De Bosch a Caamaño

Santo Domingo, R. D.
18 de junio de 1966.

Sr. Coronel Francisco A. Caamaño Deñó Embajada de la República Dominicana Londres, Inglaterra.

Mí querido Coronel y Amigo:

Su papá, el portador de la presente, va a explicarle cuál es en este momento la situa­ción nacional, y aprovecho su viaje para de­cirle a usted algunas cosas de interés.

Haber perdido las elecciones, aunque ha­ya sido por la vía del fraude, nos propor­ciona una oportunidad para organizar las fuerzas del pueblo, hasta donde lo permi­tan las circunstancias, y mantener un clima de libertades públicas suficiente para no de­jar morir en la conciencia de las masas el ideal revolucionario.

Las izquierdas de este país están confun­didas porque no se han dado cuenta de que es necesario agrupar en un solo frente a to­dos los sectores dominicanos que pueden de alguna manera contribuir a la derrota de la oligarquía nacional. Las izquierdas se confunden y atacan a un industrial con la misma saña con que atacan a un latifundis­ta, con lo cual hacen aliados al industrial y al latifundista; y resulta que el industrial, por razones de su posición dentro de la so­ciedad no debe ser aliado del latifundista: debe estar dentro de las filas de la revolu­ción democrática.

Se está creando la confusión en un mo­mento en que debe hacerse todo lo contra­rio. El papel nuestro ahora es reunir las fuerzas democráticas en un solo bloque, pe­ro bajo la presión de las amenazas estamos llevando al campo enemigo a nuestros alia­dos naturales.

Somos un país intervenido. Cuando es­talló la revolución, en su mejor momento, se produjo la intervención para mantener a la oligarquía en el poder. Si provocamos el estallido de la revolución otra vez estando intervenidos, los interventores destruirán totalmente nuestras fuerzas solidificando alrededor dé la oligarquía la alianza de sec­tores que hoy se unen a ella por miedo. No quisiera que usted se dejara llevar por visio­nes apasionadas del fenómeno político do­minicano. Cualquier acto suyo que no fue­ra muy meditado podría significar una ver­dadera catástrofe para este pueblo.

Estamos trabajando día y noche en or­ganizamos para servir de escudo al pueblo dominicano y a los muchachos constitucionalistas. Haremos todos los sacrificios que tengamos que hacer para conseguir nues­tros propósitos. Pero necesitamos contar con su ayuda, y esa ayuda consiste en man­tenerse con la cabeza fría y en que se haga cargo de que usted es la única reserva que tenemos para el porvenir.

Reciba un abrazo paternal, bien domini­cano, de su amigo.

Juan Bosch