Orígenes Materiales de la Organización de La Trinitaria

  • 27 febrero 1980

Por Juan Bosch

Para algunos duartistas la República Dominica surgió de la cabeza de Juan Pablo Duarte tal como Atenas, la diosa griega de la sabiduría, surgió de la cabeza de Júpiter; pero los que creemos que los hechos históricos no son productos de las ideas de ciertos hombres sino que las ideas de los hombres son productos de acontecimientos que afectan a las sociedades—y creemos además que esos acontecimientos pasan por etapas de formación y desarrollo—pensamos que el nacimiento de la República Dominicana, fechado el 27 de febrero de 1844, estuvo precedido, como la planta lo es de una semilla, por la formación de la asociación secreta y celular llamada La Trinitaria, y afirmamos que la creación La Trinitaria fue provocada por hechos de carácter material que tuvieron efectos profundos en la manera de pensar y por tanto de actuar de los hombres y las mujeres que poblaban la parte de la isla de Santo Domingo en que se hablaba el español.

Desde el punto de vista de su ciudadanía, la población de la parte Este de la isla eran tan haitiana como la de la parte Oeste, pero desde el punto de vista cultural y político ella misma, o una parte importante de ella, se consideraba diferente de la haitiana, y en consecuencia se sentía sometida por la fuerza al poder de Haití, que Para la fecha de la fundación de La Trinitaria tenia dieciséis años y media gobernándola. De no haber sido así esa población no habría apoyado en los campos de batalla a los que encabezaron la lucha Para independizar de Haití la antigua parte de la española de la isla; y su apoyo fue tan enérgico y tan masivo que a pesar de que el poder militar haitiano era muy superior al que podían oponerle los dominicanos—y Haití lo uso a fondo Para imponer de nuevo su dominio sobre la población del Este—no pudo someter a sus antiguos súbditos.

La independencia de la que iba a llamarse República Dominicana fue un hecho político y si pretendemos identificar la base material de ese hecho político debemos orientar la búsqueda hacia un acontecimiento económico.

¿Cuál o cuáles hechos económicos, o que podían tener consecuencias económicas, afectaron al país que se llamaba Haití –que era entonces toda la isla de Santo Domingo- de tal manera que provocó el deseo de los habitantes de la parte Este de no seguir siendo gobernados por haitianos, y más concretamente por Jean Fierre Boyer y los hombres que formaban su equipo de gobierno?

Fueron varios, unos de origen natural, y por tanto internos; otros de origen financiero ocurridos en Estados Unidos y Europa con efectos sobre el comercio de Haití, del cual era parte el comercio establecido en el territorio de lo que iba a ser la República Dominicana cuyos propietarios eran generalmente nacidos en el Este. Por ejemplo, el padre de Juan Pablo Duarte era un comerciante haitiano porque él era ciudadano de Haití, y Santo Domingo, donde estaba’ su negocio, era una ciudad haitiana.

La mayor parte de los datos sobre los hechos a que nos hemos referido figuran en E tu des Sur L ’Histoire D’ Haití, por B. Ardouin (Port-au-Prince, Haití, 1958) y se hallan en él Tome Dixieme, Chapitre VI, páginas 61 en adelante. Ardouin nos informa de una revuelta contra el gobierno de Boyer que se produjo a fines de 1836, pero no nos dice que la causó, si bien su sola existencia indica que para esa época ya había comenzado, por lo menos en una i de las regiones de la parte Oeste del país, una crisis política que debía tener origen económico.

Al parecer la revuelta de 1836 quedó dominada rápidamente, pero en enero del año siguiente -1837 – comenzaría otra cuyo jefe acusaba a Boyer de haber vendido el país a los blancos franceses y además alegaba que las grandes fincas del Norte -suponemos que se trataba de las que habían sido donadas a sus favoritos por el rey Henri Christopher- habían sido divididas en parcelas tan pequeñas que sus dueños no podían sostenerse con lo que producían en ellas.

Ardouin nos informa también de que en el 1837, sin decimos en qué meses, se presentó una sequía que él califica de extraordinaria. Según Ardouin, a causa de tal sequía disminuyó “excesivamente” la cosecha de víveres que se cultivaban, así como la cantidad de café, que era el más importante de los productos de exportación debido a que en cuidarlo y recogerlo se empleaba más mano de obra que en los demás. Si la falta de víveres fue tan acentuada como lo da a entender Ardouin, debió causar mucho malestar en la población de la parte del Este porque la base de su comida eran precisamente los llamados víveres: la yuca, la batata, la yautía, el plátano, que acompañaban a la carne guisada que se obtenía de un ganado casi montaraz o cimarrón. El propio Ardouin nos da la clave para identificar el factor político desatado por esa sequía cuando después de llamarla larga y explicar que se extendía por “las diferentes partes del territorio de la República” decía que la “malevolencia” trataba de explotarla atribuyéndole un origen no natural.

A los efectos políticos de la sequía se unieron los que desató una crisis financiera calificada en los Estados Unidos, que parece haber sido el país donde se originó, como “la depresión de 1837” Esa crisis se extendió a Europa y afectó a Francia, compradora del café haitiano, de manera que los dos países con los cuales negociaba principalmente Haití —y por tanto la parte Este de la isla- cayeron en un estado de marasmo económico que iba a reflejarse en todos los órdenes de la vida haitiana.

La crisis de 1837 tuvo efectos en Haití mediante una escasez de productos alimenticios norteamericanos y desde Francia a través de una baja de precios del café, que de 72 francos los 100 kilos descendió a 50 francos, pero además desde mayo de 1836 el café de la India había entrado a competir ventajosamente en Francia con el de Haití debido a que, con el propósito de favorecer a la marina mercante de su país, el gobierno de Francia había bajado el flete de los productos que compraba en Oriente y había subido el de los que compraba en Haití en tal forma que un saco de café haitiano tenía que pagar 33 francos más que uno de café de la India, y en consecuencia, el café producido en el país – lo que equivale a decir, y no nos cansamos de recordárselo al lector para que no lo olvide, el producido en toda la isla— dejaba menos beneficios que antes, lo que significaba menos salario para los que trabajaban en los cafetales o menos comida y otros servicios en los lugares donde los campesinos tenían que trabajar no a cambio de un salario sino por comida y tal vez por tela para hacerse un pantalón o una camisa, forma de pago a los trabajadores frecuente en países donde todavía el capitalismo no era el modo de producción dominante.

Para las masas campesinas —y en esos años los que vivían en los campos debían ser alrededor del 90 por ciento de los habitantes—, la sequía representaba un mal mayor que la crisis financiera, pero una vez volvieron las lluvias debieron sentir que sus vidas mejoraban; en cambio, los comerciantes de Puerto Príncipe, Cabo Haitiano, Santo Domingo y Puerto Plata debían hallarse disgustados con el gobierno, al que seguramente echaban la culpa de la crisis que los afectaba, y sin duda fueron ellos los que gestionaron que se derogara una ley de 1835 que ordenaba pagar los impuestos de importación en monedas extranjeras.

El Presidente Boyer se opuso a la derogación de esa ley y lo hizo con un mensaje fechado el 20 de julio de 1837; dos días después el Senado rechazaba la derogación y para agravar los males del país;, el 9 de agosto la isla fue azotada por un ciclón que debió ser muy destructor porque a raíz de su paso Boyer ordenó que se hicieran grandes siembras de víveres en todo el país.

Ahí tienen los lectores expuestas en forma sintética las condiciones materiales que explican la decisión de organizar en la parte española de la isla un movimiento de independencia que comenzaría a materializarse el 16 de julio de 1938 con la fundación de La Trinitaria, cuyo creador fue Juan Pablo Duarte, el hijo mayor del comerciante Juan José Duarte Rodríguez.