Llegó la Hora de Adoptar Una Política para el Oro

  • 04 abril 1980

Política: Teoría y Acción quiere recordarles a sus lectores que el autor de este articulo anunció con anticipación las devaluaciones del dólar hechas por el gobierno de Nixon, el mantenimiento de la inflación en los Estados Unidos contra lo que sostenía el gobierno del presidente Ford y el aumento de precio del oro a 300 dólares la onza diez meses antes de que sucediera.

Desde hace varios años el Banco Central tiene en sus activos 85 mil 715 onzas de oro que hasta principios de 1972 valían 3 millones de dólares, que en ese año, con el aumento de precio del oro, pasaron a valer 3 millones 257 mil y en diciembre de 1973 habían subido a 3 millones 619 mil. Al comenzar el año 1977 ese mismo oro, al que no se le había agregado ni una onza, estaba valiendo 4 millones de dólares, y al finalizar el 1977 valía 4 millones 400 mil. En junio del año siguiente los 4 millones 400 mil dólares habían pasado a ser 18 millones 900 mil; al mes siguiente eran 19 millones 19 mil; en agosto, mes en que Antonio Guzmán tomó posesión de su cargo de presidente de la República, aquellos 3 millones de dólares en oro se habían convertido en 20 millones 700 mil, y siete meses después —en marzo de 1979— eran 27 millones 400 mil; en junio habían llegado a 31 millones; en octubre pasaban a ser 42 millones 400 mil, en diciembre eran 48 millones 400 mil y en marzo de 1980 estaban convertidos en 59 millones.

Eso quiere decir que si en vez de tener en sus activos 3 millones de dólares en oro el Banco Central hubiera tenido 30 millones, esos 30 millones habrían valido el mes pasado 590 millones de dólares y el país se habría librado de tener que desembolsar en los próximos nueve años casi 702 millones para pagar 345 millones que se cogieron prestados a bancos comerciales extranjeros a fines de 1979.

Pero eso quiere decir también que en lo que se refiere al oro el gobierno y sus más altos funcionarios tienen en esos números una lección que ninguno de ellos ha querido aprender, y lo decimos porque a ninguno se le ha ocurrido la idea de que el país necesita tener definida en conjunto y en detalle una política acerca de lo que debe hacerse con el oro dominicano, que es por ahora la fuente de riqueza más importante que tenemos a nuestra disposición.

Lo que ofreció el PLD

El Partido de la Liberación Dominicana le ofreció al gobierno las bases para elaborar una política del oro cuando propuso que el doré que se saca de la mina de Pueblo Viejo se depositara en las bóvedas del Banco Central para vender el oro y la plata que lo forman en el momento en que más provecho para el país pudiera sacárseles a esos metales; y la respuesta del gobernador del Banco Central fue que nosotros somos productores de oro, pero no especuladores; y como la especulación, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es la “operación comercial que se practica con mercaderías, valores ó efectos públicos, con ánimo de optener lucro” y como lucro quiedecir, según el mismo diccionario, “Ganancia o provecho que se saca de una cosa”, el alto funcionario gubernamental se declaró a sí mismo en esas palabras opuesto a que el país se beneficie del oro que produce, y por tanto incompetente para seguir desempeñando las funciones que le confió el gobierno.

El presidente Guzmán respondió en cierta forma a la propuesta del PLD ordenando que se deposite en el Banco Central el 10 por ciento del oro que se saque de Pueblo Viejo, lo que significa que si en vez de tener entre sus activos 85 mil 715 onzas de oro hubiera tenido 8 mil 571.5, en marzo de este año el Banco Central habría contado sólo con 5 millones 900 mil dólares en oro y no con los 59 millones que tenía.

Los euro y los petrodólares

El oro acaba de pasar —y puede que todavía esté pasando— por una prueba de fuego de la cual hasta este momento ha salido sin sufrir daños, de manera que todavía estamos a tiempo de adoptar una política que nos permita sacar del que producimos el beneficio más alto que pueda darnos en los años de vida que tienen los yacimientos de Pueblo Viejo y Montenegro. Esa prueba de fuego consistió en la subida al 20 por ciento de interés del dólar para la prima rate —que podemos traducir llamándola la tasa más alta—; y como lo que acabamos de decir requiere una explicación, aunque sea breve, vamos a decir por qué esa alza en el interés del dólar tenia que ver con el precio del oro.

Sucede que fuera de los Estados Unidos hay enormes cantidades de dólares; los llamados eurodólares, que están depositados en bancos europeos y también en cajas de caudales privadas, y los petrodólares, que se destinan a las compras de petróleo que se les hacen a los Países Exportadores de Petróleo (OPEP), los cuales hasta el momento no aceptan otra moneda en pago de sus combustibles. El Morgan Guarantee Trust estimaba a fines de 1978 que en ese momento los eurodólares eran unos 475 mil millones, y en cuanto a los petrodólares, se creía que a mediados del año pasado subían a 70 mil millones a los cuales se agregarían este año 65 mil millones. Los especialistas norteamericanos en la materia monetaria pensaban que al comenzar este año habría fuera de los Estados Unidos no menos de 550 mil millones de dólares, suma que presionaría el valor del dólar hacia abajo en los mercados mundiales de divisas y que se reflejaría dentro de los Estados Unidos en un agravamiento de la inflación, dos males que el país venía padeciendo desde hacía años.

El exceso de euro y petrodólares ha estado creando en los últimos años miedo a un desplome del dólar y subidas violentas del oro, especialmente en enero y febrero de este año cuando se supo que la inflación en los Estados Unidos había sido en 1979 superior al 13 por ciento, lo que significaba una pérdida sustancial del poder adquisitivo del dólar y provocaba fuera del país su venta a cambio de oro. En su libro The Fate of the Dollar, publicado este año, Martin Mayer, que fue bestseller con su obra The Bankers, ofreció numerosas insinuaciones de que la subida de la prima rate iba a producirse de momento porque Estados Unidos se veía forzado a ofrecer un interés ventajoso a los muchos miles de millones de euro y petrodólares que hay fuera del país para hacerlos volver a los bancos norteamericanos y también para ponerle fin a la subida de precio del oro. (Por cierto, no es disparate pensar que de la misma manera que Martin Mayer se enteró de que la prima rate llegaría a alturas desconocidas en casi siglo y medio y que eso provocaría la baja de precio del oro, pudo y debió enterarse también la Rosario Resources, lo que explicaría la causa de que esa compañía minera se apresurara a ofrecerle al gobierno dominicano en venta la mina de Pueblo Viejo).

Debemos beneficiamos de nuestro oro

La prima rate subió al 20 por ciento y sin duda algunos miles de millones de dólares debieron pasar de Europa, Africa y Arabia a los Estados Unidos, pero no fueron las cantidades que esperaban las autoridades monetarias norteamericanas, porque la prima rate ha empezado a bajar antes del mes de su subida y porque el precio del oro no se desplomó como se creyó que iba a suceder. Al contrario, el mismo día en que la prima rate llegaba al 20 por ciento —el 2 de abril—, el Fondo Monetario Internacional vendió 440 mil onzas a 484 dólares con 1 centavo y el día 18 cerraba a 515.50 en Francfurt y Zurich.

Esos datos nos indican que el oro podrá bajar ocasionalmente de 500 dólares, pero deberá mantenerse por encima de esa marca por lo menos mientras no se pongan en explotación grandes minas que puedan lanzar al mercado cantidades de ese metal tan excesivas que provoquen una baja por falta de demanda.

Esa es nuestra convicción, que no se apoya en estimaciones caprichosas sino en un análisis serio de la situación económica y monetaria de los países capitalistas que vienen haciendo desde hace años los técnicos del PLD en la materia.

El oro va a mantener su precio actual, con fluctuaciones hacia abajo, pero también hacia arriba, y el gobierno dominicano aparecerá ante el pueblo y ante la historia como responsable de los que el país pierda si no que adopta y aplica cuanto antes una política de venta del oro y de la plata que sea fácil de ejecutar; una política elaborada a base de planes serios, que el Partido de la Liberación Dominicana está dispuesto a someterle al gobierno si éste se compromete a estudiarlos con una actitud que se corresponda con la importancia del problema que estamos planteando.

El PLD tiene argumentos buenos para demostrar que durante los primeros dieciocho meses del gobierno del presidente Guzmán la venta del oro y la plata, a precios promedios, no a los más altos, pudo haber producido 200 millones de dólares más que los 276 que recibimos en ese tiempo. Como es natural, los mismos argumentos y los mismos datos usados por el PLD para llegar a esa conclusión sirven para demostrar que esos 200 millones los perdió el pueblo dominicano porque el gobierno no ha querido adoptar una política que se aplique al manejo del oro y la plata para provecho del país.

Nota: Este artículo fue escrito por el Profesor Juan Bosch, y aparece en la Revista Política Teoría y Acción el 4 de Abril de 1980.