recuperando su posicionamiento para elevarse de nuevo a ser, además de Danilo, el dirigente del PLD que ganaría en primera vuelta a todos los candidatos posibles de la oposición.

Para el éxito de una estrategia como la que nos dimos se necesita, ademas de dominar el contexto y las circunstancias, tener presente las características de la personalidad del dirigente, en este caso de Leonel. Es un dirigente con dominio de sus emociones; esta agresiva campaña mas bien lo ha templado y lo ha hecho candidato para 2016.

Juan Bolívar me invitó a su programa Uno+Uno para el pasado martes 1 de julio. Me dije pregúntale empezando por qué ha querido detener a Leonel, si el PLD es aliado estratégico de los intereses que él defiende y representa; y el PLD con Leonel retiene el poder.

Cuando hice la pregunta, de por qué detener a Leonel, no hubo cómo responder.

Están resignados, ahora se abren totalmente las compuertas de la represa con la que pretendían detener a Leonel. Debemos levantar la bandera del dialogo con todos nuestros aliados estratégicos y “adversarios”.

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La medición de la pobreza (1 de 2)

Podría existir la percepción de que la determinación de quién es pobre o quién se encuentra en condiciones de vulnerabilidad depende de la voluntad de quienes ocupan los puestos públicos. Nada menos cierto.

La República Dominicana dispone del Sistema Único de Beneficiarios (SIUBEN), una institución modelo para la región de América Latina; donde sólo Brasil, Chile, México y Colombia disponen de sistemas de medición de la pobreza como los que tiene nuestro país.

Y es importante resaltar que en el caso de la República Dominicana, por el tamaño y las facilidades de acceso y comunicación, aún en las comunidades más remotas, la medición es más eficiente para la focalización del combate a la pobreza.

¿Cómo se mide la pobreza en la República Dominicana? El Censo nacional que realiza la Oficina Nacional de Estadísticas, combinado con los resultados de la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo, arrojan un resultado nacional de pobreza monetaria, el cual se complementa con distintas variables económicas que permiten mejorar el instrumento que utiliza el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo para construir un mapa de pobreza del país.

Dicho mapa de pobreza identifica las zonas donde el Sistema Único de Beneficiarios aplica su Encuesta Socioeconómica de Hogares (ESH), que es un instrumento que se ha desarrollado con estándares internacionales, para determinar la calidad de vida de una familia en base a indicadores como: educación, salud, acceso a servicios (agua potable, electricidad, recogida de basura, entre otros), las condiciones de la vivienda, hacinamiento, entre otros más.

¿Por qué se realiza esta Encuesta? Sencillo. Una persona no es pobre solo por la cantidad de dinero que recibe, lo que en el argot económico se conoce como pobreza monetaria. Existen muchos otros indicadores que inciden en la pobreza y/o vulnerabilidad de las personas. Toda la literatura de las últimas tres décadas, con Amartya Sen y Esther Dufflo a la cabeza, nos hablan de la pobreza medida desde la falta de oportunidades, ausencia de capacidades, índice de calidad de vida y más recientemente, la pobreza medida por un índice multidimensional, también conocido como índice de Oxford.

Para definir en palabras sencillas un fenómeno tan complejo, podríamos decir que una persona es pobre o no, dependiendo de sus condiciones de vida, medidas desde los mínimos que el Estado debe asegurar a la población.

El Índice de Calidad de Vida (ICV) que aplicamos en nuestro país es una medida internacional, que nos permite hacer un dibujo fiel de la pobreza para cada hogar que vive en esas condiciones en nuestro país, de forma que podamos hacer una focalización de la pobreza que resulte en políticas públicas eficientes y un mejor uso de los recursos del Estado.

En resumen, la medición de la pobreza en la República Dominicana se realiza en base a una medida científica, con criterios preestablecidos y aplicables a todas las realidades del país, de manera transparente y respaldado por las auditorías realizadas por los organismos internacionales que apoyan el combate a la pobreza.

Como profesional del derecho y funcionaria pública, creo firmemente que las políticas públicas deben sustentarse en la investigación, en la búsqueda de información precisa sobre los problemas, de manera que se construyan políticas precisas para abordar los retos del país. Como haría un buen sastre o una atelier, la medición nos sirve para guiarnos hacia el resultado deseado.

Las mediciones como las que realiza el Sistema Único de Beneficiarios son las que permiten al Señor Presidente, Lic. Danilo Medina, afirmar que la pobreza general en la República Dominicana ha disminuido de un 42.2% a un 36.6% y la indigencia ha pasado de un 11.1% a un 8.6%, en 2 años de políticas de inclusión social, desarrollo del crédito, la bancarización y la creación de empleos formales. De estos resultados, todos nos sentimos muy orgullosos, como Gabinete Social, como gobierno y como país.

Lo mejor es que cuando el Sistema Único de Beneficiarios aplique su próximo Encuesta Socioeconómica de Hogares en el 2015, podremos poner nombre y apellido a todas las personas que han salido de la pobreza o que han evolucionado de un nivel de pobreza a otro. Podremos decir quiénes pasaron de pobreza extrema a pobreza general, quienes de pobreza general a pobreza moderada y quienes de pobreza moderada a pobreza holgada.

De esta manera, el Estado estará en condiciones de llevar los subsidios sociales a nuevos beneficiarios que podrán iniciar su lucha contra el círculo vicioso de la pobreza y el Estado Social y Democrático de Derecho continuar con su labor de protección, inclusión y logro de la igualdad.

A nivel internacional, se están promoviendo nuevos indicadores para medir la vulnerabilidad de una persona, en el entendido de que, en la medida en que las sociedades van superando ciertas situaciones, se van creando otras nuevas. Por ejemplo, hace 20 años no era una preocupación la brecha digital, hoy en día la incluimos como parte de los indicadores que aportan a la desigualdad social.

Es por ello que se nos ha convocado a un encuentro sobre medición de pobreza en Berlín, Alemania, para la próxima semana, donde se discutirá un índice multidimensional de medición de pobreza, el cual resulta vital para América Latina, si tomamos en cuenta que esta es la región más desigual del mundo.

Es importante medir la pobreza desde una óptica que incluya la vulnerabilidad de las personas en términos de su capacidad de cumplir sus metas y tener acceso a oportunidades, las condiciones culturales y emocionales en las que viven, su bienestar general y los factores ambientales que le inciden.

Este nuevo índice permitirá un combate a la pobreza más específico, individualizado y singular, que permitirá al Estado focalizar mejor la lucha. Sobre el resultado y las perspectivas de este índice multidimensional ampliaremos en la segunda parte de este escrito.

Finalmente, en la medición de pobreza es importante resaltar la importancia de la tecnología disponible para esta tarea. Hace 20 años era difícil crear bases de datos que permitieran el manejo y análisis de tanta información. Hoy es posible gracias a los avances tecnológicos que están disponibles. Una mayor cantidad de información, combinado con la capacidad de analizar la misma y la existencia de programas de desarrollo socioeducativo como Progresando con Solidaridad, es la clave para el triunfo sobre la pobreza.

Definitivamente en República Dominicana estamos Progresando con Solidaridad.

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“NABUCCO”. “¡Ay Franklin!”

Es irrefutable el hecho de que Juan Bosch era un dirigente político culto y estudioso; de ahí sus resultados históricos tangibles. Nos enseñó y aprendió, bajo su conducción, el que quiso; hubo quien se negó a sus lecciones y ahora pregona un boschismo mediático, como si serlo no fuera también una conducta.

Pasada la contienda de abril de 1965, y después de las elecciones de 1966 celebradas con la condición de que Juan Bosch participara o no se retirarían del país las tropas de ocupación militar norteamericana, hubo elecciones estudiantiles en la UASD.

Desde la JRD (juventud del PRD) iniciábamos una estrategia para darnos presencia significativa en la juventud de clase media universitaria.

El grupo universitario solicitó apoyo a Juan Bosch, como Presidente del Partido. Nos prestó un vehículo y un equipo de sonido acompañado de unas bocinas de unos seis pies (antes mientras mas grandes mas se oían). Nos dijo coloquen las bocinas en el edificio mas alto, que yo las oiga aquí (él estaba viviendo en la Carretera Sanchez, hoy Av. Independencia por donde esta Metaldom).

Puso en nuestras manos un disco con “Nabucco” y comentó hay una “hermosa canción, expresión de la lucha por la libertad”. Las bocinas las colocamos en el techo de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, a todo volumen, sonaba tan imponente como el mejor himno internacional, justamente, competía con el de la internacional socialista; “Libertad de Nabucco” o “Song of Liberty”, de la opera Nabucca, música de Giuseppe Verdi (1813-1901) y letras de Temístocle Solera (1815-1878).

Es un himno por la libertad de la esclavitud clásica, recogida en el viejo testamento. Su significado más relevante es como se abraza una causa, con lealtad, fidelidad y entrega.

“Cuando cantas yo canto con tu libertad”/ “Cuando lloras también lloro tu pena”/ “Cuando tiemblas yo rezo por tu libertad”/ “En la dicha o el llanto yo te amo”/ “Recordar días sin luz de tu miseria”/ “Mi país olvidó por un tiempo quien eras”/ “Cuando tu estas ausente yo espero”/ “Por salvarte se puede luchar”/ “Y la historia nos lleva hacia tu eternidad”/ “Libertad…libertad”. (son las primeras estrofas).

Nuestro pueblo dominicano tiene su propia causa, que es la superación de la pobreza, de la desigualdad y el ejercicio de los derechos fundamentales para el bienestar general.

Esos propósitos son del PLD y esas grandes realizaciones, lo consagran como la fuerza política de mayor futuro, haciéndose acompañar en alianzas estratégicas con la Pirámide Empresarial, porque el Estado no produce riquezas eso lo hace la población con los empresarios para bienestar de todos.

Por esas razones el PLD se coloca como una fuerza política de primera vuelta, los adversarios reaccionan con frustración debido al evidente fracaso de su campaña negativa contra Leonel, porque acariciaban la idea de que reduciendo su imagen lo sacaban de juego y como Danilo tiene impedimento constitucional para reelegirse, acariciaban la idea de enfrentarse a un mango bajito.

Y como he estado al frente junto a otros compañeros para frustrar esa campaña y planes contra Leonel y la unidad partidaria, ahora claman con dolor “Ay Franklin”…”Ay Franklin”.

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Sociedad de la Información y el Conocimiento

En el plano internacional ha habido un debate, durante varios años, para determinar o caracterizar la época contemporánea. Para algunos, vivimos en la era de la Sociedad de la Información. Para otros, por el contrario, se trata del período correspondiente a la Sociedad del Conocimiento.

Esa controversia se ha suscitado inclusive entre distintas instituciones del sistema de Naciones Unidos En el año 2003, por ejemplo, se llevó a cabo en Ginebra y se repitió en Túnez dos años después, la Cumbre Mundial sobre Sociedad de la Información.

Pero ese mismo año 2005, la UNESCO daba a la publicidad su Informe Mundial bajo el título de Sociedades del Conocimiento.

Aunque no estuvo entre sus objetivos participar de esa polémica, lo cierto es que aquí, en la República Dominicana, al emitirse el Decreto No. 212, por coincidencia, del año 2005, se consideró que una obligación del Estado dominicano consiste en dotar a nuestra sociedad de una estructura capaz de diseñar políticas y estrategias que nos impulsen hacia la plena participación de lo que se denominó la Sociedad de la Información y el Conocimiento.

Lo interesante de ese decreto es que mientras en el plano internacional se producía un inocultable desacuerdo en la forma de caracterizar la época contemporánea, nosotros, en la República Dominicana, resolvíamos esa disputa de un plumazo, con una especie de eclecticismo pragmático que resulta no sólo sorprendente, sino verdaderamente encomiable.

Naturalmente, el debate en torno a la denominación del actual período histórico en que vivimos no se reduce a una simple dicotomía entre Sociedad de la Información y Sociedad del Conocimiento.

Aún antes de que esos dos términos empezasen a predominar en el discurso global, se hacía referencia también a conceptos como los de sociedad post-industrial, de Daniel Bell; sociedad en red, de Manuel Castells; o sociedad post-capitalista, de Peter Drucker.

Pero, de igual manera, se ha sostenido que la sociedad actual es una sociedad post-moderna; una sociedad post-fordista; una sociedad telemática; una sociedad tecnotrónica; una sociedad de modernidad líquida; y hasta una sociedad que se corresponde con una Tercera Revolución Industrial.

Sociedad de la información

Pero, a pesar de la diversidad de denominaciones, ¿qué es lo que tienen en común esas distintas formas de conceptualización de la sociedad contemporánea?

En primer término, que hubo una época que terminó: la correspondiente a la era industrial. Hay un consenso entre filósofos, sociólogos, politólogos, economistas y estudiosos, en general, en considerar que la humanidad ha dejado atrás, como forma preponderante, la etapa de la producción masiva de bienes en base al sistema de cadenas de ensamblaje creado por Henry Ford a principios del siglo XX.

Al considerar que esa fase ha sido superada, se estima, en segundo lugar, que desde los años 70 hemos entrado en un nuevo período en el que el uso de la electrónica, los microprocesadores, la fibra óptica, los satélites de comunicación, la telefonía celular y el internet, nos ha conducido hacia un nuevo paradigma productivo, de carácter digital, que se ha dado en llamar de distintas maneras, pero que en el fondo se corresponde con una revolución que ha tenido lugar en los ámbitos de la información y el conocimiento.

Al tratar de obtener mayor claridad acerca de lo que significa el concepto de Sociedad de la Información, se afirma que se trata de una sociedad en la que la creación, almacenamiento, distribución y uso de la información constituye una importante actividad económica, política y cultural.

Conforme a ese criterio, su objetivo central sería mejorar la productividad y la competitividad, a través del uso transversal de las tecnologías de la información y la comunicación, de manera creativa y productiva.

En la Declaración de Principios de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, se llegó a sostener que si bien esas nuevas tecnologías de la información y la comunicación deben considerarse un medio, y no un fin en sí mismas, éstas, sin embargo, tienen inmensas repercusiones en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas.

Se consideró que el rápido crecimiento de esas tecnologías brinda oportunidades sin precedentes para alcanzar niveles más elevados de desarrollo; y que su capacidad para reducir muchos obstáculos tradicionales, especialmente el tiempo y la distancia, posibilitan, por primera vez en la historia, su uso potencial en beneficio de millones de personas en todo el mundo.

En base a la argumentación precedente, se llega a la conclusión de que las tecnologías de la información y la comunicación pueden ser un instrumento eficaz para generar crecimiento económico, crear empleos, mejorar la calidad de vida, así como para promover el diálogo entre las personas, las naciones y las civilizaciones.

Por consiguiente, la Sociedad de la Información, como concepto, no sólo se refiere a un paradigma tecnológico, sino, conjuntamente, a un nuevo fenómeno de carácter social, económico, político y cultural, que superando la era de la sociedad industrial ha venido a conferirle un carácter peculiar a la época contemporánea.

Pero desde la perspectiva tecnológica, lo que ha venido a ocurrir es que se ha producido una convergencia del desarrollo alcanzado, al mismo tiempo, por las telecomunicaciones, la informática y el audiovisual, los cuales, al integrarse en un mismo dispositivo electrónico, tipo multimedia, han dado origen a un nuevo referente o paradigma: el paradigma digital.

La sociedad del conocimiento

No obstante, la tesis sustentada por la UNESCO en su informe sobre las sociedades del conocimiento es que hay una gran diferencia entre los conceptos de información y conocimiento. La información se refiere al dato puro y simple, mientras que el conocimiento significa el desarrollo de capacidades cognitivas para interpretar el sentido de la información.

En otras palabras, la información viene a ser como la materia prima que sirve de fundamento para la producción del conocimiento. Pero para que este último pueda producirse se requiere, por parte del individuo, cultivar capacidad analítica, así como habilidades y destrezas para razonar en forma abstracta, interpretar el significado del dato o la información y emitir un juicio crítico.

Claro está, para alcanzar esas metas, se necesita de la educación. De un sistema de enseñanza y aprendizaje en el que la persona, a partir del desarrollo de la capacidad de lectura comprensiva, de escribir en forma clara y correcta y de resolver problemas matemáticos, vaya adquiriendo la destreza de organizar las ideas, razonar en forma lógica y pensar de manera analítica.

Conforme a los conceptos esgrimidos, sólo a partir del desarrollo y aplicación de esas capacidades educativas es que puede hacerse un uso adecuado de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. De poder emplearlas como un instrumento al servicio del avance de los pueblos, del progreso y la prosperidad.

Por consiguiente, para la UNESCO es la Sociedad del Conocimiento y no simplemente la Sociedad de la Información la que debe marcar la pauta del crecimiento económico, del desarrollo sostenible y de la transformación social en esta etapa de evolución histórica de la humanidad.

Para alcanzarlo, se requiere como premisa de un modelo que garantice acceso equitativo a una educación de calidad; acceso universal a la información; libertad de expresión; y diversidad cultural.

Pero hay que comprender que a pesar de esa claridad de ideas, por parte de la UNESCO y otras organizaciones y personalidades, no hay consenso universal acerca del valor y la importancia de las modernas tecnologías de la información y la comunicación como paradigma de desarrollo económico y social.

Hay quienes estiman que se trata de una ilusión fundamentar las potencialidades del desarrollo futuro en base a las modernas tecnologías de la información y la comunicación. Alegan que el problema social actual no es el de la diferencia entre info-ricos e info-pobres, sino simplemente entre ricos y pobres.

Más aún, califican esas tesis de determinismo tecnológico, y hay quienes incluso, en su afán por desmeritar, llegan a sostener que se trata de mesianismo tecnológico.

Todo eso ha permitido establecer una nueva categoría o distinción entre los llamados tecno-optimistas y los tecno-escépticos. Para los primeros puede ser una utopía o un sueño ver el avance de la humanidad a través del progreso tecnológico. Para los segundos, es la negación absoluta acerca de la importancia del conocimiento en la transformación social.

Por suerte, en la República Dominicana resolvimos ese dilema, argumentando por decreto que nuestra aspiración es la de una sociedad de la información y la comunicación.

Y nada más.

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¿Y ahora qué?

El autor de esta columna lo es también de un libro titulado “Haití y la República Dominicana: Un origen y dos destinos”, que va ahora a su tercera edición. La primera data de hace varios años y tiene como referencia en su génesis una conferencia titulada “El intelectual dominicano, frente a la realidad haitiana” que fue ampliada por numerosos trabajos que habíamos realizado en las páginas de este vespertino, bajo el título de “Los pueblos y su historia”. Ese libro ha sido elogiado particularmente por ciudadanos europeos, españoles y franceses, interesados en conocer el verdadero origen del conglomerado humano, como lo llamó Juan Bosch, establecido en la parte occidental de la isla de Santo Domingo, que cuando fue declarado independiente de Francia por Jean-Jacques Dessalines en 1804, no fue proclamada como república sino convertida en imperio.

El verdadero fundador del Estado haitiano no fue Toussaint-Louverture, fue Jean-Jacques Dessalines y Francia era verdadera dueña de la colonia francesa de Santo Domingo. Ese libro con las limitaciones propias del autor de esta columna, recoge en síntesis la verdadera historia del pueblo haitiano, que no era nación y mucho menos república cuando se incorporó a la historia universal, como Estado independiente, el primero habitado por esclavos negros. Hace años que estamos convencidos que la nación haitiana nunca ha llegado a conformar la unidad necesaria para convertirse en república y en Estado independiente. Por eso sabemos y comprendemos esta posición y actitud del gobierno de Haití como espera el Presidente dominicano Danilo Medina, político prudente y discreto, que realizó un verdadero consenso entre las fuerzas sociales, económicas y políticas que conforman la sociedad dominicana, verdadera nación, proclamada República como idea de Juan Pablo Duarte a partir del 27 de febrero de 1844.

El presidente dominicano espera que el llamado gobierno haitiano colabore con el dominicano en apoyo al Plan Nacional de Regularización que para beneficio de los haitianos y de otros extranjeros que habitan en territorio dominicano, convertido en ley y promulgado por nuestro gobierno, ha sido puesto en ejecución para favorecer a los haitianos nacidos en nuestro país y que ha sido la respuesta correcta de nuestro presidente al plan perverso, atrevido y lesivo a la soberanía republicana de la nación dominicana, como hemos denunciado en reiteradas ocasiones, que han puesto en ejecución los gobiernos de Canadá, Francia y Estados Unidos de América, al cual ha servido como instrumento a un tal Ralph Gonsalves sirviente colonial antillano de esas naciones poderosas que conspiran contra el pueblo dominicano, llamado por Fidel Castro Ruz “pueblo legendario, veterano de la historia y David del Caribe”.

El gobierno del Partido de la Liberación Dominicana y su presidente Danilo Medina esperan que para quienes se ha promulgado esa ley presenten los documentos necesarios para ser ejecutado como se ha concebido y como lo aceptamos los defensores de nuestra soberanía.

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Tecnología para la igualdad de género

La igualdad de género es una de las metas que nos planteamos hace casi 15 años los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas, cuando se concibieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Aunque no hemos llegado a la igualdad de género esperada o idónea, los avances han sido significativos, en la mayoría de los países, principalmente en aquellos países en vías de desarrollo, como el nuestro.

Sin embargo, como hemos apuntado varias veces, los obstáculos que impiden el desarrollo integral de la mujer como ente productivo, aún persisten, limitando la capacidad de la mujer de aportar al progreso económico, político y social de las sociedades donde viven.

Justamente esta semana The New York Times, reproducido por el Listín Diario, planteaba los retos que enfrentan las mujeres para alcanzar puestos ejecutivos en las principales corporaciones del mundo. Dicho periódico, en un artículo titulado “Llegar a la cima ejecutiva aún es difícil para mujeres”, sugiere que existe “una discriminación sutil” hacia la mujer, en cuanto a los sueldos y prestaciones que reciben. Además, se ha estancado el incremento de mujeres en puestos de alto rango, según un estudio realizado en las 500 compañías más importantes del mundo.

Podemos apreciar el mismo planteamiento de estancamiento y discriminación en todos los estudios sobre la participación femenina en puestos de poder, ya sea en empresas, instituciones públicas, partidos políticos, organizaciones comunitarias, entre otras. Organismos con la CEPAL, el PNUD, la OCDE, el BID y el Banco Mundial, han llamado la atención sobre la sistematicidad de estas discriminaciones basadas en género, que mantienen a la mujer en condición de inferioridad.

Las razones que siempre se aducen es que la mujer no puede equilibrar su rol del hogar con su rol profesional, dado que tiene que dedicar tiempo a sus hijos. Se plantea que las largas horas de trabajo que se requieren para ascender en una compañía o en un espacio político, obligan a la mujer a tener que elegir entre una pausa laboral para dedicarse a la familia o sacrifi car su vida personal para obtener algún puesto. Pero este es un mito que cada vez más se va derrumbando solo, en la medida en que las mujeres demostramos nuestra capacidad de ubicuidad.

Pero hay un área donde los estudios indican que hay grandes oportunidades de fomentar la equidad de género, de manera que impacte positivamente hacia el futuro de nuestras sociedades. El artículo publicado en The New York Times resalta que en la industria de la tecnología es donde hay un mayor número de mujeres en puestos directivos; así como una equidad real en cuanto a salarios y compensaciones y condiciones laborales que permiten a la mujer balancear su rol en el hogar con su rol profesional.

La oportunidad que representa la industria tecnológica para la mujer, ha llevado a la Unión Internacional de las Telecomunicaciones a crear el programa “Tech Needs Girls”, el cual forma parte de las actividades que se promocionan en los Centros Tecnológicos Comunitarios que tenemos en todo el país y de la cual fungimos como Madrina para América Latina.

De igual manera, se ha promovido el programa “Mujeres en la Red”, de la mano con CISCO, cuyo resultado ha sido la capacitación de mujeres en administración especializada de redes informáticas, permitiéndoles tener acceso a ofertas laborales de alta calidad.

Asimismo, la iniciativa “Digi- Girls” de Microsoft, que también forma parte de la oferta educativa de los CTC, cuyo objetivo es otorgar la oportunidad a niñas y adolescentes de tener contacto con la tecnología, para incentivarlas y promover que estudien carreras vinculadas a las TIC.

A estas iniciativas se ha sumado Google, empresa que lanzó el programa “Made with Code”, una iniciativa que busca que las niñas y adolescentes aprendan programación, de manera que se inserten en la tecnología como carrera profesional y, así, en un futuro no muy lejano, podamos tener más mujeres en puestos directivos.

En esta línea se inscribe la iniciativa de Andrés Barreto, considerado el Mark Zuckerberg de América Latina, quién auspicia el programa “Coderise”, iniciativa que busca enseñar programación a niños y niñas de 8, 9 y 10 años en diferentes partes del mundo.

Todas estas iniciativas se sustentan en el hecho de que la industria de la tecnología dominará el escenario económico en las próximas décadas. Ante la preocupación mundial sobre la discriminación, promover iniciativas que vinculen productividad, equidad de género y educación, son estrategias efectivas para solucionar el problema existente a mediano y largo plazo.

Sheryl Sandberg, directora de Operaciones de Facebook y autora de la interesante obra “Lean in”, ha dicho en una reciente ponencia: “necesitamos que haya mujeres en todos los niveles, especialmente en la cima, para que podamos cambiar las dinámicas, reconfi gurar la conversación, asegurar que se escuche la opinión de la mujer y que no seamos ignoradas.” Ella es ejemplo de que donde hay mujeres empoderadas, las sociedades progresan.

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La táctica se tragó la estrategia

Terminado el proceso electoral del 2012, en el cual ganó limpiamente el PLD, inició Hipólito Mejia y sus compañeros una denuncia de fraude electoral, llevándola hasta a la OEA.

La campaña de fraude parecía estar dirigida contra Danilo Medina, candidato ganador, por lo que en el equipo de dirección del PLD nos preparamos para mantener articulado partido-gobierno.

Con este propósito nos dimos como objetivo realizar acciones para que el Presidente Medina que entraba lo hiciere con un posicionamiento mayor que el que obtuvo cuando ganó. Así también, que el Presidente Fernández al salir tuviera un alto posicionamiento. Ambas cosas se lograron.

Presumíamos que las denuncias de fraude cesarían a corto plazo, puesto que se veían relacionadas a la lucha dentro del PRD por su liderato. Eso tomó mayor convencimiento cuando Hipólito se presentó en la TV proclamando ser líder de la oposición. Se entendió que esa proclama iba en la dirección de evitar que ese papel lo jugara el Ing. Vargas Maldonado.

Parecía que el gobierno “no reconocido” por el sector del PRD que encabeza Hipólito Mejia iba a recibir protestas y movilizaciones, las cuales crearían desestabilidad e ingobernabilidad.

Sin embargo, hubo acercamiento al gobierno y pasaron a atacar a Leonel como presidente saliente. Ya no era el fraude electoral, sino pasaron a hablar del déficit fiscal; crítica que fue tomando fuerza por el manejo ligero hasta de algunos compañeros.

La campaña de crítica se centró contra Leonel y concurrían varios sectores al mismo tiempo. Hipólito y sus compañeros; otros con presencia en áreas del gobierno; aspirantes y compañeros dentro del PLD que se adherían a esa campaña porque llegaron a entender ( porque les dio las ganas) que Danilo la favorecía.

Los ataques obligaron a diseñar una defensa atacando; Leonel produjo un discurso por TV en noviembre del 2012, explicando el déficit; en diciembre el Comité Político integró una Comisión de Celebraciones Patrias y Partidarias para el 2013 y nos designaron en la Coordinación acompañado de Radhames Camacho, Alejandrina German y Julio Cesar Valentin.

Si los adversarios cogían la Puerta del Conde, nosotros llenaríamos el lugar con compañeros portando la bandera nacional. Montamos cinco eventos: el Bicentenario de Duarte (26 de enero); el 50 Aniversario del Gobierno de Juan Bosch (febrero); el 150 Aniversario de la Guerra Restauradora (agosto); el 50 Aniversario del Golpe de Estado contra el Gobierno de Bosch (septiembre); y, 40 Aniversario de la Fundación del PLD (15 diciembre). Todos esos eventos iban paralelos al VIII Congreso del PLD.

Ahora reciente, en mayo pasado, tres encuestadoras dieron a conocer que Leonel y Danilo son los líderes del PLD que les ganarían en primera vuelta a cualquier candidato opositor y que tienen las tasas de rechazo más bajas.

Uno de los dos debe ser el candidato del PLD para 2016, y debe apoyar el uno al otro. Danilo acaba de declarar que es respetuoso de las reglas de juego establecidas como prohibición constitucional a reelegirse. Falta ahora que como Partido nos pongamos de acuerdo.

Lo obvio es que la táctica se ha tragado a la estrategia en los adversarios del PLD, puesto que han convertido a Leonel en un sólido candidato para el 2016, sin oponente interno y menos fuera del PLD, sin haber salido al ruedo.

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Perspectivas de la protección social

Cuando el inicio de la década de los 90 sorprendió a América Latina con el advenimiento de un panorama socio-económico y político desalentador, nuestros países sufrieron las consecuencias de no estar preparados para responder a las secuelas microeconómicas, generadas por una macroeconomía maltrecha, que terminaron traduciéndose, inevitablemente, en demandas de protección social que nuestros sistemas fueron incapaces de satisfacer.

Dos décadas después, América Latina es la región más desigual del mundo. Los que tienen mucho tienen demasiado y los demás tienen muy poco.

Un crecimiento económico voluble e inestable; patrones estructurales adversos en los mercados laborales; una generación de empleos insuficiente en toda América Latina; el aumento de la informalidad; la ampliación de las brechas entre trabajadores calificados y no calificados; la creación de nuevas brechas, como la brecha digital; una disociación del crecimiento y la pobreza. Todas estas constituyen la casuística de una desigualdad estructural que solo podremos nivelar con políticas redistributivas de asistencia y protección social eficientes y eficaces.

De ahí la necesidad de la intervención del Estado para garantizar la construcción del Estado Social y Democrático de Derecho. Surgieron, entonces, las redes de protección social o Programas de Transferencia Monetaria Condicionada (PTMC) como un paliativo a la debacle que en la subsistencia de ciertos sectores generaron esas diferentes crisis y que persiste por causas estructurales propias de nuestras economías.

Chile, Brasil y México sentaron la pauta de lo que hoy son los PTMC. Hoy en día, 18 países de la región utilizan el esquema de las Transferencias Monetarias Condicionadas, como estrategia principal de:

1) protección y asistencia social,
2) rompimiento del círculo vicioso de pobreza,
3) formación de capital humano y social,
4) creación de capacidades vinculadas al desarrollo humano y
5) garantías mínimas de derechos.

Una primera generación de programas de Protección Social, se ha centrado en elevar los indicadores de educación y salud, y sin dudas, han sido exitosas. Sin las Transferencias Monetarias Condicionadas, América Latina habría tenido, en promedio, un 13% más personas en situación de pobreza que las que tiene hoy. De ahí en adelante, cada país ha implementado novedosas medidas para perfeccionar, profundizar y mejorar, los programas sociales que ha implementado a partir de los TMC. En el caso de la República Dominicana, iniciamos con un programa de TMC, con la particularidad, que no sucede en otros países, que la transferencia de los fondos se realiza a través del sistema financiero nacional, es decir, con la Banca Nacional; lo que permite un manejo transparente del destino de los recursos; una intervención más eficaz y focalizada en grupos vulnerables y en extrema pobreza; y una mayor eficiencia en la inversión de los escasos recursos de que disponemos.

Las perspectivas de la protección social para América Latina, dependen de la integración que en dicha materia logre la región. Combatir la desigualdad en América Latina requerirá esfuerzos conjuntos y colaboración cercana entre los países de la región, para asegurar un futuro promisorio para los ciudadanos de América Latina. Ese futuro promisorio depende de un Estado que asegure la universalidad en la oferta de servicios básicos, y la focalización para garantizar el ejercicio de derechos mínimos, indispensables para la subsistencia y la dignidad de las personas. Y justamente de eso se tratan los sistemas de protección social de los países.

Necesitamos de estados que garanticen un futuro promisorio con educación inicial universal para niños y niñas, cobertura universal y calidad en educación para los niveles básico y medio, oferta de formación técnico-vocacional vinculadas a tecnologías, que son el mundo de este siglo XXI.

Llegó la hora de la salud preventiva universal y programas de seguridad social para todos y todas. Para eso tenemos que ampliar nuestra oferta de servicios, reducir la informalidad en nuestras economías y continuar creando oportunidades de generación de ingresos a través del mercado laboral o productivo, vinculando esos emprendimientos a programas socioeducativos, para el caso de grupos vulnerables.

Necesitamos de estados donde se protegen los derechos de las minorías, se garantiza la igualdad de género, con sistemas jurídicos robustos y donde la equidad y transparencia son ejes transversales en todas las intervenciones.

En fin, un futuro promisorio para todos y todas depende de un Estado con equidad y justicia social, que ofrece acceso y garantías mínimas de ejercicio de derechos sociales, políticos y económicos para la paz y prosperidad de todos y todas. A nuestro modo de ver, el aporte más importante que puede hacerse a la protección social, es inducir el debate del futuro de las políticas que han implementado nuestros países, políticas que tienen que evolucionar en la medida en que nuestros países avanzan. Y podemos hablar desde nuestras experiencias exitosas y gratificantes que vivimos día tras día con Progresando con Solidaridad; así como desde la Coordinación del Gabinete de Políticas Sociales que debemos seguir fortaleciendo, con la firme voluntad política y el compromiso de todos los actores, teniendo como únicos protagonistas nuestra gente, nuestro pueblo, nuestras familias más necesitadas de la mano amiga, protectora y responsable del gobierno.

Hoy nos enfocamos en llevar servicios básicos a nuestros ciudadanos y dotarlos de poder adquisitivo para que puedan tener un plato en su mesa. Pero también creamos capacidades y ampliamos oportunidades para la formación de capital humano y capital social para lograr desarrollo, progreso y bienestar para todos y todas. Ya comenzamos a enfrentar el reto de que una parte de la población tiene más oportunidades que otra; que unos tienen acceso al conocimiento, a la innovación y a las tecnologías y otros no; que unos tienen acceso a buena educación y otros no; y nuestro gran reto, que unos vivan en la sobreabundancia y otros a penas subsisten en la más hiriente escasez.

La integración de nuestros países en materia de protección social, debe estar dirigida a promover una región de mayor igualdad, donde el desarrollo económico sirva al desarrollo humano, creando sociedades con una mejor calidad de vida para todos sus ciudadanos, lo que se convertirá en un círculo virtuoso de crecimiento y progreso.

El acceso a un nivel adecuado de protección social es un derecho fundamental de todos y todas y es el pilar en el objetivo de construir un Estado Social y Democrático de Derecho.

Una región con mayor igualdad y justicia social es posible. Una región con una mejor calidad de vida, es posible. Una región que termine con la transmisión intergeneracional de la pobreza, es posible. Una región de oportunidades, es posible. Tengamos un puente entre la pobreza y el desarrollo, pero un puente de Progreso con Solidaridad.

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