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El Candidato

Vanguardia del Pueblo
07 octubre del 1976

No se trata del famoso candidato extrapartidario que tanta guerra ha dado aquí. El candidato a que nos referimos es Gerald Ford, quien el 19 de agosto gano en la Convención Nacional del Partido Republicano de los Estados Unidos la candidatura a presidente.

Debido a esa victoria, Ford, quien llego a la presidencia desde la Vice—presidencia, escogido por un jefe de gobierno que se vio forzado a renunciar en medio de un escándalo de trascendencia mundial, se convirtió en el décimo primer presidente de los Estados Unidos, en lo que va de siglo, que desde su posición de gobernante busca la candidatura presidencial de su partido y la conquista.

Desde el año 1884 ningún presidente norteamericano ha perdido la lucha por obtener la candidatura presidencial del partido al cual pertenece.

Pero ese año de 1884 el presidente Chester A. Arthur, que en el 1881 se había convertido en el cuarto hombre en la historia de su país que había llegado a la Presidencia desde el puesto de vicepresidente, cuando fue asesinado el presidente James Garfield, perdió la candidatura de su partido a presidente. La gano James G. Blaine, quien a su vez fracaso en las elecciones frente al candidato del partido Demócrata, Grover Cleveland.

En cuatro de las cinco veces en toda la historia de los Estados Unidos en que un presidente de la Republica ha buscado la candidatura presidencial para un nuevo periodo y ha fracasado, se ha tratado de presidentes que han llegado a la Casa Blanca, lugar donde pasa a vivir el presidente, desde la Vicepresidencia por muerte de su antecesor.

Los otros tres presidentes, además de Chester A. Arthur, que no pudieron obtener la candidatura a la presidencia de sus respectivos partidos fueron: John Tyler, que gobernó desde 1841 hasta 1845, y fue el primer vicepresidente en la historia norteamericana que paso a presidente de la República, lo que sucedió al morir el presidente William Henry Harrison un mes después de haber llegado a la jefatura de Estado.

Tyler perdió la candidatura de su partido y la gano el senador Henry Clay, quien por su lado perdió las elecciones frente a James Polk.

Millard Fillmore, que llego a la posición de primer mandatario de su país luego de la muerte de su antecesor, el presidente Zachary Taylor, y que gobernó desde 1850 hasta 1853, no pudo obtener la candidatura presidencial de su partido, el partido de los Whigs, una coalición de grupos sin programa definido, el cual presento como candidato en el 1852 al general Winfield Scott, quien perdió las elecciones frente a su rival, el candidato demócrata Franklin Pierce.

Por último, Andrew Johnson, que llego a la presidencia después del asesinato de Abraham Lincoln, de quien era vicepresidente, y que gobernó desde 1865 hasta 1869, perdió la candidatura de su partido, que escogió como candidato al gobernador Horatio Seymour.

Y como había sucedido en los demás casos Seymour a su vez perdió las elecciones frente al general Ulyses Grant, el mismo que por el 1870, durante el cuarto gobierno de Buenaventura Báez, pretendió anexar nuestro país a los Estados Unidos.

En este siglo, el único desafío verdaderamente importante a la nominación de un presidente a la candidatura para un nuevo periodo ocurrió en al año 1912, cuando Teodoro Roosevelt (autor de la truculencia historia que separo de Colombia su provincia de Panamá, para luego construir en ella el Canal), pretendió derrotar al presidente William Howard Taft.

Roosevelt, sin embargo, fracaso en su intento; pero decidió presentarse como candidato de un partido nuevo, el llamado Progresista, provocando con esa división del Partido Republicano, al cual pertenecía el, que quien ganara las elecciones fuera el candidato demócrata “liberal” Woodrow Wilson, que demostró su liberalismo invadiendo y ocupando Haití en el año 1915 y nuestro país en el 1916.

En los Estados Unidos, como en la Republica Dominicana, el presidente de turno es un candidato a seguir en la presidencia de su nación.

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Angola

Vanguardia del Pueblo
07 de julio del 1976

Hace cinco días los periódicos dominicanos publicaron un cable en el que se decía que el presidente Ford quedo “conmovido” por la noticia de que “el mandatario” (no el presidente como debió decir) de Angola, Dr. Agostinho Neto, pidió que se cumpliera la sentencia de muerte de un norteamericano que fue a Angola a matar angoleños partidarios de la independencia de su país a cambia de que le pagaran dinero, que eso es lo que quiere decir “soldado mercenario”.

¿Quién les pagaba a los soldados mercenarios blancos que estaban en Angola matando angoleños independentistas?

Eso no se ha dicho, pero se sabe que además de las fuerzas independentistas de Angola, organizadas en el Movimiento Popular por la Liberación de Angola (MPLA), que dirige el Dr. Agostinho Neto, medico, poeta y presidente de la Republica Angoleña, hay un llamado Frente de Liberación Nacional de Angola (FNLA) encabezado por Holden Roberto, y una llamada Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), cuyo principal dirigente es el Dr. Jonás Savimbi; y se sabe que el FNLA y UNITA fueron organizados hace años con apoyo, armas y dinero de los Estados Unidos, así como se sabe que el gobierno del presidente Ford se niega a reconocer al gobierno de Angola y se niega a que este sea aceptado como miembro de las Naciones Unidas.

Angola es un país donde se hablan ocho lenguas, lo que significa que hay por lo menos ocho grupos raciales. Por ejemplo, en la región norte se hallan los bakongos, que formaron una de las primeras organizaciones para luchar por la independencia angoleña. Esa organización se llamó Unión de Poblaciones Angoleñas (UPA), y después, cambio ese nombre por el de Unión de Poblaciones del Norte de Angola, y al unirse con el llamado Gobierno Revolucionario Angolés en el Exilio (GRAE), se integró al Partido Democrático, dirigido por Holden Roberto. De todos esos movimientos salió el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA).

La formación de FNLA a base de grupos raciales diferentes significa que Holden Roberto tuvo que apoyarse, para formar su movimiento, en uno de los elementos que perpetúan el atraso de la sociedad angoleña; la división del pueblo en grupos raciales o tribus.

Y asimismo ha sucedido con UNITA.

UNITA opera (o tal vez sería mejor decir que operaba) en la región del sur basado en el grupo racial de los tskwe y el de los ovimbunu. Su jefe es (o era) Jonás Savimbi, pero este actuaba como un lugarteniente de Roberto.

La verdad es que en Angola el único movimiento político que puede exhibir un origen auténticamente revolucionario en el MPLA, pues siendo, desde el punto de vista político, el resultado de la unión del Partido de Lucha Unida de Angola, el Movimiento para la Independencia Nacional de Angola, fue el único que actuó con verdaderos principios revolucionarios nacional, al margen de toda política regionalista o tribal.

Por eso el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) fue desde que nació la vanguardia de la lucha contra Portugal y también contra todas las manifestaciones del atraso y el oscurantismo del pueblo angoleño; y en esa tarea estuvo guiando, también desde su nacimiento, por el Dr. Agostinho Neto, un versos desgarradores las penurias y las esperanzas de su pueblo, en un lenguaje que denota al mismo tiempo una rica imaginación y una maravillosa finura poética.

Angola es ya una república libre y soberana, pero sigue siendo atacada por las fuerzas del FNLA y de UNITA, y más por las ultimas que por las primeras, y además estaba siendo atacada por soldados blancos que cobraban por matar angoleños, es decir, por mercenarios, de los cuales cuatro (tres ingleses y un norteamericano de los que estuvo en Vietnam) fueron condenados a muerte.

El FNLA, UNITA y esos mercenarios blancos han tenido apoyo político, y en armas y dinero, de los Estados Unidos, ¿Por qué razón, entonces, el presidente Ford tiene que sentirse conmovido porque uno de ellos sea fusilado? Ese veterano de la guerra de Vietnam fue a Angola a matar angoleños por paga, y en vez de cobrar le toco pagar con su vida.

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Historial de un Pueblo

Vanguardia del Pueblo
03 marzo del 1976.-

El 11 de noviembre de 1975 es una fecha gloriosa en la historia del pueblo de Angola y en la del Continente de África.

Ese día, cerca de cinco siglos de ininterrumpido tutelaje colonial portugués, se desplomaron de golpe; y ondearon por los cielos de la antigua colonia, con júbilo y festejos, las banderas del progreso y del porvenir: Se proclamaba el nacimiento de la República Popular de Angola.

Desde luego, para poder llegar a ese momento histórico fue determinante una circunstancia: la persistencia y la tenacidad del pueblo angoleño por conquistar su libertad, brutalmente arrebatada,

Porque en Angola la lucha por la libertad se inició desde que comenzó la colonización; es decir, desde que allá, por los lejanos años de 1482, llegaban bajo el mando de Diego Cao los primeros navegantes portugueses, que con el objeto fundamental de comprar esclavos entablaron relaciones comerciales con los príncipes del Reino del Congo.

Como es natural, los portugueses aplicaron desde el primer momento su capacidad para aniquilar cualquiera oposición a sus odiosos planes.

Los portugueses practicaron en el Reino del Congo el deporte beneficioso de la cacería de hombres y lanzaron sobre el país una ola impetuosa de anarquía permanente que destruyo los valores propios de la cultura primitiva de los pueblos que habitaban esa región.

A los que creyeron tener la suerte de escapar a las espantosas cacerías se les vio luego cruzar los mares en buques de velas que los traían a los países de América para que aumentaran las riquezas de los oligarcas esclavistas.

Millones de hombres y mujeres, todos africanos, murieron luchando por no caer en la esclavitud; millones murieron cruzando el mar y porque no pudieron aclimatarse a los países de América. Pero el pueblo africano, y especialmente el de esa región del Congo que después se llamaría Angola, nunca se acobardo; jamás dejo de luchar. Por el contrario, enfrento con heroísmo ejemplar los ataques de sus enemigos portugueses.

Más aun, la lucha que llevo a cabo el pueblo de Angola hizo conmover hasta sus cimientos todo el edificio de la colonización portuguesa con los numerosos levantamientos que llevaron a cabo los angoleños en todos los rincones de su país.

¿Cuáles fueron esos levantamientos, de los cuales los dominicanos no hemos oído hablar?

Fueron los siguientes:

Los de 1668 y 1669 en el Reino del Congo.

Los de 1676, 1688, 1692, 1709, 1733 y 1738 en los estados de Kissama.

Los de 1692, 1766, 1793, 1841, 1843, 1845, 1872, 1906 y 1909 en los pequeños estados llamados de los Dembos.

Los numerosos levantamientos de los estados de la Altiplanicie.

Los de Amboín en los primeros años de este siglo, así como también los que tuvieron lugar en Ambriz, aproximadamente en esos mismos años.

Y con todo su ímpetu y vigor anti—colonial, el levantamiento del pueblo de los Kubal en el desierto de Nozamedes, el cual fue aplastado sangrientamente en el año 1940.

Todos esos levantamientos dan testimonios de la enorme vocación de libertad del pueblo angoleño y de su decisión de luchar por ser libres.

Y si todo eso fuera poco, todavía está fresca la larga lucha por la liberación nacional inicia a partir de 1961, que iba a terminar precisamente con la proclamación de la República Popular de Angola el 11 de noviembre de 1975.

Fue esa larga y última etapa de la lucha anti—colonial donde el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) puso en acción toda su capacidad estratégica y táctica para alcanzar la liberación.

Encabezado por el médico y poeta Agostinho Neto, el MPLA desarrollo un plan político—militar que aplico a las regiones que iba liberando hasta que se logró conquistar la independencia.

En el desarrollo de ese plan el MPLA hallo obstáculos serios, pero supo vencerlos, y hoy la República Popular de Angola es libre y soberana.

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Los Incapaces

Vanguardia del Pueblo
1—15 de enero de 1976
Página 3.-

El deber fundamental de toda organización revolucionaria es alcanzar el poder para efectuar, desde esa posición, los cambios estructurales que garanticen el avance de la revolución.

¿Pero depende de la voluntad de un partido o de los dirigentes de un partido el alcanzar el poder?

Solo hay una respuesta segura a esa interrogación: No. ¿Por qué?

Porque la lucha por la conquista del poder político es la resultante de una acción histórica determinada. Y ya se sabe que toda acción de la historia es una manifestación de la lucha de clases, la cual se encuentra regida por leyes universales inexorables que existen con independencia de la voluntad de los hombres y las instituciones.

La voluntad por si so la es incapaz de transformar la naturaleza de las cosa; y el confundir e identificar la voluntad con la realidad material es una falsa apreciación de la dialéctica de los fenómenos sociales.

Sin embargo, hay gentes en nuestro país que han sido incapaces de comprender esta simple lección de la historia, naturalmente, eso las ha llevado a errores y fracasos que en su totalidad del proceso revolucionario.

¿Por qué razón esas gentes han sido incapaces de asimilar esa simple lección de la historia? Por dos razones fundamentales:

A) Porque se han dogmatizado en la creencia de la proximidad inmediata de la revolución, lo que es solo un reflejo de esa condición subjetiva que es la voluntad; y

B) Porque no habiendo realizado un estudio sistemático de las ideas del padre del socialismo científico, invierten el sentido de sus conceptos.

Pero ha llegado el momento de tocar y reconocer la campaña de la verdad; aunque esa campaña ha estado sonando desde ese campanario de la Liberación nacional que es el PLD, el Partido que ha demostrado la necesidad de que las fuerzas revolucionarias de nuestro país maduren para objetivizar la lucha y actuar sobre la realidad modificándola.

El mismo Marx fue objeto de ataques violentos en su tiempo, cuando sostenía la posición que sostiene ahora el PLD.

Por ello, en una sesión de la Liga de los Comunistas, antigua Liga de los Justos, el más grande pensador social de la humanidad se pronunció en estos términos:

“La minoría suplanta (o cambia) la posición crítica por la dogmática, la materialista por la idealista. Allí donde nosotros decimos a la clase obrera: “Tienen que pasar quince, veinte y cincuenta años de guerras civiles y luchas de pueblos, no solo para cambiar la realidad sino para cambiar ustedes mismos, capacitándose para el poder”, ustedes responden: “ ¡O subimos inmediatamente al poder o nos echamos a dormir!”. Allí donde nosotros hacemos ver concretamente a los obreros de Alemania el desarrollo insuficiente del proletariado alemán, ustedes los adulan del modo más descarado acariciando el sentimiento nacional y los prejuicios de casa de los artesanos alemanes, lo cual no negamos que les da a ustedes más popularidad. Ustedes hacen con la palabra proletariado lo que los demócratas hacen con la palabra pueblo: la convierten en un santo yeso”.

Sin duda, eso que dijo Marx parece una fotografía de panorama político dominicano, con la diferencia de que en lugar de decir Republica Dominicana Marx dice Alemania; y en vez escribir obreros dominicanos el escribió proletariado alemán.

Es preciso que se deje de pensar que la conquista del poder político depende de la voluntad o del deseo de los líderes o de la masas, pues el identificar la naturaleza de las fuerzas que ponen en movimiento la rueda de la historia con la voluntad particular de unos cuantos hombres, se contribuye a retardar la marcha del proceso revolucionario.

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